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Acompañar a los hijos en el entorno digital

No dejamos de insistir en el acompañamiento digital. Al final los responsables somos nosotros así que es mejor estar con ellos en esto también y luego no lamentarnos. Esta entrevista forma parte del estudio: el Impacto de las pantallas en el entorno digital de Empantallados

Entrevistamos a Charo Sádaba —Decana de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra e investigadora sobre menores e internet— para saber cómo acompañar a los hijos en el mundo digital. Hablarles con honestidad, adelantarnos a los temas que les ocupan y mostrar disponibilidad para responder a sus inquietudes son algunos de los consejos más importantes.

 

5 Consejos para controlar el berrinche de nuestro hijo

Este artículo de Sapos y Princesas nos ha llamado la atención porque lo consideramos muy útil. Muchas veces actuamos de manera contradictoria ante los berrinches y tenemos poca paciencia y poca firmeza con nuestros hijos. Se trata de todo lo contrario. En este post nos dan unos buenos consejos que os transmitimos.

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Uno de los comportamientos que nos suele desestabilizar a los padres son los berrinches o rabietas de nuestro hijo. Se trata de manifestaciones habituales de los niños cuando sienten frustración, miedo, ira o tristeza. La reacción consiste en gritar y llorar e incluso tirarse al suelo y patalear. Una situación límite en la que normalmente no sabemos cómo actuar.

Nuestros hijos suelen llamar la atención con esta conducta negativa para protestar por algo con lo que no están de acuerdo. Los padres en esos momentos normalmente no sabemos qué hacer, nos sentimos perdidos. Evitar totalmente los berrinches es imposible para un niño de 2 a 6 años pero podemos intentar prevenir una posible rabieta suele ser más fácil que su tratamiento.  Pero a veces es complicado saber qué situaciones van a motivar una rabieta y a veces nos encontramos en una situación complicada rodeados de personas extrañas.

“Los berrinches, o reacciones emocionales desproporcionadas ante cierta situación, parecen ser universales en el desarrollo infantil y parecen constituir más que una mera molestia en el cuidado infantil. Los niños que tienen un historial de berrinches intensos y frecuentes corren el riesgo de desarrollar más tarde en la infancia trastornos emocionales y de la conducta más graves”, explica el estudio Los berrinches y la ansiedad en los niños pequeños. Un estudio preliminar.

Es complicado saber cómo reaccionar ante la conducta de un niño que tiene un buen berrinche. Pueden chillar, patalear e incluso pegar golpes a otros o a sí mismos. No podemos perder los nervios y ponernos a gritar para que se calme.

Consejos para controlar el berrinche de nuestro hijo

Es complicado saber cómo reaccionar ante la conducta de un niño que tiene un buen berrinche. Pueden chillar, patalear e incluso pegar golpes a otros o a sí mismos. Además muchas veces solemos estar fuera de casa como un centro comercial o un supermercado. No podemos perder los nervios y ponernos a gritar para que se calme. Os vamos a dar cinco prácticos consejos que recomiendan los expertos para controlar la rabieta de nuestro hijo y que suelen funcionar.

calmar a una niña con un berrinche

1. Preparar las salidas

 

Nuestro hijo debe saber dónde vamos antes de salir de casa. Si vamos a ir por ejemplo de compras a un hipermercado, podemos repasar antes con él el itinerario. Así no le pillará desprevenido y se adaptará a nuestro plan sin problemas. Puede que no le apetezca pero le hemos dejado claro el plan elegido por la familia y no supondrá una sorpresa. También debemos cerciorarnos de que haya comido lo suficiente y se encuentre descansado. Si tiene hambre o está cansado nos hará parar para comer algo o estará todo el rato quejándose porque no puede caminar.

2. Mantener la calma

Cuando un niño comienza a tener una rabieta le da igual estar en una comida familiar o en un centro comercial lleno de gente. Siempre tenemos que mantener la calma. No debemos combatir fuego con fuego. Si le regañamos o le gritamos solo empeoraremos la situación. Lo mejor es restar importancia a su comportamiento y tomártelo con resignación. Intenta que pare su actitud intentando comprenderle mediante el dialogo. Si nuestro hijo ve que estamos tranquilos se irá calmando y cambiará su conducta.

3. Dejar que se desahogue

 

Para que nuestro hijo se calme lo mejor es llevarle a un sitio diferente de donde comenzó la rabieta. Una técnica que suele funcionar y logra que el niño se vaya desahogando hasta que poco a poco se siente más tranquilo. Solo podremos establecer un diálogo con él cuando esté más tranquilo y pueda escuchar nuestros argumentos. Para tranquilizarle podemos ir hablándole con tranquilidad y explicarle que entendemos el motivo que ha causado su ira pero que solo será posible hablar si se calma. Nunca se le debe amenazar con que si no deja el berrinche nos marcharemos.

4. Hablar con tranquilidad

Tenemos que explicar a nuestro hijo con tranquilidad que su actitud no es la correcta. Podemos acercarnos a él, mirarle a los ojos con franqueza y en tono calmado explicarle la razón por la que no le podemos comprar lo que quiere. Por ejemplo si quiere una chocolatina y no ha comido tenemos que hacerle entender que primero tendrá que comer.

