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Decálogo de Emilio Calatayud para hacer de tu hijo un delincuente

Estas reflexiones que nos llegan de Sapos y Princesas nos hacen pensar lo importante que es cimentar bien la relación y la comunicación con nuestros hijos. No se trata de que estemos todos contentos porque hacen lo que quieren, se trata de que entiendan que el cariño se forja en el respeto.

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Conocido por sus controvertidas frases y sus sentencias ejemplares, el juez de menores Emilio Calatayud es ya toda una celebridad. Sus frases circulan por toda la web y sus sentencias se convierten a menudo en noticia. Condenar a impartir cien horas de informática por crackear la web de varias empresas granadinas o a trabajar con los bomberos por quemar papeleras son sólo algunos de los ejemplos de la manera del proceder del magistrado, que no duda en aplicar la ley sobre los menores de manera educativa y que no deja indiferente a nadie.

Pero el lugar en el que tenemos que trabajar para que nuestros hijos no tengan que llegar a un juzgado es en casa, y Emilio Calatayud también tiene algo que decirnos al respecto.

juez-calatayud-450x273“No tenemos que ser amigos ni coleguitas de nuestros hijos porque somos sus padres y, entonces, se quedarían huérfanos.” Así es Emilio Calatayud: conciso, directo y sin pelos en la lengua, y así es también su decálogo para hacer de tu hijo un delincuente.  De manera irónica, el célebre juez nos da una serie de consejos y pautas acerca de todo lo que tenemos que hacer (o no hacer) para que nuestros hijos sean auténticos delincuentes en potencia (o para lograr todo lo contrario):

  1. Dadle todo cuanto desee: así crecerá convencido de que el mundo entero le debe todo.
  2. Reídle todas sus groserías, tonterías y salidas de tono: así crecerá convencido de que es muy gracioso y no entenderá cuando en el colegio le llamen la atención por los mismos hechos.
  3. No le deis ninguna formación espiritual: ¡ya la escogerá él cuando sea mayor!
  4. Nunca le digáis que lo que hace está mal: podría adquirir complejos de culpabilidad y vivir frustrado; primero creerá que le tienen manía y más tarde se convencerá de que la culpa es de la sociedad.
  5. Recoged todo lo que vaya dejando tirado: así crecerá pensando que todo el mundo está a su servicio; su madre la primera.
  6. Dejadle ver y leer todo: limpiad con detergente, que desinfecta, la vajilla en la que come, pero dejad que su espíritu se recree con cualquier porquería. Pronto dejará de tener criterio recto.
  7. Padre y madre discutid delante de él: así se irá acostumbrando, y cuando la familia esté ya destrozada lo encontrará de lo más normal, no se dará ni cuenta.
  8. Dadle todo el dinero que quiera: así crecerá pensando que para disponer de dinero no hace falta trabajar, basta con pedir.
  9. Que todos sus deseos estén satisfechos al instante: comer, beber, divertirse,…¡de otro modo podría acabar siendo un frustrado!
  10. Dadle siempre la razón: son los profesores, la gente, las leyes… quiénes la tienen tomada con él.

Y cuando tu hijo sea ya un delincuente, proclama que nunca pudiste hacer nada por él”.

Reglas básicas de la comunicación online

Estas recomendaciones básicas en la comunicación en general también se aplican en la comunicación online. nos las presentan en Padres en la Red y nos han parecido muy apropiadas para un inicio de curso. Que tengáis un feliz inicio de curso.

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Saber escuchar

  • Sabes escuchar si prestas atención a los demás con seriedad e interés porque consideras que no eres omnisciente, que no lo sabes todo, y que siempre tienes algo que aprender.
  • Sabes escuchar si callas tanto como hablas, porque de ese modo deseas mostrar tu comprensión y consideración hacia alguien.

Si obras así, harás felices a los demás, te ganarás su confianza y abrirás puertas.

