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Smartphones y aulas

El blog de Enrique Dans

smartphones-y-aulas-La-InformacionMe llamaron de La Información justo antes de entrar en una clase – hablamos diez minutos escasos y no pude quedarme ni con el nombre de la periodista que me llamó, perdón por no citarla) – para hablar sobre el uso de smartphones en la educación, y la diferencia de actitud en el caso entre las comunidades autónomas españolas entre aquellas que se obstinaban en su prohibición a toda costa frente a otras, como Cataluña, que recomendaban a los profesores que los integrasen en el proceso educativo como parte del equipamiento tecnológico disponible. Ayer se publicó una noticia, titulada “Los smartphones pueden llegar a ser un aliado en las aulas“, en la que me citan brevemente.

La cortedad de miras de quienes se quedan con la imagen de una clase inmanejable con todos los niños a la vez hablando por WhatsApp y sin prestar atención alguna al profesor me parece alucinante: tratar de analizar el uso de una potentísima herramienta tecnológica sin plantearse que el escenario, el tipo de educación y las metodologías tienen que cambiar para adaptarse a los tiempos es el tipo de actitud que, de ser generalizada, impediría completamente todo tipo de progreso y evolución. Elsmartphone es una absoluta revolución: una revolución que, mientras nos afanábamos en pedir más ordenadores en las aulas, ha llegado y ha puesto un potente ordenador en el bolsillo de todos los alumnos, brecha digital aparte. Que haya educadores, padres o políticos que se nieguen a ver las posibilidades de algo así, y se empeñen en “prohibir por decreto”, en tratar de perpetuar sus metodologías a toda costa cuando resulta más que evidente que precisamente es la metodología – toda la metodología – la que debe cambiar para adaptarse a semejante revolución es algo que me hace replantearme mi fe en la raza humana.

Pensar en el smartphone simplemente como un “añadido”, “dejado caer” sin más en aulas con la misma metodología que utilizamos hoy resulta completamente absurdo. Pensar que es que “los niños se distraen”, como si no se distrajesen dibujando o mirando por la ventana, es de una cortedad que, francamente, asusta. Lo que claramente hay que hacer es rediseñar completamente el proceso educativo, retirar de él toda esa patente inutilidad memorística que llevan a concentrarse en el aprendizaje por repetición de mis cosas que están todas al alcance de una búsqueda en la red, y centrarse en educar haciendo uso del recurso más poderoso, de la biblioteca de conocimiento más grande que la humanidad ha sido capaz de crear desde que el mundo es mundo. Convertir al profesor en supernodo en una red que enseña a buscar, a cualificar, a recopilar y a verificar información, que trata de hacer que el alumno tome las riendas de su propia necesidad de información, que participe de manera activa no solo buscando, sino también construyendo y creando con herramientas de todo tipo, que cambian a gran velocidad y están sujetas a todo tipo de dinámicas. Un enfoque que no se centre en las herramientas, que van, vienen y evolucionan constantemente, sino en la metodología.¿Apps? ¿Herramientas propietarias? ¿Para qué, habiendo herramientas abiertas? El conocimiento es abierto y está en la red, las herramientas también tienen que evolucionar de la misma manera. Un proceso que no degrada al profesor, pero que tampoco degrada a los alumnos como lo hace la metodología actual.

Si alguien quiere repensar en serio la educación para adaptarla al entorno social y tecnológico en que vivimos, por favor, que lo diga.  Estamos hablando, en gran medida, de la competitividad futura de este país.

Sobre bebés tecnológicos

El blog de Enrique Dans

bebe-tecnologico-La-Vanguardia                                         Celeste López, de La Vanguardia, me llamó por teléfono ayer para comentar los resultados de un estudio publicado por Pediatrics en el que se cuestiona la idoneidad del uso de dispositivos como forma de entretenimiento para niños, y hoy me cita brevemente en su artículo titulado “Sin certezas sobre el bebé tecnológico” (pdf).

Con este tipo de estudios siempre suele pasar lo mismo, y en ese sentido me pareció positivo el tono crítico y equilibrado que Celeste ha dado a su artículo: se toma un estudio que pone en duda la idoneidad de usar los dispositivos como “apaganiños”, y se tiende a generalizar hasta pretender afirmar que esos dispositivos son de alguna manera perjudiciales para los niños. Al final, se tiende a convertir esos estudios en una especie de arma para tecnófobos, que ven sus temores supuestamente refrendados y alejan a los niños de un aprendizaje que sin duda representa una ventaja de cara a la adaptación al entorno en el que van a vivir en el futuro.

