Entradas

Arkangel, de Jodi Foster para Black Mirror (Netflix)

Este post de Leo Farache en Gestionando Hijos nos hace pensar a donde podemos llegar con la obsesión del control a nuestros hijos. Efectivamente, Arkangel de la serie Black Mirror de Netflix nos enfrenta a una sociedad que podría llegar ser, si la tecnología domina nuestros miedos.

arkángel-1

Sobreproteger a nuestros hijos les hace daño. También nos hace daño a nosotros, las madres y padres. ¿Por qué lo hacemos, entonces? Por miedo, por inseguridad, para curar nuestras frustraciones… Hoy te proponemos un ejercicio doble de ciencia ficción.

El primero empieza hace 45 años, en 1973, cuando se hizo pública la primera llamada a través de un teléfono móvil, Imagínate que ese año se emitiera una serie de televisión en la que un episodio relatara algo que fuera a acontecer en 2018 basándose en una hipótesis de desarrollo tecnológico.

España, 2018.

Todas las personas tienen un teléfono personal que transportan a todas partes, incluso les acompaña cuando duermen, cuando van al baño. El teléfono se consulta de media más de 150 veces al día convirtiéndose en una fuente de adicción. Las personas van hablando por teléfono por la calle, incluso cuando las cruzan, cuando conducen, hay personas que atienden al teléfono incluso cuando hacen el amor.

Hasta los niños tienen su propio teléfono. La mayoría de los niños de 10 años ya tienen un móvil según publica el periódico La Vanguardia. Los teléfonos son también protagonistas en la educación de los hijos. Ocurren cosas como estas (son algunas de las secuencias del capítulo):

  • Una madre consigue las claves del teléfono personal de su hijos de 22 años porque su hijo se ha enamorado de una joven de su misma edad. La madre cree que la chica es una vampira y quiere aprovecharse de su hijo. Interviene hasta conseguir que la chica se aleje de su hijo.

 

  • Unos padres sonríen a su hijo que se ha olvidado sus deberes del colegio. Le sonríen y le dicen que ellos tienen sus deberes. Los tienen en el teléfono móvil.

 

  • Un padre llama a la madre de una compañera de su hija porque según él ha tenido un comportamiento inadmisible. Ha colgado en una red social una foto de un cantante conocido con una frase. A juicio de la hija del padre que ha llamado esa frase se refiere a ella. La otra niña lo niega. Los padres se enzarzan en una dura discusión defendiendo a sus respectivas hijas. Lo hacen a través del teléfono móvil.

 

  • Un grupo de padres critica a dos profesores del colegio a través de una red de interconexión múltiple llamada Whatsapp. Los padres creen que esos dos profesores son muy duros, inflexibles y exigen demasiado. ¡Hay que conseguir que el director hable con ellos o haremos huelga!

 

  • Una madre denuncia a su ex marido porque está – según ella – invadiendo la intimidad de su hijo de 9 años porque lee los mensajes de su teléfono móvil. El marido se defiende diciendo que está educando y que el menor está en edad de ser dirigido, ayudado por sus padres.

 

¿Qué habrías pensado si una serie de televisión te hubiera propuesto una ficción así hace 35 años? Los 35 años han pasado y la realidad está superando a la ficción…

La serie Black Mirror, producida por Netflix, ha recreado una situación parecida pero proyectándonos a un futuro hoy inimaginable. El capítulo se llama Arkangel y ha sido dirigido por Jodie Foster. La ficción narra la experiencia de una madre que tiene controlada a su hija todo el rato para alejarla de posibles peligros. Para conseguirlo, encuentra la solución en Arkangel, un servicio por el cual se inocula una sustancia en el cerebro de la niña que permite estar al tanto de sus emociones – filtrar las que le provoquen miedo, generen altas dosis de cortisol -, ver lo que ella ve, saber dónde está (esto ya es posible) y así tenerla constantemente controlada. No quiero hacerte spoiler…. Pero ya puedes imaginar que la madre y la hija sufren lo indecible por ese ánimo maternal de considerar que una buena crianza es el control. Desde Gestionando hijos proponemos que todos nos comprometamos con no sobreproteger a nuestros hijos y no permitir que esta ficción se cumpla. Solo depende de nosotros….y que no creamos que “La clave de una buena crianza es el control” como reza el tráiler de este episodio.

MÁS HORAS CON EL SMARTPHONE QUE EN EL COLEGIO

Padres y madres comprobamos como el título de este post de kids and teens online es más cierto que falso. Nuestrso hijos están tan enganchados como nosotros. ¿Representa esto un problema?

