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Especial: las otras redes sociales

Os recomendamos enérgicamente que leáis este post de Empantallados sobre las otras redes sociales, aquellas que están de moda entre nuestros adolescentes y que no conocemos. Adelante, informaros.

 

Existen unas redes sociales que pertenecen a otro mundo: el de los adolescentes. Durante mucho tiempo estas redes sociales han sido prácticamente desconocidas para nosotros… Hasta ahora.

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ThisCrush es la red social que está triunfando entre los adolescentes. Su formato no es tan novedoso, se parece bastante a Ask.fm, ya que su éxito se basa en la comunicación entre usuarios bajo el anonimato.

Se lanzó a principios de 2016 pero cuando realmente se volvió popular en España fue en abril del 2017,  teniendo como principales usuarios a jóvenes entre 12 y 20 años.

¿Por qué justifican el anonimato? 

En ThisCrush se pueden enviar mensajes a otro usuario con el nombre real, o de forma anónima. Los creadores hicieron esto último ya que supuestamente facilita que una persona se declare a otra sin revelar su identidad o, al menos, esa era la intención inicial de la web. De hecho, el nombre de la red social viene de los crushes (amores platónicos no correspondidos).

Y como la intención es una cosa, y la práctica es otra, la realidad es que esta web se ha convertido en una de las más peligrosas para los menores, siendo un hervidero de acoso y cyberbulling.

¿Cómo funciona? 

Para comenzar debes indicar un nombre de usuario, una contraseña, y escoger un color para que se te identifique. Una vez hecho esto, se obtiene el CrushTag, que puedes añadir a otras redes sociales como Instagram. En tu perfil podrás insertar una foto y una descripción en la que cuentes quién eres, a qué te dedicas o cuáles son tus hobbies.

En tu cuenta eliges si prefieres postear de manera privada o bien de forma pública, con tu nombre o anónimamente. En la parte inferior de la misma se muestra un marcador que contabiliza los crush posts (comentarios que te han dejado) y los quick likes (los ’me gusta’ que te han dedicado).

¿Qué tipo de contenido se publica? 

Piropos, piropos subidos de tono, amenazas e insultos.

¿Qué hace tu hijo en ThisCrush? 

Puede que no quieras oírlo, pero los menores hacen básicamente una de estas tres cosas: ligar, acosar o ser acosado.

¿Por qué le gusta a tu hijo? 

Por lo mismo que le gusta Ask.fm: el anonimato. Y porque está muy ligada a Instagram. Los menores acostumbran a redirigirse desde Instagram (una red social con más control sobre comentarios y contenido inapropiado) a ThisCrush, lo hacen generalmente poniéndose el link de su perfil de ThisCrush en el link de la bio de su cuenta de Instagram.

¿Qué aspectos hay que tener en cuenta en esta red social?

  • ThisCrush afirma en su política legal de su web que no se hace responsable de lo que escriba la gente. A menudo publican en su cuenta oficial de Twitter tuits en los que hacen declaraciones como que ‘no son niñeras de nadie para supervisar su contenido.’ Sin comentarios.
  • Si un usuario tiene muchas denuncias online, lo que hace ThisCrush es bloquear el perfil durante un tiempo y remitirle a una página que le informa sobre el ciberbullying y al vídeo ‘Stand up to cyberbullying’ realizado por la Federal Trade Commission de Estados Unidos.
  • Por lo tanto, solo tenemos una recomendación que hacerte para ayudar a tu hijo: no dejarle abrirse una cuenta en ThisCrush.

MÁS HORAS CON EL SMARTPHONE QUE EN EL COLEGIO

Padres y madres comprobamos como el título de este post de kids and teens online es más cierto que falso. Nuestrso hijos están tan enganchados como nosotros. ¿Representa esto un problema?

Durante miles de años nuestra especie se ha comunicado básicamente de forma presencial. Hemos desarrollado y perfeccionado nuestra capacidad para transmitir lo que pensamos y sentimos, lo que al mismo tiempo nos ha permitido comprender lo que experimentan los demás. Nuestra comunicación presencial es tremendamente rica: podemos entender a otras personas, deducir su estado de ánimo o incluso prever sus reacciones, con una simple mirada y en menos de un segundo. Nos comunicamos con el tono de voz, con nuestros gestos, con el movimiento de los ojos o de las manos, con los olores y con un montón de sensaciones físicas de las que muchas veces no somos ni tan siquiera conscientes.

Al margen del lenguaje corporal hemos perfeccionado una sofisticada forma de comunicación verbal -oral y escrita- que nos permite transmitir además nuestros conocimientos e ideas a personas que están a miles de kilómetros, y a través del tiempo de unas generaciones a otras.

