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¿Niños obedientes o niños responsables?

Con todo lo que esta cayendo unos de los más perjudicados son los niños. El confinamiento perjudica gravemente a los chavales. Una de las cosas que salen a relucir cuando hay nervios es observar si nuestros hijos obedecen. A cuento de esto viene este artículo de María Dotor Ruíz en Gestionando Hijos, esperamos que os guste.

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Si yo te preguntara, ¿qué quieres que sea tu hijo o hija con 25 años, obediente o responsable?, seguramente tu respuesta sea: responsable.

 

Te lanzo otra: ¿Crees que la manera en la que educamos influye en cómo será nuestro hijo o hija en el futuro? Seguramente tu respuesta sea: sí.

 

Bien, entonces, ¿por qué si queremos que nuestros hijos sean responsables educamos fomentando la obediencia?

 

 

Esta reflexión nos la plantea el psicólogo Antonio Ortuño en este vídeo de la plataforma Online Gestionando hijos.

 

Empecemos por el principio: ¿Qué significa obedecer”? Según la Real Academia de la Lengua Española significa “cumplir la voluntad de quien manda”. Es decir, complacer a otros independientemente de cual sea tu voluntad, tu criterio o tus necesidades intrínsecas.

Nadie cuestiona que la mayoría de las veces cuando les decimos algo a nuestros hijos es “por su bien” o por algún motivo bien justificado. No obstante, y siendo honestos, que nuestros hijos nos hagan caso es algo que también nos hace la vida más fácil a los padres.

Pero, ¿obedecer es algo que les va a ser útil para la vida a nuestros hijos? ¿Es esto lo que queremos para el adulto que va a ser, que se someta a las decisiones que otros, con más autoridad, (maestros, jefes, …) tomen por ellos, las compartan o no?
Como dice la coach Andrea Zambrano, “obedecer es un recurso que utilizamos desde la urgencia y que nos sirve para el corto plazo”. Pero, la educación es, sin embargo, un proyecto a largo plazo, una inversión de futuro.

Fomentar la responsabilidad utilizando la técnica del semáforo inteligente

¿Cómo podemos las madres y padres educar en la responsabilidad en lugar de en la obediencia? La responsabilidad se aprende ejerciéndola, por tanto, parece lógico que la forma de fomentarla es dejando poco a poco a nuestros hijos ir tomando sus propias decisiones e ir asumiendo las consecuencias de estas. Para ello, Antonio Ortuño nos propone la técnica del semáforo inteligente.

Antonio la explica con un ejemplo: “Imaginaos que llegáis a casa y vuestro hijo o hija os pide ver la televisión. Tenéis tres posibilidades de respuesta: Decir que no, negociar con ellos o decir que sí y hacer el traspaso de responsabilidades (la responsabilidad de la decisión la toman ellos)”.

  • Decir que no sería el semáforo rojo. “Cuando tú dices que no es porque la responsabilidad es tuya, porque tu hijo no puede asumir la responsabilidad, y si asume la responsabilidad y toma una decisión, puede tener un riesgo, y tenéis que protegerle. Piensa muy bien a qué le dices que no. Aquí las normas las pones tú porque tu hijo no tiene la capacidad para tomar decisiones”,puntualiza Antonio en el vídeo.
  • Negociar sería el semáforo amarillo. Explica Ortuño que “en el semáforo amarillo, los hijos pueden empezar a asumir responsabilidades acordes a su etapa evolutiva. Lo que se trata es de que ellos se sientan libres para decidir”. Aquí nuestros hijos ya deben participar, tienen que ver que son importantes, y nosotros tenemos que llegar a acuerdos con ellos.
  • Decir que sí y hacer el traspaso de responsabilidades, el semáforo verde.Aquí es cuando nuestros hijos ya no nos necesitan, son ellos los que tienen que tomar sus decisiones y tienen que poner sus propias normas. Sabrán hacerlo si les hemos enseñado a hacerlo, educando en la responsabilidad y no en la obediencia.

Antonio insiste en la importancia de equilibrar estos tres colores para el buen desarrollo de nuestros hijos: “Si tiene 4 años, tiene que haber más de semáforo rojo. Y si tiene 17 tiene que haber mucho más de semáforo verde. Todo empieza en el rojo, pero la educación consiste en ir traspasando la responsabilidad, poco a poco, con más inteligencia”.

La obediencia infantiliza, generar miedos y dependencia, no individuos autónomos y responsables.

¿Qué es Fortnite?

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Desde Empantallados nos presentan una guía clara sobre Fortnite. Fortnite es un videojuego cooperativo de supervivencia al que están enganchados un montón de niños actualmente. Debemos conocer su bases y fundamentos, sus riesgos y aciertos, sobretodo si nuestros hijos están jugando actualmente. Esperamos que os sea provechoso el post.
¿Qué es?

Fortnite en tan sólo unos meses cuenta con más de 125 millones de usuarios registrados. Su alcance global es indiscutible y se han dado los primeros casos de adicción, como el de una niña británica de 9 años.

¿En qué consiste?

El juego comienza en una isla, cien competidores se suman a la partida, y solo uno permanecerá con vida. El objetivo del juego es hacerse con armas, construir fuertes y abatir al resto de jugadores. La tormenta lo pondrá todavía más interesante: el espacio de juego será cada vez más reducido, haciendo que los jugadores dispersos vayan encontrándose.

