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Que el primer like lo reciba en casa

7 modos de subir la autoestima de tu hijo

Desde Empantallados, Fernando Alberca, es profesor, escritor y orientador educativo. . Está considerado uno de los mayores expertos en motivación, creatividad, conducta del niño y del adolescente y del éxito escolar. Destaca la importancia de la autoestima en la sesión “Autoestima: pantallas y adolescencia: cómo educar en Internet y no morir en el intento” de Empantallados.

Dibujos animados de emoticono Smiley con signo de v — Vector de stock

La autoestima de un hijo o hija es el valor que da a su vida y de ella depende mucho de lo que le deseamos. La autoestima le posibilita enfrentarse diariamente a sus retos y encontrar soluciones a sus problemas. Es una pieza clave y afecta en todos sus ámbitos.

 

¿CUÁLES PUEDEN SER LOS SÍNTOMAS DE UNA BAJA AUTOESTIMA?

En España y el primer mundo consumista, donde la sobreprotección está asumida y confundida con el cariño, la autoestima es generalmente más baja de lo que el ser humano y nuestros hijos necesitan. La importancia de subir su autoestima podemos apreciarla si nos fijamos en los síntomas de un niño, niña o adolescente con baja autoestima: no se valora, cree que tiene poco talento, es susceptible, echa la culpa a los demás o se hace la víctima, se siente incomprendido, miente, se refugia en su móvil y en su habitación, desobedece, se deja influir en exceso, siente ansiedad, pierde fuerza de voluntad, empobrece su registro emocional, no admite ser corregido, siente apatía y desgana, ‘salta’ con agresividad desproporcionadamente, pierde habilidades sociales y no es feliz.

Pero todo tiene fácil arreglo y está sobre todo en manos de padres y educadores, porque subir la autoestima de alguien es rápido y de efectos notables y decisivos a corto plazo, si seguimos una serie de actuaciones eficaces. Nuestro hijo a veces es un tesoro encerrado en un cofre que solo puede abrirse desde fuera: sus padres y educadores son los que tienen la posibilidad de abrirle la puerta de 7 modos y subir su autoestima hasta lo que necesita.

 

7 MODOS DE SUBIR SU AUTOESTIMA

Primero: ante un reloj con segundero pensemos 8 puntos fuertes que tiene nuestro hijo o hija. Si llegamos a 8 antes de diez segundos, es que tiene alta autoestima. Si no se nos ocurren tan rápidamente es que no solemos tenerlos en la cabeza ni labios, y en consecuencia él o ella no los han captado tampoco.

Segundo: el ejercicio más importante para subir su autoestima consiste en hacer una lista de 35 puntos fuertes, aspectos positivos, de la profundidad que sea (vale ser generoso, cariñoso o inteligente, pero también ser guapo o jugar bien al parchís). A partir de ahí -con naturalidad- cuando se vea algún gesto donde se confirme alguno de ellos, se le deberá decir -sin preguntas- con admiración y sencillez, antes de 48 horas:

  • Que tiene ese punto fuerte y el gesto donde lo hemos percibido.
  • Que es importante para siempre, porque ese punto fuerte le acompañará y será útil en su vida futura profesional, social, familiar y personal.
  • Que os encanta que sea así.

Tercero: la regla del 5 a 1. Alábale 5 cosas que hace bien antes de corregirle 1.

Cuarto: aprovecha sus fracasos y errores para explicarle la oportunidad que guardan y cómo convertirlos en algo bueno. Explícaselo con la vida de Einstein, J.K. Rowling, Michael Jordan, Steve Jobs, Newton, Honda, Fedex, Disney, Spielberg, Harrison Ford, Phelps, Ed Sheeran o Messi (si no se conocen ejemplos, puedes encontrarlos en “Tú también puedes ser Einstein y comerte el mundo”, editorial Planeta). O muéstraselo a través de casos cercanos, donde tras un fracaso ha salido lo mejor de alguien y ha acabado en éxito, porque el fracaso provocó un cambio necesario.

Quinto: enséñale a superar obstáculos, troceando cada uno en fragmentos tan pequeños como puedan ser superables. Muéstrale cómo dar el primer paso para que sea un éxito y obtenga nuestra satisfacción; después el segundo paso y los necesarios hasta lograr el objetivo.