Estas formas de comunicación nos han permitido establecer complejas relaciones sociales, con multitud de personas de entornos, experiencias y creencias muy distintas. Pero he aquí que en los últimos 20 años hemos desarrollado una nueva forma de comunicación: la COMUNICACIÓN DIGITAL. Y no se trata de un nuevo canal, sino de un formato que tiene sus propias características, que incluye elementos nuevos y también nuevas posibilidades. Y esta realidad no sería un problema que requiera nuestra atención, si no fuera por dos circunstancias muy importantes:

  • La comunicación digital se ha convertido en pocos años en la principal forma de comunicación entre muchos niños y adolescentes. En la actualidad, un estudiante menor de edad puede pasar algo más de 1.000 horas al año asistiendo al colegio o instituto. En España en concreto unas 1.050 horas de media en la enseñanza obligatoria. Pero ¿cuánto tiempo pasa conectado a internet, comunicándose principalmente a través de su smartphone? En España una media de 3 horas diarias, es decir: 1.095 horas al año. Y según los datos publicados por la OCDE en abril de 2017, entre los adolescentes españoles encontramos a un 22% que alcanza las 6 horas diarias de media conectado a la Red (Informe PISA). Es decir, una media de 2.190 horas relacionándose a través de internet, en redes sociales, sistemas de mensajería instantánea como Whatsapp, salas de chat en videojuegos, etc. Por lo tanto, los problemas asociados a la comunicación digital van a tener mucha repercusión entre los niños y adolescentes, como consecuencia de la gran cantidad de horas que le dedican.
  • Nuestra especie no está adaptada ni preparada para esta nueva forma de comunicación. Los últimos 20-25 años no son más que una gota de agua en la evolución humana. Miles de años aprendiendo a interpretar las miradas, gestos, posturas, tono de voz, etc, de nuestros congéneres, para encontrarnos ahora con una forma de comunicación en la que nada de esto parece tener cabida, y que además puede llegar a convertirse en predominante.

Estas dos circunstancias están generando diversos problemas en la comunicación y relaciones que establecen los niños y adolescentes, algunos de los cuales se traducen en conflictos en el centro escolar tras un malentendido surgido en una conversación en Whatsapp o Instagram la tarde anterior. Y también generan, por supuesto, problemas entre los adultos. Todos hemos vivido conflictos entre familiares o amigos, como consecuencia de algún comentario escrito en un grupo de mensajería instantánea. Y todos sabemos las reacciones que puede desencadenar un tweet de 140 caracteres escrito en un mal momento. Hace poco, el curso pasado, desarrollamos y editamos un decálogo para grupos de Whatsapp de padres de colegios, a petición de varios centros escolares preocupados por los conflictos que se generan en estos grupos entre los propios padres, o entre padres y personal del colegio.

Así pues, muchas de las cuestiones que abordamos al trabajar sobre COMUNICACIÓN DIGITAL son del mayor interés no solo para los alumnos de los distintos niveles, sino también para los adultos, y en especial para aquellos que ejercen de educadores, padres o madres. Si queremos que la comunicación en los entornos digitales no termine generando un empobrecimiento de la comunicación humana, y como educadores pretendemos afrontar los problemas que plantea entre los más jóvenes, es necesario trabajar con ellos sobre nuevas formas de comunicación no verbal, desarrollar la comunicación asertiva e introducir técnicas de ciberconvivencia entre nuestros hijos y alumnos.

 

Contenido de las sesiones de formación que se realizan con los alumnos:

http://educalike.es/wp-content/uploads/2017/09/Conferencia-Alumnado-CONVIVENCIA-Y-COMUNICACION.pdf

musical.ly la app que está triunfando entre las más jóvenes

Desde Padres en la Red nos animan a informarnos de cuáles son las aplicaciones más conocidas y que más utilizan nuestros hijos. Debemos estar al día de lo que ellos ven y escuchan. Esta es una buena opción.

Ayer tuvimos Chartulia (charla y tertulia) con unos amigos sobre internet, redes, jóvenes, familia, … y, casi al final, Ignacio B. me preguntó — ¿Qué nos puedes decir de musical.ly? — Me quedé mirándole sin contestar y Ricardo C. dijo — Sí, la app que está triunfando entre las más jóvenes —. Hay que reconocer que Nacho A. también se quedó fuera de juego, como yo.
Cuando llegué a casa les pregunté a mis hijas María y Bea — ¿Conocéis musical.ly? — y me contestaron de forma displicente — Pues claro!!!

musically

Hoy, sin más dilación, he estado buscando información sobre esta app y, aunque he encontrado poca cosa, parece que está alcanzando los primeros puestos de descargas a nivel mundial. Tengo que reconocer que el portal de musical.ly tiene un diseño atractivo.

¿Qué es musical.ly?

musical.ly es una app gratuita que se puede instalar en dispositivos Android e iPhone, y que permite crear, compartir y descubrir vídeos de música. Es una comunidad de vídeos musicales donde nosotros somos los protagonistas, añadiendo nuestra parte más artística, haciendo playback.

La forma habitual de usar esta app es: nos grabamos en vídeo, haciendo playback a cámara lenta, rápida o al revés, le agregamos una canción y lo publicamos en instagram, en facebook, twitter, messenger, whatsapp, vine, mail, …. También podemos optar por guardar el vídeo como privado.

musical.ly tiene una amplísima galería de extractos de canciones. Una vez grabado el vídeo podemos editarlo e incorporar efectos visuales como filtros y marcos. Además, tiene la opción de incorporar vídeos o fotos almacenados en nuestro dispositivo.

Para comenzar a usar la app, hay que registrarse y crear una cuenta. Esto se puede hacer mediante la cuenta de correo, de facebook o twitter.