¿Qué hace de Fortnite un juego tan especial?
  1. Fortnite es gratuito y puede jugarse en cualquier dispositivo.
  2. Es muy visual, dinámico e incluye constantes sorpresas.
  3. Es fácil de jugar, aunque dominarlo y ser el ganador no es tan sencillo.
  4. Es intenso, hay violencia, pero no usa la violencia extrema de otros videojuegos.
  5. Cuenta con un importante factor social: los usuarios se enfrentan entre sí, sin necesidad de estar en la misma habitación.
RECOMENDACIONES PARA PADRES
Tiempos limitados
  • A algunos padres les funciona acotar los días/horas de uso. Por ejemplo, no usarlo entre semana; o en verano solo en tramos horarios, como después de comer.
  • Ayuda a tu hijo a comprometerse con un horario: a medir su uso en tiempo, no solo en partidas.
  • Es recomendable que el dispositivo desde el que juegan esté en un lugar común, como el salón. Pero háblales de que ese espacio tiene también otros usos.
  • Por último, una buena estrategia es situar Fortnite entre las últimas cosas en su tiempo de ocio: antes tendrán que hacer tareas, deporte, planes al aire libre, etc.
¿Jugar con desconocidos?
  • El factor social del videojuego es clave. Lo habitual es que los adolescentes jueguen con otros y formen parte de equipos. Interésate por saber con quién juega, del mismo modo que intentas saber con quién sale a la calle.
  • Los jóvenes pueden combatir junto a otros usuarios, que están en la misma habitación o en otros lugares. Así que si los ves equipados con los auriculares, no dudes en preguntarle con quién juega.
  • Hablad sobre si a los dos os parece bien o no que juegue con desconocidos, y qué medidas es importante mantener y respetar.
Los micropagos
  • El videojuego incorpora micropagos para hacerse con determinados skins o disfraces para los avatares. La buena noticia es que el hecho de pagar, en la mayoría de las ocasiones, no interfiere en que nuestros hijos sean mejores jugadores (como sí ocurre en otros videojuegos). ¿Tiene tu hijo criterio para usar dinero? ¿Es realmente algo en lo que merezca la pena gastarlo?
Edad recomendada
  • Aunque la edad recomendada para jugar es a partir de los 12 años (PEGI 12) , hay numerosos usuarios de 9 e incluso 8. ¿Esto pasa en nuestras casas?
  • Además, si en tu familia hay más de un ‘fortniter’, y tus hijos tienen que jugar por turnos, la espera es también entretenida. Quizá los más pequeños no son usuarios, pero sí espectadores asiduos. Piensa si son contenidos adecuados para ellos y supervisa si están empleando demasiado tiempo en ellos.
Más allá del videojuego
  • El juego se extiende también a YouTube, ya que muchos de ellos suben las partidas a la red de vídeos compitiendo con otros rivales. Esto hace que le dediquen también tiempo a grabarse o a ver a los gamers más famosos.
  • Como es normal, Fortnite es ya uno de sus temas de conversación favoritos. A algunas familias les funciona fomentar otras aficiones (como el deporte), que sean fuente de otros temas de conversación y momentos familiares compartidos.
SÍNTOMAS DE ALARMA

No dudes en hablar con tu hijo si percibes alguno de ellos:

  1. Descenso de su rendimiento académico. Esto se puede dar en su actividad escolar, pero también si identificas que descarta otras actividades de ocio y deporte que antes tenía incorporadas a su rutina.
  2. Reacciona mal cuando se le limita el ocio tecnológico, o se le pide que deje lo que está haciendo. También podemos percibir demasiada insistencia por su parte en pasar tiempo frente a las pantallas.
  3. Su ocio es solo tecnológico. Deja de lado otras actividades como el deporte, quedar con sus amigos, planes familiares, etc. Se centra demasiado en el uso de la tecnología, como única actividad y la usa de manera intensa.
  4. Pasa más tiempo en su cuarto -o en el lugar en el que juega a videojuegos-, y tiene preferencia por pasar más tiempo solo.
  5. Adopta un tono más agresivo en su comunicación, pasa de la discusión al conflicto rápidamente.
  6. Sus amigos dejan de importarle tanto y no tenemos conocimiento de si existen otras nuevas y cuáles son. Es posible que detectemos que las personas de las que habla no tienen que ver con sus actividades habituales.
  7. Siempre tiene sueño y está cansado. Es frecuente que ante un uso intensivo de la tecnología no tenga posteriormente la capacidad de desconectar, y por tanto, no consiga conciliar el sueño durante la noche.

El móvil te puede estar robando el presente

La gestión del tiempo hace tiempo que se ha convertido en uno de los temas más importantes en la educación y en el disfrute de nuestros hijos. Además, tenemos un compañero que aún hace que perdamos más tiempo del que deberíamos para estar con nuestros hijos, el móvil. Estas reflexiones de Gestionando Hijos nos van bien, nos hacen darnos cuenta de que el tiempo con ellos debe ser al 100% con ellos. ¡¡¡Felices Fiestas!!!!

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“La mayoría de nosotros llevamos usando los smartphones desde el año 2010. Quiero que levantéis la mano aquellos de vosotros que desde que tenéis un smartphone os notáis un poquito menos pacientes, os cuesta estar en una cena con vuestra pareja sin consultar el móvil, os cuesta estar en la parada del autobús sin sacar el móvil para consultar algo porque os cuesta más trabajo esperar. Lo que sabemos de las tecnologías es que nos están volviendo un poquito más impacientes», nos decía el neuropsicólogo Álvaro Bilbao en su primera ponencia con nosotros. Y es que no es raro ver en el parque a los niños jugando y a los adultos sentados al lado consultando su móvil o una quedada de amigos o familia en la que en algún momento todos miran el móvil o incluso suele pasar que pretendemos ver una serie o un programa mientras los comentamos por Twitter o consultamos las redes sociales cuando la escena es aburrida. ¿Es esto bueno para nuestro disfrute de la vida? ¿Nos estamos perdiendo algo? ¿Puede ser esto perjudicial para el vínculo con nuestros hijos?