Sexto: convertirnos en su Pigmalión. El ‘efecto pigmalión’ consiste en estar seguro de que alguien vale y puede lograr un fin, hacer que lo crea y conseguir que lo logre.

Séptimo: la baja autoestima tiene a veces relación con el exceso y ansiedad ante las pantallas. La necesidad de estar conectados es uno de sus síntomas. Mi última propuesta para subir la autoestima son cinco claves de la educación digital. Enséñale:

  • Habilidades sociales y familiares: que el primer LIKE sea el nuestro, que quede mejor en casa que con sus amigos.
  • Cómo gestionar sus emociones, concentración y voluntad:

    • Pactar que no se pondrá agresivo al cortar una sesión digital como condición
      para tenerla;
    • Hacer ejercicios de concentración que compensen sus horas digitales (por ejemplo mirar una foto un segundo y tras ocultarla intentar decir los objetos visibles en ella);
    • O ser capaz de retrasar 20 segundos un vaso de agua poniéndolo a 2 cm. del labio cuando se tiene mucha sed.
  • A tolerar la contradicción y espera: no adelantar regalos y acostumbrarle a recibir sorpresas; a no pedir regalos con excesivos detalles, como color u otros.
  • A comunicarse personalmente:
    • Con comunicación verbal y no-verbal, presencial y no presencial;
    • Escuchándoles sobre cualquier tema y respondiéndoles siempre;
    • Limitando nuestros mensajes emocionales por vías digitales: empleando más estos canales para mensajes informativos, y lo presencial para lo afectivos;
    • Ampliando el vocabulario que utilizamos ante él, especialmente en lo referente a emociones.
  • Modelos heroicos asequibles: con nuestra vida, la de abuelos, familiares, o con lecturas, series y películas.

En definitiva, aprovechando la etapa de su edad no solo para que se sientan queridos, sino también valorados al demostrarles lo valiosos que los consideramos.

¿Espiar o no espiar a tus hijos en internet? Una interesante cuestión

La opinión de una psicóloga, una abogada y los consejos de Empantallados nos introducen en el mundo de la autoestima y de la responsabilidad que tenemos como padres para guiar, enseñar y acompañar a nuestros hijos en el mundo virtual.

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¿TENGO QUE ESPIAR A MIS HIJOS EN INTERNET?

Por Silvia Álava, psicóloga

silvia-miniEsta es una pregunta muy habitual que nos hacen los padres, tanto en las sesiones de psicología, como cuando damos formaciones o conferencias específicas sobre infancia e Internet.

¿Qué significa espiar?

Espiar según la RAE es observar secretamente algo o a alguien”, es decir implica que la otra persona no se entere. Los psicólogos no aconsejamos espiar a los hijos en Internet, pero tampoco aconsejamos dejarles absoluta libertad sin vigilar lo que están haciendo.

¿Cuál es entonces la forma correcta?

Formar, educar en el correcto uso de Internet.

  • Si cuando los niños son pequeños les enseñamos a cruzar correctamente la calle, no les dejamos que vayan solos por la calle, sino que les vamos acompañando y cada vez dándoles una mayor autonomía, con Internet igual. Ningún padre o madre daría un cuchillo a sus hijos sin haberle enseñado a utilizarlo y sin cerciorarse que está preparado para utilizarlo sin correr ningún peligro. Con Internet tendríamos que hacer algo parecido.
  • Se trata, entonces, de formar a los niños desde que son pequeños en el uso correcto de lnternet. Que lo utilicen cuando los adultos están delante, que veamos en qué webs navegan, que conozcamos en todo momento el historial de visitas… pero hacerlo delante de ellos, no como “espías”, sino como parte de su educación y de su formación. Sabemos que existen páginas muy poco recomendables para los menores, páginas que hacen apología de la anorexia y la bulimia, que enseñan y muestran cómo autolesionarse o que incluso incitan al suicidio. Hay chicos y chicas que son más sugestionables y que por ello pueden ser más susceptibles de caer en estas conductas tan poco saludables.
  • El discurso de “Internet es malo” no funciona ni con los niños ni con los adolescentes, porque además no es cierto. Es verdad que Internet entraña peligros, pero también tiene muchas cosas positivas, por ello hay que mostrar, educar y formar a los hijos en su correcto uso.

