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Volver a empezar. Otra vez. Algunos retos digitales para comenzar con fuerzas.

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Los retos digitales son necesarios para poner orden en casa, volver a las antiguas rutinas y entender que han cambiado los momentos, horarios, etc. es un reto como que hay que ir a dormir antes. Nada que no se pueda conseguir con una buena dosis de buen humor. Desde Empantallados nos proponen los siguientes retos digitales.

La vuelta al cole es uno de los momentos más plagados de emociones del año. A algunos nos cuesta un poco y otros están deseando que llegue. Este comienzo de curso planteamos algunos retos digitales para comenzar con fuerzas:

1. Vuelta a la rutina.

Volver a la rutina cuesta, sin duda. A los más pequeños de la casa también. Aquí tienes algunos consejos importantes para adquirir hábitos saludables en torno al consumo de contenidos digitales:

Exposición a las pantallas. Si todavía no lo has hecho, es importante plantearse cuánto tiempo dedicamos a las pantallas en casa. Hay algunas recomendaciones interesantes que te ayudarán en esta tarea.

Sueño. ¿Dormís lo suficiente? Proponeos una hora de apagón. Seguro que a medio plazo agradecéis unos minutos extra de sueño 🙂 . Si quieres medir cuántas horas duermes y mejorar tu descanso, también hay numerosas aplicaciones como Sleep Cycle que te pueden ayudar a conseguirlo.

Planes en familia. En la nueva rutina para este curso seguro que os viene bien pasar menos tiempo con pantallas en solitario. A veces las pantallas pueden ayudar a que disfrutéis juntos: nos toca pensar en juegos, contenidos y planes que incluyan a todos los miembros de la familia. ¿Conoces los juegos de multijugador local? Aquí tienes algunos ejemplos interesantes.

2. Donde dije “Diego” digo “digo”.

Las circunstancias han cambiado. Es probable que en verano hayamos sido más permisivos con el uso de pantallas, y que nuestros hijos lo hayan notado. Aplicar reglas nuevas cuesta, especialmente en lo relacionado con gaming y consumo de contenidos digitales. Las mejores formas de plantear nuevas pautas digitales con nuestros hijos son el ejemplo y la creatividad a la hora de encontrar nuevos planes (con y sin pantallas).

Cómo poner reglas.

Seguro que estas ideas te pueden ayudar a crear tus propios métodos. ¡Cuéntanoslo y
los pondremos en común!

“Alianzas estratégicas”. ¿Has hablado con otros padres sobre cómo gestionan el uso de pantallas en casa? Quizá podéis sacar ideas juntos. Además, si los amigos de nuestros hijos tienen planes similares seguro que les cuesta menos desconectar o conectar más saludablemente con ellos.

Ánimo con la vuelta, ¡vamos a conseguirlo!

El absurdo e infundado mito del nativo digital

Por Enrique Dans

Llevo un cierto tiempo hablando sobre el daño que está provocando la falsa consideración de que los jóvenes, por el mero hecho de serlo, son “nativos digitales” capaces prácticamente de “hacer magia” con dispositivos o tener una predisposición para un uso más eficiente de la tecnología, y hoy precisamente me he encontrado con el capítulo 7 de “It’s complicated“, un libro escrito por danah boyd que llevo leyendo un cierto tiempo (a estas alturas del curso académico, mis ritmos de lectura sufren notablemente), que me está pareciendo fantásticamente bueno, y que refleja perfectamente mis sensaciones en ese sentido.

El libro, que tiene su origen en un estudio longitudinal de más de una década con entrevistas hechas por la autora a más de 150 adolescentes, ha alcanzado una posición elevadísima en los rankings de ventas de Amazon.com a pesar de que su autora ha puesto en su página una versión gratuita en pdf, refleja entre otras cosas una tesis que en ocasiones he intentado expresar en algunos artículos: el hecho de que los jóvenes actuales utilicen redes sociales y otras herramientas no tiene ninguna relación con que sean capaces de entenderlas o de extraer un provecho mínimamente razonable de su uso. El discurso de los “nativos digitales” y de “dar las cosas por sabidas”, de hecho, está perjudicando notablemente sus posibilidades de cara al futuro.

En España, este fenómeno es particularmente interesante: durante algunos años el uso ubicuo de una red social como Tuenti, que contaba con la especial característica de que “lo que sucedía en Tuenti se quedaba en Tuenti” debido a su carácter cerrado y no indexable, ha conllevado unos hábitos de uso particulares: el hecho de pasarse horas delante de la pantalla usando una red social como Tuenti no implica dominar ningún tipo de tecnología, y de hecho, es perfectamente normal ver ahora a jóvenes que se dedican a utilizar herramientas como Twitter, obviamente distintas en sus características, como si fuera un simple chat privado. Los jóvenes, por lo general y salvo excepciones, carecen de estrategias de uso de redes sociales mínimamente razonables: en una misma clase pueden convivir personas – por lo general, una minoría – con un nivel de conocimientos elevado, con una mayoría de personas que poseen los mismos sesgos, desconocimientos y errores que pueden tener personas que les superan en edad en varias décadas. Jóvenes incapaces de llevar a cabo una mínima validación crítica de la información a la que acceden, desconocedores de los criterios con que funciona un motor de búsqueda, o que no son capaces de reconocer esquemas de spam o de scam que resultan completamente obvios para cualquiera con unas cuantas horas de navegación.

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