Nos están robando el tiempo

» ¿Cuánto tiempo gastan las redes sociales en nuestra vida? Las hemos metido sin sacar nada, así que algo falta. Podría estar con mis hijos mientras subo fotos a Instagram, que encima las subo de mis hijos. Nos está pasando un poco como a los hombres de gris de Momo, se están llevando el tiempo. En el momento de la mayor comunicación mundial, vivimos la mayor incomunicación en casa, en los grupos de iguales… Necesitamos tiempo para pasear, para observar la naturaleza, tiempo para llorar y estas lágrimas tienen que ser en familia. Mis hijos tienen que ver que no soy insensible porque tengo prisa», nos decía Mar Romera en una entrevista.

Por extraño que parezca, es habitual que tratemos de mantener una conversación con nuestros hijos mientras contestamos un mensaje de WhatsApp, que, mientras vemos la televisión, nos asalte la necesidad de comprobar si tenemos novedades en el móvil o que demos vueltas a qué fotos subir de la cena romántica que estamos teniendo con nuestra pareja. ¿Estamos disfrutando así, de verdad, del presente?

La multitarea es un mito, el presente es limitado y hay que priorizar

Con la llegada de las nuevas tecnologías, llegó también el mito de que somos capaces de (y las tecnologías nos ayudan a) hacer varias cosas a la vez: estar con nuestro hijo en el parque mientras vemos tuits graciosos, hablar con nuestra pareja mientras miramos fotos en Instagram, recoger a los niños del colegio mientras respondemos mensajes por WhatsApp, comer mientras cotilleamos Facebook, aprovechar en el coche un semáforo en rojo para responder un mensaje (lo cual, por cierto, os decimos por experiencia propia que está prohibido)… Así, parece que con el mismo tiempo de que disponemos podemos realizar más actividades y aprovechar mejor los minutos.  Es una promesa muy interesante, ¿verdad?

Perderse el presente es desconectar de nuestros hijos

En un tiempo en el que tenemos la fuente de miles de distracciones en nuestro bolsillo, parece complicado centrarse en el aquí y ahora (tal vez por eso se puede explicar el auge del mindfulness). Y lo cierto es que nuestros hijos, especialmente los niños pequeños, viven en ese aquí y ahora. Son, nos decía Ángeles Jové, «detectores de presencia. Tienen un radar muy potente y advierten cuando estamos ahí pero sin conectar, sin estar realmente… como si estuviéramos pero en realidad ausentes».

Así que, sumado a las distracciones clásicas que tenían nuestros padres cuando estaban con nosotros y les impedían disfrutar del presente (las preocupaciones por lo que había pasado, el agobio de lo que quedaba por hacer), nuestra manía de consultar el móvil nos puede alejar aún más de nuestros hijos y, » cuando menos conexión hay entre nosotros y nuestros hijos, menos armonía reina en casa», afirma Ángeles Jové. 

Enseñar a nuestros hijos a disfrutar del presente

Somos, lo hemos repetido hasta la saciedad, el referente de nuestros hijos. ¿Qué queremos enseñarles: a disfrutar del presente o a estar a mil cosas a la vez pero a ninguna de ellas de verdad? Nos contaba Álvaro Bilbao en la citada ponencia que “muchas veces cuando queremos que nuestro hijo cene les ponemos un móvil delante que lo que hace es desactivar esta conexión” con la circunvolución frontal, la encargada de fijar la atención, “en vez de enseñar al niño a focalizar su atención, le enseña que tiene que estar atento a distintas cosas a la vez”. Mientras grandes ejecutivos pagan mucho dinero para aprender a tener una atención más plena (el famoso “mindfulness”), “nosotros nos empeñamos en que nuestros hijos tengan una atención más corta, más limitada y más disgregada”, lamenta Álvaro. Por eso, nos dice, “el cerebro de nuestros hijos necesita que le enseñemos a saborear la vida, no a consumirla”.

El conocido neuropsicólogo explica que hay una estructura en el cerebro denominada núcleo estriado, que decide qué atrae al cerebro “en función de dos criterios: la rapidez de la satisfacción y la intensidad de la satisfacción. El niño que tiene esta parte del cerebro copada con cosas emocionantes, rápidas, etc., no puede prestar atención a otras cosas». Llegará un momento, advierte Álvaro, en que «disfrutar de la lectura y pasar un buen rato con un amigo en un parque le parecerá mucho más aburrido que ir a casa y conectarse en el ordenador”. Urge, parece, reeducar nuestro núcleo estriado para educar el de nuestros hijos.

Acompañar a los hijos en el entorno digital

No dejamos de insistir en el acompañamiento digital. Al final los responsables somos nosotros así que es mejor estar con ellos en esto también y luego no lamentarnos. Esta entrevista forma parte del estudio: el Impacto de las pantallas en el entorno digital de Empantallados

Entrevistamos a Charo Sádaba —Decana de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra e investigadora sobre menores e internet— para saber cómo acompañar a los hijos en el mundo digital. Hablarles con honestidad, adelantarnos a los temas que les ocupan y mostrar disponibilidad para responder a sus inquietudes son algunos de los consejos más importantes.

 

5 Consejos para controlar el berrinche de nuestro hijo

Este artículo de Sapos y Princesas nos ha llamado la atención porque lo consideramos muy útil. Muchas veces actuamos de manera contradictoria ante los berrinches y tenemos poca paciencia y poca firmeza con nuestros hijos. Se trata de todo lo contrario. En este post nos dan unos buenos consejos que os transmitimos.

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Uno de los comportamientos que nos suele desestabilizar a los padres son los berrinches o rabietas de nuestro hijo. Se trata de manifestaciones habituales de los niños cuando sienten frustración, miedo, ira o tristeza. La reacción consiste en gritar y llorar e incluso tirarse al suelo y patalear. Una situación límite en la que normalmente no sabemos cómo actuar.