Durante miles de años nuestra especie se ha comunicado básicamente de forma presencial. Hemos desarrollado y perfeccionado nuestra capacidad para transmitir lo que pensamos y sentimos, lo que al mismo tiempo nos ha permitido comprender lo que experimentan los demás. Nuestra comunicación presencial es tremendamente rica: podemos entender a otras personas, deducir su estado de ánimo o incluso prever sus reacciones, con una simple mirada y en menos de un segundo. Nos comunicamos con el tono de voz, con nuestros gestos, con el movimiento de los ojos o de las manos, con los olores y con un montón de sensaciones físicas de las que muchas veces no somos ni tan siquiera conscientes.

Al margen del lenguaje corporal hemos perfeccionado una sofisticada forma de comunicación verbal -oral y escrita- que nos permite transmitir además nuestros conocimientos e ideas a personas que están a miles de kilómetros, y a través del tiempo de unas generaciones a otras.

Estas formas de comunicación nos han permitido establecer complejas relaciones sociales, con multitud de personas de entornos, experiencias y creencias muy distintas. Pero he aquí que en los últimos 20 años hemos desarrollado una nueva forma de comunicación: la COMUNICACIÓN DIGITAL. Y no se trata de un nuevo canal, sino de un formato que tiene sus propias características, que incluye elementos nuevos y también nuevas posibilidades. Y esta realidad no sería un problema que requiera nuestra atención, si no fuera por dos circunstancias muy importantes:

  • La comunicación digital se ha convertido en pocos años en la principal forma de comunicación entre muchos niños y adolescentes. En la actualidad, un estudiante menor de edad puede pasar algo más de 1.000 horas al año asistiendo al colegio o instituto. En España en concreto unas 1.050 horas de media en la enseñanza obligatoria. Pero ¿cuánto tiempo pasa conectado a internet, comunicándose principalmente a través de su smartphone? En España una media de 3 horas diarias, es decir: 1.095 horas al año. Y según los datos publicados por la OCDE en abril de 2017, entre los adolescentes españoles encontramos a un 22% que alcanza las 6 horas diarias de media conectado a la Red (Informe PISA). Es decir, una media de 2.190 horas relacionándose a través de internet, en redes sociales, sistemas de mensajería instantánea como Whatsapp, salas de chat en videojuegos, etc. Por lo tanto, los problemas asociados a la comunicación digital van a tener mucha repercusión entre los niños y adolescentes, como consecuencia de la gran cantidad de horas que le dedican.
  • Nuestra especie no está adaptada ni preparada para esta nueva forma de comunicación. Los últimos 20-25 años no son más que una gota de agua en la evolución humana. Miles de años aprendiendo a interpretar las miradas, gestos, posturas, tono de voz, etc, de nuestros congéneres, para encontrarnos ahora con una forma de comunicación en la que nada de esto parece tener cabida, y que además puede llegar a convertirse en predominante.

Estas dos circunstancias están generando diversos problemas en la comunicación y relaciones que establecen los niños y adolescentes, algunos de los cuales se traducen en conflictos en el centro escolar tras un malentendido surgido en una conversación en Whatsapp o Instagram la tarde anterior. Y también generan, por supuesto, problemas entre los adultos. Todos hemos vivido conflictos entre familiares o amigos, como consecuencia de algún comentario escrito en un grupo de mensajería instantánea. Y todos sabemos las reacciones que puede desencadenar un tweet de 140 caracteres escrito en un mal momento. Hace poco, el curso pasado, desarrollamos y editamos un decálogo para grupos de Whatsapp de padres de colegios, a petición de varios centros escolares preocupados por los conflictos que se generan en estos grupos entre los propios padres, o entre padres y personal del colegio.

Así pues, muchas de las cuestiones que abordamos al trabajar sobre COMUNICACIÓN DIGITAL son del mayor interés no solo para los alumnos de los distintos niveles, sino también para los adultos, y en especial para aquellos que ejercen de educadores, padres o madres. Si queremos que la comunicación en los entornos digitales no termine generando un empobrecimiento de la comunicación humana, y como educadores pretendemos afrontar los problemas que plantea entre los más jóvenes, es necesario trabajar con ellos sobre nuevas formas de comunicación no verbal, desarrollar la comunicación asertiva e introducir técnicas de ciberconvivencia entre nuestros hijos y alumnos.

 

Contenido de las sesiones de formación que se realizan con los alumnos:

http://educalike.es/wp-content/uploads/2017/09/Conferencia-Alumnado-CONVIVENCIA-Y-COMUNICACION.pdf

¿Qué tipo de fotos publican tus hijos?