5. No ceder a su petición

Lo más importante es que no le demos a nuestro hijo lo que pide en ese momento. Tiene que entender que su petición es inaceptable. Si se lo damos volverá a mostrar la misma actitud negativa en otra situación similar. Cuantas más explicaciones le demos, el niño irá cambiando su actitud. No importa que tenga 2 ó 5 años. Si no nos damos por vencidos y nos mantenemos firmes en nuestra posición, al final nuestro hijo se calmará. Podemos pensar en un castigo que tendrá que cumplir pero también debemos mostrarle que le seguimos queriendo aunque se haya portado mal. Eso sí el castigo debe ser firme y apropiado para su conducta y su edad.

madre consuela a su hijo tras un berrinche6. Ante todo paciencia

Por último el mejor consejo es armarnos de paciencia. Si vemos que no supera la situación podemos dejarle con algún familiar, alejarnos un rato y regresar más calmados. Ante todo hay evitar entrar una espiral de gritos con nuestro hijo. Una buena idea es hablar con las personas que suelen estar al cuidado del niño habitualmente y pedirles que utilicen la misma técnica en situaciones similares. Si le está funcionando ese comportamiento negativo con otro adulto seguro que lo volverá a repetir.

 

 

Retos educativos: Educar para descubrir y cultivar el talento

Empezamos un nuevo curso escolar y nos ha parecido muy interesante este post de Gestionando Hijos que os presentamos. Nos volvemos a ver con nuevos artículos muy estimulantes y que nos van a animar en la maravillosa tarea de educar a nuestros hijos.

En Gestionando Hijos estamos muy de acuerdo con las palabras de Natalia Ginzburg que ya publicamos aquí: “Lo que debemos realmente apreciar en la educación es que a nuestros hijos no les falte nunca el amor a la vida. ¿Y qué es la vocación de un ser humano, sino la más alta expresión de su amor a la vida? Nosotros debemos esperar, a su lado, a que su vocación despierte y tome cuerpo”. Por eso, uno de los retos educativos que os proponemos es educar para descubrir y alentar el talento. Hablaremos sobre este tema en nuestro evento en Barcelona con Fernando Botella. 

Si queremos que nuestros hijos se sientan contentos consigo mismos y además se sientan relevantes al dar lo mejor de sí para la sociedad, es importante acompañarles para descubrir o potenciar lo que les gusta hacer. De otro modo, si nuestros hijos no son fieles a su pasión o su talento, probablemente vivan una vida un tanto frustrante al dedicar buena parte de su tiempo a algo que no les gusta.

Nos gusta especialmente cómo define y habla el profesor Ken Robinson del talento, al considerar que todos los niños tienen un talento, o un elemento, que la educación debe ayudar a despertar y potenciar. En esta misma línea, Albert Einstein decía que “Todos somos unos genios. Pero si juzgamos a un pez por su capacidad para trepar un árbol, pasará toda su vida creyendo que es un estúpido”.

Quizá no sea fácil descubrir el talento de nuestros hijos, especialmente si nos hallamos sumidos en el frenesí de la vida escolar, las actividades extraescolares y las prisas del día a día, pero si observamos y escuchamos a nuestros hijos  veremos que hay actividades que les interesan especialmente o que se les dan especialmente bien. Para ayudar a descubrir su talento, apostamos por, como indica Leo Farache en esta entrevista,   por “presentarle muchas experiencias, ponerle en contacto con muchas oportunidades”. Una vez que nuestros hijos descubren lo que les gusta, lo ideal es “acompañarle, emocionarle, apoyarle, inspirarle”. Cuántos padres o madres, ante el hallazgo de la pasión de nuestros hijos, les hemos advertido de los riesgos o hemos tratado de apartarlos de ellos por considerarlo una locura. Precisamente contra estas resistencias advierte Leo Farache cuando dice que hay muchos hijos del “no-elemento”. Íñigo Pírfano también aboga por respetar a cada persona como “una joya especialísima. No se puede trabajar en serie”.

El talento no es un don innato, una especie de regalo esperando a ser abierto en cualquier momento. Creemos, como afirma Fernando Botella, que “se construye y tiene que ver con el esfuerzo”. El talento y la creatividad, como señala Ken Robinson, están muy unidos, porque para potenciarlo, recuerda Fernando Botella, “hay que saber cuestionarse el statu quo, cuestionarnos hasta dónde me vale lo que aprendí”. Quizá las resistencias de muchos de los padres frente a la vocación de sus hijos nazca precisamente de nuestra dificultad para cuestionarnos el statu quo.

Así que os animamos a emprender con vuestros hijos el apasionante y valiente viaje de conocer el elemento o la vocación de vuestros hijos con observación, con la disposición de muchas experiencias, con la facilitación de juego libre, con la potenciación del asombro, con un cuestionamiento del estado de las cosas y con mucha apertura de mente. ¡Feliz viaje!

Para arrancar esta excursión, os dejamos una conferencia inspiradora de Ken Robinson. Aunque hable mucho de la educación en la escuela, creemos que es extrapolable a la educación que les facilitamos en la familia. Robinson cuenta la historia de un bombero que siempre quiso ser bombero, pero en el colegio un profesor le decía que eso era desperdiciar su vida y que debía ir a la universidad. El bombero recuerda ese episodio de su vida como algo humillante, pero hoy es un feliz bombero que, ironías de la vida, salvó la vida de ese profesor en un accidente. Para Ken Robinson, “las comunidades humanas dependen de una diversidad de talentos, no una única concepción de la capacidad”. Nuestro desafío, dice este brillante profesor, es “reconstruir nuestra idea de la capacidad y de la inteligencia”. Y termina con esta preciosa reflexión: “Todos los días, en todas partes, nuestros hijos extienden sus sueños bajo nuestros pies y debemos pisar suavemente”.   