Con musical.ly podremos seguir a otros miembros de la comunidad, descubrir vídeos destacados o incluso los que se han grabado en nuestra propia ciudad. Tiene un buscador de tendencias, un centro de notificaciones y una sección con la información de nuestro perfil.

Y colorín colorado esta píldora digital se ha terminado.

Sitio web oficial: http://www.musical.ly/

Antonio Tobalina: “Mejorando su nivel de autoestima los adolescentes serán seguros de sí mismos y sabrán controlarse mejor”

Antonio-Tobalina

Son edades complicadas y a a veces una persona experta les hace pensar en los riesgos en los que pueden caer por culpa del alcohol y de la noche. Lo dice claro: “la educación marca la línea entre disfrutar de la noche o pasarse de la raya”. Nos lo explican en Gestionando Hijos.

Antonio Tobalina es trabajador del SAMUR y coordinador del programa de educación para la salud y prevención de la adicción al alcohol “¿La noche es tuya?” en los centros educativos. Tiene quince años de experiencia en charlas con chavales de 14 a 18 años y de sus conclusiones habla en esta conferencia con sensibilidad y empatía.

Para Antonio Tobalina, la educación marca la línea entre disfrutar de la noche o pasarse de la raya. A través de los resultados de un cuestionario, este experto concluye que solo el 21% de los jóvenes es realmente consciente de los riesgos del alcohol y sabe controlar. El resto, dice, “están expuestos a la calle y están aprendiendo a través de sus experiencias, que a veces son negativas porque a veces la calle da unos zarpazos… No me gustaría ver a vuestros hijos o hijas en las situaciones que yo muchas veces veo”.

Tobalina concluye que los chavales no son conscientes de las muchas variables que influyen en los efectos del alcohol: el contexto, el estado físico y emocional del adolescente, la capacidad de resistencia a la presión del grupo, la conciencia de consecuencias, etc. Defiende que los padres y madres debemos concienciar sobre la importancia de estas variables y dar el mensaje de que los menores no deben beber alcohol para cuidar su salud y porque así no se emborracharán ni se encontrarán mal, estarán al 100%, tendrán relaciones auténticas… Pero la apuesta fundamental de Tobalina es fortalecer la autoestima de nuestros hijos “aceptándolos como son, reconociendo sus avances y logros, dándoles mucho cariño, creando expectativas ajustadas a sus capacidades. Así conseguimos adolescentes seguros de sí mismos y al enfrentarse a situaciones que van a encontrar en la calle, sabrán controlarse mejor”. De hecho, nos cuenta que en sus charlas se encuentra con un 7,5% de chavales con una bajísima autoestima y otro 7,5% “que están por encima del bien y del mal y que no tienen límites”. Para Tobalina: “Estos dos extremos son chavales que necesitan ayuda, seguimiento por los profesores, las familias e incluso agentes externos. Creo que los servicios sociales debería ir más a los centros educativos porque se ven cosas tristes y si no se interviene van a más”.

Para Antonio, es muy importante que los padres den ejemplo, por lo que apuesta por “beber poquito delante de los menores y beber por el sabor”, al mismo tiempo que es importante ofrecerle “trucos para hacer un consumo responsable y nociones de primeros auxilios”. El educador finalizó su ponencia recordando que “lo que los chicos y chicas aprenden es lo que dan”.

En el turno de preguntas, Tobalina recordó que el protagonismo del alcohol en nuestras fiestas es permanente y cree que “desde la sociedad mandamos ya mensajes de que nos lo pasamos muy bien bebiendo”. Para prevenir,  apuesta por “fomentar la autoestima, poner límites y normas, concienciar sobre las consecuencias, educar con humor y promover la  responsabilidad”.

Instagram la app que sigue batiendo records

Unos consejos de Padres en la Red sobre Instagram no están de más. Actualmente es la app más utilizada por nuestros adolescentes. Que los disfrutéis.

Es verdad, las redes sociales basadas en compartir fotografías, imágenes y vídeo son las que más están triunfando en el mundo juvenil (Instagram, Snapchat, Periscope, …) Resulta curioso ver cómo los jóvenes utilizan estás plataformas para comunicarse con sus amigos incorporando notas, opiniones, menciones, …

Lo primero que debemos recordar es que para utilizar Instagram hay que tener, como mínimo, 14 años.

Qué riesgos existen

En principio es una herramienta bastante inofensiva. Puede ser una gran ocasión para educar a tus hijos en aspectos tales como seguridad, privacidad e intimidad en la red y el respeto a los demás.

  • Seguridad, darle a la contraseña la importancia que tiene, debe ser secreta y no se debe compartir con nadie.
  • Privacidad, se dice que en internet las fotos son indelebles, realmente son muy difíciles de borrar y dejan rastro (rastro digital) pudiendo afectar a la reputación online de tu hijo.
  • Intimidad, tenemos que ser cuidadosos con los datos personales que publicamos. Instagram permite poner una biografía, podrías ayudar a tu hijo a expresar “quién es”. También hay que evitar relacionarse con desconocidos que nos pidan que les sigamos.
  • Respeto a los demás, si publicamos una foto donde aparecen otras personas tenemos que contar con su consentimiento. Por otra parte, tenemos que ser comedidos con los comentarios que pongamos de otras personas.

