Personas, no productos

El blog de Enrique Dans

Todo parece indicar que estamos viviendo el inicio de una cierta transición entre modelos de negocio basados en la publicidad segmentada y otro tipo de alternativas con otra filosofía, más basadas en producto o en una cierta concepción humanista.

Al clarísimo énfasis puesto por Apple en su última presentación de productos en las garantías de privacidad reales a la hora de maneja la información de salud o al “no somos Google, vivimos de vender productos, no de vender información de nuestros clientes“, se une ahora el incipiente desarrollo de una nueva propuesta de red social, Ello, basada fundamentalmente en una definición negativa: no queremos ser Facebook. Por el momento en beta cerrada y, si logras entrar, con apariencia de pueblo fantasma o sitio completamente despoblado, Ello incide en la idea de que los usuarios somos personas, no simples targets que una serie de anunciantes esperan caracterizar en función de sus movimientos, como si fueran ratas de laboratorio metidas en un laberinto y toda la actividad que desarrollasen fuese en realidad el pretexto para administrarles publicidad segmentada.

Piénsalo: Facebook o Google son empresas cuyos productos pueden gustarte más o menos, pero en las que la totalidad del modelo de negocio se basa en estudiar tu comportamiento. Qué buscas, dónde estás, con quiénes hablas habitualmente, qué tipo de cosas te llevan a hacer clic o a no hacerlo, qué temáticas te hacen quedarte más tiempo o te incitan a comentar… en el fondo, estás ahí, metido en un bote de cristal, siendo estudiado con una lupa, sometido incluso a experimentos para manipular tu estado de ánimo, y todo con el fin de poner delante de tus ojos la publicidad adecuada.

¿Modelo no válido? No necesariamente: es muy posible que pueda ser más interesante que el anterior consistente en martirizarnos a todos con una exhibición constante de ofertas, productos y servicios de los que una gran mayoría no te interesaban en absoluto, pero sin duda, no precisamente una exaltación del humanismo. Muchos empiezan a ver en los modelos de explotación de la información del usuario una cierta degradación de la esencia de la persona, del individuo, convertido simplemente en una diana caminante cuyos movimientos están en constante escrutinio para lograr el codiciado impacto, el tiro con la bala adecuada, el que determina un comportamiento de compra positivo.

Apple parece caminar por rutas conocidas: fabricamos productos, los vendemos, y por supuesto, pretendemos convencerte para que nos compres más, pero no en función de recopilar información sobre ti y utilizarla o venderla a otros, sino basándonos en que nuestros productos son buenos. Frente a esto, el modelo objeto de las críticas trata de ofrecerte los mejores productos posibles a precios muy competitivos o incluso gratuitos, porque tú en realidad ya no eres el comprador de esos productos, sino el usuario que nos entrega su información y se convierte en target, en diana publicitaria.

La idea de una red social no dominada por anunciantes y en la que lo que hacemos no es recopilado y procesado como parte de un modelo de datos utilizado para perseguirnos de forma más eficiente puede resultar, en principio, atractiva para cualquiera. La duda, claro, está en las posibilidades de financiar una actividad así: si el objeto no es cobrar a unos anunciantes por un acceso segmentado a los usuarios, y estos tampoco pagan por el uso, la pregunta inmediata no es “¿dónde hay que firmar?”, sino dónde va a estar el modelo de negocio sostenible que permita que algo así subsista. Una incógnita que, por el momento, queda para más adelante, como queda el posible recibimiento del mercado a una propuesta más de red social, la enésima, y en un entorno que, salvo en algunos (muy pocos) países, está completamente dominado por un solo jugador: los cuatro mil registros por hora que está obteniendo Ello en el momento de escribir esta entrada solo indican que la propuesta de una red social sin publicidad nos resulta intuitivamente atractiva, pero no dice nada de cómo será o en qué se basará realmente su modelo de negocio. No, no somos productos o no queremos serlo, pero ¿dónde está la alternativa? ¿Con qué moneda se paga el perder la etiqueta de producto y la recuperación de la condición de persona?

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*