Los top 10 de nuestro 1er año; #1……Mariposas de alas quemadas

Por Angeles Montuenga

Todos reconocemos el deseo innegable e irrefrenable de felicidad escondido en decisiones grandes o pequeñas. Buscar la felicidad es algo justo y bueno. Sin embargo buscarla por un camino falso es un error siniestro que lleva a la destrucción espiritual y a la amargura.

Durante la adolescencia se hacen presentes con especial intensidad tales ansias de plenitud. Los jóvenes descubren un nuevo mundo interior y una necesidad irrenunciable de querer y ser queridos, de vivir y dar vida. De hecho, se abre ante ellos- de un modo nuevo- el horizonte de bien y belleza al que señala, dirige y aspira la existencia de cualquier hombre.

El hedonismo actual propone de modos muy distintos vías para saciar tales anhelos. La sexualidad, como un juego inofensivo, es uno de ellos. Lo fácil es dejarse llevar por tales pulsiones que, por ser propias de todo ser mortal, parece legítimo colmarlas.

Chesterton decía en este sentido :“Nuestra naturaleza caída y toda la propaganda contemporánea a favor de la lujuria nos hacen sentir que los deseos que percibimos son tan “ naturales” tan “sanos” y tan razonables que es casi perverso resistirse a ellos. Cartel tras cartel , película tras película , novela tras novela asocian la idea de la permisividad sexual con las de la buena salud, la normalidad , la juventud, la franqueza y el buen humor. Esta asociación es una mentira. Como todas las mentiras poderosas, está basada en una verdad : el sexo es (aparte de los excesos y las obsesiones que han crecido a su alrededor) normal y sano y todo lo demás. La mentira está en pretender que todo acto sexual al que te sientes tentado es ipso facto saludable y normal.
Pues bien, esto desde cualquier punto de vista, tiene que ser una insensatez. Ceder a todos nuestros deseos evidentemente conduce a la impotencia, la enfermedad, los celos , la mentira, la ocultación y todo aquello que es opuesto a la felicidad,la franqueza y el buen humor.
Todo hombre cuerdo y civilizado debe tener un conjunto de principios según los cuales elija rechazar algunos de sus deseos y permitir otros. La educación afectiva pasa por el sentido común y el sentido de la medida..

Las puberosas víctimas de los mencionados posicionamientos, confunden la intensidad psicológica de la experiencia íntima con su valor ; es decir con su capacidad de promover el crecimiento de la persona entera. La experiencia sexual prematura y fuera de un ámbito de compromiso libremente asumido es de  fondo es la respuesta equivocada a una necesidad de intimidad, de afecto radical y total que cree encontrarse rápidamente en la unión coital. Sufren de analfabetismo afectivo.

Ante este fenómeno de ignorancia global, ¿por qué los educadores no empezamos a hablar del sentido profundo de la sexualidad? ¿Por qué no nos atrevemos ¡ni siquiera a mentar! la virtud de la castidad?
Puede que sea una palabra poco atractiva… Lo admito. Podríamos llamarla de otro modo. ¿ El hábito de la autenticidad, tal vez?

Llámese como se quiera, es fundamental educar a los nuestros en la trasparencia entre lo que expresa el cuerpo y lo que siente ( y conoce) el corazón. Ejercitarlos en la capacidad de integrar correctamente sus afectos, de saber estar y saber amar, de expresar corporalmente de modo adecuado la verdad de su interior. No es actitud de pusilánimes y estrechos mentales. No es de reprimidos, pues no bloquea el desarrollo personal. Al contrario. Es compostura de los que disfrutan con plenitud, conforme a la grandeza de su dignidad y la del otro. Es prudencia de quien renuncia a algo por un bien mayor.

Muchos jóvenes hoy parecen mariposas de alas quemadas. Buscando el calor, se han dejado seducir por una luz demasiado intensa y esa proximidad ha carbonizado sus posibilidades de volar, de experimentar la transformación, el goce del encuentro verdadero, definitivo, comprometido, y libre entre un hombre y una mujer para siempre.

No nos conformemos con sucedáneos de grandeza para nuestros hijos…Como expresa el poeta Rilke“El encuentro en el amor del hombre y la mujer, es el encuentro de dos limites y dos infinitos. Dos infinitas necesidades de ser amados, se encuentran con dos pequeñas y limitadas capacidades de amar. Por eso en el horizonte de un Amor mas grande, no se devoran en la pretensión sino que caminan hacia una plenitud de la cual el otro es signo

Eso es lo que quiero para ellos y esa es la canción que inspira un amor así:

Angeles Montuenga

1 comentario
  1. María José
    María José Dice:

    No estoy nada de acuerdo con este artículo, las represiones llevan a un deseo mayor, que con el tiempo, se convierte en un problema interior… El sexo ha de ser algo natural, sencillo, los problemas y tabús los tenemos los adultos, que se lo transmitimos a nuestros hijos. Quizás tendríamos que cambiar nosotros.
    Saludos

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