Consideraciones en cuanto a la privacidad

  • Aunque puedo publicar fotos privadas, el perfil es público y visible por todos. La foto de perfil, nombre de usuario y la biografía la ven toda la comunidad.
  • Se puede sincronizar lo que publicamos en Instagram con otras redes sociales, a esto le llama “cuentas vinculadas“. Resulta paradójico ser cuidadoso con quién ve lo que publico en Instagram y descuidar la sincronización automática con otras redes donde la lista de amigos puede ser infinita.
  • Instagram permite definir la cuenta privada, sin embargo si vamos agregando “amigos” deja de ser privada para todas esas personas.
  • Etiquetado, Instagram permitir etiquetar a personas. Es muy recomendable activar la opción de que nos envíe un correo cuando alguien nos etiquete, de esta forma, si no te gusta puedes eliminar la etiqueta con lo que, aunque la foto no se borra, no está relacionada contigo.

Podemos sugerir a nuestros hijos

  • Que cuide su imagen en internet y la de los demás.
  • Instagram, como todas las redes sociales, permite bloquear a aquellas personas que nos molestan.
  • Mejor no sincronizar Instagram con el resto de redes. Si interesa que una foto aparezca en otra red, se publica en ella y ya está.
  • Desactiva la geolocalización, salvo que quieras dar a conocer dónde se tomó la imagen.

Ojo con los móviles de segunda mano…

¡Feliz año! os animamos a comenzar el año con un post de Kids and teens online que ilustra muy bien las situaciones en las que nuestros hijos se pueden llegar a meter. Hay que estar pendientes del tema tecnológico porque se creen que saben mucho pero a veces pueden verse comprometid@s.

Man in suit. Secret service agent icon a long shadow

Un padre me ha enviado un correo comentándome lo que acababa de sucederle a su hijo, menor de edad. La verdad es que se trata de algo preocupante, y como no es el primer caso que me encuentro, creo que es bueno lanzar un aviso para navegantes.

Este señor, al que llamaré Luis, se encontró una tarde con el nuevo móvil de su hijo en la cocina. Al preguntarle sobre la procedencia del mismo, el adolescente le contestó que acababa de comprarlo y que era un smartphone de segunda mano, que le había salido muy barato y estaba prácticamente nuevo. En efecto, el aparato era uno de esos que nuevecitos cuestan no menos de 400 euros, pero que su hijo había conseguido por el módico precio de 80 euros. Al parecer lo había encontrado en un sitio de internet en el que venden cosas de segunda mano. Tras quedar con un individuo a la salida de una boca de metro, le había entregado el dinero y había recibido a cambio el preciado móvil.

Como es lógico, al padre le recorrió un escalofrío al pensar que su hijo había quedado con un extraño, y le había comprado un móvil cuya procedencia desconocía. Lo primero que pensó es que podía ser robado, pero tras una charla con su hijo comenzó a sospechar que probablemente se trataba de un timo, y que el móvil no era lo que parecía ser.

Una vez superado el disgusto inicial, decidió llevarse esa misma tarde el aparato a la tienda de informática que regenta un familiar suyo. Al día siguiente el dueño del establecimiento llamó a Luis para que se pasara a recogerlo.

Al entregárselo, el informático le dijo: “El móvil que le han vendido a tu hijo está perfectamente. La verdad es que está nuevo y tiene todas las características que debería tener en cuanto a memoria, GB, cámara y demás. Pero, debes saber que tenía instalado un troyano”. Cuando Luis preguntó de qué se trataba realmente, la respuesta que obtuvo fue la siguiente: “El troyano que tenía instalado es un virus que permitía al individuo que le vendió el móvil a tu hijo manejar determinadas funcionalidades a distancia. Por ejemplo, debes saber que este señor podía activar la ubicación del móvil y saber la localización exacta de tu hijo en cada momento del día… podía activar el micro del móvil y grabar las conversaciones que se produjeran a su alrededor, le permitía activar la cámara y realizar fotografías con el móvil sin que tu hijo se diera cuenta y, entre otras cosas, podía registrar todas las contraseñas que tu hijo metiera en el smartphone…”

En definitiva, lo que menos le interesaba al individuo que le vendió el móvil al adolescente eran los 80 euros. Lo que quería era entrar en su vida, localizarle, escuchar, ver y acceder a una ingente cantidad de información personal sobre sus características, gustos, inquietudes, amistades, familia, etc. ¿Y para qué quería saber todo esto? Pues seguramente nunca tendremos la respuesta, pero tampoco nos hace falta.

Aclaro que soy consciente de que un teléfono de segunda mano no tiene necesariamente que contener virus alguno. Tampoco ha de ser siempre robado, y puede ser vendido por alguien que simplemente lo ha recibido como regalo y no lo necesita. Pero creo que podemos extraer varias lecciones muy claras de este y otros casos similares que se están produciendo. A mi entender son las siguientes:

  1. Si alguien va a comprar un smartphone de segunda mano, debería exigir garantías sobre su procedencia o un ticket de compra.
  2. La persona que ha de acudir al sitio para realizar la compra no debe ser nunca un menor de edad, solo y sin el conocimiento de sus padres.
  3. Después de adquirir el aparato será necesario realizar una revisión afondo, en una tienda especializada o a través de una persona con los conocimientos necesarios.
  4. Es muy importante tener instalado y actualizado siempre un buen antivirus en el móvil, y más cuando va a ser utilizado por un menor de edad.