Nuestros hijos suelen llamar la atención con esta conducta negativa para protestar por algo con lo que no están de acuerdo. Los padres en esos momentos normalmente no sabemos qué hacer, nos sentimos perdidos. Evitar totalmente los berrinches es imposible para un niño de 2 a 6 años pero podemos intentar prevenir una posible rabieta suele ser más fácil que su tratamiento.  Pero a veces es complicado saber qué situaciones van a motivar una rabieta y a veces nos encontramos en una situación complicada rodeados de personas extrañas.

“Los berrinches, o reacciones emocionales desproporcionadas ante cierta situación, parecen ser universales en el desarrollo infantil y parecen constituir más que una mera molestia en el cuidado infantil. Los niños que tienen un historial de berrinches intensos y frecuentes corren el riesgo de desarrollar más tarde en la infancia trastornos emocionales y de la conducta más graves”, explica el estudio Los berrinches y la ansiedad en los niños pequeños. Un estudio preliminar.

Es complicado saber cómo reaccionar ante la conducta de un niño que tiene un buen berrinche. Pueden chillar, patalear e incluso pegar golpes a otros o a sí mismos. No podemos perder los nervios y ponernos a gritar para que se calme.

Consejos para controlar el berrinche de nuestro hijo

Es complicado saber cómo reaccionar ante la conducta de un niño que tiene un buen berrinche. Pueden chillar, patalear e incluso pegar golpes a otros o a sí mismos. Además muchas veces solemos estar fuera de casa como un centro comercial o un supermercado. No podemos perder los nervios y ponernos a gritar para que se calme. Os vamos a dar cinco prácticos consejos que recomiendan los expertos para controlar la rabieta de nuestro hijo y que suelen funcionar.

calmar a una niña con un berrinche

1. Preparar las salidas

 

Nuestro hijo debe saber dónde vamos antes de salir de casa. Si vamos a ir por ejemplo de compras a un hipermercado, podemos repasar antes con él el itinerario. Así no le pillará desprevenido y se adaptará a nuestro plan sin problemas. Puede que no le apetezca pero le hemos dejado claro el plan elegido por la familia y no supondrá una sorpresa. También debemos cerciorarnos de que haya comido lo suficiente y se encuentre descansado. Si tiene hambre o está cansado nos hará parar para comer algo o estará todo el rato quejándose porque no puede caminar.

2. Mantener la calma

Cuando un niño comienza a tener una rabieta le da igual estar en una comida familiar o en un centro comercial lleno de gente. Siempre tenemos que mantener la calma. No debemos combatir fuego con fuego. Si le regañamos o le gritamos solo empeoraremos la situación. Lo mejor es restar importancia a su comportamiento y tomártelo con resignación. Intenta que pare su actitud intentando comprenderle mediante el dialogo. Si nuestro hijo ve que estamos tranquilos se irá calmando y cambiará su conducta.

3. Dejar que se desahogue

 

Para que nuestro hijo se calme lo mejor es llevarle a un sitio diferente de donde comenzó la rabieta. Una técnica que suele funcionar y logra que el niño se vaya desahogando hasta que poco a poco se siente más tranquilo. Solo podremos establecer un diálogo con él cuando esté más tranquilo y pueda escuchar nuestros argumentos. Para tranquilizarle podemos ir hablándole con tranquilidad y explicarle que entendemos el motivo que ha causado su ira pero que solo será posible hablar si se calma. Nunca se le debe amenazar con que si no deja el berrinche nos marcharemos.

4. Hablar con tranquilidad

Tenemos que explicar a nuestro hijo con tranquilidad que su actitud no es la correcta. Podemos acercarnos a él, mirarle a los ojos con franqueza y en tono calmado explicarle la razón por la que no le podemos comprar lo que quiere. Por ejemplo si quiere una chocolatina y no ha comido tenemos que hacerle entender que primero tendrá que comer.

5. No ceder a su petición

Lo más importante es que no le demos a nuestro hijo lo que pide en ese momento. Tiene que entender que su petición es inaceptable. Si se lo damos volverá a mostrar la misma actitud negativa en otra situación similar. Cuantas más explicaciones le demos, el niño irá cambiando su actitud. No importa que tenga 2 ó 5 años. Si no nos damos por vencidos y nos mantenemos firmes en nuestra posición, al final nuestro hijo se calmará. Podemos pensar en un castigo que tendrá que cumplir pero también debemos mostrarle que le seguimos queriendo aunque se haya portado mal. Eso sí el castigo debe ser firme y apropiado para su conducta y su edad.

madre consuela a su hijo tras un berrinche6. Ante todo paciencia

Por último el mejor consejo es armarnos de paciencia. Si vemos que no supera la situación podemos dejarle con algún familiar, alejarnos un rato y regresar más calmados. Ante todo hay evitar entrar una espiral de gritos con nuestro hijo. Una buena idea es hablar con las personas que suelen estar al cuidado del niño habitualmente y pedirles que utilicen la misma técnica en situaciones similares. Si le está funcionando ese comportamiento negativo con otro adulto seguro que lo volverá a repetir.

 

 

Retos educativos: Educar para descubrir y cultivar el talento

Empezamos un nuevo curso escolar y nos ha parecido muy interesante este post de Gestionando Hijos que os presentamos. Nos volvemos a ver con nuevos artículos muy estimulantes y que nos van a animar en la maravillosa tarea de educar a nuestros hijos.