No tengo absolutamente ninguna duda de que todos los juegos interactivos con pantalla, teclado y ratón con los que me hija se pasó horas jugando entre los dos y los seis años jugaron un papel importante en su educación y en el desarrollo de sus habilidades. Por supuesto, si hubiese utilizado ese ordenador como “apaganiños” o como “baby sitter”, habría cometido un error: todas las herramientas pueden ser buenas o malas en función de cómo sean utilizadas. Como padres, tratamos en todo momento de que nuestra hija tuviese acceso y familiaridad con cualquier tecnología que aterrizase en casa, y jamás nos hemos arrepentido de ello. Pero además, hay que marcar una cierta precaución en estos temas en función de la velocidad de su evolución: estamos intentando evaluar la idoneidad del uso de estos dispositivos cuando una buena parte del entorno de los niños no se encuentra aún completamente adaptado a su aprovechamiento, lo que genera una disfunción que genera problemas aparentes, pero que en realidad no tienen por qué serlo. Prefiero niños adaptados al uso de la tecnología aunque generen algunos problemas de adaptación en su entorno, que niños alejados de esos dispositivos y privados de su uso en un momento fundamental de su desarrollo.

Los smartphones vuelven al colegio… en Nueva York

El blog de Enrique Dans
kid-and-smartphoneEl alcalde de Nueva York,Bill de Blasio, levantará el próximo día dos de marzo una ley que prohibía que los niños llevasen teléfonos móviles al colegio, una de esas medidas impopulares que muchísima gente incumplía, incluido el propio hijo del alcalde. Los colegios, en función de sus preferencias, podrán ejercer políticas con respecto a los terminales a tres niveles diferentes: obligación de que permanezcan en las mochilas de los alumnos durante todo el día (de manera que pueden ser usados para un contacto en caso de necesidad, pero poco más), que su uso esté restringido a determinadas horas y lugares, o que se utilicen ocasionalmente en las aulas integrándolos en los procesos educativos.

La idea fundamental es usar el sentido común: por supuesto, los smartphones pueden, en un colegio, ser una fuente de distracción e incluso de problemas, pero la medida de simplemente prohibirlos para evitar esas distracciones o esos problemas es equivalente a matar al perro para evitar la rabia. Elsmartphone es, a día de hoy, la plataforma más adecuada para acercar la tecnología a un mayor número de personas y evitar el llamado digital divide – la próxima generación de terminales está previsto que esté en torno a los veinticinco dólares – y su uso en la educación es, cada día más, un imperativo que cobra más sentido.

Pocas cosas resultan más tristes que tener la posibilidad de que todos los estudiantes lleven un potente ordenador en el bolsillo… y que les prohibamos que lo lleven a clase porque se distraen con él. En realidad, el problema no está en la distracción, sino en la escasa habilidad de padres, educadores, profesores e instituciones para reimaginar los procesos educativos con una herramienta tan impresionante como esa. La educación es precisamente lo que tiene que conseguir que nuestros hijos vean un smartphone como tienen que verlo: como algo que sirve para muchas cosas, pero que exige unos protocolos de uso determinados. Que el smartphone pueda ser utilizado para jugar o para enviarse mensajes en medio de una clase no implica que por ello deba prohibirse, o restringirse su uso de manera rígida. De hecho, lo que deberíamos plantearnos cada vez más es por qué los alumnos no llegan con sus terminales y se encuentran un entorno amigable: un cargador en su mesa, una WiFi en la que hacer login automáticamente, y un entorno académico en el que la búsqueda y consulta de información sea una rutina habitual sujeta a entrenamiento y completamente integrada en la metodología académica.

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Tecnología, educación… y España

Por Enrique Dans

Escuela-española (1)Un reportaje en Financial Times,“Google overtakes Apple in the US classroom, proporciona algunas cifras y datos interesantes sobre la evolución de la tecnología en las escuelas norteamericanas: durante el tercer trimestre, según datos de IDC, Google facturó 715.000 Chromebooks al mercado educativo, frente a un total de 702.000 iPads. Es el primer trimestre en el que Google supera a Apple en este mercado.

