Los Top 10 de nuestro 1er año; #9- Las miniwomen: el mercado de las “mujercitas”

Por Blanca Buxeres

El vestir es una práctica casi universal. Nos vestimos de una manera u otra de acuerdo a las tendencias, a lo que dicta la moda, al estilo de vida, a nuestro entorno, a nuestro poder adquisitivo… Y dentro del mundo del vestir están los más pequeños. Abordamos el delicado tema de lo que llamamos las miniwomen, el porqué algunas niñas, sobretodo hijas de conocidas celebrities, visten como si fueran mujeres adultas, ¿no es esto un contra sentido?.

Para hablar de ello tomamos como ejemplo a la hija de Tom Cruise y Katie Holmes: Suri Cruise. Recordamos todos, seguro, cuando a principios de 2009 muchas revistas destinaron sus portadas a la pequeña. ¿Por qué? Sorprendió su vestimenta: ropa de mujer (cuando decimos mujer nos referimos a persona adulta, ¡no niña!) y tacones. ¿Tacones? Sí tacones. Os recordamos la foto ‘de la polémica’…

COLLAGE TrendsLabBCN: Suri Cruise o el icono de las miniwomen


A raíz de esa aparición, muchas firmas aprovecharon el impacto para crear colecciones de ropa adulta en versión para niñas: zapatos con tacones, bikinis para menores de 7 años…e incluso sujetadores para niñas con relleno. Una de las cadenas de supermercados más grande de Gran Bretaña, Tesco’s, sacó a la venta en 2006 algunas prendas para niñas consideradas escandalosas.

Y lo más sorprendente de todo es que la decisión en el vestir de las niñas es de los padres, es decir, de personas adultas. En este caso, ¿cómo puede ser que decidan privar de la infancia a sus hijas? Una de las grandes riquezas de la vida es poder aprovechar lo bueno de cada etapa. La niñez nos brinda la inocencia, la ingenuidad, el divertimento y jugar constante, los nuevos descubrimientos… ¡dejemos para la infancia lo que es de la infancia! ¿Por qué adelantarnos a  la edad adulta si son  eso, niñas?

COLLAGE TrendsLab BCN: Kate Hudson y Suri Cruise comparten un mismo look

El problema de las miniwomen no se reduce a la manera de vestir sino al comportamiento que de ello se deriva. Una miniwomen andará más preocupada por no caerse con los tacones que lleva que en jugar con sus amigas, por ejemplo; más preocupada en qué llevar en el bolso que en leer un libro con su mamá. Y sobre todo, extremadamente preocupada por su físico más que por su aprendizaje y desarrollo personal. Además, las miniwomen se convierten, en cierta manera, en niñas frustradas ya que la belleza adulta que anhelan es inalcanzable a su edad.

La publicidad que acompaña a estas colecciones es, además, tremendamente influenciable en los más pequeños, más que en los adultos. Y todos conocemos el poder de persuasión de los niños para con sus padres. De esta manera, acaban consiguiendo fácilmente lo que quieren ya que saben cómo manipular a sus progenitores.

COLLAGE TrendsLabBCN: Dos nuevos modelos del icono de las miniwomen

Esta actitud de las miniwomen nada tiene que ver con la edad infantil en que las pequeñas se divierten tomando los roles de los adultos para divertirse en sus juegos. Las muñecas las identifican con sus mamás que cuidan de sus bebés, por ejemplo. Este tipo de juegos son extremadamente importante para el desarrollo de los niños porque les permite aprender del mundo en el que viven a través de juegos que fomentan el desarrollo de sus destrezas sociales. Pero no confundamos esto con el fenómeno de las miniwomen y la sexualización precoz de las niñas que ello conlleva. La preocupación por la feminidad de las más pequeñas asoma cuando llegan los primeros cambios hormonales y las niñas empiezan a desarrollarse sexualmente.

En el campo de los medios de comunicación, revistas como la internacional VOGUE dedica dos suplementos al año a los más pequeños donde muchas de las propuestas en el vestir son de modelos adultos en versión mini. La última edición de dicha revista ha provocado un revuelo por la crudeza de una inocencia infantil robada.

De esta manera, tanto firmas como editoriales de moda deberían plantearse seriamente el flaco favor que hacen a las más pequeñas. Pero como siempre, parece que cuando hay intereses económicos todo vale. De todos modos, no dejen de reflexionar si merece la pena anular la infancia de estas niñas a costa de llenarse los bolsillos.

Blanca Buxeres (Editado en  Trendslabbcn.com)