No sabes escuchar …

  • Si en cualquier conversación lo único que te importa es llevar la voz cantante y no manifiestas ningún interés por nada de lo que dicen los demás;
  • Si te sientes incómodo mientras hablan los otros y te dedicas a pensar en lo que vas a decir tú en cuanto tengas ocasión;
  • Si subestimas la verdad o el valor de lo que se dice, metiendo siempre baza con algo más importante y rematando lo que cuentan de un modo más conveniente;
  • Si interrumpes una conversación para poder hablar y evidencias tu orgullo y tu vanidad;
  • O si eres incapaz de guardar silencio mientras otros intentan mantener una conversación

Escrito hace muchos años y totalmente vigente …

Un caballero se fija en todos los presentes: es atento con el tímido, amable con el distante y misericordioso con el ausente. Evita sacar cualquier tema de conversación molesto o hiriente; a veces resulta aburrido. Quita importancia a los favores que hace. Nunca habla de sí mismo, excepto cuando se ve obligado a ello; nunca se defiende con acalorados argumentos, ni le gustan las difamaciones y los chismes. Procura no atribuir motivos torcidos a quienes disienten de él y, siempre que puede, lo interpreta todo en positivo; y si no puede, se calla; jamás insinúa nada malo que no se atreva a decir abiertamente. Sigue la máxima de comportarse con el enemigo como si algún día fuera a ser amigo suyo.
[Extraído del libro “El poder oculto de la amabilidad” de Lawrence G. Lovasik]

Hablamos de educación

Nos han recomendado este libro desde el blog tiching, una pequeña joya que cuestiona nuestro sistema educativo, tan desprestigiado actualmente. Vale la pena.

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30 entrevistas 30 formas de entender la educación

¿Qué harías si un día pudieras juntar a todos los mayores expertos en educación en un mismo lugar? Seguramente, preguntas. Cientos, miles de preguntas. La historia de Hablamos de educación. Reflexiones educativas para cambiar el mundo se basa precisamente en eso, en interrogantes que nos hemos planteado guiados por nuestra inquietud por la mejora de la educación, la función del profesorado, el proceso de aprendizaje, la pasión por enseñar…

El primer libro de El Blog de Educación y TIC es una exclusiva recopilación de 30 entrevistas a algunos de los profesionales y expertos más destacados del sector educativo actual que han pasado por nuestro blog: Manuel Area, Roser Batlle, Rafael Bisquerra, Cristóbal Cobo, Kristin Daniels, German Doin, Stephen Downes, Jenifer Fox, Heike Freire, Howard Gardner, Daniel Goleman, Carl Honoré, Catherine L’Ecuyer, Gregorio Luri, Imma Marín, José Antonio Marina, Carles Monereo, Montserrat del Pozo, Marc Prensky, Josep Maria Puig, Dolors Reig, Mitchel Resnick, Sir Ken Robinson, Neus Sanmartí, Roger Schank, Marina Subirats, Francesco Tonucci, Eduard Vallory, Kristen Weatherby y Antoni Zabala. Todo ello introducido por un prólogo del pensador y psicopedagogo Francesco Tonucci.

Se trata de una compilación de ideas y un guía de inspiración para toda la comunidad escolar, especialmente para docentes como tú, lleno de prácticas innovadoras, reflexiones educativas y nuevas ideas para enseñar y aprender mejor, organizadas en seis bloques temáticos que dan nombre a los diferentes capítulos del libro: motivación, innovación, metodología, TIC, competencias y valores.

Además, como cada una de las entrevistas tiene su carácter y temática propia, hemos utilizado hashtags para identificar esas ideas clave. El listado de búsqueda por hashtags, situado al final del libro, agrupa las entrevistas bajo estas etiquetas específicas, de manera que podrás navegar por sus páginas de muchas formas diferentes, eligiendo la que más se adapte a tus necesidades y tus intereses para descubrir las distintas reflexiones educativas para cambiar el mundo que te proponen nuestros entrevistados.

Cambiemos la educación para cambiar el mundo

Ayer mismo, Día Mundial de los Docentes, presentamos un breve vídeo en el que compilamos algunos fragmentos de los encuentros que tuvimos con tres de los entrevistados.

Rafael Bisquerra, Neus Sanmartí y Eduard Vallory reflexionan sobre los principales retos que deben afrontar las escuelas hoy en día y nos ofrecen un buen puñado de ideas para motivarnos a empezar a cambiar la educación desde nuestra propia aula. ¿Aún no lo has visto?