 

 

Álvaro Bilbao, neuropsicólogo: “Si queremos hijos felices hay que enseñarles a navegar en tempestades”

Que lo más importante para cuidar el cerebro de nuestros hijos es el afecto, es una idea que desarrolla Álvaro Bilbao y que defendemos constantemente desde el Sindicato de Padres. Os dejamos con la explicación del especialista desde Gestionando Hijos.

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Álvaro Bilbao es neuropsicólogo y autor del libro El cerebro del niño explicado a los padres, pero “sobre todo me gusta decir que soy padre”. En su ponencia, nos quiso brindar cuatro ideas fundamentales para ayudar a nuestros hijos a cuidar su cerebro. El amor, que no debemos confundir con la sobreprotección, el ejercicio físico para oxigenar bien el cerebro, la nutrición neurosalusable y la gestión del estrés y el autocontrol son las claves que nos brinda este neuropsicólogo que considera que si enseñamos a cuidar el cerebro tendremos hijos más felices. Por eso, Álvaro Bilbao ofrece información práctica en su página web para que todos los padres y madres puedan aprender a educar con el cerebro en mente.

Su intervención comenzó con un contraste: “Todos enseñamos pautas básicas de higiene corporal e higiene dental. Y sin embargo la mayoría de padres tienen muy poca idea acerca de cómo pueden cuidar el órgano más importante de sus hijos: su cerebro”.

¿Por qué es importante enseñar a nuestros hijos a cuidar su cerebro? Porque frente al aumento de diagnóstico o casos de Alzheimer e ictus cuando sean mayores o Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) “tenemos la receta del cuidado del cerebro, que es importante que se implante durante la infancia.  Por mucho que un señor de 50 años lea un libro sobre el cuidado del cerebro, si no ha sido educado en una alimentación neurosaludable, en realizar ejercicio físico, si no ha sido educado para saber gestionar sus emociones, es muy posible que pueda hacer poco para prevenir trastornos como la ansiedad, la depresión, el estrés…”, nos indica Álvaro.

Álvaro nos brinda cuatro ideas básicas para cuidar el cerebro: “En primer lugar, lo más importante es el afecto. Un cerebro que no recibe afecto en los primeros años de vida va a crecer con serias dificultades, tanto emocionales como intelectuales” ¿Y por qué el amor afecta al desarrollo intelectual? Para responder a esta pregunta, Álvaro nos habla de tres niveles de cerebro: “El cerebro racional se desarrolla sobre otros cerebros que son el cerebro primitivo (el que nos pide que comamos, que durmamos) y sobre el cerebro emocional (que busca afecto). Solo cuando ese cerebro emocional ha recibido el cariño que necesita, puede tener una capacidad intelectual plena”.  Pero Álvaro nos lanza una advertencia: “Es muy importante que no confundáis el afecto con la sobreprotección”. Ante cualquier reto, en el cerebro se activan dos regiones: “la amígdala, un núcleo rojo pequeñito, que le dice al cerebro que tiene que tener miedo porque eso es peligroso; y la corteza prefrontal, que dice que es capaz de enfrentarse a ese problema. Hay una pugna. Pero si aparece un padre sobreprotector o una madre sobreprotectora que quieren que su hijo no tenga ningún problema, lo único que nos quedará en el cerebro del niño es ese miedo. El niño no aprenderá a resolver problemas porque será el papá o la mamá el que lo haga”. Por eso el cerebro nos enseña que “la manera de enseñar al niño a tomar buenas decisiones no es evitarle los problemas sino dejar que tenga aciertos y errores y ayudarle a aprender de ellos”.

Otra idea fundamental, especialmente para prevenir ictus y Alzheimer, es el ejercicio físico. “El cerebro es un gran consumidor de oxígeno. Con tan solo un 2% del peso corporal consume el 33% del oxígeno que está en nuestros pulmones. Ese oxígeno llega al cerebro gracias a un corazón que debe estar bien entrenado. Y la mejor manera de conseguirlo es implantar el ejercicio físico desde que somos pequeños”, nos resume Álvaro. Además, hacer ejercicio “nos permite reducir los niveles de estrés y aumentar el BDNF, una proteína que nos permite recordar mejor”. Álvaro nos indicó que “es importante que el aire que respiren nuestros hijos esté limpio, que los llevemos a jugar al campo. Hay muchos estudios recientes sobre el efecto de la contaminación en el desarrollo intelectual del niño”.

