Ocio Audiovisual; Padres preparados vs Padres superados!

Por Ana Labiznaga


“En una semana cualquiera en España, se emiten  644 capítulos de 233 series distintas”.

Los medios de comunicación son parte integral de nuestras vidas. El mundo digital-audiovisual no es sólo diversión. Su influjo es enorme y a la vez presenta peligros que es necesario prevenir y retos que es urgente afrontar.

Es necesario hacer un uso responsable y enriquecedor de ellos.  Los padres se enfrentan ante un dilema: o son padres preparados o acaban siendo unos padres superados.

Ha cambiado la forma de ver la televisión. Ha disminuído la forma convencional de verla pero no el consumo final: ahora el lema es “anytime and anywhere”( en cualquier sitio y a cualquier hora). Además, se ha dado una evolución de los gustos de la audiencia: los espectadores son cada vez más exigentes y reclaman mayor calidad, más técnica y mejores tramas.

Esto ha hecho que el género estrella para jóvenes y adultos en las pantallas ( TV, ordenador, iPod, móvil, cine) sean las series y sus derivados (sitesodes, productos de marketing..)

Las series se caracterizan por representar la vida que llevan sus personajes, transmitiendo mensajes que permiten al telespectador establecer un cierto patrón de vida.

Hay  3 pilares básicos del mensaje audiovisual que determinan la influencia especial sobre las personas de todo aquello que se ve en televisión:

1. La percepción audiovisual. Es selectiva. Hay un filtro cultural y emocional en la vista y en el oído. Es activa pero no consciente. Se produce por la vía emocional y no por la racional. Utiliza la seducción como argumento, por eso se convierte en un escaparate de modelos plásticos, estéticos y roles sociales.

2. La limitación del medio hace que no se pueda entrar de lleno y en profundidad en los temas que se tratan. La naturaleza audiovisual de la televisión ha llevado a sublimar la imagen, la apariencia y lo sensible por encima de lo intelectual, lo relevante y lo permanente. Se valora más el impacto que el argumento racional. El cambio es el rasgo más destacado.

Por ejemplo, las relaciones humanas que ofrecen los medios, y sobre todo la televisión, se construyen sobre la acción, lo caduco y el contacto físico, en lugar del diálogo, la estabilidad y el compromiso.

Las relaciones amorosas se expresan en términos de conquista, poder y satisfacción de un placer, por encima del sacrificio y la entrega.

3. Nuestra actitud mientras vemos la TV es de pasividad, relajación. Es el llamado “momento feliz”: el espectador se construye un mundo aparentemente neutro que supuestamente es más agradable que el real en el que no existen los problemas y dificultades propias, sólo las ajenas.

Tradicionalmente, el estudio del impacto de la TV se ha centrado en 3 aspectos:

1. La violencia.  Existe una relación entre el aumento de los miedos infantiles, la indiferencia a la violencia real y el aumento de conductas agresivas en los niños y jóvenes sometidos a programas con excesivas escenas violentas.

2. La salud. La pasividad y el sedentarismo son las consecuencias físicas que se derivan de muchas horas ante la pantalla. Pero también es importante para la salud psíquica el excesivo consumismo que se transmite, y una cierta saturación de “conocimiento”: “¿es necesario saberlo todo de todo el mundo en todo momento?”

3. Sexo. Este es un aspecto que se utiliza como arma de doble filo: pretenden enseñar-educar pero consiguen el efecto contrario:  frivolidad-superficialidad-trivialidad y  perversión de la sexualidad.

Otra perspectiva a tener en cuenta en el estudio del impacto de las series es su propia estructura.

Las series de televisión se forman sobre unos personajes, unas historias y unas acciones. A partir de ahí se intentarán conseguir los objetivos previstos por creadores-guionistas-productores-programadores: llegar al corazón de la audiencia, ofrecer una cierta dosis de realismo, lograr un producto que ayude a la evasión de una forma inteligente.. aunque no siempre se llegue a conseguir.

Las acciones

La ficción modela hábitos, en primera instancia, pero es verdad que los hábitos llevan a conductas, que acaban siendo justificadas por unas teorías, y que al final arraigan en unas ideas.

La influencia de lo que se ve puede manifestarse, según el área de acción, en el comportamiento, en la voluntad y en la inteligencia.