Puedes adquirir el libro Hablamos de educación en tu librería habitual y en la librería online de Vicens Vives, distribuidor del mismo. Y, si vives fuera de España, en Amazon.

Esto de los sexos

Nos han hecho llegar este post de Leopoldo Abadía. La verdad es que a veces  los gobiernos se meten en todo hasta en decidir cuál es la mejor educación para los hijos. Desde esta ventana siempre hemos defendido que madres y padres somos los mejores educadores de nuestros hijos y nadie puede arrogarse este derecho ni sustituirnos. Os recomendamos pues, el post que con mucha gracia sabe expresar lo que de verdad queremos los padres.

 

No acabo de entender esos líos políticos que se organizan en nombre de la libertad para perseguir a los padres que prefieren que haya colegios para chicas y colegios para chicos

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En mi casa celebramos los Reyes por todo lo alto. Niños y mayores, en fila, detrás de mí, hasta una habitación donde se supone que han debido dejar los regalos. Habitación donde se ha puesto cava y turrón para los Reyes, agua y pienso para los camellos, porque hay que tratar con delicadeza a esos personajes que han venido de tan lejos para hacernos felices. (No añado “con la que está cayendo”, porque estropearía el párrafo).

Todos los años, el mismo rito. Primero digo que ha hecho frío esta noche y que seguramente no han venido. Luego que, como no han venido, no hace falta abrir la puerta; luego no encuentro las llaves, luego la llave no abre…Y los chavalicos, y los mayores, cada vez más nerviosos. Al final, se abre la puerta y ¡la locura! Cada uno en busca de su zapato, porque lo ponemos la víspera para facilitar el trabajo de los Reyes.

Juguetes y juguetes para los críos. Y ropa, que cada uno me va enseñando. “Abuelo, ¿te gusta?”. Y yo pienso: “¡No me va a gustar, con esa cara de ilusión que pones!”.

Curiosamente, hago un repaso. Mi nieta María se ha vestido de pirata, con un pañuelo en la cabeza y una falda de colorines. Íñigo, un nieto, empieza a jugar con un camión. Carmen se prueba un pantalón que hace juego con un pañuelo que se pone al cuello con mucha gracia femenina… Pedro, Poldi y Pepe, entusiasmados con un juego de ‘Star Wars’, en el que, por cierto, aparecen unos seres feísimos y extrañísimos, pero allá ellos.

Al llegar aquí, cuando estoy en pleno ataque de entusiasmo orgulloso, porque todos aquellos son Abadías, freno, recordando que hace unos días vi en la tele a una señora, autodenominada “asesora pedagógica”, que, partiendo sin duda de la teoría que dice que Dios nos hizo a todos homosexuales y que luego elegimos, recomendaba los juguetes monosexo, o así. Muñecas para chicos, tanques para chicas. Parece que así podremos elegir mejor. A mí me coge tarde, porque si ahora decido ser señora, no sé cuál podría ser mi futuro.

Me pasa con frecuencia. Oigo una cosa y empalmo con otra más o menos relacionada. Hoy me he acordado de alguien que dijo: “En mi pueblo, todos somos muy machos”. Un viejo con boina y un palillo en la boca le miró con cara de desprecio y le contestó: “Pues en mi pueblo, la mitad machos y la mitad hembras. Y nos lo pasamos muy bien”.

Puede que sea la crisis económica que nos sigue trayendo por la calle de la amargura la que facilite que haya cantamañanas diciendo auténticas estupideces que sirvan para que la gente se distraiga discutiendo. Y como nos sobra tiempo porque lo fundamental, lo importante y lo urgente ya está hecho, en vez de elucubrar sobre el sexo de los ángeles, elucubramos sobre el nuestro.

Como consecuencia de ser todos iguales, o encargamos los hijos a Amazon para que nos los entregue por drones con derecho a devolverlos si no vienen con garantía, o pedimos a la India y a China que nos manden, a portes pagados, lo que antes se llamaban hombres del sexo masculino y mujeres del sexo femenino, para poder cubrir las pensiones de los antiguos ancianos del sm y ancianas del sf. (He puesto abreviaturas para no repetir lo de los sexos).