En cuanto a la nutrición neurosaludable, “sabemos que desde el embarazo, la cantidad de fruta y de pescado azul que tome la madre van a ser determinantes a la hora de ver la inteligencia del niño unos años después”. Las bases de esa dieta neurosaludable han de ser “frutas, verduras, pescado azul, harinas integrales, limitar el azúcar y evitar las conservas”. Los beneficios de esta alimentación son “la memoria del niño, la concentración (los neurotransmisores que nos permiten recordar y concentrarnos se sintetizan gracias a las vitaminas de las frutas y las verduras), la agilidad mental (que tiene que ver mucho con las grasas que toma el niño, porque las grasas no saturadas facilitan el flujo de información a nivel cerebral)”.  Lo que comemos “también influyen en el estado de ánimo y en la prevención de enfermedades relacionadas con el envejecimiento y con la salud emocional del niño”. Álvaro Bilbao resumió la importancia de la alimentación de esta manera: “El hecho de que vuestros hijos tengan las arterias limpias u obstruidas tiene mucho que ver con si compras la merienda de tus hijos en la sección de frutería del supermercado o en la sección de grasas hidrogenadas y azúcares”.

Por último, Álvaro dedicó buena parte de su ponencia a la gestión del estrés y el autocontrol. “Hoy en día tenemos niños que viven con mucho estrés. No tienen ni un momento libre, no son capaces de enfrentarse a una rabieta y que sufren de una manera desproporcionada ante las dificultades de la vida. Esto provoca el síndrome de decaimiento, la sensación de que no estamos muy motivados ante las situaciones cotidianas de la vida”. Comparando nuestra infancia con la de nuestros hijos, vemos que los viajes en coche ya no se parecen: “Nuestro mayor entretenimiento era observar la luna, mirar por la ventana, jugar al veo-veo o hablar. Hoy en día nuestros hijos tienen una televisión en la parte de atrás del coche”. O que “cuando yo quería ver mis dibujos animados favoritos, que podían ser David el Gnomo, tenía que esperar una semana entera para poder verlos. Nuestros hijos no tienen que hacer ese ejercicio de control de la frustración para esperar ese momento”. En definitiva, subraya Álvaro, “no estamos acostumbrando a nuestros hijos a esperar. Y esperar es muy importante”.  Álvaro nos habló de un experimento cuyo vídeo podéis ver aquí en el que un psicólogo ofrecía a varios niños una golosina y les decía que si esperaban 15 minutos sin comérsela les ofrecería otra más. “A los niños, pero también a los adultos, nos cuesta mucho poner a trabajar esa parte frontal del cerebro. Hasta el punto de que la mayoría de los niños en el experimento no llegaron a completarlo satisfactoriamente”. 18 años después, los investigadores buscaron a esos niños y concluyeron que el tiempo que habían aguantado sin comer la golosina predecía mejor que ninguna otra cosa “la nota en el examen de Selectividad y la satisfacción en la relación con sus compañeros y su familia y, en general, su nivel de adaptación social”.” Muchas veces los padres intentamos ahorrar a nuestros hijos las frustraciones. Sin embargo, si queremos tener hijos felices en lugar de hacer que el viento siempre sople a su favor hay que enseñarles también a navegar en tempestades”. Álvaro subrayó que enseñarles autocontrol no significa encorsetar a nuestros hijos. Antes al contrario: “El lóbulo frontal es una zona realmente versátil y va a permitir a vuestros hijos tener la mejor respuesta en función de cada situación”, autocontrolarse cuando sea necesario y divertirse o relajarse en otras ocasiones. . Álvaro nos confesó que “me gusta mi labor de mal padre, en esos momentos en que les digo a mis hijos que eso no lo puede hacer, que tienen  que esperar un  poco, porque aunque sé que muchas veces mis hijos se enfadan, sé que es una labor tan amorosa como darles un beso de buenas noches. Cuando les digo que no o que tienen que esperar, estoy dándoles un regalo importantísimo para su cerebro”. Y concluyó: “Sabiendo controlarse en los momentos que lo requieren y disfrutar en los momentos en los que pueden disfrutar se darán cuenta de que la vida realmente es maravillosa”.

En el turno de preguntas, la presentadora, Luján Argüelles, preguntó cuánto tiempo hy que hacerles esperar. Y recordó que “si le dices a tu hijo que espere una semana a ver los dibujos será el tonto de la clase”. Álvaro le contestó que “mi hijo seguramente sea el único de su clase que no tiene una Play Station, pero sé que es capaz de disfrutar de otras cosas. Cuando la tenga la valorará y si tiene normas claras le va a venir bien para muchas cosas”. La educación, nos dice, “es una apuesta a largo plazo. Los mejores frutos no crecen en pocos días. Para que nuestros hijos den sus mejores frutos, no es favorable meterles en un invernadero que acelere su crecimiento, sino que hay que ser pacientes”.

A una pregunta sobre el TDAH, Álvaro afirmó que “en algunos países parece claro que el TDAH se está sobrediagnosticando. La prevalencia real puede llegar a un 4% y en Estados Unidos o España puede llegar hasta un 10% el porcentaje de niños que a lo largo de su vida escolar van a tomar medicación contra el TDAH. La nutrición neurosaludable, enseñar autocontrol (el TDAH tiene mucho que ver con el lóbulo frontal y con cómo el cerebro controla sus impulsos)” y limitar el uso de los videojuegos “tienen mucho que ver con cómo los niños controlan su atención”.

A otra pregunta sobre el exceso de actividades dirigidas, Álvaro se mostró “partidario de que los niños tengan pocas actividades extraescolares, es muy importante que los niños tengan un juego libre, porque la imaginación es fundamental en el desarrollo del niño. Einstein decía que la lógica nos puede llevar del punto A al B y la imaginación nos puede llevar a cualquier sitio. Los niños deben estar en casa con sus padres, deben poder jugar y es la manera de desarrollar un cerebro pleno”.

