Oh mi princesita!!!

Por Katie Hinderer

¿Significa dar un paso atrás que las niñas abracen lo cursi y  lo femenino?

Existe cierta preocupación en los círculos feministas que la cultura actual para niñas y adolescentes es perjudicial para su futuro como mujeres fuertes, libres y de  pensamiento independiente. La inquietud de estas es que los tutús rosa, las princesas perfectas, los zapatos de tacón alto y joyas de plástico es negar la dura lucha por la igualdad de los sexos. Esta generación joven, (según dichos círculos) parece estar dando un paso hacia atrás, abrazando los volantes, los tutus y lo femenino.

Princesas Disney, Cenicienta, Blancanieves; Belle Y la Bella Durmiente

Pero… ¿Es  eso realmente tan malo? Tal vez hay beneficios en el movimiento  de los jóvenes para alejarse de esta igualdad entre los sexos, tal vez el verdadero problema viene cuando los adultos se involucren en la ecuación. Tal vez la generación más joven ve algo que nosotros los adultos no vemos en esa  tendencia  femenina principesca.
Por ejemplo, la percepción de una joven de lo que hace una princesa se basa principalmente en las películas que ven y cómo los adultos les hablamos…. Cuando un niño de cinco años de edad, se queja de que quiere un juguete nuevo y su madre se rinde y dice: “Oh, eres una princesa!” La niña archiva en su cerebro la información que quejarse hasta que consigue lo que que desea es lo correcto. Sin embargo, la misma escena puede ser aprovechada para enseñar que Cenicienta demostró ser una princesa al aprender a utilizar aquello que tenia sin quejarse reutilizando la ropa que le daban para hacer algo nuevo.
Después de todo, las princesas en la mayoría de las películas deDisney, programas de televisión o los cuentos de hadas son mujeres jóvenes con virtudes. Mientras que es verdad,  que todo funciona para ellas en el final de la historia, no es, sin embargo  sin previa lucha y determinación por parte de la niña.
De este modo, Cenicienta es buena e innovadora. Nunca pierde su temperamento con las obligaciones que se le mandan. Ella nunca grita a sus hermanastras. Ella tiene conciencia medioambiental, y económica –  reutilizando de las cosas que dejó detrás de mis otros.
Belle, de La bella y la bestia, mi favorito personal, considera que la verdadera belleza existe más allá del exterior. Ella es honesta y directa, dice lo que piensa cuando la situación lo requiere. Y ella es una verdadera amiga, dando la cara por la Bestia cuando todo el mundo está contra él.

Tiana, la princesa y el sapo, es emprendedora, trabajando duro para lograr el objetivo que se propone desde pequeña. Y, sin embargo, mientras trabaja para lograr su sueño sigue siendo amable y pone a los demás antes que ella misma.
Jasmine, de Aladdin, se niega a dejarse intimidar por las normas culturales que le dicen que debe casarse con la realeza. En cambio, actúa de acuerdo a lo que ella sabe que es correcto, incluso si va en contra de lo que la sociedad piensa y espera.

Jasmine de "Aladdin"

Estas princesas tienen mucho que ofrecer a las generaciones más jóvenes si las cosas se explican de esta manera. Pero es labor de los  padres puntualizar estas imágenes positivas de lo que debe ser una mujer. En su lugar, lo que suele suceder es que la cultura femenina es víctima de la sexualización de los adultos. De pronto, la capacidad de Jasmine de cambiar una injusticia social se convierte en un vulgar vestido de Halloween, o la bondad y humildad de Cenicienta se borra de sopetón por la vulgaridad de un traje de puesta de largo para una niña que espera que su caballero la saque a bailar (o quién sabe si algo más)

Hay una diferencia notable entre, centrarse en las virtudes y los rasgos positivos del carácter de estas princesas, a dejar que los niños (y adultos) desfilen en la ropa de inspiración de Disney

Es verdad que, tacones, maquillaje, bisutería y bonitos vestidos es una realidad  en el entretenimiento de las niñas, pero… aquí entramos en una zona gris… ¿Cuándo el disfrazarse es un  buen pasatiempo infantil  creativo? O ¿Cuando lo que se busca es proyectar una imagen de alguien desproporcionada con su edad y conocimiento?
Los desfiles y concursos de belleza joven juegan con este contexto de princesas, con el deseo de hacer incluso a la  más inocente y humilde de las niñas en la próxima top model o  iconos de la belleza.

Fotograma de "little Miss Sunshine"

En ese momento, las princesas ya no son los “dramatis personae” de la imaginación

y la creatividad de una niña, sino más bien una manera de hacer alarde de la belleza exterior y la percepción de la perfección.

Si bien es cierto que muchos de estos eventos tienen un componente no-belleza, dando a la joven la oportunidad de mostrar sus talentos y ofrecer su opinión sobre cuestiones de peso, éstos también suelen convertirse en rutinas ideadas específicamente para ganar.

Las respuestas y los talentos a menudo están ausentes de  las verdaderas  cualidades de la honestidad, el ingenio y la originalidad.
Sin embargo, el rechazo de la cultura girly-girl de los jóvenes por estas razones, sería como dejar de percibir a la princesa por debajo de los trapos de Cenicienta.

¿No sería mucho más fructífero estimular el comportamiento real de una  princesa?

Los adultos podemos dar a nuestras hijas jóvenes un verdadero concepto de la mujer fuerte, decidida y valiente retratada a través de su princesa favorita, fomentando al mismo tiempo sobretodo que sean  igual de inspiradoras  en el ámbito de la vida cotidiana.

Katie Hinderer (editado en mercatornet.com)

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