Las cifras, aún interpretándolas con precaución por el porcentaje que suponen en el contexto de un mercado como el de la educación en los Estados Unidos, reflejan claramente una tendencia progresiva e imparable hacia la integración de la tecnología en el aula. La discusión en las escuelas norteamericanas se centra en cuestiones como la idoneidad de unos u otros dispositivos de cara al trabajo de los alumnos: mientras las tablets se ven más como un dispositivo de acceso a contenidos, básicamente una forma de acceder a libros electrónicos o a páginas web, el Chromebook, que puede obtenerse en niveles de precio que comienzan en los doscientos dólares, se ve como una solución más completa, cuya necesidad resulta más obvia a medida que el alumno crece, y que facilita una relación con el contenido más bidireccional, en la que tiende a darse más protagonismo a la creación.

Mientras, en España, nos dedicamos a crear leyes para prohibir el uso del smartphone en las aulas, con el supuesto fin de evitar el enfrentamiento entre alumnos y educadores. En lugar de tratar de buscar el encaje de un dispositivo como el smartphone dentro del proceso educativo, de integrarlo como plataforma de computación ubicua que es, tratamos de cerrarle las puertas del aula, de excluirlo, de convertir la educación en un entorno hostil en el que los niños se ven obligados a retrotraerse a tiempos que ni siquiera vivieron. En una sociedad completamente conectada, las aulas pretenden mantenerse como un entorno completamente desconectado.

Mientras en otros países tratan de modificar los procesos educativos para conseguir que sirvan para socializar a los niños en el entorno tecnológico que les ha tocado vivir, se dotan las aulas con tablets y portátiles para convertirlos en vehículos de conocimiento, o incluso se diseñan cambios para conseguir integrar la tecnología como una parte fundamental del curriculum, en España la dirección del progreso es… prohibir dispositivos, porque no se es capaz de pensar en cómo integrarlos de manera positiva. Está claro: es mucho más fácil prohibir que pensar.

 

Escribir a mano es del siglo pasado

Por Enrique Dans 

 

HandwritingFinlandia anuncia que abandona la enseñanza de la caligrafía en los colegios, y la sustituirá, empezando en 2016, por el aprendizaje de la mecanografía y el uso del teclado. La caligrafía se define oficialmente como una habilidad anticuada,cuyo aprendizaje ya no aporta especialmente nada desde un punto de vista práctico al desarrollo de la persona, una habilidad que puede ser más encuadrada dentro de la curiosidad histórica.

El movimiento, sin duda, va a ser calificado por muchos como muy agresivo. ¿Es adecuado que los niños dejen de escribir a mano, en un entorno en el que ya prácticamente solo lo hacen cuando ejercitan dicha habilidad? Un examen detallado de la vida cotidiana de un niño en nuestros días revela claramente que escriben de manera constante en teclados de todo tipo, físicos o virtuales, en ordenadores o en smartphones, pero únicamente recurren a la escritura a mano cuando les es específicamente solicitado… para conseguir que aprendan a escribir a mano.

Con el paso del tiempo, a medida que esos niños se van haciendo mayores, la necesidad de escribir a mano va disminuyendo todavía más. Yo llevo un bolígrafo en mi bolsillo por puro romanticismo y para firmar algo de vez en cuando, pero la realidad es que me pasan días y días sin utilizarlo.

En mi paso por la universidad, mi forma de tomar apuntes era muy apreciada por muchos de mis compañeros, porque tendía a apuntar prácticamente todo, con una letra nada bonita, pero razonablemente inteligible. Un paseo por la biblioteca de la universidad me permitía ver mis apuntes fotocopiados incluso por personas que no conocía, y subrayados en todos los colores imaginables. Terminada la universidad, dejé de escribir a mano. Hoy me costaría muchísimo tomar más de unas líneas: cuando lo he intentado, me ha resultado incomodísimo. Para cualquier tarea de escritura que implique un mínimo de creatividad, escribir a mano es completamente implanteable: mi forma de escribir actual recurre tanto a la vuelta atrás, a la sustitución o al replanteamiento de la estructura de lo que quiero expresar, que un modelo en el que cada pensamiento se plasme de manera irreversible en un papel resulta, además de arcaico, directamente absurdo. Si tengo que tomar unas notas en una reunión, lo último en lo que pienso es en utilizar un papel y un lápiz: lo primero que se me ocurre es sacar mi smartphone, y arrancar Evernote. En mi labor como profesor, me limito a escribir algunas palabras aisladas en una pizarra en la que añoro un teclado y un ratón, y cada vez que lo hago – por lo general, muy pocas – mis alumnos entienden perfectamente por qué no me gusta hacerlo. Mi visión en este tema es completamente radical: de la misma manera que llevo años abogando por la desaparición total y absoluta del papel y si tuviese una empresa apostaría por prohibirlo, vería bien que la escritura a mano pasase a ser considerada algo del pasado.