 

¿Mi hijo consume contenidos violentos en internet?

Este post de Empantallados es importante porque como se explica en el mismo, a veces la violencia es un concepto muy amplio que conviene matizar. Nos parece interesante abrir este debate en el Sindicat. Disfrutadlo.

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Cómo conversar con tu hijo sobre la violencia y contenidos explícitos

En este artículo nos referimos a la violencia en un sentido general. La violencia puede ser sutil o explícita, y puede incluir numerosos matices. No queremos hablar aquí sobre comportamientos violentos en nuestros hijos, ya que la mejor forma de tratarlo es acudir directamente a especialistas. Nuestro propósito es generar la base para que puedas hablar con tu hijo sobre la violencia y sobre cómo afrontar contenidos explícitos o más sutiles desde un punto de vista crítico.

 

1. ¿Puedo consumir contenidos violentos?

Esta pregunta parece tener una respuesta obvia, pero hay un punto previo que es clave. A la hora de consumir contenidos, es interesante que nuestros hijos se planteen la siguiente pregunta: ¿este contenido supone un mal para alguien? Es fácil comprender la regla “no hagas lo que no quieras que hagan contigo”, pero es más difícil extrapolarla a “no difundas lo que no te gustaría que difundiesen de ti”. Si conseguimos este patrón de conducta, es fácil explicar el resto de cosas.

La violencia no solo es explícita, también se cuela en contenidos vejatorios o que atentan contra la reputación o la intimidad de las personas. El mejor modo de explicar estos matices a nuestros hijos es el ejemplo: cuando  vayamos a ver una película, serie, programa de televisión, vídeo en internet… podemos decirles por qué elegimos unos y rechazamos otros. Tenemos que darles motivos, aunque estos dependen del criterio de cada padre y cada madre.

Las razones por las que no consumir contenidos violentos son muchas, pero es más fácil enfocar esta cuestión desde el punto de vista positivo: crea contenidos que ayuden a otras personas, consume contenidos que hagan mejor la vida de otros o que cambien la tuya positivamente y te ayuden a ser mejor persona.

 

2. ¿Qué hace que un contenido sea violento?

Es difícil ‘tasar’ todos los contenidos violentos: un contenido aparentemente inofensivo puede ser violento o explícito, según la madurez y sensibilidad de quien lo vea, en este caso, nuestros hijos. ¿Cómo podemos saber si un contenido violento puede herir o afectar a nuestro hijo?  Es imposible contestar de forma general.

Por eso, es interesante saber qué contenidos consumen normalmente y cuáles son los videojuegos que más les entretienen. Algunos juegos muestran violencia explícita, otros la tienen camuflada en temáticas bélicas o ficticias, etc. Tenemos que conocer su contexto para poder explicarles cómo puede afectarnos la violencia y también para poder evitar el consumo de este tipo de contenidos si lo creemos necesario.

 

3. ¿Qué debo de hacer si encuentro contenidos violentos en internet?

Sobre este tema, creemos que la propuesta tiene que ser radical: denunciarlos o evitarlos y compartirlo con los padres para poder reaccionar a tiempo. Consumir contenidos violentos puede generar traumas e incluso afectar a muchos campos importantes del desarrollo personal.

Es importante estar informados y prevenir el consumo para que nuestros hijos afronten los problemas cuando toca. No podemos negar que hay guerras, pero quizá no sea positivo que las primeras imágenes sobre la guerra que lleguen a nuestros hijos sean explícitamente violentas. Del mismo modo con otros temas que incluyen violencia.

El morbo es el principal impulso que lleva a consumir contenidos violentos: educar la curiosidad es interesante para poder decidir qué queremos ver y qué no queremos ver. Todo lo que nos apetece no tiene por qué ser bueno solo porque nos guste o llame nuestra atención. Y es importante que nuestros hijos también cuenten con este criterio.

Especial: las otras redes sociales

Os recomendamos enérgicamente que leáis este post de Empantallados sobre las otras redes sociales, aquellas que están de moda entre nuestros adolescentes y que no conocemos. Adelante, informaros.

 

Existen unas redes sociales que pertenecen a otro mundo: el de los adolescentes. Durante mucho tiempo estas redes sociales han sido prácticamente desconocidas para nosotros… Hasta ahora.

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ThisCrush es la red social que está triunfando entre los adolescentes. Su formato no es tan novedoso, se parece bastante a Ask.fm, ya que su éxito se basa en la comunicación entre usuarios bajo el anonimato.

Se lanzó a principios de 2016 pero cuando realmente se volvió popular en España fue en abril del 2017,  teniendo como principales usuarios a jóvenes entre 12 y 20 años.

¿Por qué justifican el anonimato? 

En ThisCrush se pueden enviar mensajes a otro usuario con el nombre real, o de forma anónima. Los creadores hicieron esto último ya que supuestamente facilita que una persona se declare a otra sin revelar su identidad o, al menos, esa era la intención inicial de la web. De hecho, el nombre de la red social viene de los crushes (amores platónicos no correspondidos).

Y como la intención es una cosa, y la práctica es otra, la realidad es que esta web se ha convertido en una de las más peligrosas para los menores, siendo un hervidero de acoso y cyberbulling.