Muchos usuarios no saben que los teléfonos inteligentes y las tabletas también pueden sufrir los ataques de los virus informáticos. Por otro lado, en la mayoría de los casos, tienden a pensar que estos programas pueden dañar nuestros aparatos, quitarles capacidad, memoria, velocidad o simplemente reducir la vida de la batería. Sin embargo, los virus que existen en la actualidad no solo pueden atacar casi a cualquier aparato, sino que además son capaces de robar toda la información que se encuentra en su interior, ubicar nuestros domicilios o grabarnos y filmarnos.

Muchos programas de este tipo han sido creados para permitir a otras personas manejar nuestros dispositivos a distancia, suscribirnos a servicios de pago, o realizar acciones delictivas desde los mismos. Además, pueden llegar a hacer esto sin que notemos nada extraño en el funcionamiento de nuestro terminal.

Las cifras: en el primer trimestre de 2015 se detectaron más de 103.000 nuevos programas nocivos para teléfonos móviles. En el segundo trimestre la cifra alcanzó ya los 290.000 programas nocivos.

Y ¿cómo se infecta un móvil o un ordenador?

Los virus se propagan de forma muy rápida, y en ocasiones es suficiente con abrir una foto que hemos recibido o pinchar en el enlace equivocado. La mayor parte de las infecciones se producen en las siguientes situaciones:

  1. Abriendo un correo de alguien desconocido, con un archivo adjunto o una simple fotografía. Si el dispositivo de algún amigo/a ha sido infectado, también podemos recibirlo en un correo con su remite.
  2. Un mensaje, o incluso un whatsapp, con un enlace a una página web con código malicioso.
  3. La descarga de una actualización o de un archivo desde una página no oficial.
  4. La descarga de una aplicación móvil desde una web no oficial.
  5. La descarga de una aplicación desde una tienda oficial, pero que aun no ha sido verificada.
  6. La descarga de archivos de música, películas o de otro tipo, a través de programas de p2p (peer to peer), como el Emule o el Ares.
  7. La descarga de archivos en la red profunda, o Deepweb, la parte de internet en la que se encuentra el mayor volumen de contenidos, y que no es accesible para buscadores como Google.

Así pues, a la hora de comprar o regalar un smartphone a un adolescente, habremos de preocuparnos de que esté limpio, y de que la primera aplicación en instalarse sea un antivirus. Y, al margen de las herramientas que nos ofrece la propia tecnología, deberemos educar al menor de edad para que sepa cómo realizar un uso adecuado del terminal, y cuáles son las situaciones de riesgo que suelen facilitar la descarga de este tipo de virus informáticos.

Especialmente en estas fechas, en las que muchos menores van a recibir su primer smartphone o su primera tableta, es muy importante que padres y madres no se desentiendan posteriormente, y dediquen esfuerzos a autoformarse y a educar a los más pequeños de la casa en el uso seguro, saludable y responsable de estas tecnologías.

¿Las redes sociales están aislando a los más jóvenes?

Este post de kids and teens online que nos sitúa en la nueva realidad en la que se encuentran nuestros adolescentes y su relación online en la que el autor expone como Internet facilita las relaciones entre personas en contra de la opinión de aquellos que creen que nuestros jóvenes se están aislando por culpa de Internet. Os recomendamos esta interesante reflexión.Friends having fun with smartphones

Culpar a internet y las redes sociales de todos los males que aquejan a la sociedad es una tentación muy grande, por lo fácil que resulta. De vez en cuando se escuchan, de boca de algún supuesto experto, frases como esta: “las redes sociales entre los adolescentes conducen sobre todo a la soledad y a la depresión…”. Y la verdad es que creo que, aunque sea de vez en cuando, conviene abordar esta cuestión con un poco de rigor. No seré yo quien diga que la tecnología es inofensiva, y menos entre los menores de edad, ya que desde hace muchos años mi trabajo consiste precisamente en intentar contrarrestar una buena lista de situaciones no deseables en relación a internet. Pero una de las cosas que he aprendido es que las redes sociales no son el gran Satán, ni responsables de todos nuestros males.

Conozco a multitud de adolescentes que utilizan a diario su perfil en una o varias redes sociales, y lo cierto es que ninguno de ellos está aislado. Aun no he conocido a ninguno que haya dejado de hablar, salir o divertirse con sus amigos/as por culpa de las redes sociales. Es más, muchos estudios ponen de manifiesto que estos espacios son utilizados por los jóvenes sobre todo para relacionarse con las personas que ya conocen. La mayoría de sus conversaciones online se producen precisamente con las personas que ven a diario.