 

En Washington basta con declarar la propia identidad de género con la que uno desea ser reconocido, para poder usar servicios que antes estaban separados

 

La estupidez no está concentrada en un solo país. Parece una pandemia. Y, como siempre, cuando las ‘pandemiadas’ se dicen en inglés, son respetadas religiosamente, aunque los respetadores no crean en Dios.

Digo esto porque acabo de leer en un periódico americano que en Washington, desde ahora, basta con declarar la propia identidad de género con la que uno desea ser reconocido, para poder usar servicios públicos que antes estaban separados para hombres y mujeres por razones obvias.

Las empresas con más de ocho empleados y todos los establecimientos públicos -colegios, gimnasios, restaurantes…- están obligados a adaptarse a los nuevos ‘cuartos de baño transgénero’.

Concretando. Si un hombre pide ser tratado como una mujer, tendrá derecho a usar vestuarios y duchas femeninas, y a recibir el tratamiento de ‘señora’ o ‘señorita’ en restaurantes y tiendas, bajo la advertencia de multas importantes para quienes no respeten este nuevo derecho.

En un colegio, por ejemplo, si una chica se opone a compartir el vestuario y la ducha con un chico que se declara chica, será ella -y no el chico con conflicto de identidad- quien será apartada del resto de sus compañeras para usar un cuarto sexualmente neutro que el colegio deberá acondicionar para estos casos. (En una empresa en la que hice una consulta hace muchos años, en los lavabos de hombres había uno para ‘Ingenieros’ y otro para ‘Peritos’. Ahora, con lo de los nuevos sexos, sería mucho más complicado).

Aquello de ‘stultorum sunt plena omnia’, “todo está lleno de necios”, que dijo Cicerón antes de Cristo, habría que ponerlo en muchas plazas de ciudades importantes: Nueva York, Delhi, Washington, Madrid, Houston, Barcelona… En San Quirico, no, porque aquí, gracias a Dios, todavía abunda el sentido común.

 

Esto de la educación no diferenciada y diferenciada es opinable. Lo que no es opinable es que el Gobierno me quite la libertad de educar a mis hijos como considere

 

Hombres y mujeres, distintos. Chicos y chicas, distintos. De ahí que no acabo de entender esos líos políticos que se organizan en nombre de la libertad para perseguir a los padres que prefieren que haya colegios para chicas y colegios para chicos. Yo solo les recomendaría que los pusiesen cercanos, dada mi experiencia en el Colegio del Salvador, que estaba en Mola 1, al lado del Colegio del Sagrado Corazón, en Mola 3, donde iba una chica muy maja de la que me enamoré y con la que me casé, hace 58 años. Ella venía de un colegio para chicas y yo, de un colegio para chicos. Y, sin ningún complejo ni ningún trauma y sin ningún sentido de discriminación, “nos gustamos”, precisamente porque éramos distintos y nos habían educado de distinta manera.

Pero, al fin y al cabo, esto de la educación no diferenciada y de la diferenciada es opinable. Lo que no es opinable es que un Gobierno me quite la libertad de educar a mis hijos como yo considere conveniente, sea en la religión católica o en el marxismo-leninismo. O juntos chicas y chicos o separados, como yo quiera.

Recordando, una vez más -y van muchas-, que la educación es responsabilidad única y exclusiva de los padres y que los padres tienen el derecho -y el deber, pero hoy hago hincapié en el derecho- de educar a los hijos como ellos quieran y no como quiera el ministro de Educación de turno, que, a esos efectos, es un personaje absolutamente secundario, o terciario. En este Gobierno, o en el siguiente.

P.S.

1. Ahora que lo pienso: no sé si lo de la “asesora pedagógica” fue una inocentada. No lo he querido comprobar porque ya tenía escrito el artículo y, además, hace tiempo que quería tocar este tema tan pintoresco.

2. Los colegios de Zaragoza estaban en la avenida del General Mola, el ‘Director’, que dio el golpe de Estado antes de que Franco se uniera. La avenida, ahora, se llama Sagasta, pero me ha parecido más correcto poner el nombre original. No ha habido ninguna intención político-añorativa de otros tiempos.

