Entradas

Tecnología, educación… y España

Por Enrique Dans

Escuela-española (1)Un reportaje en Financial Times,“Google overtakes Apple in the US classroom, proporciona algunas cifras y datos interesantes sobre la evolución de la tecnología en las escuelas norteamericanas: durante el tercer trimestre, según datos de IDC, Google facturó 715.000 Chromebooks al mercado educativo, frente a un total de 702.000 iPads. Es el primer trimestre en el que Google supera a Apple en este mercado.

Las cifras, aún interpretándolas con precaución por el porcentaje que suponen en el contexto de un mercado como el de la educación en los Estados Unidos, reflejan claramente una tendencia progresiva e imparable hacia la integración de la tecnología en el aula. La discusión en las escuelas norteamericanas se centra en cuestiones como la idoneidad de unos u otros dispositivos de cara al trabajo de los alumnos: mientras las tablets se ven más como un dispositivo de acceso a contenidos, básicamente una forma de acceder a libros electrónicos o a páginas web, el Chromebook, que puede obtenerse en niveles de precio que comienzan en los doscientos dólares, se ve como una solución más completa, cuya necesidad resulta más obvia a medida que el alumno crece, y que facilita una relación con el contenido más bidireccional, en la que tiende a darse más protagonismo a la creación.

Mientras, en España, nos dedicamos a crear leyes para prohibir el uso del smartphone en las aulas, con el supuesto fin de evitar el enfrentamiento entre alumnos y educadores. En lugar de tratar de buscar el encaje de un dispositivo como el smartphone dentro del proceso educativo, de integrarlo como plataforma de computación ubicua que es, tratamos de cerrarle las puertas del aula, de excluirlo, de convertir la educación en un entorno hostil en el que los niños se ven obligados a retrotraerse a tiempos que ni siquiera vivieron. En una sociedad completamente conectada, las aulas pretenden mantenerse como un entorno completamente desconectado.

Mientras en otros países tratan de modificar los procesos educativos para conseguir que sirvan para socializar a los niños en el entorno tecnológico que les ha tocado vivir, se dotan las aulas con tablets y portátiles para convertirlos en vehículos de conocimiento, o incluso se diseñan cambios para conseguir integrar la tecnología como una parte fundamental del curriculum, en España la dirección del progreso es… prohibir dispositivos, porque no se es capaz de pensar en cómo integrarlos de manera positiva. Está claro: es mucho más fácil prohibir que pensar.

 

Personas, no productos

El blog de Enrique Dans

Todo parece indicar que estamos viviendo el inicio de una cierta transición entre modelos de negocio basados en la publicidad segmentada y otro tipo de alternativas con otra filosofía, más basadas en producto o en una cierta concepción humanista.

Al clarísimo énfasis puesto por Apple en su última presentación de productos en las garantías de privacidad reales a la hora de maneja la información de salud o al “no somos Google, vivimos de vender productos, no de vender información de nuestros clientes“, se une ahora el incipiente desarrollo de una nueva propuesta de red social, Ello, basada fundamentalmente en una definición negativa: no queremos ser Facebook. Por el momento en beta cerrada y, si logras entrar, con apariencia de pueblo fantasma o sitio completamente despoblado, Ello incide en la idea de que los usuarios somos personas, no simples targets que una serie de anunciantes esperan caracterizar en función de sus movimientos, como si fueran ratas de laboratorio metidas en un laberinto y toda la actividad que desarrollasen fuese en realidad el pretexto para administrarles publicidad segmentada.

Piénsalo: Facebook o Google son empresas cuyos productos pueden gustarte más o menos, pero en las que la totalidad del modelo de negocio se basa en estudiar tu comportamiento. Qué buscas, dónde estás, con quiénes hablas habitualmente, qué tipo de cosas te llevan a hacer clic o a no hacerlo, qué temáticas te hacen quedarte más tiempo o te incitan a comentar… en el fondo, estás ahí, metido en un bote de cristal, siendo estudiado con una lupa, sometido incluso a experimentos para manipular tu estado de ánimo, y todo con el fin de poner delante de tus ojos la publicidad adecuada.

Leer más

“Tener hijos es 10.000 veces mejor que cualquier cosa que he hecho”. Steve Jobs

En uno de los discursos más memorables de Steve Jobs, el que realizó en 2005 en la Universidad de Stanford, el magnate animaba a los estudiantes a plantearse si estarían haciendo lo mismo si ese fuera el último día de su vida.

Quizá eso fue lo primero que pensaba Jobs cada mañana durante los últimos meses que ha vivido en su casa de Palo Alto, en California, muy consciente de su enfermedad.

Desde su retirada en el mes de agosto, Jobs había reprogramado su tiempo y sus visitas. Pero fue a partir de febrero, cuando fue más consciente de que su vida se acortaba y tranquilamente se lo fue comunicando a algunos conocidos. Un rumor que se extendió rápido por su red.

Según relata el periódico estadounidense’ The New York Times’, las llamadas empezaron entonces como un goteo pero, a las semanas, la casa de Jobs se convirtió en un lugar de peregrinación para todos los que querían despedirse del genio de Apple.

Sin embargo, conforme crecían las peticiones, disminuían las fuerzas de Jobs y era su esposa Laurene la encargada de dar las gracias y de despedir a la mayoría de las visitas porque Jobs estaba demasiado cansado para hablar. Incluso demasiado cansado para subir las escaleras de su propia casa.

Nadie se daba por vencido y la mayoría de los que querían ver a Jobs para despedirse preguntaban si podían volver al día siguiente. “Lo siento”, contestaba su mujer y es que el cerebro de Apple ya no tenía, en esos momentos, fuerzas para despedidas, y trataba de elegir cuidadosamente a quién dedicaba su tiempo.

Leer más