Amas de casa a la fuerza

Según datos del CIS, el sesenta por ciento de las mujeres españolas piensa que tener un hijo supone un obstáculo en su vida profesional. ¿Qué pasa entonces cuando en el Libro de familia hay inscritas tres, cinco e incluso siete páginas de natalidad? En España hay registradas oficialmente 466.150 familias con más de tres hijos, un auténtico tesoro en un país con un crecimiento vegetativo negativo y cuya tasa de natalidad (1,4 hijos por mujer) queda muy lejos del 2,1 necesario para el reemplazo generacional. Sin embargo, los prejuicios empresariales, una inexistente política familiar y la perversa crisis se ceban con las madres de familia numerosa.


Conscientes de las consecuencias que tiene en estos hogares el hecho de que los padres se queden en el paro, la Federación Española de Familias Numerosas en colaboración con InfoJobs promueve cursos de formación dirigidos a este grupo con serias dificultades de encontrar empleo. “Para el mercado laboral somos inexistentes; para la sociedad, bichos raros”, denuncia Cristina Andarias, una joven mamá de cinco hijos que ha visto cómo su empresa premiaba una dedicación de tres años “sin faltar un solo día” con un despido improcedente.
Diestras economistas, expertas en crianza infantil y eruditas en psicología doméstica: mujeres de talento y destreza en cuyo currículum campa la displicencia empresarial. Maribel Piqueras tiene 45 años y siete hijos, es doctora en Historia del Arte, habla tres idiomas y ha trabajado en docencia, como experta en patrimonio artístico y de “freelance”. Sin embargo, su sexo, edad e historial de fecundidad siguen pesando como una losa en cada entrevista de trabajo que hace. “Tener siete hijos te pone en el punto de mira: laboralmente tienes que demostrar que vales el triple y, como madre, siempre te van a cuestionar si cuidas a tus hijos con la misma dedicación que si tuvieras uno o dos”, explica esta madrileña para quien la felicidad se mide en el número de habitantes de su hogar.
Apostar por un modelo de familia en el que los hijos sean los pilares del matrimonio no debería parecer insólito en una sociedad como la española. Sin embargo, Maribel Pérez Blanco está acostumbrada a toparse con un muro de perplejidad cuando pasea con sus tres hijos. “Tengo conocidas que confiesan “no entender” que en el colegio me hagan un diez por ciento de descuento en la tercera matrícula”. Esta joven sevillana, licenciada en Bellas Artes, confiesa que su brillante futuro como diseñadora gráfica se truncó “el mismo día que solicité la reducción de jornada. Sigo pensando que mi opción fue la acertada, no soportaría la idea de vender mi alma a la empresa mientras que una cuidadora está viviendo mi vida”.

Conciliación familiar
La conciliación familiar sigue siendo una cuenta pendiente en la sociedad española. Sin embargo, para las madres de familia numerosa el problema es más grave aún. Tienen bloqueado su acceso al mercado laboral y desde la opinión pública no termina de entenderse que quieran entrar en él. “Las motivaciones económicas son importantes —justifica Cristina Andarias— pero no son las únicas. Tengo una formación universitaria, inquietudes profesionales, ganas de trabajar y, sinceramente, no creo que nuestra generación esté llamada a quedarse en casa: yo no he sido educada para eso”. El bajo estatus económico y social sigue siendo una leyenda negra dentro de la alta natalidad. La realidad de las familias numerosas en nuestro país se inclina más hacia una opción de vida familiar que hacia condicionantes sociales o exclusivamente religiosos. “Está claro que cuando decides tener tantos hijos tienes que renunciar a muchas cosas, generalmente económicas… pero todos coincidimos: merece la pena, no cambiaría a ninguno de mis hijos por tener un coche mejor”, afirma Maribel.
Según la encuesta “Fecundidad y Valores en la España del siglo XXI”, del CIS, tres de cada diez españolas tuvieron que reducir su actividad o interrumpir su trabajo al menos un año a causa de la maternidad; el 20,9% de las mujeres que han sido madres piensan que ésta fue la causa que limitó su promoción o ascenso, porcentaje que alcanza el 32% de las madres que tienen entre 30 y 44 años.

Sara Campelo, ABC, 17 del 10 del 2010

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