Las que pueden publicar, las no convenientes y las peligrosas

Realmente Instagram es una red social que puede ser muy peligrosa para los y las menores. Aquí ellas suelen ser más activas. debemos estar pendientes de que hacen nuestros hijos en Instagram y dar criterio. Nada mejor que estas recomendaciones de Empantallados.

índice

A veces los padres no tenemos ni idea, o no comprendemos qué sentido tienen las fotos que publican nuestros hijos. Es bueno que en algún momento hayamos hablado con ellos sobre qué fotos pueden publicar, cuáles no son convenientes  y cuáles pueden llegar a ser incluso peligrosas.

  • Fotografías tipo selfie: el autorretrato es una forma actual y espontánea de comunicarse, que además está de moda. No debe preocuparnos siempre y cuando no sea excesivo el narcisismo o postureo. Sin embargo, estate atenta/o si solo publican selfies, muchas veces frente al espejo, y no incluyen en ellos el sentido del humor.
  •  Fotografías que muestran la intimidad familiar o de los amigos: parece obvio qué fotos no se deben enseñar fuera de la intimidad familiar, pero los adolescentes a veces no lo tienen claro. Cuando se hacen fotos en casa en cualquier momento es bueno que se planteen qué cosas no es necesario enseñar a cualquiera. También con su grupo de amigos: hay cosas que se pueden compartir con el resto del mundo, pero algunas situaciones requieren un poco más de respeto.
  • Fotos que puedan perjudicar el honor de terceras personas: es habitual que reciban una foto de algún compañero o conocido que haya metido la pata en algo, o que sale realmente mal. A veces publicar este tipo de cosas puede hacer verdadero daño al protagonista. ¿Te gustaría que publicaran una foto tuya así?
  • Fotos provocativas: hay una moda entre los adolescentes, bautizada como sexting, que consiste en enviar fotografías íntimas, con contenido erótico e incluso sexual. Normalmente este contenido se envía a una sola persona, pero es muy común que antes o después esas fotos se reenvíen. Si las publican, reenvían o las guardan podrían ser cómplices de algo que puede llegar a ser delito. Hay fotos que es mejor no hacer.
  • Fotos que ofrezcan datos personales: por una cuestión de seguridad no es bueno que los menores publiquen fotos que puedan identificar su domicilio o colegio, ni muestren datos como la matrícula del coche u otros datos personales. Tampoco que su nombre de perfil sea su nombre completo, o con su fecha de nacimiento. Y por último, es desaconsejable  publicar la ubicación, o información sobre dónde han sido tomadas las fotos.

Un 85% de padres y madres quieren más información para educar mejor.

Un estudio de My Word para Gestionando Hijos pone en evidencia la necesidad de contar con mayor formación para los padres. Nos parece muy interesante este estudio, aquí os lo dejamos.

family-286229_1280-e1428988417176

Un 85% de padres y madres cree que le vendría bien tener más información para su labor educativa. Así se desprende de un estudio realizado por la empresa demoscópica MyWord para Gestionando Hijos. Según esta encuesta online, cuyos datos podéis ver aquí, tres de cada diez padres y madres se confiesan perdidos en la educación de sus hijos. El estudio deja una conclusión clara: la gran mayoría de los padres y las madres entiende la importancia de su labor educativa, muestra un enorme interés por hacerlo mejor y prepararse para ello y aplaude la posibilidad de contar con el apoyo de sus empresas o centros de trabajo para educar mejor.

Las madres reconocen en mayor medida su interés por superarse como educadoras: un 36% afirma estar a veces perdida frente al 25% de los padres, y un 88% de ellas ve con buenos ojos recibir información para mejorar, porcentaje que entre los padres es del 81%.

Quieren-información-1024x525

Según la edad, cuanto mayores son los padres y madres aumenta el porcentaje de los que afirman sentirse perdidos con sus hijos en alguna ocasión. Esta diferencia, como se desprende del estudio, probablemente se deba a la etapa evolutiva en la que se encuentran sus propios hijos (ya en la adolescencia, una etapa que no suele ser vista con una mirada amable y tranquila).

La mayoría de las personas encuestadas, un 95%, valora positivamente que se ofrezcan contenidos útiles en los centros de trabajo para ayudar en las tareas como educadores (talleres, jornadas con orientadores, psicólogos o pedagogos). Además, el 98% de los encuestados ve importante o muy importante que los centros de trabajo ofrezcan beneficios y prestaciones sociales a sus empleados, como servicios de escuela infantil o la posibilidad de trabajar desde casa. Eso sí, solo un 13,9% de los madres y padres encuestados conoce a alguien que reciba este tipo de prestaciones en su lugar de trabajo.