En Gestionando Hijos estamos muy de acuerdo con las palabras de Natalia Ginzburg que ya publicamos aquí: “Lo que debemos realmente apreciar en la educación es que a nuestros hijos no les falte nunca el amor a la vida. ¿Y qué es la vocación de un ser humano, sino la más alta expresión de su amor a la vida? Nosotros debemos esperar, a su lado, a que su vocación despierte y tome cuerpo”. Por eso, uno de los retos educativos que os proponemos es educar para descubrir y alentar el talento. Hablaremos sobre este tema en nuestro evento en Barcelona con Fernando Botella. 

Si queremos que nuestros hijos se sientan contentos consigo mismos y además se sientan relevantes al dar lo mejor de sí para la sociedad, es importante acompañarles para descubrir o potenciar lo que les gusta hacer. De otro modo, si nuestros hijos no son fieles a su pasión o su talento, probablemente vivan una vida un tanto frustrante al dedicar buena parte de su tiempo a algo que no les gusta.

Nos gusta especialmente cómo define y habla el profesor Ken Robinson del talento, al considerar que todos los niños tienen un talento, o un elemento, que la educación debe ayudar a despertar y potenciar. En esta misma línea, Albert Einstein decía que “Todos somos unos genios. Pero si juzgamos a un pez por su capacidad para trepar un árbol, pasará toda su vida creyendo que es un estúpido”.

Quizá no sea fácil descubrir el talento de nuestros hijos, especialmente si nos hallamos sumidos en el frenesí de la vida escolar, las actividades extraescolares y las prisas del día a día, pero si observamos y escuchamos a nuestros hijos  veremos que hay actividades que les interesan especialmente o que se les dan especialmente bien. Para ayudar a descubrir su talento, apostamos por, como indica Leo Farache en esta entrevista,   por “presentarle muchas experiencias, ponerle en contacto con muchas oportunidades”. Una vez que nuestros hijos descubren lo que les gusta, lo ideal es “acompañarle, emocionarle, apoyarle, inspirarle”. Cuántos padres o madres, ante el hallazgo de la pasión de nuestros hijos, les hemos advertido de los riesgos o hemos tratado de apartarlos de ellos por considerarlo una locura. Precisamente contra estas resistencias advierte Leo Farache cuando dice que hay muchos hijos del “no-elemento”. Íñigo Pírfano también aboga por respetar a cada persona como “una joya especialísima. No se puede trabajar en serie”.

El talento no es un don innato, una especie de regalo esperando a ser abierto en cualquier momento. Creemos, como afirma Fernando Botella, que “se construye y tiene que ver con el esfuerzo”. El talento y la creatividad, como señala Ken Robinson, están muy unidos, porque para potenciarlo, recuerda Fernando Botella, “hay que saber cuestionarse el statu quo, cuestionarnos hasta dónde me vale lo que aprendí”. Quizá las resistencias de muchos de los padres frente a la vocación de sus hijos nazca precisamente de nuestra dificultad para cuestionarnos el statu quo.

Así que os animamos a emprender con vuestros hijos el apasionante y valiente viaje de conocer el elemento o la vocación de vuestros hijos con observación, con la disposición de muchas experiencias, con la facilitación de juego libre, con la potenciación del asombro, con un cuestionamiento del estado de las cosas y con mucha apertura de mente. ¡Feliz viaje!

Para arrancar esta excursión, os dejamos una conferencia inspiradora de Ken Robinson. Aunque hable mucho de la educación en la escuela, creemos que es extrapolable a la educación que les facilitamos en la familia. Robinson cuenta la historia de un bombero que siempre quiso ser bombero, pero en el colegio un profesor le decía que eso era desperdiciar su vida y que debía ir a la universidad. El bombero recuerda ese episodio de su vida como algo humillante, pero hoy es un feliz bombero que, ironías de la vida, salvó la vida de ese profesor en un accidente. Para Ken Robinson, “las comunidades humanas dependen de una diversidad de talentos, no una única concepción de la capacidad”. Nuestro desafío, dice este brillante profesor, es “reconstruir nuestra idea de la capacidad y de la inteligencia”. Y termina con esta preciosa reflexión: “Todos los días, en todas partes, nuestros hijos extienden sus sueños bajo nuestros pies y debemos pisar suavemente”.   

 

 

Álvaro Bilbao, neuropsicólogo: “Si queremos hijos felices hay que enseñarles a navegar en tempestades”

Que lo más importante para cuidar el cerebro de nuestros hijos es el afecto, es una idea que desarrolla Álvaro Bilbao y que defendemos constantemente desde el Sindicato de Padres. Os dejamos con la explicación del especialista desde Gestionando Hijos.

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Álvaro Bilbao es neuropsicólogo y autor del libro El cerebro del niño explicado a los padres, pero “sobre todo me gusta decir que soy padre”. En su ponencia, nos quiso brindar cuatro ideas fundamentales para ayudar a nuestros hijos a cuidar su cerebro. El amor, que no debemos confundir con la sobreprotección, el ejercicio físico para oxigenar bien el cerebro, la nutrición neurosalusable y la gestión del estrés y el autocontrol son las claves que nos brinda este neuropsicólogo que considera que si enseñamos a cuidar el cerebro tendremos hijos más felices. Por eso, Álvaro Bilbao ofrece información práctica en su página web para que todos los padres y madres puedan aprender a educar con el cerebro en mente.

Su intervención comenzó con un contraste: “Todos enseñamos pautas básicas de higiene corporal e higiene dental. Y sin embargo la mayoría de padres tienen muy poca idea acerca de cómo pueden cuidar el órgano más importante de sus hijos: su cerebro”.

¿Por qué es importante enseñar a nuestros hijos a cuidar su cerebro? Porque frente al aumento de diagnóstico o casos de Alzheimer e ictus cuando sean mayores o Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) “tenemos la receta del cuidado del cerebro, que es importante que se implante durante la infancia.  Por mucho que un señor de 50 años lea un libro sobre el cuidado del cerebro, si no ha sido educado en una alimentación neurosaludable, en realizar ejercicio físico, si no ha sido educado para saber gestionar sus emociones, es muy posible que pueda hacer poco para prevenir trastornos como la ansiedad, la depresión, el estrés…”, nos indica Álvaro.