Si algo está permitiendo internet es la continuidad en las relaciones, su refuerzo, la desaparición de las distancias y, en definitiva, el contacto permanente. Recuerdo bien mis primeros años de adolescencia, y cuando terminábamos las clases perdíamos el contacto con nuestros amigos y compañeros hasta el día siguiente. A la mayoría no los veíamos tampoco durante el fin de semana, y cuando llegaban las vacaciones de verano, Semana Santa o Navidad, literalmente desaparecíamos los unos para los otros. Recuerdo que en verano recibía alguna carta, y enviaba alguna otra, y los christmas en Navidad, pero poco más. No había forma de ponerse en contacto los unos con los otros. El teléfono era un problema, ya que en la mayoría de las casas solo nos dejaban llamar para preguntar los deberes si no habíamos podido ir a clase. Llamar costaba más dinero que hoy en día, y los padres/madres consideraban que el teléfono era “para cosas importantes” o “para urgencias”, así que nada de llamar para charlar.

Esta generación de niños y adolescentes está en contacto permanente con sus iguales. Cuando a uno le sucede algo, se le ocurre una idea original (o una chorrada) o está en un sitio chulo, al momento lo saben todos los demás. Cada usuario de WhatsApp envía una media de 42 mensajes diarios, recibe otros 75 mensajes, y adjunta fotos a diario. Creo que la mayoría de los adultos también vivimos ahora esta situación. Y al margen de WhatsApp están los mensajes en las redes sociales, los correos electrónicos, etc…

La necesidad que tienen los adolescentes de relacionarse con sus iguales es una necesidad biológica, grabada a fuego en los genes de nuestra especie. Los padres de cualquier adolescente saben lo que es pasar a un segundo plano ante el protagonismo del grupo de amigos y amigas. Realmente ¿alguien cree, en serio, que los más jóvenes abrazarían en masa una herramienta que les impidiera relacionarse con los demás? No hay fuerza en la naturaleza que consiga cambiar la bioquímica de un cerebro que ha tardado muchos miles de años en organizarse, priorizando las relaciones personales durante la adolescencia y la juventud.

Tal vez quienes piensan que internet aísla a los jóvenes deberían observar lo que está sucediendo desde hace tiempo con adultos de todas las edades y en todos los países. En ciudades como París o Hamburgo, más del 50% de los hogares están conformados por una sola persona. En Estocolmo ese porcentaje supera ya el 61%. En Alemania, Francia, Reino Unido o Japón cerca del 40% de las viviendas están ocupadas por una sola persona. Esta es una tendencia mundial. En Estados Unidos nada menos que 31 millones de personas viven solas. En España, en 1991 la cifra era de apenas medio millón, pero en la actualidad ya son más de 3 millones y medio (y eso a pesar de la crisis).

¿Realmente podemos culpar a internet de esta situación? Pues no, ya que esta es una tendencia que se inició en los años 50, cuando aún faltaba medio siglo para la popularización de internet. Según los estudios realizados por el sociólogo de la Universidad de Nueva York: Eric Klinenberg, autor del libro “Going Solo: The Extraordinary Rise and Surprising Appeal of Living Alone”, el hecho de vivir solo es más frecuente cuanto mayor es el nivel económico de un país y también cuanto mayor es el nivel de independencia de la mujer. En lugares donde hay riqueza pero no libertad para las mujeres, el porcentaje de hogares habitados por una única persona es mucho menor. Y tal y como señalan muchas de las personas que deciden vivir solas, es importante hacer una distinción entre “vivir solo”, “estar solo” y “sentirse solo.” En efecto, vivir solo/a no quiere decir vivir aislado/a. Y en muchos casos son precisamente las tecnologías de la información y la comunicación las que actúan como un verdadero pegamento, que mantiene a la gente en constante y permanente contacto.

No creo que nadie sostenga que las relaciones o la comunicación a través de internet puedan o deban sustituir a la comunicación y el trato personal cara a cara. Pero tampoco se puede sostener que internet forme parte de una especie de complot maquiavélico, urdido para impedir el trato persona a persona, y sustituir finalmente al ser humano por algún tipo de organismo cibernético asocial…

Hace pocas semanas, la Fundación ONCE y la Fundación AXA, hacían públicos los resultados del estudio “La soledad en España”, en el que señalaban que cerca de 4 millones de personas se sienten solas en nuestro país. Como reconoce el estudio: “se puede estar socialmente activo y no sufrir soledad, y se puede estar socialmente acompañado y sentirse solo”. Así, nada menos que el 52,6% de los que viven acompañados reconocen haberse sentido solos en algún momento.

En relación a las redes sociales en internet, el Estudio señala que las personas que más utilizan dispositivos tecnológicos, nuevos medios de comunicación e infraestructuras de transporte son los menos expuestos a la soledad. Pero, por otro lado, reconoce que  el uso de las redes sociales no siempre se relaciona con un elevado índice de sociabilidad, sino que también es propio de las personas que más sienten la soledad. Y aquí es donde está exactamente la respuesta a la pregunta inicial.

Las redes sociales facilitan las relaciones de las personas que también tienden a relacionarse correctamente al margen de internet. Como es el caso de la gran mayoría. Pero, ciertamente, en aquellas personas que más aisladas se sienten, en aquellas que más problemas tienen a la hora de relacionarse satisfactoriamente, las redes sociales e internet no siempre les resultan de ayuda.