La gran mayoría de los padres y madres considera que las medidas de apoyo de los centros de trabajo en la labor como educadores tendría efectos positivos en la eficacia en el trabajo: el 88% así lo cree. Preguntados por los efectos concretos que creen que estas medidas propiciarían, más de la mitad señala la mayor concentración que tendrían en el trabajo (59%), así como una actitud más positiva y optimista (54%) o a estar más centrado o centrada en el trabajo (49,5%).

¿Qué os parece? ¿Os sentís identificados e identificadas con las conclusiones de este estudio?

Back to School: Making the Shift a Little Easier

Good recommendations to return to the routine hand of Dr. Meg Meeker.

bts-shift-1200-1080x627

 

The shift from summer into the fall season can be a tough time for many kids—even if they’re eager to get back to school. If the transition is tough for them, you better believe that means you’ll have your hands full.

I’ve been through the shift many times as a mother, and I’ve watched it in thousands of my patients over the years. Here are a few things I have learned that help make life a little easier during this time:

1. One more hour matters

Studies have shown that when kids get even one more hour of sleep per night, they concentrate and perform better at school. It may not seem like much to an adult, but to a growing child, sixty extra minutes of snooze time helps make them less irritable and it makes teachers (and you) happier, too.

So, move bedtime back an hour. If this is too tough to do all at once, then start with fifteen minutes, then half an hour, and then one hour.

2. Rework bedtime

Many children have difficulty falling asleep at night—especially at the beginning of a school year. They are so used to being active up until bedtime that they have a hard time winding down. If you implement good sleep hygiene, they will fall asleep much more easily.

Make sure they stop watching television, playing video games, or being visually stimulated one hour before bedtime. If they want a snack, make sure it is at least half hour before bedtime and make it light—no heavy foods. They can listen to soothing music or a book on tape (one that is a bit slow moving) to help them wind down. One that is particularly good for kids is the Adventures in Odyssey Golden Audio Series.

3. Make electronics rules clear for everyone

Most kids can’t adequately discipline themselves regarding electronic gadget use. In my experience, most kids (even teens) want help learning to “turn off” stuff but won’t say this. So, begin by making house rules that all electronics stay off from 10-7 am.

Remember, many kids chat or text one another at night, and this keeps your kids up. If some can’t sleep, they will turn on the Internet to watch a show, play a game, etc. You may even need to have all electronics left in the kitchen for the night. Offer to put your cell phone in the kitchen, too. You may start with every other night and move to every night to make the transition more gradual. This is extremely important for kids who have difficulty concentrating on the school work.

4. Don’t skip breakfast

Many parents (and kids) downplay the importance of the morning meal, but studies show that it makes a big difference in a child’s performance. So, make sure your kids eat a good meal. If they have to get up really early, you can make something the night before and zap it in the morning.

For kids who hate breakfast, drinking breakfast can be a good way to get some calories in. Make smoothies with yogurt, protein powder, and some fruit and they can drink it on the way to school. Even an instant breakfast drink mix is better than no food at all.

5. Make weekends fun

Many kids look forward to getting back to school, but others dread it. They grieve leaving the easy, carefree schedule of summer and lose their enthusiasm for life. So, plan small outings on the weekend in order to give them something to look forward to.

You many plan to go to a movie, go to a beach, or go on a bike ride. The important thing is to give them a slice of “summer life” back to help them ease away from it.

6. Be patient

Children starting kindergarten take longer to adjust to their new fall routine, and many parents hit mid-October wondering what happened to their lovely, easy-going child. Be patient, many kids take about six weeks to get back into the rhythm of school.

The kindergarten year is particularly tough for kids, and they need extra sleep (even an afternoon nap) in order to get back on their feet. If you find that you have a little monster on your hands later in the fall, remember that your kindergartner could be particularly tired from working hard to behave, focus on school, and make new friends.

The back to school season is an exciting yet trying one. Just a little focus on making these tweaks to your child’s routine could go a long way in helping them go back to school with success! 

Frases prohibidas: “Empieza el curso… y se te acaba lo bueno”

Volvemos a la carga y estamos felices de volver a encontrarnos. Este curso nos depara buenas noticias y unos post llenos de contenidos para las familias. Feliz entrada de curso.

scott-webb-niño-tirando-hojas-peque-e1472895850687

Pues ya llega septiembre y con ello la vuelta al cole, a la rutina, a las prisas… Quizá a este mes no lo recibamos con el mejor de los ánimos o la mejor de las sonrisas, porque la vuelta es dura. Pero, por mucho que tengamos derecho a manifestar nuestra tristeza por el final del verano y a decir que nuestros hijos están asilvestrados con las vacaciones, ¿es positivo recibir el curso con quejas, amenazas y diciendo, en definitiva “se te acaba lo bueno”?