Álvaro nos brinda cuatro ideas básicas para cuidar el cerebro: “En primer lugar, lo más importante es el afecto. Un cerebro que no recibe afecto en los primeros años de vida va a crecer con serias dificultades, tanto emocionales como intelectuales” ¿Y por qué el amor afecta al desarrollo intelectual? Para responder a esta pregunta, Álvaro nos habla de tres niveles de cerebro: “El cerebro racional se desarrolla sobre otros cerebros que son el cerebro primitivo (el que nos pide que comamos, que durmamos) y sobre el cerebro emocional (que busca afecto). Solo cuando ese cerebro emocional ha recibido el cariño que necesita, puede tener una capacidad intelectual plena”.  Pero Álvaro nos lanza una advertencia: “Es muy importante que no confundáis el afecto con la sobreprotección”. Ante cualquier reto, en el cerebro se activan dos regiones: “la amígdala, un núcleo rojo pequeñito, que le dice al cerebro que tiene que tener miedo porque eso es peligroso; y la corteza prefrontal, que dice que es capaz de enfrentarse a ese problema. Hay una pugna. Pero si aparece un padre sobreprotector o una madre sobreprotectora que quieren que su hijo no tenga ningún problema, lo único que nos quedará en el cerebro del niño es ese miedo. El niño no aprenderá a resolver problemas porque será el papá o la mamá el que lo haga”. Por eso el cerebro nos enseña que “la manera de enseñar al niño a tomar buenas decisiones no es evitarle los problemas sino dejar que tenga aciertos y errores y ayudarle a aprender de ellos”.

Otra idea fundamental, especialmente para prevenir ictus y Alzheimer, es el ejercicio físico. “El cerebro es un gran consumidor de oxígeno. Con tan solo un 2% del peso corporal consume el 33% del oxígeno que está en nuestros pulmones. Ese oxígeno llega al cerebro gracias a un corazón que debe estar bien entrenado. Y la mejor manera de conseguirlo es implantar el ejercicio físico desde que somos pequeños”, nos resume Álvaro. Además, hacer ejercicio “nos permite reducir los niveles de estrés y aumentar el BDNF, una proteína que nos permite recordar mejor”. Álvaro nos indicó que “es importante que el aire que respiren nuestros hijos esté limpio, que los llevemos a jugar al campo. Hay muchos estudios recientes sobre el efecto de la contaminación en el desarrollo intelectual del niño”.

En cuanto a la nutrición neurosaludable, “sabemos que desde el embarazo, la cantidad de fruta y de pescado azul que tome la madre van a ser determinantes a la hora de ver la inteligencia del niño unos años después”. Las bases de esa dieta neurosaludable han de ser “frutas, verduras, pescado azul, harinas integrales, limitar el azúcar y evitar las conservas”. Los beneficios de esta alimentación son “la memoria del niño, la concentración (los neurotransmisores que nos permiten recordar y concentrarnos se sintetizan gracias a las vitaminas de las frutas y las verduras), la agilidad mental (que tiene que ver mucho con las grasas que toma el niño, porque las grasas no saturadas facilitan el flujo de información a nivel cerebral)”.  Lo que comemos “también influyen en el estado de ánimo y en la prevención de enfermedades relacionadas con el envejecimiento y con la salud emocional del niño”. Álvaro Bilbao resumió la importancia de la alimentación de esta manera: “El hecho de que vuestros hijos tengan las arterias limpias u obstruidas tiene mucho que ver con si compras la merienda de tus hijos en la sección de frutería del supermercado o en la sección de grasas hidrogenadas y azúcares”.

Por último, Álvaro dedicó buena parte de su ponencia a la gestión del estrés y el autocontrol. “Hoy en día tenemos niños que viven con mucho estrés. No tienen ni un momento libre, no son capaces de enfrentarse a una rabieta y que sufren de una manera desproporcionada ante las dificultades de la vida. Esto provoca el síndrome de decaimiento, la sensación de que no estamos muy motivados ante las situaciones cotidianas de la vida”. Comparando nuestra infancia con la de nuestros hijos, vemos que los viajes en coche ya no se parecen: “Nuestro mayor entretenimiento era observar la luna, mirar por la ventana, jugar al veo-veo o hablar. Hoy en día nuestros hijos tienen una televisión en la parte de atrás del coche”. O que “cuando yo quería ver mis dibujos animados favoritos, que podían ser David el Gnomo, tenía que esperar una semana entera para poder verlos. Nuestros hijos no tienen que hacer ese ejercicio de control de la frustración para esperar ese momento”. En definitiva, subraya Álvaro, “no estamos acostumbrando a nuestros hijos a esperar. Y esperar es muy importante”.  Álvaro nos habló de un experimento cuyo vídeo podéis ver aquí en el que un psicólogo ofrecía a varios niños una golosina y les decía que si esperaban 15 minutos sin comérsela les ofrecería otra más. “A los niños, pero también a los adultos, nos cuesta mucho poner a trabajar esa parte frontal del cerebro. Hasta el punto de que la mayoría de los niños en el experimento no llegaron a completarlo satisfactoriamente”. 18 años después, los investigadores buscaron a esos niños y concluyeron que el tiempo que habían aguantado sin comer la golosina predecía mejor que ninguna otra cosa “la nota en el examen de Selectividad y la satisfacción en la relación con sus compañeros y su familia y, en general, su nivel de adaptación social”.” Muchas veces los padres intentamos ahorrar a nuestros hijos las frustraciones. Sin embargo, si queremos tener hijos felices en lugar de hacer que el viento siempre sople a su favor hay que enseñarles también a navegar en tempestades”. Álvaro subrayó que enseñarles autocontrol no significa encorsetar a nuestros hijos. Antes al contrario: “El lóbulo frontal es una zona realmente versátil y va a permitir a vuestros hijos tener la mejor respuesta en función de cada situación”, autocontrolarse cuando sea necesario y divertirse o relajarse en otras ocasiones. . Álvaro nos confesó que “me gusta mi labor de mal padre, en esos momentos en que les digo a mis hijos que eso no lo puede hacer, que tienen  que esperar un  poco, porque aunque sé que muchas veces mis hijos se enfadan, sé que es una labor tan amorosa como darles un beso de buenas noches. Cuando les digo que no o que tienen que esperar, estoy dándoles un regalo importantísimo para su cerebro”. Y concluyó: “Sabiendo controlarse en los momentos que lo requieren y disfrutar en los momentos en los que pueden disfrutar se darán cuenta de que la vida realmente es maravillosa”.