“Si tienes un smartphone no tienes libertad”…

Nos parece muy interesante esta reflexión publicada en un post de Kids and teens online. Es importante plantearnos qué representan los medios de comunicación para nosotros y para nuestros hijos y reflexionar sobre la libertad que nos suponen y el tiempo que invertimos en ellos.

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En un principio pudiera parecer que estas palabras han sido pronunciadas por algún tecnófobo, que considera que las nuevas tecnologías nos están convirtiendo en esclavos y están terminando con nuestra privacidad. Pero no es así. Son palabras del Presidente de Telefónica en la pasada junta de accionistas, nada menos que una de las principales empresas de telecomunicaciones del mundo.

Como Presidente, César Alierta ha afirmado que prefiere tener un móvil que sea “una carraca”, a tener un smartphone y “perder la libertad”, añadiendo que quien dispone de uno de estos aparatos ha puesto su información en manos de empresas que: “No invierten un euro y conocen la vida de todas las personas y las administraciones públicas”, refiriéndose directamente a entidades como Google, Apple y Facebook.

La verdad es que sus palabras han llamado la atención al haber sido pronunciadas por alguien con su cargo, pero nadie ha criticado el contenido de las mismas. Y lo cierto es que personalmente considero muy satisfactorio que alguien, que dirige una empresa de telecomunicaciones, resalte la falta de privacidad y libertad que puede derivarse de la cesión de tantos datos de nuestra vida a empresas de todo el mundo. Sus palabras son una llamada de atención para navegantes (aunque no voy a entrar a valorar el contexto y objetivo con el que fueron pronunciadas).

No obstante, creo que no debemos quedarnos aquí. Son palabras muy categóricas, pero no afrontan realmente la cuestión. Debemos ir más lejos. Muchos padres y madres, y algunos usuarios, pudieran deducir de estas palabras que cuanto más antiguo sea el terminal que utilizas más libertad tienes, y que quien tiene un teléfono inteligente de última generación realmente tiene comprometida su libertad… Y lo cierto es que esto no es exactamente así.

Recuerdo perfectamente a los adolescentes con los que trabajo cuando señalan que sus móviles les hacen “más libres”. Recuerdo en concreto a uno de ellos, que afirma que antes de tener móvil pasaba muchas más horas en casa pegado al ordenador para chatear con sus amigos. Ahora que lleva la conexión en el bolsillo, y sabe que puede estar en contacto con los demás desde cualquier sitio y en cualquier momento, sale mucho más que antes. Para los adolescentes, como he explicado ya en diversos artículos, esto es lo más importante durante la etapa que están viviendo.Algunas personas dicen que por culpa del smartphone ahora están “disponibles”, localizables y trabajando durante la mayor parte del día… pero también conozco otras personas que afirman sin dudar que gracias al smartphone pueden irse de vacaciones. Gracias a los miniordenadores que llevan en el bolsillo pueden resolver asuntos, si surgen, que antes hubieran requerido de su presencia física o les hubieran impedido directamente salir de la ciudad. La experiencia de cada cual será distinta en este sentido. Para algunos el móvil ha sido una liberación y para otros supone una esclavitud. Tampoco voy a valorarlo ahora.

Lo que me interesa señalar es que nuestra libertad, y la de los niños y adolescentes, depende del papel que nosotros adoptemos, depende de nuestro sentido crítico, de la información que tengamos sobre cómo funcionan muchas empresas y de la formación que nos estén dando al respecto. Cuando alguien utiliza un smartphone puede decidir para qué lo utiliza. Debe plantearse qué aplicaciones se va a descargar, si está aceptando condiciones que permiten geolocalizarle en cada momento, por ejemplo, o si está utilizando una red social que ya le ha advertido que va a compartir sus datos con otras empresas (sin ni tan siquiera decirle con qué empresas). En mi opinión la libertad la obtenemos si tenemos información. Estoy de acuerdo con Cesar Alierta si nos referimos a personas que utilizan los smartphones y sus aplicaciones sin conocimiento previo. Pero creo que es la falta de información la que les resta libertad.