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Nativos y recién llegados, condenados a entenderse

Por Angeles Montuenga en: En mi contra

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El pasado viernes asistí a una mesa redonda organizada por el Sindicato de Padres  en la  UIC ( Barcelona).

Presentes en la mesa:

El tema elegido : la escuela del sigloXXI.
O lo que es lo mismo, ¿ El planteamiento académico actual forma adecuadamente a los profesionales del futuro?

Si algo me quedó claro fue que la aparición de las nuevas tecnologías ha supuesto una revolución socio cultural tan importante o más que la que en su día supuso la de la imprenta. Y que éstas son tan solo herramientas, no objetivos. Simples instrumentos para abordar de un modo nuevo la información, la comunicación y la aventura del aprendizaje. Un modo eficiente pero un modo incompleto.

Las nuevas tecnologías están al servicio de la vida, no al revés.Lo virtual necesita de lo real.
Los nativos y los recién llegados deben ayudarse mutuamente a no perderse entre esos dos mundos. Sabiendo que esta generación tiene características muy distintas a las anteriores.

Para empezar procesan la información de un modo fragmentado, superficial. Eso obliga a los educadores  a hacer un esfuerzo mayor por  adentrarles en el camino esforzado de la reflexión y la elaboración de criterios propios. En la mesa se habló con acierto de “seducir para enseñar”.

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El poder corrompe, el servicio embellece (en la educación también)

Por Catherine L’Ecuyer en Apego y Asombro

Hace poco me escribía una lectora del blog diciéndome que pusieron celo en la boca de los niños de la clase de su hija. En otro colegio, atando a las manos de los niños durante la siesta. En otro, poniendo películas de horror y literaturas inadecuadas a niños de 10 años. Profesores que llaman a sus alumnos “chavales de m…”, “hijos de p…”. Hace poco, yendo a comprar, me encontré dos niños durmiendo solos en un coche en el parking subterráneo de un supermercado.

El poder corrompe. Y no solo ocurre en el sector financiero y en política, sino en todos los ámbitos, incluyendo en la educación (en los centros escolares, en las aulas y también en los hogares). Cuando uno pierde de vista la grandeza de su trabajo y de lo que tiene entre mano, le invade la rutina, pierde el sentido de su trabajo, empieza a endiosarse y a abusar de su poder. Y eso, en última instancia, también corrompe a los niños, porque como dice Aung San Suu Kyi, la conocida política activista birmana, “el miedo del azote del poder corrompe a aquellos que están sujetos a la misma”. Abusar del poder puede pasar a cualquier, pero con más probabilidad, al que no tiene sensibilidad para entender lo que necesita el niño o el joven que tiene delante, o que vive como si no tuviese que rendir cuentas nunca a nadie. Y si uno piensa que abusar de su poder no le pasará nunca, quizás tiene más probabilidad de padecerlo que otro, que prudentemente sospecha continuamente de sí mismo. Cuando la motivación de un maestro se reduce a “julio, agosto y septiembre” y cuando la motivación de los padres es “a ver si pasa el verano”, hay motivos suficientes para sospechar de uno mismo.

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Mamá, ¿qué seré en el 2020?

Por Arantxa Ruiz en Historias de cracks


En una semana llevo tres o cuatro artículos leídos sobre este tema: ¿cuáles son los empleos del futuro? ¿eres un pringado en un trabajo que desaparece o serás el profesional más demandado del siglo XXI?

Listas, listas, listas

¡Cómo nos gustan las listas!. Y estas de “empleos que desaparecen” y actividades del futuro” dan más morbo que otras….¡qué suculento enlace para compartir en Twitter!.

