Son nuestro espejo

Por Angeles Montuenga

Mientras escribo el post, mis hijos gritan como descosidos frente al televisor.  Es el clásico. Barça -Real Madrid. Me estoy concentrando en el artículo para no enfurecer. No voy a gastarme ahora. Creo que en este momento son incapaces de oír. Mucho menos una reprimenda, por merecida que sea.

En fin, a lo que iba.

Cuando la adolescencia se hace presente en una casa, se abre la caja de pandora. Vientos de cambio y aires desconocidos circulan por la atmósfera familiar. Comienzan las tensiones.

He pensado al respecto y creo que puedo citar varios motivos por los que los padres nos violentamos especialmente durante la tan temida etapa de crecimiento.

1º El rechazo al ver a tus hijos crecer. Cada vez más alejados del regazo, sus cumpleaños les y nos hace mayores.

2º Se ponen más feos. Lo mires por donde lo mires la fachada anda algo descompensada.

3º Suelen ser más brucos. La bendita docilidad -la facilidad de la infancia para hacer lo que papá y mamá dicen- forma  ya parte del pasado. (Recuerdo  con nostalgia cuando mis luchas consistían en mantener a mis hijos  limpios  y peinaditos con Denenes…).

4º Lo de ” te voy a poner un gomet o mamá estarámuy contenta si te portas bien” ya  no sirve. Ahora la motivación  exige mucho más trabajo intelectual. Debemos elaborar argumentos de peso.Darles razones que expliquen nuestras exigencias y principios. De lo contrario no los harán propios. De nada servirán castigos y amenazas o los “porque te lo digo yo”.

5º Muchos de tus  defectos y debilidades salen a la palestra.

Todo aquello que pensabas habías conseguido disimular, se hace evidente a través del comportamiento y la personalidad  de tus hijos.

Lo sabías, pero ahora lo compruebas. Son tu espejo. Y a veces lo que proyectan es muy distinto a lo esperado.

Empiezas a recoger lo que has sembrado ( o lo que no !). Y entre col y col aparece una lechuga …Y eso te recuerda que los hijos son libres y  que tú también lo has sido a la hora de educarlos.Y eso da vértigo en todos los sentidos….

7º Te entra la prisa por corregir errores. En ocasiones caes en la trampa de pretender recuperar el tiempo perdido a base de gritos. Demasiado tarde.

8ª Digieres mal el que tu hijos fallen y aguantas peor el que ellos te recuerden que tú también lo haces.

9º Ya no  sirve que te sepas muy bien la teoría.

Ahora  te toca a ti ordenar la habitación, tus cajones o tu bolso. Sin trampa ni cartón.

No puedes insultar mientras conduces y jamás saltarte un ceda al paso.

Debes ser  generosa con las propinas. Decidir, definitivamente, si vas a dar algo al que te limpia los cristales en el semáforo.

Jamás quejarte por nimiedades y saberte decir que no muchas veces .

Agradecer el servicio prestado y nunca, nunca, tratar despectivamente a quien te sirve.

Adelantarte a hacer favores.

Por último , algo especialmente costoso en mi caso ( y en el de muchos…): conseguir apagar el móvil y dejar de twitterar cuando estás en casa.  Eso ya es para nota.

Probablemente a menudo no seamos padres ejemplares. Sin embargo, dicen los que saben que, siempre y cuando vayamos por delante, es posible hacer de nuestros hijos mejores personas que nosotros mismos. Ojalá así sea. Sólo hace falta cumplir  esa “pequeña” condición.

Os regalo un vídeo que da que pensar

Por Angeles Montuenga

Publicado en:  En mi contra

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