En el turno de preguntas, la presentadora, Luján Argüelles, preguntó cuánto tiempo hy que hacerles esperar. Y recordó que “si le dices a tu hijo que espere una semana a ver los dibujos será el tonto de la clase”. Álvaro le contestó que “mi hijo seguramente sea el único de su clase que no tiene una Play Station, pero sé que es capaz de disfrutar de otras cosas. Cuando la tenga la valorará y si tiene normas claras le va a venir bien para muchas cosas”. La educación, nos dice, “es una apuesta a largo plazo. Los mejores frutos no crecen en pocos días. Para que nuestros hijos den sus mejores frutos, no es favorable meterles en un invernadero que acelere su crecimiento, sino que hay que ser pacientes”.

A una pregunta sobre el TDAH, Álvaro afirmó que “en algunos países parece claro que el TDAH se está sobrediagnosticando. La prevalencia real puede llegar a un 4% y en Estados Unidos o España puede llegar hasta un 10% el porcentaje de niños que a lo largo de su vida escolar van a tomar medicación contra el TDAH. La nutrición neurosaludable, enseñar autocontrol (el TDAH tiene mucho que ver con el lóbulo frontal y con cómo el cerebro controla sus impulsos)” y limitar el uso de los videojuegos “tienen mucho que ver con cómo los niños controlan su atención”.

A otra pregunta sobre el exceso de actividades dirigidas, Álvaro se mostró “partidario de que los niños tengan pocas actividades extraescolares, es muy importante que los niños tengan un juego libre, porque la imaginación es fundamental en el desarrollo del niño. Einstein decía que la lógica nos puede llevar del punto A al B y la imaginación nos puede llevar a cualquier sitio. Los niños deben estar en casa con sus padres, deben poder jugar y es la manera de desarrollar un cerebro pleno”.

 

¿Mi hijo consume contenidos violentos en internet?

Este post de Empantallados es importante porque como se explica en el mismo, a veces la violencia es un concepto muy amplio que conviene matizar. Nos parece interesante abrir este debate en el Sindicat. Disfrutadlo.

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Cómo conversar con tu hijo sobre la violencia y contenidos explícitos

En este artículo nos referimos a la violencia en un sentido general. La violencia puede ser sutil o explícita, y puede incluir numerosos matices. No queremos hablar aquí sobre comportamientos violentos en nuestros hijos, ya que la mejor forma de tratarlo es acudir directamente a especialistas. Nuestro propósito es generar la base para que puedas hablar con tu hijo sobre la violencia y sobre cómo afrontar contenidos explícitos o más sutiles desde un punto de vista crítico.

 

1. ¿Puedo consumir contenidos violentos?

Esta pregunta parece tener una respuesta obvia, pero hay un punto previo que es clave. A la hora de consumir contenidos, es interesante que nuestros hijos se planteen la siguiente pregunta: ¿este contenido supone un mal para alguien? Es fácil comprender la regla “no hagas lo que no quieras que hagan contigo”, pero es más difícil extrapolarla a “no difundas lo que no te gustaría que difundiesen de ti”. Si conseguimos este patrón de conducta, es fácil explicar el resto de cosas.

La violencia no solo es explícita, también se cuela en contenidos vejatorios o que atentan contra la reputación o la intimidad de las personas. El mejor modo de explicar estos matices a nuestros hijos es el ejemplo: cuando  vayamos a ver una película, serie, programa de televisión, vídeo en internet… podemos decirles por qué elegimos unos y rechazamos otros. Tenemos que darles motivos, aunque estos dependen del criterio de cada padre y cada madre.

Las razones por las que no consumir contenidos violentos son muchas, pero es más fácil enfocar esta cuestión desde el punto de vista positivo: crea contenidos que ayuden a otras personas, consume contenidos que hagan mejor la vida de otros o que cambien la tuya positivamente y te ayuden a ser mejor persona.

 

2. ¿Qué hace que un contenido sea violento?

Es difícil ‘tasar’ todos los contenidos violentos: un contenido aparentemente inofensivo puede ser violento o explícito, según la madurez y sensibilidad de quien lo vea, en este caso, nuestros hijos. ¿Cómo podemos saber si un contenido violento puede herir o afectar a nuestro hijo?  Es imposible contestar de forma general.

Por eso, es interesante saber qué contenidos consumen normalmente y cuáles son los videojuegos que más les entretienen. Algunos juegos muestran violencia explícita, otros la tienen camuflada en temáticas bélicas o ficticias, etc. Tenemos que conocer su contexto para poder explicarles cómo puede afectarnos la violencia y también para poder evitar el consumo de este tipo de contenidos si lo creemos necesario.

 

3. ¿Qué debo de hacer si encuentro contenidos violentos en internet?

