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Mi hijo no está en Facebook…

Por Sergio Martínez

¿Cuántas veces hemos oído está afirmación y cuántas otras tenemos que decirle a un padre o madre que están equivocados, que su hijo/a sí tiene un perfil en Facebook desde hace ya un tiempo? Lo cierto es que en mi caso, bastantes veces. Muchos padres, en lugar de zambullirse en el mundo que nos ha tocado vivir e intentar acompañar a sus hijos en la aventura de crecer y crecernos en él, ponen barreras de humo, viven en burbujas de cristal ficticias, en las que tarde o temprano descubrirán que están solos, que sus hijos se han ido fuera, al mundo.

La solución es compleja y sencilla a la vez: hay que formarse, utilizar los nuevos medios y ESTAR en ellos. Nos toca vivir en un mundo que está cambiando, cuyas reglas de comunicación y formas de relación están en constante evolución. Internet no es una moda, no es un sueño del que despertaremos un día, rodeados de hierba verde y alta: es una realidad que nos toca vivir y utilizar para nuestra vida, nuestra forma de entenderla, de creer, de amar.

Además de formarse, como decía, hay que estar. Y no de cualquier forma, sino orgullosos de ello, de lo que somos, de lo que queremos compartir con nuestros amigos y familiares, y, porqué no, con aquellos que no conocemos. Tenemos en nuestras manos, por primera vez en la historia de la humanidad, un medio de comunicación personal, para contar lo que queramos al resto del mundo, bueno, malo, con mucho o ningún interés. Pero libre y de personal, auténtico, de cada uno.

Además de eso, podemos nutrirnos de conocimientos de todo tipo, gozando de la democratización del conocimiento más potente que ha habido en la historia y que ha venido para quedarse: podemos leer y estudiar de todo, con poca o mucha fiabilidad. Así, es fundamental (y más que nunca) ayudar a nuestros hijos a desarrollar criterio, capacidad de discernir lo que es verdad de lo que no lo es. Deben ser hombres de criterio. Y eso no lo conseguirán encerrados en un mundo que no es el real, sino zambulléndose en él. Y como no están preparados para ello, debemos lanzarnos al agua con ellos: al fin y al cabo, somos sus mentores también para ello…

Publicado en  Protect your Children / Protege a tus hijos!

10 motivos para dejar a tu hijo abrir una cuenta en una Red Social

Por Nacho Viché

En este artículo queremos dar algunos motivos para que “dejes a tu hijo” apuntarse a las redes sociales. Mejor dicho, vamos a intentar reflexionar, anticipándonos a la siguiente pregunta: ¿Qué haría yo si mi hijo, aún menor, me dijera “quiero abrir una cuenta en una red social?

Sabemos que si no le dejamos, lo hará él con sus amigos o, incluso, se la abrirá otro.

Los chavales están acostumbrados a quemar etapas, con pura efervescencia. Hay que ayudarles en su intemperancia, enseñándoles a esperar, a poner freno, evitando siempre que sea el freno de emergencia. Cada cosa tiene su edad y las redes sociales también la tienen. No se trata de cerrar puertas, sino de ayudarles a abrir caminos. Al ejercer la autoridad los padres establecemos los límites entre lo bueno y lo malo. El objetivo final y último es pasar de la exigencia a la autoexigencia. Con nuestro ejemplo y actitudes ante la vida transmitimos nuestros valores, que serán el modelo más inmediato de referencia para ellos.

Pero volvamos a la pregunta: “Todos mis amigos están en la red social, me quiero crear una cuenta”.

A los chicos y chicas nacidos desde 1996 hasta la mitad del primer lustro de la primera década del 2000 se les conoce como “Generación Z”, son nativos digitales, tecnológicamente muy conectados, tecnodependientes.

Evidentemente cada uno ‘es como es’ y tiene sus cadaunadas. No se puede medir a todos con el mismo rasero. Si en algún momento te pide permiso para darse de alta en una red social, aprovecha esa oportunidad que te da, para hablar con él. Él no espera que le des permiso. Tampoco es bueno dárselo de inmediato, puedes negociarlo, incluso consensuar una fecha para ello. Debes tener presente que si el menor tiene menos de 14 años y hace alguna tontería, sus padres deben responder civilmente de sus actos, pues él no tiene aún responsabilidad penal.

Partiendo de la base de que los menores de 14 no pueden crear una cuenta en una red social, vamos a suponer que está apunto de cumplir los catorce, y así responder a la pregunta:

¿Por qué debería permitir a mi hijo abrir una cuenta en una Red Social?

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No me gustan los amigos de mi hijo, ¿qué hago?

Por Carlos Pajuelo


“No me gustan las amistades de mi hijo, sobre todo uno que fuma y dice palabrotas, y realmente estoy preocupada por la influencia que puedan tener en su comportamiento,” me escribe  Carmen en un correo que me ha enviado,  y me pregunta: ¿Debo prohibirle salir con amigos que considero que son una mala influencia? ¿Le digo lo que pienso sobre sus amigos, o me callo y cruzo los dedos?