A veces se buscan temas sociales con intención pedagógica. El tema está en el acierto o no al tratarlos y en quién es el personaje que lo transmite, en qué situación, etc.

Según la temporalidad, los efectos de esas acciones pueden ser mediatos o inmediatos, por ejemplo, un efecto inmediato sería una canción o una prenda que se pone de moda.

Según sus consecuencias, podemos hablar de efectos positivos y efectos negativos. Y según su intensidad, pueden llegar a producirse cambios profundos , por ejemplo en las mentalidades y cambios superficiales, por ejemplo, determinadas expresiones o formas de hablar

Es importante señalar que entre el público infantil y pre-adolescente hay una absorción total de los contenidos televisivos y sus acciones, en la crisis de identidad de la adolescencia se produce un cierto escepticismo, que se traduce en un proceso de negociación donde el joven  construye su identidad a través de los modelos que le llegan y lo que él experimenta.

Por otro lado, el consumo de las series no se limita sólo al tiempo de duración de la emisión, sino que se extiende también al momento de hablar de ellas.

Los personajes

¿Qué transmiten esos personajes para conseguir la identificación inmediata con su audiencia? Un estilo de vida: un modo de vivir que influye de verdad cuando deja de ser algo superficial (lifestyle) y se convierte en algo profundo (mindstyle)

Los personajes de las series pasan a formar parte del universo afectivo y de referencia de los jóvenes. Los jóvenes deben aprender a descifrar los mensajes que emite cada personaje, y eso no lo pueden hacer solos, se requiere la experiencia y un desafío mental propio de un adulto.

Las historias

La ficción construye un mundo aparentemente neutro y que supuestamente representa al mundo real. La mayoría de las veces, la ficción da una visión de la vida más agradable y con menos problemas de los que existen en la realidad.

Por ejemplo, la ficción postula que la felicidad se consigue con el éxito, y el éxito significa únicamente bienestar económico y social, los mayores deseos de las personas son a cambio de dinero.

La ficción siempre cuenta historias comunes que generan emociones y con las que el espectador se identifica: son universales y paralelas a su vida, pero utiliza la realidad de acuerdo a sus fines dramáticos, narrativos o de entretenimiento. Por ejemplo, la escuela se convierte en una estilizada idealización de lo que es la adolescencia, sin esfuerzo, ni estudio.

El amor se identifica con el sexo, existe una gran promiscuidad y la infidelidad es habitual.. Algo es bueno o malo en relación a otro. Los personajes están marcados por el destino, pocas veces son libres. Nadie es quien dice ser: se crea un ambiente de desconfianza común..

La televisión actúa como un espejo porque refleja los valores de la sociedad que nos rodea, pero es un espejo que a la vez que ayuda a dar forma a la realidad que refleja, algunas veces ofrece una imagen de la misma deformada.

Conclusiones

Los medios reproducen valores sentidos, mientras que la educación debe seguir apostando sobre todo por los valores pensados. Son los valores razonados y lógicos, impregnados de sentido común los que pueden permitir al sujeto elegir, seleccionar, reaccionar y entender lo que ve. Ahí está la clave de una educación para el buen uso de lo audiovisual.

La sabiduría consiste en poder decidir autónomamente, desde valores pensados, cuándo nos conviene ver algo y cuándo no. Por eso es necesario educar en una visión inteligente con un espíritu crítico razonado.

Lo audiovisual tiene sus puntos positivos:

el poder de cautivar, las posibilidades de comunicarse, el sentido crítico y razonable, las oportunidades para el debate.

Por eso, los programas de televisión buenos:

  • Entretienen y descansan
  • Favorecen la fantasía y pueden contribuir a ampliar la visión del mundo.
  • Son un vehículo imprescindible para la economía
  • Contribuyen al civismo y a la solidaridad.

Algunas sugerencias de planes de acción concretos:

1. Conocer y ver los programas que ven los hijos, dándoles la opinión y el consejo oportuno

2. Si dedican muchas horas a ver la tv, equilibrar sus horarios, con más deporte y más tiempo dedicado a sus amigos

3. Entusiasmarles con la lectura ( muchos productos audiovisuales están basados en obras literarias, es una buena forma de enseñarles el por qué de lo que ven)

Ana Labiznaga

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