¿Cómo funciona? 

Para comenzar debes indicar un nombre de usuario, una contraseña, y escoger un color para que se te identifique. Una vez hecho esto, se obtiene el CrushTag, que puedes añadir a otras redes sociales como Instagram. En tu perfil podrás insertar una foto y una descripción en la que cuentes quién eres, a qué te dedicas o cuáles son tus hobbies.

En tu cuenta eliges si prefieres postear de manera privada o bien de forma pública, con tu nombre o anónimamente. En la parte inferior de la misma se muestra un marcador que contabiliza los crush posts (comentarios que te han dejado) y los quick likes (los ’me gusta’ que te han dedicado).

¿Qué tipo de contenido se publica? 

Piropos, piropos subidos de tono, amenazas e insultos.

¿Qué hace tu hijo en ThisCrush? 

Puede que no quieras oírlo, pero los menores hacen básicamente una de estas tres cosas: ligar, acosar o ser acosado.

¿Por qué le gusta a tu hijo? 

Por lo mismo que le gusta Ask.fm: el anonimato. Y porque está muy ligada a Instagram. Los menores acostumbran a redirigirse desde Instagram (una red social con más control sobre comentarios y contenido inapropiado) a ThisCrush, lo hacen generalmente poniéndose el link de su perfil de ThisCrush en el link de la bio de su cuenta de Instagram.

¿Qué aspectos hay que tener en cuenta en esta red social?

  • ThisCrush afirma en su política legal de su web que no se hace responsable de lo que escriba la gente. A menudo publican en su cuenta oficial de Twitter tuits en los que hacen declaraciones como que ‘no son niñeras de nadie para supervisar su contenido.’ Sin comentarios.
  • Si un usuario tiene muchas denuncias online, lo que hace ThisCrush es bloquear el perfil durante un tiempo y remitirle a una página que le informa sobre el ciberbullying y al vídeo ‘Stand up to cyberbullying’ realizado por la Federal Trade Commission de Estados Unidos.
  • Por lo tanto, solo tenemos una recomendación que hacerte para ayudar a tu hijo: no dejarle abrirse una cuenta en ThisCrush.

Tenemos un planazo para ti, que te encanta educar. Gestionando Hijos

GH

Os hacemos llegar información de Gestionando hijos el evento de educación e inspiración para madres y padres con el que colaboramos. Gestionando hijos se celebra en Barcelona el próximo 7 de abril.
Un encuentro con algunos de los mejores expertos que te contagiarán el entusiasmo por educar. Entre ellos, la divulgadora educativa Cathérine L’Ecuyer, el psicólogo Alberto Soler y la experta en inteligencia emocional, Begoña Ibarrola, en cuyas ponencias nos hablarán sobre inteligencia emocional, educación sensorial, lenguaje del futuro, violencia de género en adolescentes…además de darnos las claves para educar niños autónomos y responsables.
En esta ocasión, el evento será presento por Leo Farache (Director de Gestionando Hijos) y Lucía Galán, conocida como Lucía, mi pediatra.

QUIERO MI ENTRADA

 

Aquí tienes el programa de esta jornada ilusionante:

Ponenentes y presentadores del Evento Gestionando hijos Madrid 2017

¿Nos vemos en el evento educativo que todo el mundo habla año tras año?

7 de abril
De 9 a 14h.
Auditori Axa I L’Illa Diagonal (Avinguda diagonal, 547) Barcelona

Si tienes alguna pregunta, escríbenos a asistencia@gestionandohijos.com o llámanos al 91 400 85 53.

QUIERO MI ENTRADA
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www.gestionandohijos.com/evento

Educar es Todo

Cómo gestionar las emociones en redes sociales

“Haz en Internet lo que harías en la vida real” es el mejor consejo que podemos dar a nuestros hijos como nos recuerda Empantallados con estas recomendaciones.

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A la pregunta cómo gestionar las emociones en redes sociales, la respuesta es muy fácil: simplemente haz en Internet lo que harías en la vida real.

Antes de publicar nada en redes sociales o en cualquier otro lugar de la red, debemos aconsejar a nuestros hijos que se hagan siempre la misma pregunta: ¿se lo dirías a la cara a alguien? Es más, ¿te gustaría que te lo dijeran a ti?

A continuación os dejamos unas recomendaciones que pueden ser de gran ayuda, para tener una conversación con tu hijo, sobre cómo gestionar las emociones en redes sociales.