Este es un tema que siempre me ha interesado mucho. Obviamente como consultora de marca personal si no estoy al día de las tendencias de talento, ¿cómo puedo aconsejar la mejor estrategia de personal branding a los profesionales?. Y los que sois asiduos lectores de Historias de Cracks sabéis que llevo varios artículos sobre el tema, hablando de ¿quién se ha llevado tu empleo?, preguntando al lector si ¿eres oveja?, y hablando de la tendencia a la híper-especialización profesional. De hecho, en el curso de “Reinvéntante” de Foxize me centro en proporcionar herramientas para innovar el talento y ayudar a los asistentes a adaptarse a estos cambios de empleo.

Listas de “vas bien” o “vas mal” que sirven muy bien como titular.

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Internet en los colegios: ¿Educación o experimentación? Cambios en el cerebro -II Parte-

Por kidsandteensonline

Guillermo Cánovas


Hace unas semanas participé como ponente en una reunión de trabajo organizada por el Centro Nacional de Innovación e Investigación Educativa –CNIIE-, del Ministerio de Educación. Dentro del Grupo de Calidad Educativa desarrollamos la ponencia “Educación, Salud y Bienestar”, con la intención de establecer las bases de un Plan Bienal. Pues bien, en dicha reunión tuve la oportunidad de plantear la necesidad de incluir el concepto “Salud Digital”, y todo lo que conlleva, en el Plan que se está desarrollando. He de decir que me llenó de satisfacción comprobar el alto nivel de concienciación de los distintos profesionales que participan en la ponencia. Así mismo, al abordar el tema de los posibles cambios generados en el cerebro de los niños por el uso continuado de las TIC, me alegró también comprobar que alguno de los asistentes conocía incluso los resultados del conocido popularmente como “estudio de los taxistas de Londres”. Dicho estudio fue fundamental en su momento, para comenzar a desmitificar la idea de un cerebro rígido y poner de manifiesto su plasticidad.

En la década de los ’90, un equipo de científicos británicos dedicó parte de un estudio a escanear los cerebros de taxistas de Londres. Dichos profesionales tenían distintas edades y su experiencia a los mandos de un taxi iba de los dos a los cuarenta y dos años. Los científicos descubrieron que la parte posterior del hipocampo de los taxistas estaba hiperdesarrollada. Se trata de una zona especializada en el almacenamiento y la manipulación espacial, lo cual resulta fundamental para su trabajo. Es más, descubrieron que el desarrollo y volumen de dicha zona era proporcional al número de años trabajando como taxista. Es decir, el desarrollo iba siendo cada vez mayor con los años de experiencia en la actividad. Además, el hiperdesarrollo de la parte posterior traía como consecuencia un menor desarrollo de la parte anterior del hipocampo. Maguire, Gadian y Johnsrude pusieron de manifiesto cómo la repetición de una tarea estaba remodelando el cerebro de los individuos estudiados, y provocando una redistribución de la materia gris. Y esto además en individuos ya adultos.

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Tantas perlas que se puede hacer un collar…

Por Catherine L’Ecuyer
Hace tiempo que os quería hacer partícipes de esa foto. No es una broma, es de verdad, y vende mucho. En la misma línea que los ipads que han instalado delante de las sillas infantiles en una peluquería y en los boxes de pediatría de un hospital de referencia de Barcelona. Mi intención era colgarlo sin texto, porque la verdad es que no hace falta ningún texto. Una perla, vamos…

Sin embargo, esta semana, me llegaron dos perlas más que acompañan de maravillas a esa imagen.

La primera es el correo de un padre, dirigido a APPLE (estaba yo en copia de ese correo). La segunda, un corto video (iDIOTIZADOS) en la mismísima línea.
“El trato humano del dependiente fue exquisito. Pero esa tienda no tiene alma. He comprado un pequeño IPOD (Shufle) porque estoy desactivando a mis hijos del mundo de las pantallas. Si quieren Uds. seguir por las sendas revolucionarias de Jobs, de verdad, acepten que no todo termina en una pantalla. Expliquen al mundo que más allá existe un mundo que no es virtual sino real, de campos de hierba fresca, de manzanas que saben a manzanas, de amistad expresada en un fuerte abrazo, de amor sacrificado.

Sólo así despuntarán de su competencia y tomarán el testigo de lo que su fundador expresó en Standord. Se que lo que les pido es imposible y casi descarado. Pero sólo así seguirán siendo los mejores. Un fuerte abrazo, Pepe.”

iDIOTIZADOS…