Lucía y David tienen dos hijos, Mario y Manuel. Han pasado un gran verano en la playa, en la montaña, disfrutando de la piscina de su casa y jugando sin parar con juguetes que tenían muertos de risa en cajones. Y además, han puesto a prueba mil veces la paciencia de los padres: comiendo solo lo que les gusta, remoloneando para leer o repasar lo aprendido durante el curso, teniendo su habitación como una leonera… Lucía y David saben que sus hijos se han convertido en el verano en dos pequeños salvajes. Lucía y David han disfrutado y ahora están sufriendo lo que llamamos el síndrome postvacacional. Y además entienden que sus hijos van a pasarlo mal cuando tengan que atenerse a las rutinas, normas y tareas del colegio. Así que con la llegada de septiembre, no paran de decirles:

-Ya os meterán en vereda cuando empiece al cole. Se os acaba lo bueno. 

-Ya comeréis de todo cuando volváis al comedor. Se os acaba lo bueno. 

-Ya os hartaréis de hacer deberes en unos días. Se os acaba lo bueno. 

Un día, cuando estaban los abuelos en la casa, el abuelo Ramón, tras escuchar estas frases, les dijo, en un aparte:

-Y luego querréis que estén motivados para ir al cole, ¿no? Si parece que les estáis anunciando que van a ir a trabajos forzados… 

Lucía trató de explicar a su padre el porqué de estas frases:

-Las decimos para que entiendan que es necesario volver a tener un poco de disciplina y de rutina, si no la tienen van a pasarlo mal. Y porque, además, la verdad, estamos tristes porque se nos acaba el verano, ¿no es bueno que les digamos que estamos tristes?

Ramón no se dejó convencer por la explicación:

-Bueno, Lucía, escúchate, sonáis a amenaza, la verdad. Yo creo que podríais mandar esas dos ideas que dices sin dar a entender que el cole es como un castigo.

Lucía y David recapacitan y deciden que, en vez de transmitir un mensaje negativo sobre el cole, unos días antes de la vuelta a las clases, empezarán paulatinamente a acostarse antes, a despertarse antes, a preparar las cosas del colegio con ilusión y a reconocer que, aunque están tristes porque las vacaciones han sido geniales, en el cole les esperan muchas cosas buenas. Porque no, no se acabó lo bueno. 

 

Programación y educación

Esta semana queremos recomendaros este post del blog de Enrique Dans. No nos cansamos de decir que están cambiando las profesiones y la forma de aprender a realizarlas. Debemos orientar a nuestros hijos a llegar a estos nuevos trabajos y prepararlos para los cambios que ya están llegando

Kids-codingLo ha dicho Tim Cook, entrevistado por Neelie Kroes en Startup Fest Europe, y estoy completa y radicalmente de acuerdo:

I do think coding is as important – if not more important – as the second language that most people learn in today’s world (…) I would go in and make coding a requirement starting at the fourth or fifth grade, and I would build on that year after year after year… I think we’re doing our kids a disservice if we’re not teaching them and introducing them in that way.”

(Creo que la programación es tan importante – si no más – que el segundo idioma que la mayoría de las personas aprenden actualmente (…) Me gustaría convertir la programación en un requisito obligatorio comenzando en el cuarto o quinto grado, y seguir construyendo a partir de ese año, año tras año… Creo que estamos haciendo un flaco favor a nuestros hijos si no les enseñamos e iniciamos en ese sentido.”)

Vivimos tiempos de intenso cambio: en menos de una década, es muy posible que haya cambiado drásticamente el concepto de trabajo, que muchas personas se dediquen a profesiones que hoy ni siquiera existen, y que estemos en todo momento completamente rodeados de objetos programables. En ese contexto, saber programar va a ser una auténtica lingua franca, prácticamente una necesidad, una forma de relacionarnos con el medio en que vivimos, una forma de intercambiar información de manera permanente entre nosotros y con las máquinas.

Preparar a nuestros hijos para esos cambios es, seguramente, la mayor preocupación que deberíamos tener como padres y como sociedad.

Puedes ver el vídeo de la entrevista, las declaraciones citadas están más bien al final, en el minuto 31:58:

La Computer Science Education Coalition norteamericana, un conjunto de compañías y ONGs que tratan de incrementar las oportunidades para la educación en tecnología en colegios de los Estados Unidos, está solicitando al Congreso una dotación de 250 millones de dólares para tratar de mantener la competitividad del país gracias a los esfuerzos en educación. En Europa, la propia Neelie Kroes ha firmado un “CodePact manifesto“ con Microsoft con el fin de enseñar programación a más de cuatrocientos mil niños y facilitar a la industria tecnológica que “encuentre el talento que necesita”.