Sobre este tema, creemos que la propuesta tiene que ser radical: denunciarlos o evitarlos y compartirlo con los padres para poder reaccionar a tiempo. Consumir contenidos violentos puede generar traumas e incluso afectar a muchos campos importantes del desarrollo personal.

Es importante estar informados y prevenir el consumo para que nuestros hijos afronten los problemas cuando toca. No podemos negar que hay guerras, pero quizá no sea positivo que las primeras imágenes sobre la guerra que lleguen a nuestros hijos sean explícitamente violentas. Del mismo modo con otros temas que incluyen violencia.

El morbo es el principal impulso que lleva a consumir contenidos violentos: educar la curiosidad es interesante para poder decidir qué queremos ver y qué no queremos ver. Todo lo que nos apetece no tiene por qué ser bueno solo porque nos guste o llame nuestra atención. Y es importante que nuestros hijos también cuenten con este criterio.

Especial: las otras redes sociales

Os recomendamos enérgicamente que leáis este post de Empantallados sobre las otras redes sociales, aquellas que están de moda entre nuestros adolescentes y que no conocemos. Adelante, informaros.

 

Existen unas redes sociales que pertenecen a otro mundo: el de los adolescentes. Durante mucho tiempo estas redes sociales han sido prácticamente desconocidas para nosotros… Hasta ahora.

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ThisCrush es la red social que está triunfando entre los adolescentes. Su formato no es tan novedoso, se parece bastante a Ask.fm, ya que su éxito se basa en la comunicación entre usuarios bajo el anonimato.

Se lanzó a principios de 2016 pero cuando realmente se volvió popular en España fue en abril del 2017,  teniendo como principales usuarios a jóvenes entre 12 y 20 años.

¿Por qué justifican el anonimato? 

En ThisCrush se pueden enviar mensajes a otro usuario con el nombre real, o de forma anónima. Los creadores hicieron esto último ya que supuestamente facilita que una persona se declare a otra sin revelar su identidad o, al menos, esa era la intención inicial de la web. De hecho, el nombre de la red social viene de los crushes (amores platónicos no correspondidos).

Y como la intención es una cosa, y la práctica es otra, la realidad es que esta web se ha convertido en una de las más peligrosas para los menores, siendo un hervidero de acoso y cyberbulling.

¿Cómo funciona? 

Para comenzar debes indicar un nombre de usuario, una contraseña, y escoger un color para que se te identifique. Una vez hecho esto, se obtiene el CrushTag, que puedes añadir a otras redes sociales como Instagram. En tu perfil podrás insertar una foto y una descripción en la que cuentes quién eres, a qué te dedicas o cuáles son tus hobbies.

En tu cuenta eliges si prefieres postear de manera privada o bien de forma pública, con tu nombre o anónimamente. En la parte inferior de la misma se muestra un marcador que contabiliza los crush posts (comentarios que te han dejado) y los quick likes (los ’me gusta’ que te han dedicado).

¿Qué tipo de contenido se publica? 

Piropos, piropos subidos de tono, amenazas e insultos.

¿Qué hace tu hijo en ThisCrush? 

Puede que no quieras oírlo, pero los menores hacen básicamente una de estas tres cosas: ligar, acosar o ser acosado.

¿Por qué le gusta a tu hijo? 

Por lo mismo que le gusta Ask.fm: el anonimato. Y porque está muy ligada a Instagram. Los menores acostumbran a redirigirse desde Instagram (una red social con más control sobre comentarios y contenido inapropiado) a ThisCrush, lo hacen generalmente poniéndose el link de su perfil de ThisCrush en el link de la bio de su cuenta de Instagram.

¿Qué aspectos hay que tener en cuenta en esta red social?

  • ThisCrush afirma en su política legal de su web que no se hace responsable de lo que escriba la gente. A menudo publican en su cuenta oficial de Twitter tuits en los que hacen declaraciones como que ‘no son niñeras de nadie para supervisar su contenido.’ Sin comentarios.
  • Si un usuario tiene muchas denuncias online, lo que hace ThisCrush es bloquear el perfil durante un tiempo y remitirle a una página que le informa sobre el ciberbullying y al vídeo ‘Stand up to cyberbullying’ realizado por la Federal Trade Commission de Estados Unidos.
  • Por lo tanto, solo tenemos una recomendación que hacerte para ayudar a tu hijo: no dejarle abrirse una cuenta en ThisCrush.

Tenemos un planazo para ti, que te encanta educar. Gestionando Hijos

GH

Os hacemos llegar información de Gestionando hijos el evento de educación e inspiración para madres y padres con el que colaboramos. Gestionando hijos se celebra en Barcelona el próximo 7 de abril.
Un encuentro con algunos de los mejores expertos que te contagiarán el entusiasmo por educar. Entre ellos, la divulgadora educativa Cathérine L’Ecuyer, el psicólogo Alberto Soler y la experta en inteligencia emocional, Begoña Ibarrola, en cuyas ponencias nos hablarán sobre inteligencia emocional, educación sensorial, lenguaje del futuro, violencia de género en adolescentes…además de darnos las claves para educar niños autónomos y responsables.
En esta ocasión, el evento será presento por Leo Farache (Director de Gestionando Hijos) y Lucía Galán, conocida como Lucía, mi pediatra.

QUIERO MI ENTRADA

 

Aquí tienes el programa de esta jornada ilusionante:

Ponenentes y presentadores del Evento Gestionando hijos Madrid 2017

¿Nos vemos en el evento educativo que todo el mundo habla año tras año?

7 de abril
De 9 a 14h.
Auditori Axa I L’Illa Diagonal (Avinguda diagonal, 547) Barcelona

Si tienes alguna pregunta, escríbenos a asistencia@gestionandohijos.com o llámanos al 91 400 85 53.

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