  1. Evita dejarte llevar por el primer impulso. No publiques, comentes o envíes lo primero que se te venga a la cabeza. Da igual lo enfadado o lo contento que estés, si publicas sin pensar puede que luego te arrepientas, y lo que pasa en la red se queda en la red, y en la vida, para siempre. Es recomendable medir tus emociones, tal y como haces en el día a día, procesar los sentimientos, dejar que estos se asienten y después actuar, en este caso publicar.
  2. Cuida las palabras y los emojis, para no generar malentendidos. Ten en cuenta que en las conversaciones online suele desaparecer el lenguaje no verbal, lo que puede llevar a malos entendidos. Un gesto en una conversación en directo te puede ayudar a interpretar muchas cosas, así como el tono de voz. Por ello, trata de escribir de la forma más clara posible y echa mano de los emojis (son sumamente expresivos). Si se trata de algo importante, una llamada o una nota de audio siempre dicen mucho más que un mensaje escrito.
  3. Es imposible gustar a todo el mundo. No se puede gustar a todos en redes sociales, por eso  no te disgustes si alguna vez tienes comentarios negativos u opiniones en contra. No des valor a aquellas opiniones que no la tengan: solo ten en cuenta aquellas que sean constructivas para poder mejorar y avanzar.
  4. Haz “comentarios” sordos a los trolls. Es inevitable toparse con trolls, sobre todo en las redes sociales abiertas, en foros o en los perfiles de personajes públicos. Pero no hay que caer en su juego y entrar al trapo. Tal y como dice el refrán, el mejor desprecio es no hacer aprecio. Lo que ellos pretenden es llamar la atención con sus comentarios abusivos por lo que ignorarlos o denunciarlos es lo mejor que puedes hacer.
  5. El número de likes es solo eso: un número. ¿Te has parado a pensar en la cantidad de información que las personas consumen a diario en redes sociales? Hay veces que una publicación que consideras maravillosa (un texto escrito por ti o la playlist que has hecho con tu música favorita) no tiene la acogida que esperas, en lo que respecta a likes.  Esto puede ser también por los algoritmos con los que funcionan las principales redes sociales, que muestran las publicaciones de forma aleatoria y desconocida.

Y al contrario: a veces hay likes que muchos obtienen, y que solo son por compromiso o porque es muy sencillo dar un like  y que no significan nada…  No todo gira en torno a los likes, así que relájate y disfruta de todo lo bueno que tienen las redes sociales.

Arkangel, de Jodi Foster para Black Mirror (Netflix)

Este post de Leo Farache en Gestionando Hijos nos hace pensar a donde podemos llegar con la obsesión del control a nuestros hijos. Efectivamente, Arkangel de la serie Black Mirror de Netflix nos enfrenta a una sociedad que podría llegar ser, si la tecnología domina nuestros miedos.

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Sobreproteger a nuestros hijos les hace daño. También nos hace daño a nosotros, las madres y padres. ¿Por qué lo hacemos, entonces? Por miedo, por inseguridad, para curar nuestras frustraciones… Hoy te proponemos un ejercicio doble de ciencia ficción.

El primero empieza hace 45 años, en 1973, cuando se hizo pública la primera llamada a través de un teléfono móvil, Imagínate que ese año se emitiera una serie de televisión en la que un episodio relatara algo que fuera a acontecer en 2018 basándose en una hipótesis de desarrollo tecnológico.

España, 2018.

Todas las personas tienen un teléfono personal que transportan a todas partes, incluso les acompaña cuando duermen, cuando van al baño. El teléfono se consulta de media más de 150 veces al día convirtiéndose en una fuente de adicción. Las personas van hablando por teléfono por la calle, incluso cuando las cruzan, cuando conducen, hay personas que atienden al teléfono incluso cuando hacen el amor.

Hasta los niños tienen su propio teléfono. La mayoría de los niños de 10 años ya tienen un móvil según publica el periódico La Vanguardia. Los teléfonos son también protagonistas en la educación de los hijos. Ocurren cosas como estas (son algunas de las secuencias del capítulo):

  • Una madre consigue las claves del teléfono personal de su hijos de 22 años porque su hijo se ha enamorado de una joven de su misma edad. La madre cree que la chica es una vampira y quiere aprovecharse de su hijo. Interviene hasta conseguir que la chica se aleje de su hijo.

 

  • Unos padres sonríen a su hijo que se ha olvidado sus deberes del colegio. Le sonríen y le dicen que ellos tienen sus deberes. Los tienen en el teléfono móvil.

 

  • Un padre llama a la madre de una compañera de su hija porque según él ha tenido un comportamiento inadmisible. Ha colgado en una red social una foto de un cantante conocido con una frase. A juicio de la hija del padre que ha llamado esa frase se refiere a ella. La otra niña lo niega. Los padres se enzarzan en una dura discusión defendiendo a sus respectivas hijas. Lo hacen a través del teléfono móvil.

 

  • Un grupo de padres critica a dos profesores del colegio a través de una red de interconexión múltiple llamada Whatsapp. Los padres creen que esos dos profesores son muy duros, inflexibles y exigen demasiado. ¡Hay que conseguir que el director hable con ellos o haremos huelga!

 

  • Una madre denuncia a su ex marido porque está – según ella – invadiendo la intimidad de su hijo de 9 años porque lee los mensajes de su teléfono móvil. El marido se defiende diciendo que está educando y que el menor está en edad de ser dirigido, ayudado por sus padres.

 

¿Qué habrías pensado si una serie de televisión te hubiera propuesto una ficción así hace 35 años? Los 35 años han pasado y la realidad está superando a la ficción…

La serie Black Mirror, producida por Netflix, ha recreado una situación parecida pero proyectándonos a un futuro hoy inimaginable. El capítulo se llama Arkangel y ha sido dirigido por Jodie Foster. La ficción narra la experiencia de una madre que tiene controlada a su hija todo el rato para alejarla de posibles peligros. Para conseguirlo, encuentra la solución en Arkangel, un servicio por el cual se inocula una sustancia en el cerebro de la niña que permite estar al tanto de sus emociones – filtrar las que le provoquen miedo, generen altas dosis de cortisol -, ver lo que ella ve, saber dónde está (esto ya es posible) y así tenerla constantemente controlada. No quiero hacerte spoiler…. Pero ya puedes imaginar que la madre y la hija sufren lo indecible por ese ánimo maternal de considerar que una buena crianza es el control. Desde Gestionando hijos proponemos que todos nos comprometamos con no sobreproteger a nuestros hijos y no permitir que esta ficción se cumpla. Solo depende de nosotros….y que no creamos que “La clave de una buena crianza es el control” como reza el tráiler de este episodio.

