Frases prohibidas: “Empieza el curso… y se te acaba lo bueno”

Volvemos a la carga y estamos felices de volver a encontrarnos. Este curso nos depara buenas noticias y unos post llenos de contenidos para las familias. Feliz entrada de curso.

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Pues ya llega septiembre y con ello la vuelta al cole, a la rutina, a las prisas… Quizá a este mes no lo recibamos con el mejor de los ánimos o la mejor de las sonrisas, porque la vuelta es dura. Pero, por mucho que tengamos derecho a manifestar nuestra tristeza por el final del verano y a decir que nuestros hijos están asilvestrados con las vacaciones, ¿es positivo recibir el curso con quejas, amenazas y diciendo, en definitiva “se te acaba lo bueno”?

Lucía y David tienen dos hijos, Mario y Manuel. Han pasado un gran verano en la playa, en la montaña, disfrutando de la piscina de su casa y jugando sin parar con juguetes que tenían muertos de risa en cajones. Y además, han puesto a prueba mil veces la paciencia de los padres: comiendo solo lo que les gusta, remoloneando para leer o repasar lo aprendido durante el curso, teniendo su habitación como una leonera… Lucía y David saben que sus hijos se han convertido en el verano en dos pequeños salvajes. Lucía y David han disfrutado y ahora están sufriendo lo que llamamos el síndrome postvacacional. Y además entienden que sus hijos van a pasarlo mal cuando tengan que atenerse a las rutinas, normas y tareas del colegio. Así que con la llegada de septiembre, no paran de decirles:

-Ya os meterán en vereda cuando empiece al cole. Se os acaba lo bueno. 

-Ya comeréis de todo cuando volváis al comedor. Se os acaba lo bueno. 

-Ya os hartaréis de hacer deberes en unos días. Se os acaba lo bueno. 

Un día, cuando estaban los abuelos en la casa, el abuelo Ramón, tras escuchar estas frases, les dijo, en un aparte:

-Y luego querréis que estén motivados para ir al cole, ¿no? Si parece que les estáis anunciando que van a ir a trabajos forzados… 

Lucía trató de explicar a su padre el porqué de estas frases:

-Las decimos para que entiendan que es necesario volver a tener un poco de disciplina y de rutina, si no la tienen van a pasarlo mal. Y porque, además, la verdad, estamos tristes porque se nos acaba el verano, ¿no es bueno que les digamos que estamos tristes?

Ramón no se dejó convencer por la explicación:

-Bueno, Lucía, escúchate, sonáis a amenaza, la verdad. Yo creo que podríais mandar esas dos ideas que dices sin dar a entender que el cole es como un castigo.

Lucía y David recapacitan y deciden que, en vez de transmitir un mensaje negativo sobre el cole, unos días antes de la vuelta a las clases, empezarán paulatinamente a acostarse antes, a despertarse antes, a preparar las cosas del colegio con ilusión y a reconocer que, aunque están tristes porque las vacaciones han sido geniales, en el cole les esperan muchas cosas buenas. Porque no, no se acabó lo bueno. 

 

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