Aires pre revolucionarios en parques y jardines

Por Angeles Montuenga

Descripción de una escena de la corte Versallesca realizada en 1779 , 10 años antes de la Revolución Francesa
“Jóvenes aristócratas se pasean ociosos o se recuestan pareciendo niños aburridos buscando algo en lo que divertirse. No pagan impuestos y no se hacen cargo de ninguna responsabilidad en la sociedad. Su única utilidad para la comunidad está en gastar las rentas que nunca ganaron. Viven desconectados de los problemas urgentes de tipo social, político y económico de la época. Tienen acceso inmediato a comida, bebida, diversión musical y juegos cuando les da la gana. También tiene fácil acceso, raras veces impedido, a drogas y promiscuidad sexual. Ambos sexos usan peinados atractivos, ropajes de gran colorido, y se adornan con joyas de alto valor. Algunos, como por una broma irónica, se visten como las clases campesinas, pero también adornados con objetos de plata y oro. Su conversación vacía, puntuada por risas infantiles, se refiere a bailes pasados o futuros, conciertos y fiestas. También se cuentan chismes sobre las modas, sobre travesuras y relaciones sexuales. Al escuchar su verborrea, uno pensaría que su única preocupación es el ostracismo social, el envejecimiento, las enfermedades venéreas y el tedio”

Un escenario similar puede contemplarse a diario en cualquiera de los parques y jardines de nuestras ciudades.
Como entonces, también hoy, alrededor-¡muy cerca!- de esa mayoría amorfa de niñatos consentidos aumenta el número de personas -ocultas tras las fronteras geográficas y las dolientes distancias económicas – hambrientas de justicia. Personas sin nada que perder y todo por ganar. Sin tiempo para entretenimientos que les distraigan de su objetivo principal: sacar brillo a tanta ocasión y recursos desaprovechados.


Son chicos y chicas que se suben a una patera para conseguir “la” oportunidad. Una sola de las miles que nuestros hijos malbaratan. Todos, polizontes acostumbrados al riesgo, al miedo y a quedarse sin fuerzas por el camino. A volver a empezar las veces que haga falta, a volver a subirse a la barcaza si te han pillado a la primera o a la quinta…

Imperceptiblemente se acumulan corrientes de aire que claman al cielo por una revolución o , al menos, un cambio de papeles!! Pinta mal el futuro para los aburguesados. No nos engañemos … Mantener el ritmo de vida y los privilegios de la sociedad occidental – siempre envidiables incluso tras la catarsis financiera mundial- requiere más que nunca empezar a apretarse el cinturón y /o apretar los dientes. Saltar el particular estrecho y echarse al mar, a la piscina o al barro. Exige siempre y en todo caso, hacerse merecedores de las ansiadas oportunidades.

Por eso creo conveniente recordar a mis lectores, amigos y a mi misma que ante la señal inequívoca de peligro y decadencia cultural que significa oír a uno de nuestros jóvenes un :-“Me aburro”-, ( mientras malgasta sus horas), sólo cabe ( por el bien de la paz social y familiar ) una respuesta :-“Bueno ¿ y?” –
Y ante tal queja inútil y paralizante, sólo deberíamos admitir y permitir una alternativa: -“Pues te “desaburres”, te entretienes o ¡te aguantas!”

Esta es la canción que me inspira.


Por  Angeles Montuenga (http://mi-contra.blogspot.com/)


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