En conclusión: las personas que se relacionan correctamente fuera de internet no dejan de hacerlo por utilizar internet y las redes sociales. Estas les permiten reforzar aún más sus vínculos, y también establecer vínculos nuevos. Pero aquellas personas que pasan sus horas manteniendo relaciones virtuales, y tienen problemas para relacionarse en el mundo real, terminan entrando en una espiral de la que es muy difícil salir. El uso abusivo y contraproducente de las redes sociales es consecuencia de un problema previo en la persona, que tenderá a aislarse cada vez más. Pasará las horas frente al ordenador, sin afrontar su verdadero problema.

Internet y las redes sociales tienen sus aspectos negativos, por supuesto, pero no son responsables de aislar a los más jóvenes. Para estos su principal inquietud es relacionarse con los demás, y no serán las redes sociales quienes puedan impedirlo.

El adolescente usuario de INSTAGRAM tiene más de 200 seguidores, sube menos de 5 fotos a la semana y recibe 50 like por foto

Os queremos recomendar este post de Kids and teens online. Instagram se está posicionando como la red social más visitada de los adolescentes y por lo tanto debe ser objeto de atención por parte de las familias. Leed con atención porque es tan importante Instagram para los adolescentes.

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La red social de éxito entre los niños y adolescentes españoles es INSTAGRAM, y el éxito lo ha obtenido gracias a una circunstancia y una funcionalidad. La circunstancia es sencillamente que está de moda, y mientras sea así seguirá creciendo y creciendo. Y esto es debido en buena medida a que es percibida como una red juvenil, mucho más fresca y dinámica, con un acceso fácil desde los terminales móviles. Facebook, por el contrario, es la red de los mayores.

Y la funcionalidad es sin duda el absoluto protagonismo de la fotografía. Al margen de los comentarios debajo de las fotos, y la posibilidad de enviar mensajes directos, funciona como un álbum fotográfico. Para personas acostumbradas a inmortalizar con sus smartphones todo cuanto viven, es el complemento ideal para compartirlo con los demás. Al menos mientras la privacidad sea relegada a un segundo plano ante la necesidad de relación, aceptación e integración en el grupo.

Pero al margen de las cuestiones relativas a la seguridad y privacidad que pueden surgir, es necesario trabajar con los menores de edad sobre dos aspectos en los que muchos de ellos han entrado a competir: el número de seguidores en sus perfiles, y el número de LIKE o ME GUSTA que consiguen obtener en una fotografía. Estas dos cuestiones son primordiales en la relación que los menores establecen con la red social, y son utilizadas como baremos para medir su nivel de éxito en la propia red. Un o una adolescente con 300 seguidores, será considerado/a mucho más popular que otro con solo 35 seguidores. Del mismo modo, una fotografía que es “premiada” por el grupo de seguidores con 100 ó 150 ME GUSTA, será más valorada y motivo de gran satisfacción para quien la haya colgado. Estimulará el núcleo de accumbers en su cerebro, y reforzará su autoestima y su nivel de aceptación (ver: Artículo)

Ambas cuestiones serán motivo de estudio en próximos artículos, pero en este primero e introductorio creo conveniente situar estadísticamente la cuestión, para que sepamos de qué estamos hablando. Estoy finalizando el análisis de los datos de un estudio que he realizado con una muestra significativa de 500 alumnos/as, de entre 12 y 14 años, pertenecientes a 1º y 2º de E.S.O. de doce centros distintos (públicos, privados, concertados, de entorno urbano, rural, etc.) Y lo llamativo es que apenas he encontrado diferencias significativas entre unos grupos y otros, salvo algunas previsibles en las que profundizaré en su momento.

Estos son algunos de los datos obtenidos:

Número de seguidores en INSTAGRAM:

-50 : 8%;  50-100 : 16%;   100-150 : 19%;   150-200: 18%;   +200 : 39%

Número de fotos que suben a la semana:

-5 : 91%;   5-10 : 6%;   10-15 : 0%;   15-20: 2%;   +20 : 1%

Número de LIKE o ME GUSTA en la mejor foto:

-25 : 9%;  25-50 : 31%;  50-75 : 20%;  75-100 : 16%;  +100 : 24%

En las fotos con más ME GUSTA el/la adolescente sale:

Sol@ : 34%;   Con amig@s : 64%;   Otros : 2%

Quién realiza la foto que más ME GUSTA recibe:

Es un selfie : 44,5%;   Otra persona: 55,5%

Estado emocional reflejado en las fotos con más ME GUSTA:

Ninguno en particular : 19%;   Sonriendo : 81%;   Triste: 0%

Tal y como veremos más adelante, los adolescentes tienden a alcanzar un número de seguidores mayor del que pueden controlar realmente, ya que es muy elevado el porcentaje de los que tienen  más de 200 seguidores. Se trata de una tendencia que va en aumento. Por otro lado, y esto es muy positivo a la hora de trabajar el tema con los alumnos/as, al cruzar datos constatamos que cuantas más fotografías publica el usuario menos ME GUSTA recibe. Es decir, que el hecho de publicar muchas fotografías no garantiza un mayor número de ME GUSTA. Esto parece que es algo de lo que se están dando cuenta, ya que apenas un 9% llega a publicar más de 5 fotos a la semana. Es importante también la faceta de grupo en las fotografías, que nos servirá para trabajar sobre el narcisismo: las fotos que más LIKE reciben no son las fotos en las que salen solos/as, sino las fotos de eventos, fiestas, actividades o salidas en grupo. El estado de ánimo positivo y alegre es otra constante, como no podía ser de otra manera. Y como también sucede, por supuesto, entre los adultos…

Continuaremos con el tema.