Es decir: creo que si enseñamos a los más jóvenes (y a los adultos) a manejar esta tecnología con conocimiento de causa, su libertad no se verá tan mermada como pudiera parecer. Cuando sabes qué cosas no debes mandar por WhatsApp, qué puede pasar con la información que envías por SnapChat, o qué puede hacer Facebook con las fotos que subes a su red social, actúas de otra manera. Cuando sabes qué aplicaciones no debes descargarte, o qué sucederá si lo haces, cambia tu forma de utilizar esta tecnología. Cuando sabes cómo configurar la privacidad de los distintos servicios, y qué datos pueden ser utilizados y para qué, tu sentido crítico se multiplica exponencialmente. Y si no cuidas entonces tu información y privacidad será una decisión tomada con la libertad que te otorga el poder elegir. Es la información y el conocimiento la que nos da esa libertad.

Si educamos a los más jóvenes en el uso de las nuevas tecnologías, y les damos la información que deberían tener, estaremos formando a niños y adolescentes mucho más críticos, y mucho más libres. Pero en efecto, si ponemos en sus manos el mundo de los smartphones y las aplicaciones móviles, las redes sociales y los sistemas de mensajería instantánea, sin formarles previamente, estaremos dando a lugar a personas mucho menos libres, con su privacidad totalmente comprometida, manejables y sin capacidad crítica. Y esto es algo que sí está en nuestras manos.

Educar al lado de los docentes para ayudar a sacar “la mejor versión de nuestros hijos”

El día 4 de julio se celebra el congreso de Gestionando hijos un evento dirigido a madres y padres que quieren saber más para educar mejor. Os lo recomendamos y también os recomendamos este artículo en el que explica la necesidad de apoyar a los profesores en su tarea de formar y educar a nuestros hijos.

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“Un niño, un profesor, un lápiz y un libro pueden cambiar el mundo”. Así habla Malala Yousufzai, joven flamante Nobel de la Paz después de defender el derecho a la educación frente a los ataques de los talibanes. En Gestionado Hijos estamos convencidos de que esto es así. Por eso, apostamos por apoyar y estar al lado de los docentes para sacar la mejor versión de nuestros hijos.

Hace unos días, saliendo de un colegio, pudimos escuchar esta conversación entre dos madres rodeadas de sus hijos e hijas, de unos 8 y 10 años de edad:

-Después de pasarnos todo el fin de semana estudiando para el examen de hoy, la profesora lo ha suspendido. ¿No os ha dicho por qué? – preguntaba una madre con tono indignado.

Una de las hijas responde:

-No, no nos ha dicho nada ni cuándo será.

-¿Pero será imbécil? Seguro que se quiere ahorrar trabajo. – insistía en su indignación la madre.

-Me parece fatal, lo podría haber explicado. – respondía un poco más templada la otra madre.

Cualquiera que escuche la conversación desde fuera puede concluir que esta actitud y este tono al hablar de los profesores de nuestros hijos no ayudan a educar mejor, no es positivo y no es inteligente. ¿Cómo reaccionará esta niña ante los trabajos que encargue la profesora en cuestión? ¿Qué imagen tendrá de la profesora y su labor después de escuchar las palabras de su madre? Al escuchar esta conversación es inevitable preguntarse: ¿por qué la madre no pide tutoría con la profesora?, ¿por qué no le pone una nota en la agenda de su hija para preguntar qué ha pasado?, ¿por qué muchas veces los padres y madres disparamos a los profes antes de preguntar? , ¿por qué siempre está en boca de todos que los profesores trabajan poco cuando no es así?  Cualquiera que conviva con profesores sabe de las tardes corrigiendo, planificando clases, asistiendo a cursos…

No tenemos que estar de acuerdo con todo lo que decidan los profesores, pero desprestigiar su figura, faltarles el respeto y no buscar una comunicación franca y directa para aclarar malentendidos o tener información no ayuda a nuestros hijos en nada.  Además, es muy positivo contar con la colaboración de los profesores para conseguir la mejor versión de nuestros hijos. Al fin y al cabo, el profesor conoce muy bien a nuestros hijos.