¿Por qué hacen cosas tan ‘inexplicables’?

Hace poco se publicaba la noticia de que habían sido intervenidas determinadas cuentas en redes sociales porque 110 niños de entre dos y 13 años subían fotos y videos con actitudes eróticas y según la policía el 99% de los padres no lo sabían. En la mayor parte de las ocasiones los menores solo buscaban adquirir notoriedad y likes en sus cuentas.

Por eso es tan importante hablar con los hijos y trabajar que tengan una buena autoestima en su mundo real, para no depender de la aprobación de los demás a través de una plataforma. Es más, muchas veces nos encontramos casos de chicos y chicas aparentemente muy populares en las redes con un gran número de seguidores que en realidad tienen grandes problemas de seguridad personal y autoestima. Eduquemos a los hijos para que entiendan que la vida es mucho más que una pantalla.

¿PATRIA POTESTAD «DIGITAL»?

Por Sonsoles Vidal, abogada de menores

Hemos olvidado que la patria potestad constituye la institución básica «de orden público» del orden socio-familiar.

  • Lo que significa que se trata de un derecho-deber de los padres de carácter obligatorio, es decir, irrenunciable, imprescriptible e intransferible.
  • Por eso la ley otorga a los padres auténticas potestades respecto de sus hijos, bien sean menores de edad o mayores incapacitados, para que las ejerciten en beneficio de los mismos, con la única finalidad de asegurar el cumplimiento de los deberes que incumbe a los padres respecto del sostenimiento, educación, formación y desarrollo en todos los órdenes de sus hijos («entorno digital» incluido).

La opinión pública se empeña en hacernos creer que este derecho-deber de los padres colisiona con el derecho fundamental a la intimidad personal de los hijos, que comprende la inviolabilidad de la correspondencia y el secreto de las comunicaciones.  Sin embargo, el mismo cuerpo legal que recoge estos derechos añade «el deber de los padres de respetar y proteger frente a los posibles ataques de terceros¹».

¿Dónde está el límite entonces?

Por un lado, en la ponderación del «interés superior del menor», cuyos elementos han de considerarse pertinentes, necesarios y proporcionados, de modo que la medida que se tome en interés del menor no restrinja o limite más derechos de los que ampara².

  • Y por otro lado, en el «interés de los padres», a quienes corresponde el deber de velar por los hijos, pues responderán solidariamente con ellos de los daños y perjuicios que causen, salvo que acrediten no haber favorecido la conducta del menor³.
  • En consecuencia, no puede exigirse a los padres la obligación de velar por sus hijos y al mismo tiempo desposeerles de su derecho-deber de control cuando lo consideren pertinente en pro de su educación, formación y desarrollo en el «entorno digital», un espacio especialmente vulnerable por falta de regulación.

Vigilar no es espiar, sino diligencia de los padres en su tarea educativa. El sentido común requiere conocer las amistades virtuales de nuestros hijos, supervisar del espacio digital en que se desenvuelven, informarse del contenido de los videojuegos que les compramos, delimitar el acceso a Internet… 

CONSEJOS DE EMPANTALLADOS
  1. Ayúdate de controles parentales cuando tus hijos son más pequeños. Uno de los más usados es Qustodio, que te ayudará a supervisar la actividad de tu hijo online.
  2. Conoce algunos de los ‘trucos’ que tu hijo utiliza para que no sepas por donde navega en internet, como borrar el historial o navegar de modo incógnito.
  3. Establece algunas normas, antes de entregarles una pantalla. Este contrato puede servirte de pauta para tratar lo más importante. Deben demostrar de algún modo que saben respetar unas normas de educación, de acceso a contenidos, de desconexión… y que sino habrá que volver a empezar.
  4. Edúcales para que tengan una sana autoestima y que no tengan que depender de los likes de sus redes sociales. Habla con ellos sobre el valor de su intimidad, y la diferencia entre poder contar algo y tener que contarlo.
  5. Conoce sus contraseñas. Janell Burley, autora del libro iRules, utiliza una esta metáfora que te puede servir: igual que la puerta del cuarto de tu hijo puede estar cerrada, pero no permitirías que estuviese cerrada indefinidamente… no permitas que tus hijos tengan contraseñas de acceso a sus dispositivos o haz que sean algo compartido contigo.
  6. Acompáñales cuando están empezando, en sus primeras publicaciones en redes sociales o cuando navega por internet. Acuerda con ellos seguir sus perfiles en redes sociales (sin comentar, para no avergonzarles delante de sus amigos).
  7. Y sobre todo… ten en cuenta que la mejor educación es la que consigue que interioricen pautas, de tal modo que hagan lo mismo sin importar si tú estás ahí como si no estás.