Sea para “ayudar a las empresas a encontrar el talento que necesitan” (un enfoque que me parece ampliamente criticable), sea por iniciativa pública, sea por iniciativa privada o sea lo que sea, la idea de enseñar a los niños a programar y a entender la tecnología que manejan en su vida cotidiana como parte de la educación reglada me parece absolutamente fundamental, y cada día más acuciante.

¿Te cansa más educar que trabajar? No eres la única persona…

Padres y madres vamos cansados pero estamos felices. Nuestros hijos nos agotan y llenan nuestra vida. Este post de Gestionando Hijos nos da la claves para poder ir más descansados en esta gran tarea, la de educar.

Michael-Clesle-studio-stresses-frase-maría-Soto-e1463652498399

Según un estudio del Pew Studies Center Analysis , el trabajo de educar a nuestros hijos es incluso más cansado que trabajar. Un 12% de los encuestados considera que cuidar a sus hijos es una actividad “muy agotadora”, mientras que el trabajo remunerado es muy agotador tan solo para el 5% de las personas que contestaron a la encuesta. Seguro que la mayoría de las personas que tenemos hijos no encontramos estos datos sorprendentes. Eso sí, en este mismo estudio se señala que el cuidado de los hijos es una actividad llena de sentido para el 62% de los encuestados, lejos del 36% que considera que el trabajo remunerado tiene sentido. Así que la pregunta podría ser: ¿cómo podemos hacer que el trabajo de cuidar a nuestros hijos nos canse menos y nos llene más?

El terapeuta familiar Craig Pierce da una serie de ideas en un artículo de Forbes para hacer de la educación de nuestros hijos una tarea menos agotadora.

Intenta mantener la calma y el control de tus emociones

Los niños aprenden habilidades viendo cómo sus padres se manejan en diferentes situaciones. Manteniendo la calma, incluso cuando tus hijos tratan de ponerte a prueba, puedes controlar la temperatura emocional en tu hogar en medio del estrés. “Si quieres educar niños que sean capaces de controlarse a sí mismos, gestionar sus emociones y tratar a los demás con cuidado y compasión, tienes que modelar relaciones sanas primero“, según Pierce.

Gestiona tus expectativas. Recuerda que no hay padres perfectos ni hijos perfectos

.Desear una familia perfecta puede hacer que no disfrutes de la que ya tienes. “Los niños que son amados, alentados y a los que se les permite crecer a su ritmo desarrollarán una buena autoestima y confianza”, cuenta Pierce. “Los niños pasan por etapas complicadas que pueden sacar de quicio incluso a los padres más pacientes. Cuando sientas que te estás poniendo nervioso, puede ser útil dar un paso atrás y mirar las cosas con perspectiva. Lo que te pone nervioso hoy generalmente se resuelve en muy poco tiempo. En lugar de fijarte en lo que está mal, confía en que las cosas se arreglarán“.

Pasa tiempo fuera.

Si crees que estás llegando a un límite, puede ayudarte llamar a un familiar o amigo. “Una simple conversación por teléfono puede darte la oportunidad de retirarte y recomponerte”. Como dice Courtney Custer, otra terapeuta citada por Forbes, “es importante construir una red de apoyo. Ser capaz de compartir con alguien que enfrenta los mismos retos qe tú puede ayudarte a recobrar la perspectiva”

Distraer

Si no es posible liberarte un rato de los niños y la situación te está estresando, puedes optar por distraerles saliendo fuera a tomar el aire, o encargándoles una tarea o leyendo un libro juntos.

Conectar

Los niños también se ponen nerviosos, así que para mantener la paz en tu hogar, Pierce recomienda centrarse en la conexión con nuestros hijos, especialmente mediante “la empatía hacia los sentimientos del otro”. Una estrategia que propone es escuchar con atención plena a lo que nos cuentan nuestros hijos. “Cuando los niños se sienten escuchados, crecen sintiéndose a salvo y seguros. Solo eso puede aliviar mucho estrés”.

Y el artículo termina con una reflexión muy importante: “Hay una razón por la cual las azafatas nos recuerdan ponernos las máscaras de oxígeno a nosotros primero, antes que a nuestros hijos. No podemos cuidar de nuestras familias si no nos cuidamos. Aprendamos a identificar las señales de alarma de nuestro estrés y tener un plan para rebajar el nivel de estrés (ya sea hacer ejercicio, salir de escena para calmarse o llamar a un amigo). Cuando te sientes en calma, das a tus hijos un sentido de seguridad que les ayuda a crecer”.