En Gestionando Hijos sabemos que todos educamos: padres, madres y otros familiares, profesores… Y como nos contaba Eva Bach en el primer encuentro Gestionando Hijos, la confianza y el respeto deben ser las bases de la relación entre todas las personas encargadas de educar a nuestros hijos. “Los padres tenemos que estar convencidos de que nuestros hijos están en buenas manos. Cuando nos validamos, ganamos todos”. Eva, que en Barcelona nos hablará de  la adolescencia,  nos anima a implicarnos en la necesaria tarea de “restablecer el prestigio de la profesión docente. La profesión docente es la única que enseña y ayuda a desarrollar todo el resto. Tenemos que contribuir a que los profesores sean mirados con toda la autoridad y todo el respeto”.

En Gestionando Hijos, queremos contribuir a este noble objetivo y por eso hemos estado desde el principio en contacto con docentes, porque ellos y ellas son compañeros imprescindibles en este viaje si queremos educar mejor. Algunos de nuestros ponentes en nuestro segundo encuentro en Barcelona han sido o son profesores, como la propia Eva Bach y Carlos González, Por otro lado, tenemos una visión de los profesores como personas con una gran vocación de construir un futuro mejor, en línea con lo que contaba la maestra Rita Pierson en esta apasionante charla TED. Además,  produjimos con Fundación SM este breve vídeo en el que padres maestros y madres maestras reflexionan sobre la tarea educativa.

Curso para padres: Branding & Social Media Education

Desde el Sindicat de Pares queremos ofreceros un curso sobre gestión de marca on line para madres y padres y para personas del mundo educativo interesadas en la comunicación.

Os esperamos!!!


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Whatsapp, escuela de Community managers

Cada vez más las nuevas aplicaciones móviles se están integrando en la educación. Es por ello que este post de El caparazón explica como Whatsapp se ha convertido en una herramienta muy útil en educación.

 

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Como profesora tengo entre mis tareas fundamentales que se me escuche (complicado) y que se entienda lo que digo.  Así, descubría hace poco, formando en Comunidades digitales, algo nuevo y creo que muy útil para todos/as los/as que nos dedicamos a eso de la dinamización de comunidades, reales o virtuales, páginas de Fb, perfiles de Twitter, etc.

 

 

Se trata de la utilidad de la que podríamos denominar “metáfora Whatsapp”, inspirada por una herramienta que ha convertido, desde su aparición, a cualquiera de sus usuarios, en aprendiz de Community manager.  ¿Llega alguien nuevo al grupo y queremos integrarle? Allí estamos utilizando técnicas típicas en dinámicas de grupos, mediación, relaciones públicas, etc, buscando intereses comunes del recién llegado con el grupo ya existente o algunos de sus miembros. En Whatsapp también existen los “lurkers”, esos seres que pueblan internet ojeando soluciones, observando, monitorizando las respuestas de otros, sin atreverse o querer aportar nada a la comunidad. Evidentemente también ha gente que parece estar pero no está, que se mantiene en la comunidad porque se siente comprometida con su causa o gente, pero la silenció pronto ante la avalancha de mensajes que no tiene necesidad o ganas de leer.

Funcionan tanto en Whatsapp como en otros tipos de comunidad virtual la diversidad y la novedad, eso que siempre cuento en grupos creativos o de trabajo colaborativo de que la convivencia durante demasiado tiempo mina la eficiencia y las soluciones creativas del grupo. Los seres humanos queremos, por encima de casi todas las cosas, seducir (intelectual, estéticamente) a nuestros congéneres, siempre hasta el momento en que ya lo hemos logrado y ya no es necesario seguir dando lo mejor de uno mismo a los ya conocidos.

También aparece la figura del “itinerante” (gracias a mis alumnos de bibliotecas de la diputación de Barcelona por inspirarme el término), el personaje que forma parte de 24 grupos y que, aunque no tienen demasiado tiempo para implicarse demasiado en ninguno de ellos,  va trasladando de uno a otro ideas, bromas, reflexiones de valor. O la de mediador, esa figura que, perfectamente integrada en el grupo por su escasa conflictividad, se encarga de vez en cuando de salvar a los demás en situaciones de conflicto.