¹ Ley Orgánica 1/1996, de 15 de enero, de Protección Jurídica del Menor, art. 4 puntos 1 y 5.

² Ley Orgánica 8/2015, de 22 de julio, de modificación del sistema de protección a la infancia y a la adolescencia, art. 2.

³ Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero, reguladora de la Responsabilidad Penal de los Menores, art. 61.3.

 


Silvia Álava es doctora y licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma en Madrid. Especialista en Psicología Clínica y de la Salud; y en Psicología Educativa.  Desde 2016, es la directora del área infantil en Centro de Psicología Álava Reyes.  Autora de los libros “Queremos que crezcan felices” y “Queremos hijos felices”. Colaboradora habitual de medios de comunicación y de la plataforma Aprendemos Juntos- El País.

Sonsoles Vidal es licenciada en Derecho y doctora en Derecho Penal. Ha formado parte del cuerpo de letrados del Servicio de Orientación Jurídica de Menores Infractores de la Fiscalía de Menores de la Comunidad de Madrid. En la actualidad, compatibiliza el ejercicio de la abogacía con la docencia universitaria y de posgrado, como profesora de Derecho Penal, Delincuencia Juvenil, y Mediación y Resolución de Conflictos en los Grados de Derecho y de Criminología.

Cortometrajes que inspiran: “Easy life” (Vida fácil)

Un post muy elocuente de Gestionando Hijos sobre cómo proteger a los hijos puede acabar siendo una equivocación.

easy-life

Este cortometraje, producido por el Ringling College of Art and Desing cuenta la historia de una niña que descubre que una muñeca mágica le hace los deberes. Y claro, se aprovecha de la situación mientras ella juega con su videoconsola. ¿Qué pasará?  Un cortometraje que seguro que querrás compartir con tus hijos y te hará reflexionar acerca del valor del aprendizaje, del motor vital que es la curiosidad, de por qué la vida fácil es menos vida (como diría nuestro gran amigo Fernando Botella) y de los efectos que puede tener en nuestros hijos la sobreprotección.

Antes de destripar el potente mensaje del corto, ¿por qué no lo vemos? ¡Dentro vídeo!

Y es que aprender, enfrentarnos a retos, conectar con personas reales y tener curiosidad e interés por lo que nos rodea nos hace crecer, superarnos, ser mejores y, en definitiva, vivir. Sin embargo, aislarnos con una pantalla, perder la curiosidad y el interés, en definitiva, apostar por un ocio que no enriquece sino que empobrece, nos hace más pequeños, menos vivos, menos interesantes… Un gran mensaje para esos hijos que no quieren aprender y quieren una vida fácil, ¿no creéis? Y es que, como nos dijo Fernando Botella en una genial ponencia, “la vida es chula porque es incierta, no es segura”, es decir, no es fácil.

Y podríamos decir más aún, y este mensaje es más para nosotros, padres y madres: si nuestros hijos (o nosotros mismos, claro) dejan (u obligan) a alguien que haga las cosas por ellos, se pierden ese aprendizaje, esa oportunidad para superarse, para mejorar, para sentirse más vivos. Es decir, la sobreprotección (que es hacer por nuestros hijos lo que ellos son capaces de hacer, por miedo a que sufran o porque desconfiamos de sus capacidades) les envilece, les incapacita y les hace más pequeños.