Discapacidad y sociedad ante la inclusión

 

Ya de vuelta de semana santa nos encontramos este post del wordpress: A la inmensa minoría – Enfermedades raras y sin diagnóstico de Claudia Bellido. “Todos somos únicos, diferentes y excepcionales” debemos reflexionar como esta diferencia nos enriquece y nos hace mejores. En el post se explica que “el inconformismo pide una revolución” y ganando pequeñas batallas tantas madres y padres luchan por su cuenta, sin descanso, día a día. Un pequeño homenaje a estas familias.

firefly2-miguel-menorca  Leo y leo sobre inclusión y siempre me ocurre igual, con frecuencia termino con una sensación agridulce y cierta impotencia porque todo me parece muy teórico y poco práctico. Muy bonito pero distante, casi se diría inexistente. El mensaje no llega, no cala, cae por fuera; cuestión de forma, pienso. Y, cuando entramos en el terreno político-administrativo, ya no digamos, entonces se pierden las formas, porque cuesta bien poco vender esperanzas con demagogia. El oportunismo barato siempre encuentra compradores de buena fe que luego se dan de bruces con los recortes. Pasada la campaña electoral, las rebajas no tardan en llegar. Y es que muchos líderes solo se acuerdan de Santa Bárbara cuando truena. Ahí sí que contamos, ¡qué curioso!, y en número nada despreciable. Lo de siempre, la foto y el voto.

Muy pronto entiendes que estás solo y debes escribir tu historia, no hay otra. Así, tantas y tantas fundaciones con nombre propio que viven a contra reloj por encontrar algo de luz al final del túnel. Empiezas de cero, desde abajo, en tu entorno, y poco a poco tiendes redes, sociales o del tipo que sean. Enseguida, algo se mueve a tu alrededor, como los círculos concéntricos de la onda expansiva en el agua. Basta con lanzar una pequeña piedra y la superficie tranquila responde. Luego, no estamos tan solos. ¡VIVEN!

Dar un pequeño paso es como un grano de arena en una playa pero menos es nada. Y tenemos tantos frentes abiertos… que ya merece la pena. Por supuesto que el inconformismo te pide una revolución ya, aquí y ahora, para cambiar un poco el mundo. Es nuestra guerra, sí, nos ha tocado luchar. Y ¡claro que se ganan batallas! No digo lo contrario, aunque a veces tengas ganas de tirar la toalla, o mejor, de tirársela a más de uno a la cara. Esos momentos…

Sin embargo, hay que dosificar energías y emplearlas solo en el momento adecuado. Conviene desahogarse pero no desgastarse, ser realistas y dejarse de espejismos, despegar de un mundo feliz y aterrizar aquí, que tampoco está tan mal. Para empezar, poner los pies en el suelo: ir paso a paso, mirar solo donde colocas el pie e ir subiendo. Aunque te arrastres, no te sostengas, te tambalees o incluso te caigas mil veces o más; ya llegaremos, tiempo al tiempo que la cima espera. Hemos aprendido a no mirar el reloj y a dar las vueltas que sean necesarias para sortear barreras. Por el camino siempre hay pequeñas metas que consiguen grandes sonrisas, momentos llenos de felicidad. Y ahí hay que agarrarse, a esos buenos compañeros de viaje. Que los hay. Lo demás, anécdotas.

Lo primero que uno se pregunta es ¿por qué inclusión? o ¿por qué se me excluyó para que ahora tenga que trabajarme la re-inclusión? Un discurso injusto que no se entiende, o te lleva al acertijo de “¿qué fue primero, el huevo o la gallina?”. ¿Estuviste dentro en algún momento? ¿Cuándo y por qué dejaste de ser uno de los nuestros? ¿Fuiste perdiendo definición hasta borrarte y ser invisible?

Quizá haya que empezar hablando de exclusión. ¿Por qué excluimos lo diferente si todos somos diversos y excepcionales? O ¿cuándo empiezo a ser realmente diferente? El baremo, el límite, el grado, el rasero… ¿a quién corresponde? La tendencia a lo estándar ha existido siempre, como también a señalar la diferencia por mucho que no haya dos iguales. Ahí está el temor a lo desconocido, la falta de información y, muchas veces, de formación. Por no hablar de civismo, ciudadanía, valores y tantas otras cosas que nos llenan la boca. En el fondo, asignaturas pendientes de la sociedad. Y no hablo de los niños, tampoco señalo a educadores y/o padres, sino de los adultos, de todos nosotros que estamos detrás. Y con uso de razón, por decir algo.

