“Fuera de serie” Viktor Frankl

“Siempre tenemos la libertad interior de elegir lo que queremos y deseamos ser, lo último que nos pueden quitar es nuestra dignidad

En el campo de concentración alemán, donde permaneció prisionero durante años, supo entre todo aquel despropósito de deshumanidad, odio, dolor, sufrimiento, visualizar una mañana fría la visión de su mujer, y tal como explica en su libro “El hombre en busca de sentido”, “ Mi mente se clavó en la imagen de mi mujer, visualizándola con una prodigiosa visión, real o no, su imagen brillaba más que el sol que estaba a punto de salir, entonces me di cuenta del significado del mayor secreto que la poesía, el pensamiento y la creencia humana nos enseñaban: que la salvación del hombre es a través del  amor y con amor”.

Y fue a través del amor, que no importa las vejaciones, insultos, desprecios, temores que pudiese sufrir, él sabía que le podían quitar todo excepto su dignidad, pues él elegía tenerla y vivirla por amor.


Viktor Frankl fue un pequeño prodigio, segundo hijo de una familia austriaca muy unida, padre tenaz y madre cariñosa, a los 4 años decide ya que querrá ser médico. Buen estudiante, ingreso ya en la universidad en la escuela de psiquiatría en Austria, cuna de la misma. Una escuela donde destacaban Sigmund Freud, y a quien a sus dieciséis años, Viktor ya escribía sobre las teorías de éste.

En 1930 ya graduado de Psiquiatría, y siendo gran admirador de Freud, elabora una teoría en la que discrepaba sustancialmente de Freud. Mientras éste defendía que las enfermedades mentales derivaban de los conflictos entre los conductos inconscientes de cada persona y sus instintos con las costumbres y valores de la sociedad, Viktor Frankl afirmaba que el bienestar emocional de una persona vendría dado por su habilidad de encontrar significado en su vida por encima de la satisfacción de sus instintos. La búsqueda de significado en nuestras vidas hace que superemos no solo nuestros deseos más egoístas sino también superar el desprecio y la crueldad infringida en nosotros.

La familia Frankl era judía, y como todos aquellos que vivían en la Austria ocupada empezó a sufrir la persecución y el desprecio nazi, Viktor tuvo en sus manos la visa para, como medico de reconocido prestigio, emigrar a los USA, pero  no siendo capaz de abandonar a su familia, dejó que expirara.

En 1941, y en la antesala del holocausto, Viktor se casó con una bella enfermera, Mathilde Grosser, ultima pareja judía a la que se le permitió contraer matrimonio en Austria, nueve meses después la familia entera fue deportada al campo de Theresienstadt y de allí, donde murió su padre, al devastador campo de Auschwitz. Viktor supo después, como  en la historia memorable de la Vida es bella; que Mathilde quiso, voluntariamente, ser destinada a Auschwitz, ya que por el trabajo que desempeñaba en el primer campo debía ser transferida a un 3er campo que jamás pisó.

Mathilde y Viktor no se volvieron a ver jamás.

La historia de Viktor Frankl en el campo está llena de heroicidades, Supo con esfuerzo y ejemplo dar esperanza a los que seguían vivos, aunque pareciesen muertos, esperanza para buscar significado a la vida y vivir cada momento como único. De la nueva vida que les estaba tocando vivir debían dejar todo lo pasado y aprender a vivir una nueva, se “enganchó” a una enseñanza aprendida de Nietzsche, que decía que un hombre que tiene una razón y un por que para vivir puede soportar cualquier circunstancia, lo importante era tener un propósito y esperanza.

Verja de entrada a Auschwitz donde se leia "El trabajo hace libre"

Durante los siguientes 3 años, vivió en las condiciones humanas más inimaginables que nuestras cabecitas del s XXI se pueden ni imaginar.

Los que abandonaban la esperanza, aun siendo más fuertes fallecían, lo peor, diría después, es que los hombres esperamos siempre algo de la vida, y cuando ésta no nos lo da, entonces desfallecemos. Nuestra supervivencia depende en entender y aceptar lo que la vida espera de nosotros, y entendiéndolo entonces debemos encontrar un sentido en nuestra vida, aun en el sufrimiento pero también en una sonrisa, en un amanecer, en el brotar de una flor, en todo.

Viktor Frankl nos enseño el secreto de la dignidad, dignidad no tiene nada que ver con poder y orgullo, todo nos lo pueden robar, todo, excepto nuestra dignidad. La dignidad es una decisión moral que tomamos nosotros solos, y que nadie nos puede evitar que lo hagamos, siempre no importa lo que estemos sufriendo, tendremos la libertad de tomar una  decisión que corresponderá a nosotros y solo a nosotros hacer el bien o el mal, y depende exclusivamente de nuestra decisión

Viktor volvió, acabada la guerra, tras saber que todos sus seres queridos habían perecido, a ejercer como médico, ayudando y aconsejando a sus pacientes lo mismo que aconsejó a sus compañeros de campo, la lucha por saberse hijos de Dios, dignos de tomar la última decisión ante cualquier dificultad que nos podamos encontrar

Frankl insistió que la felicidad no se puede buscar, sino que aparece en el momento que tengamos una vida llena de significado, tomando las decisiones morales correctas, amando a los demás

Sindicato de Padres

Bibliografia

Mark Salter & J.McCain, Character is destiny ;Randon House Trade

http://www.viktorfrankl.org/e/lifeandwork.html

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