El desarrollo de la autoestima en los niños

David Cortejoso del blog: Comete la sopa

La autoestima es el conjunto de sentimientos y creencias que tenemos acerca de nuestra propia persona, de nuestra forma de pensar  y actuar y de nuestra posición y estatus en el mundo en el que vivimos, es decir, la autoestima es el cómo nos definimos a nosotros mismos. Esta autoestima influye a su vez en la forma en la que interpretamos nuestros actos, en cómo nos sentimos y expresamos esas emociones, y en nuestro conjunto de motivaciones, actitudes y comportamientos. Por lo que, a simple vista, la autoestima se antoja bastante importante.

Igualmente, en los niños, el desarrollo de una autoestima correcta, adecuada y equilibrada, va a ser algo fundamental en su  bienestar y en la relación con los demás.

Desarrollo de la autoestima en los niños

El desarrollo de la autoestima comienza en realidad a edades muy tempranas. Desde que el niño comienza a explorar y a experimentar, tanto las distintas vivencias nuevas para él como las ya conocidas, comienza a tener situaciones de fracaso y de éxito, que ayudan a moldear su autoestima, reforzándola o moldeando en un sentido o en otro.

La mayor influencia del desarrollo de la autoestima en los niños en los primeros años de vida, la ejercemos los padres. Posteriormente es verdad que se van incorporando otras figuras importantes en la maduración del niño, pero la familia sigue siendo el mayor campo de influencia sobre la autoestima.

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Un horrible espectáculo

Por Catherine L’Ecuyer

Cuanta tristeza siento cuando veo niñas pequeñas andar como mujercitas, con las uñas pintadas, los zapatos de tacones y las caderas bailando. Después de la mujer objeto, tenemos a la niña objeto. Esas niñas buscan desesperadamente llenar el hueco de afecto que hay en sus vidas, en el espejo de la aprobación de una sociedad que les juzga por su capacidad de suscitar deseo de posesión. Bellezas cosméticas, dispuestas a torturarse para sujetarse a las modas del entorno para conseguir un poco de atención para hacer subir artificialmente el barómetro de una autoestima aniquilada. Quizás encuentran allí la aprobación, ¿pero a qué precio? La de su inocencia…

Nuestros hijos buscan y, ojalá, encuentran afecto y aprobación en la mirada tierna, exigente pero compasiva que tenemos hacía ellos. De ello depende que tengan o no una autoestima robusta. Pero hemos de ser conscientes de los “otros espejos” que compiten con la mirada que tenemos hacía ellos. Y por eso, os animo a ver esos dos horribles espectáculos (para edades diferentes), que yo no he podido ver hasta el final…

Publicado por Catherine L’Ecuyer en Apego & Asombro

Supernannies o padres III

Siguiendo en el camino de acompañar a los hijos hacia la madurez psicoafectiva, comentaremos en este tercer artículo el autoconocimiento, el autorespeto y el auto dominio.
Auto conocimiento
El primer paso para cumplir con el consejo de conocerte a ti mismo, que tradicionalmente se atribuye a Sócrates, es saberse persona, o sea ser relacional, que no puede vivir solo y aislado sino que vive gracias a los otros, con los demás, para los demás. Diferenciarse pues de cualquier individuo del reino animal, en el que cada uno de ellos está supeditado a la especie. La persona, en cambio, es única, irrepetible y más valiosa que la masa.
El peligro evidente de sentirse individuo y no persona, “deshumanizarse”, ha sido denunciado con poco éxito, por cierto, desde ámbitos muy diferentes: desde el personalismo cristiano en la denuncia de Chaplin en Tiempos modernos, que muestra como se deterioran los seres convertidos en cadena de montaje, o el periodista Kapuscinski que lo expresaba diciendo: “en la escena mundial, el único protagonista que queda es la masa, la multitud y el sentido definitorio de hoy es la falta de rostro, el anonimato, la falta de responsabilidad … nos hemos convertido en sujetos impersonales en estado residual “.
El primer escalón para sentirse persona, es reconoces persona valiosa por sí misma. Y saber que nos han dado la vida sin ningún mérito por nuestra parte; nacemos, pues, en cierta forma con números rojos. El segundo escalón es que no basta con saberse persona, sino que debemos auto conocer como personas sexuadas, hombre o mujer, porque nacemos, vivimos y morimos como personas diferenciadas.
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