Y vuelta a las palabras cargadas de buenas intenciones que se las lleva el viento, magníficas razones sin rastro de obra. De nuevo entramos en bucle y no arrancamos. Es más, nos quedamos enrocados en una especie de morriña recurrente que habla de tiempos pasados mejores pero no resuelve nada. La eterna canción. Tenemos entre manos un gran presente; si no nos gusta, vamos a cambiarlo entre todos porque, juntos, sí que podemos. Y no es un eslogan político, es verdad.

Educar: la magia que no tiene truco

padreeducando-774x1024

Este post de Carlos Pajuelo en Escuela de Padres nos introduce en la magia de la educación. Nos explica que educar es mágico y nos da las gracias por estar ahí, día a día y porque “es la única manera de hacer de este mundo mejorable, un lugar mejor”. Creo que somos nosotros los que debemos darles las gracias a él: GRACIAS!!

Hoy escribo mi post número 100, cien artículos escritos en este blog para madres y padres  con la única intención de animar y de hacer sentir competentes a los padres que están ocupados en la “entretenida” tarea de educar hijos.

100 artículos escritos y siento  no haber encontrado aún la varita mágica respecto a cómo  “hacer felices” a tus hijos y menos aún a vosotros los sufridos padres y madres. Llevamos casi tres años juntos y aún no he dado con las palabras mágicas que hacen que los hijos recojan los juguetes o sus calzoncillos; ni la manera de hacer que se pongan a estudiar; ni que hagan solos sus tareas; ni que obedezcan; que lleguen tempranito a casa y que estén contentos y respondan, con profusión de detalles, a todas nuestras interesantes preguntas. Vamos, que no he encontrado el camino que hay que seguir para que los hijos hagan lo que los padres deseamos: “dar satisfacciones”.

El mago sin magia. Eso es lo que soy yo.

Educar es hacer magia sin trucos, sin varitas mágicas. Educando hacemos que aparezcan en nuestros hijos e hijas comportamientos, valores, actitudes que les ayudarán a construirse como personas autónomas.  Educar es mágico.

Y esta es la magia de los padres: empeñarnos en educar, que es lo que está en nuestras manos, en vez de empeñarnos en buscar esa quimera de la felicidad de los hijos, que por cierto, esa tarea la tienen que hacer ellos solos. Si quieres que tus hijos sean felices no te queda más remedio que ponerte a ser feliz tú.

Yo la verdad no sé qué es eso de la felicidad; lo que está claro es que no es un lugar en el que, una vez que llegas, te ponen una pulserita y te dan todo lo que quieres gratis. Ni tampoco es la felicidad un estado en el que no te afecta lo que ocurre a tu alrededor (eso creo que se llama “pasotismo”); y menos aún la ausencia total de problemas (creo que a eso se le llama muerte).

Soy afortunado porque a pesar de todas estas limitaciones que tengo como mago sin magia, me seguís brindando vuestro apoyo y cariño, por eso en este centenario artículo quiero daros las gracias.

Gracias a todos los padres y madres que me animan a seguir escribiendo porque encontraron alivio escondido en algún párrafo.

Gracias por todas vuestras sugerencias, que me ayudan a ser mejor comunicador.

Gracias por enseñarme que educar es una manera de vivir, que educamos con nuestros propios estilos personales, con nuestras experiencias, con nuestras competencias y con nuestras limitaciones.

Gracias por sonreír cuando hablamos de los “modorros”. Cada vez que sonríes te llenas de energía para seguir educando.

Gracias, especialmente, a los padres y madres que educan a hijos e hijas con discapacidad, con enfermedades mentales; hijos “secuestrados” por las adiciones; hijos ya solo presentes en el recuerdo. Los anónimos padres y madres coraje, porque nos dan ejemplo diario de que el verbo educar se conjuga en primera persona del presente de indicativo.

Gracias a los padres y madres que vierten lágrimas porque creen que son incapaces de encontrar la manera de ayudar a sus hijos. Educar es sembrar y muchas veces los hijos necesitan desarrollar muchas raíces antes de que veamos el tallo.

Gracias por educar, porque es la única manera de hacer de este mundo mejorable, un lugar mejor.

Gracias por agacharos, una y otra vez, a recoger la toalla cada vez que desesperados la arrojamos al suelo.

¿Felicidad? A veces estamos buscándola con tanto ahínco que no vemos que está a nuestro lado, en ti, en tus hijos, en tu familia, en tu trabajo, en la calle. Menos buscar y más sentir.

¿Tú haces magia? Seguro que sí, la magia más blanca que existe, la magia de amar.