SOBREVIVIR A LAS ACTIVIDADES EXTRAESCOLARES

Por Maite Marín Martí

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Soy una de tantas madres y padres que tienen que recurrir a actividades extraescolares o servicios de acogida para hacer compatible el horario laboral con el de la escuela de los hijos. No tengo nada en contra de los servicios de acogida y menos del de la escuela de mis hijos, los cuales cuando van allí están tan bien atendidos que se sienten como en casa pero preferentemente elijo las extraescolares pues aparte de aprender un deporte, un idioma o potenciar un talento, a los niños les gusta más.

No sé si en todas partes es así pero a la hora de escoger una actividad deportiva creo que hay mucha oferta en cuando tipo de deporte pero o te federas a un club, vives aquel deporte como algo divino e hipotecas todos y cada uno de los fines de semana llevando a tu hijo de competición en competición o partido por toda la geografía catalana o haces que practiquen un deporte sencillamente en la escuela que como mucho quizás podrás ver un entrenamiento o una sencilla exhibición a final de curso.

No podría existir un término medio, el poder practicar debidamente un deporte y disfrutar de una liga o exhibición a final de curso o como mucho a final de trimestre?

Por lo que hablo con madres y padres sobre el tema y que sus hijos están federados me comentan que son los propios niños los que quieren ir cada fin de semana a los partidos y que no les hace pereza madrugar para ir allí donde toque, pero esto es bueno? Quizás tengo un punto de vista egoísta sobre el tema pero valoro mucho el tiempo familiar del fin de semana. Vivimos en una sociedad dónde a las familias, quizás sólo me pasa a mí y estoy equivocada, lo tienen difícil para encontrar un momento para estar todos juntos, explicar cómo ido la semana y hacer alguna actividad todos juntos.

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Si incluso durante los fines de semana tenemos que ir a “toque de pito” ¿que será del despertarse con la invasión del más pequeño o no tan pequeño dentro de la cama y que te despierte a base de besitos, las cosquillas inesperadas, una mañana perezosa en pijama o la decisión espontánea de hacer una excursión o cualquier otra cosa?
Quizás con un hijo todavía te puedes organizar pero y si tienes 2, 3, … cómo te lo haces? ¿Y si las convocatorias coinciden en día y hora pero no en lugar? No todo el mundo tiene la suerte de tener 2 coches o la posibilidad de meter a uno de los hijos en el coche de otro compañero también convocado.

Aparte como familia tenemos obligaciones y necesidades: la casa no se limpia sola, la compra a no ser que la hagas por Internet no se presenta sola e la puerta y la ropa tampoco se limpia, seca y dobla sin el apoyo de uno de nosotros. Aparte las abuelas esperan durante toda la semana a poder ver sus nietos y de vez en cuando también tenemos ganas de ver a nuestros hermanos, primos, tíos y amigos. Uff quizás el problema está en que los fines de semana son muy cortos para todo el trabajo que pretendemos hacer. También ahora que mi hija mayor ha crecido aparte de tener deberes, tiene que preparar de vez en cuando exámenes y si no teníamos bastante ahora también hacemos de maestros. La verdad, nos estamos poniendo tanto al día que si ahora jugáramos al Trivial ganaríamos de carrera.
En fin, por ahora y mientras mis hijos me lo permitan seguiré egoístamente pasando los fines de semana disfrutando en su compañía de los, para mí, pequeños pero tan importantes momentos.

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