 

#Menoresniunagota: Una campaña inspiradora para educar en la salud

Por Elena Couceiro en Gestionando Hijos

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Ya nos lo contó Antonio Tobalina en su ponencia en Gestionando Hijos: los menores no deben beber alcohol. Este es también el punto de partida de una campaña organizada por la Federación Española de Bebidas Espirituosas (FEBE) y el Ministerio de Sanidad “Menores ni una gota” y apoyada por la Fundación Alcohol y Sociedad de la que os queremos hablar hoy. Apoyamos esta iniciativa porque supone una invitación a mejorar la comunicación con nuestros hijos, a tomar las riendas de un asunto de gran importancia social y porque muchas de las ideas de la campaña son verdaderamente inspiradoras y nos pueden ayudar a educar mejor.

La campaña busca sensibilizar sobre este tema con la participación de personas conocidas (los periodistas Vicente Vallés, Ana Rosa Quintana, Mariló Montero, Lourdes Maldonado, Juan Ramón Lucas, Irene Villa, Mónica Sanz y David Cantero o el seleccionador Vicente del Bosque, entre otros) y anónimas que transmiten su adhesión a este objetivo mediante tuits, vídeos y fotos. Además, en la web podemos descargarnos una guía diseñada por Rocío Ramos-Paul, la conocida Supernanny, en la que se recrea una conversación entre un hijo que va a salir por la noche y se plantea beber alcohol y sus padres. La guía presenta hasta 101 razones por las que nuestro hijo no debe beber alcohol y nos invita a “no dejar ninguna conversación pendiente con tu hijo. Tendrás que decidir qué razones vas a utilizar en función de su edad, características personales y la situación que te plantee”.

menores gotaEl interés por pertenecer a un grupo, la creencia de que beber alcohol es muy divertido, la búsqueda de evasión, el engaño de sentirse especial gracias al alcohol, la rebeldía y el miedo al rechazo son las principales razones, según la guía, por las que nuestros hijos menores se plantean beber alcohol. Frente a estas razones, se proponen respuestas por parte de los padres como: “pertenecer a un grupo no es convertirte en un borrego”, “las expectativas sobre el alcohol no siempre son verdad”, “beber siendo menor te puede meter en problemas legales”, “sentir emociones negativas te hace ser más inteligente”, “el miedo solo se combate enfrentándolo”, “el consumo afecta a tu organismo, que está aún por madurar”, “el alcohol puede ser adictivo”, “eres guay todos los días”, “tenerte como hijo no es una fuente de problemas, sino de satisfacciones”.

El problema al que quiere poner freno esta campaña no es menor, según los datos de la Encuesta Escolar sobre Uso de Drogas en Estudiantes de Enseñanzas Secundarias (ESTUDES) 2012-2013: la edad de inicio del consumo de alcohol en España se sitúa en los 13,9 años. El 43% de los estudiantes de 16 años y la mitad de los de 17 años se ha dado al menos un atracón con el alcohol en el último mes. El 62% de los menores ha participado en al menos un botellón en el último año y el 53,3% en el último mes.

 

 

Snapchat: la Comisión Federal del Comercio de los Estados Unidos considera que ha engañado a sus usuarios

En Kids and teens online

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En los dos últimos meses he impartido formación a alumnos/as de más de 30 centros escolares de Madrid, Sevilla, Bilbao y otras ciudades, y en todas he podido constatar la misma realidad: un aumento en el uso de aplicaciones de mensajería instantánea como Snapchat entre los alumnos de 6º de Primaria, 1º y 2º de la E.S.O. Es decir, niños y adolescentes de 11 a 14 años de edad.

La principal característica que distingue a Snapchat de otras aplicaciones de mensajería, es que permite enviar fotos y vídeos que se autoeliminan pasados unos segundos. Es decir, que un adolescente puede enviar una imagen a otro sabiendo que en menos de 10 segundos se borrará automáticamente. Como era de esperar, es una aplicación muy valorada a la hora de enviar fotos inapropiadas (sexting), o a la hora de enviar imágenes con contenidos amenazantes. Chicos y chicas que no se atreverían a enviar una fotografía determinada por miedo a que después pudiera ser difundida a terceros, o almacenada a la espera de ser utilizada, ven en este sistema un medio seguro para hacerlo.

Pero esta genialidad no ha sido creada con muchas garantías ni con mucha seguridad. Al recibir una foto es posible realizar una captura de pantalla y salvar por tanto la fotografía recibida. Pero, si se prefiere, es posible descargarse alguna de las aplicaciones que existen para guardar las fotos recibidas a través de Snapchat haciendo ineficaz el borrado. Aplicaciones como “SnapHack Pro”para iPhone permiten hacer esto sin que la persona que envió la foto sepa que ha sido copiada y almacenada. Para sistemas Android existen otras como “SnapCapture”.

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