En fin… imágenes con las que se identifican todos los miembros del grupo, lenguajes compartidos e innumerables elementos más completan la nueva situación de interiorización en lo informal de muchas de las bases de la dinamización de comunidades.

Como profesora observo el efecto de esta “educación whatsapp” en las aulas. Cuanto más jóvenes los alumnos, más fácil les resulta el trabajo colaborativo, que ahora incluso se incluye como tema a evaluar en las polémicas pruebas PISA.  Deberemos trabajarlo, modelarlo, extenderlo hacia objetivos de aprendizaje, creatividad y producción de conocimiento, pero parece que como ocurre con tantos otros avances facilitados por las tecnologías del ocio actual, la semilla está sembrada.

 

 

Cuestión de educación

El blog de Enrique Dans

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Mucho se está hablando de los problemas de los padres para educar a sus hijos en un contexto en el que no son capaces de renunciar a un dispositivo que, por un lado, todo su entorno les presiona para utilizar y, por otro, ejerce un atractivo absolutamente cautivador e irresistible por su versatilidad. Padres y educadores observan con desesperación cómo sus hijos, en determinados rangos de edad, son absorbidos – o prácticamente “abducidos” – por la pantalla de un smartphone en la que llevan a cabo actividades que van desde la comunicación social vía mensajería instantánea hasta juegos de todo tipo, y se convierten en seres prácticamente inertes, capaces de permanecer horas en actitud asocial, sin comunicarse con nadie ni responder a más estímulos que los que provienen del otro lado de la pantalla.

En este contexto, que alguien como yo sugiera, como efectivamente hago, que “la mejor edad para que nuestros hijos empiecen a tener acceso a un smartphone es cuando dejen de llevárselo a la boca”, es interpretado por muchos como un “se nota que no tiene niños de esta edad y con este problema” o directamente un “no se entera de nada”. Si unimos a esto la aparición de jueces de tribunales de menores que descubren la emoción de ser intensamente mediáticos y que afirman que “si un adolescente echa mano de su teléfono móvil nada más despertarse es que tiene un problema de adicción“, tenemos un problema servido: a la figura de un ex-juez de menores se le tiende a atribuir un cierto conocimiento del contexto y una cierta autoridad, hasta el punto de que pocos se detienen a evaluar si no estamos, simplemente, ante un retrógrado, un tecnófobo y un tremendista del calibre 9mm Parabellum.

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¿El móvil va a la derecha o a la izquierda del plato?

 Nacho Viché en Padres en la red

Hoy en día el uso de los dispositivos móviles nos ha desbordado. Programas de mensajería, redes sociales, correos electrónicos, …, ocupan buena parte de nuestro tiempo.

Vale la pena repasar algunas pequeñas “normas de comportamiento“, pequeños detalles de la vida en común, para ser tecnológicamente correcto y educado.moviles-y-padres

  1. Contesta a los correos o mensajes siempre. Basta con un simple Ok, Vale, Genial, recibido, …. o un emoticono 😉 .
  2. Evita escribir en mayúsculas, denota que estás enfadado (gritas)
  3. Saluda al empezar un mensaje y despídete con cortesía.
  4. Cuida las faltas de ortografía y no utilices expresiones vulgares o soeces.
  5. El móvil ni va a la derecha ni a la izquierda del plato.Cuando te sientes a la mesa el móvil va siempre fuera del alcance de la vista
  6. No contestes al móvil si estás hablando con alguien o si estás en una reunión. Si suena quítale el sonido rápidamente y discúlpate.
  7. Desconecta el móvil o ponlo en silencio antes de entrar en un sitio público, en clase, en el cine, en un hospital, en un museo, en una iglesia, …
  8. Al ir a dormir deja el móvil fuera de la habitación y quítale el sonido.
  9. Cuando estudies apaga el móvil y déjalo en algún lugar fuera de tu radio de visión.
  10. Y lo más importante, desconecta para hablar con tu madre, con tu padre, tu esposa, tu marido,  tu hijo, tu compa, tu amigo.