MÁS HORAS CON EL SMARTPHONE QUE EN EL COLEGIO

Padres y madres comprobamos como el título de este post de kids and teens online es más cierto que falso. Nuestrso hijos están tan enganchados como nosotros. ¿Representa esto un problema?

Durante miles de años nuestra especie se ha comunicado básicamente de forma presencial. Hemos desarrollado y perfeccionado nuestra capacidad para transmitir lo que pensamos y sentimos, lo que al mismo tiempo nos ha permitido comprender lo que experimentan los demás. Nuestra comunicación presencial es tremendamente rica: podemos entender a otras personas, deducir su estado de ánimo o incluso prever sus reacciones, con una simple mirada y en menos de un segundo. Nos comunicamos con el tono de voz, con nuestros gestos, con el movimiento de los ojos o de las manos, con los olores y con un montón de sensaciones físicas de las que muchas veces no somos ni tan siquiera conscientes.

Al margen del lenguaje corporal hemos perfeccionado una sofisticada forma de comunicación verbal -oral y escrita- que nos permite transmitir además nuestros conocimientos e ideas a personas que están a miles de kilómetros, y a través del tiempo de unas generaciones a otras.

Estas formas de comunicación nos han permitido establecer complejas relaciones sociales, con multitud de personas de entornos, experiencias y creencias muy distintas. Pero he aquí que en los últimos 20 años hemos desarrollado una nueva forma de comunicación: la COMUNICACIÓN DIGITAL. Y no se trata de un nuevo canal, sino de un formato que tiene sus propias características, que incluye elementos nuevos y también nuevas posibilidades. Y esta realidad no sería un problema que requiera nuestra atención, si no fuera por dos circunstancias muy importantes:

  • La comunicación digital se ha convertido en pocos años en la principal forma de comunicación entre muchos niños y adolescentes. En la actualidad, un estudiante menor de edad puede pasar algo más de 1.000 horas al año asistiendo al colegio o instituto. En España en concreto unas 1.050 horas de media en la enseñanza obligatoria. Pero ¿cuánto tiempo pasa conectado a internet, comunicándose principalmente a través de su smartphone? En España una media de 3 horas diarias, es decir: 1.095 horas al año. Y según los datos publicados por la OCDE en abril de 2017, entre los adolescentes españoles encontramos a un 22% que alcanza las 6 horas diarias de media conectado a la Red (Informe PISA). Es decir, una media de 2.190 horas relacionándose a través de internet, en redes sociales, sistemas de mensajería instantánea como Whatsapp, salas de chat en videojuegos, etc. Por lo tanto, los problemas asociados a la comunicación digital van a tener mucha repercusión entre los niños y adolescentes, como consecuencia de la gran cantidad de horas que le dedican.
  • Nuestra especie no está adaptada ni preparada para esta nueva forma de comunicación. Los últimos 20-25 años no son más que una gota de agua en la evolución humana. Miles de años aprendiendo a interpretar las miradas, gestos, posturas, tono de voz, etc, de nuestros congéneres, para encontrarnos ahora con una forma de comunicación en la que nada de esto parece tener cabida, y que además puede llegar a convertirse en predominante.

Estas dos circunstancias están generando diversos problemas en la comunicación y relaciones que establecen los niños y adolescentes, algunos de los cuales se traducen en conflictos en el centro escolar tras un malentendido surgido en una conversación en Whatsapp o Instagram la tarde anterior. Y también generan, por supuesto, problemas entre los adultos. Todos hemos vivido conflictos entre familiares o amigos, como consecuencia de algún comentario escrito en un grupo de mensajería instantánea. Y todos sabemos las reacciones que puede desencadenar un tweet de 140 caracteres escrito en un mal momento. Hace poco, el curso pasado, desarrollamos y editamos un decálogo para grupos de Whatsapp de padres de colegios, a petición de varios centros escolares preocupados por los conflictos que se generan en estos grupos entre los propios padres, o entre padres y personal del colegio.

Así pues, muchas de las cuestiones que abordamos al trabajar sobre COMUNICACIÓN DIGITAL son del mayor interés no solo para los alumnos de los distintos niveles, sino también para los adultos, y en especial para aquellos que ejercen de educadores, padres o madres. Si queremos que la comunicación en los entornos digitales no termine generando un empobrecimiento de la comunicación humana, y como educadores pretendemos afrontar los problemas que plantea entre los más jóvenes, es necesario trabajar con ellos sobre nuevas formas de comunicación no verbal, desarrollar la comunicación asertiva e introducir técnicas de ciberconvivencia entre nuestros hijos y alumnos.

 

Contenido de las sesiones de formación que se realizan con los alumnos:

http://educalike.es/wp-content/uploads/2017/09/Conferencia-Alumnado-CONVIVENCIA-Y-COMUNICACION.pdf