Ante las muchas preguntas que me hacen los padres sobre qué hacer con las presuntas malas amistades de sus hijos, yo siempre respondo al estilo gallego con otra pregunta: “¿Le vas a buscar tú los amigos que le convienen?” Ante la imposibilidad de esta medida, lo que tenemos que hacer los padres es intentar que aprendan qué es eso de la amistad, y para eso es necesario dos factores: tener la posibilidad de elegir sus propias amistades, y observar cómo sus  padres valoran y disfrutan de sus amigos.

Educar a los hijos tiene como finalidad enseñarles a gobernar su propia vida, que sean autónomos, que tengan metas, que se valoren para poder dar valor lo que les rodea, y éste es un camino en el que hay riesgos, riesgos que son inevitables porque,  como en todos los aprendizajes, la posibilidad de cometer errores está presente.

Y los padres tampoco debemos olvidar que cuando aparecen las dificultades en la relación con un hijo, tenemos una tendencia a predecir catástrofes respecto a su futuro.

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La participación de los padres, clave en el éxito escolar

Por Carlos Pajuelo


Foto: Una niña y su madre de la mano entran juntas en el colegio. / Anne-Christine Poujoulat.

“¡Ay madre, qué ganitas tengo de que empiece el curso, y volvamos a la normalidad!” dice en bajito mi amiga Paqui mientras observa a sus niños desayunar a las 11 de la mañana. Dentro de poco, cuando las televisiones vuelvan a hablar del síndrome postvacacional, nos hagan ver que necesitamos un curso de idiomas o nos presenten coleccionables de todo tipo, en ese momento, volveremos a la “normalidad”.

Los padres siempre están educando pero podemos aprovechar estos días para hacer una “pretemporada”, como los futbolistas, una preparación, no sólo de los materiales que se van a necesitar para el próximo curso, libros, uniformes, material escolar… sino una preparación sobre cómo vamos a abordar determinados aspectos referentes a mejorar la educación de nuestros hijos durante el próximo curso.

Si hacemos las mismas cosas que antes, obtendremos los mismos resultados. Einstein, que era un hombre listo, es el autor de esta frase. Ésta es mi propuesta para la pretemporada: introducir algunas novedades. Es complejo, lo sé, pero algo hay que hacer.

Os voy a proponer varias acciones que considero os pueden ayudar a vosotros, como padres, y a vuestros hijos.

Para empezar, nada mejor que mejorar nuestra participación en la vida escolar de nuestros hijos. La participación de los padres es un importante factor del éxito académico. Y no hay mejor manera de comenzar a participar que la de colaborar con el AMPA del colegio o Instituto.

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¿Cómo no perder la calma con los niños?

Por Carlos Pajuelo

Perder el control, cuando estás educando, es algo que puede ocurrir y de hecho nos ocurre. Que se lo pregunten a mi amiga Paqui que me escribió un correo electrónico con en el asunto “Paqui a punto de reventar” y con el siguiente texto: “Carlos, ya no puedo más”.

Y me sigue contando: “Carlos, esto de la crianza es un no parar, me da la sensación de que en vez de una madre soy un guardia de la porra que está en una continua batalla con los niños y tú me dices que intente estar calmada. Pero ¿qué hago? Esta misma mañana, por enésima vez, no han recogido el cuarto, y yo venga a decirles “¡claro!, como aquí tenéis a la criada para todo, que eso es lo que soy,¡ una chacha!”.

Esto dicho con serenidad e ironía, pero ni caso. Y al ratito los niños empiezan a pelearse, y les vuelvo a decir con seriedad y menos ironía “¿pegarse dos hermanos? ¡No seáis cafres! ¿Dónde se ha visto eso?”y ya sé que tú me dirías que los inventores de la primera pelea fueron los famosos hermanos Caín y Abel. Y a continuación les pido que se vayan a su cuarto y ni caso. A estas alturas me estoy empezando a irritar, y empiezo a decir en tono cada vez más alto ¿Cuántas veces tengo que repetirlo?, ¿es que hablo en chino? Y entonces mis hijos me miran como si realmente fuera la propietaria de una tienda cien.  Y a la hora de comer me dicen  “¡que asco! otra vez lentejas”, y luego por la tarde me piden dinero para comprar cosas que dicen que necesitan urgentemente, y en ese momento les suelto “te crees que mi cartera es el Banco de España“. Y ¡exploté!, y me puse a gritarles como una posesa y a decirles cosas que luego me hacen sentir fatal“.

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Incentivar a los niños

Del Blog: Comete la sopa

No me puedo quejar con mis hijos, pero de vez en cuando tengo que recordarles las cosas que hay que hacer, cómo hacerlas, cuándo…..qué os voy a contar que no sepáis!.

No me gusta ser la típica madre cansina, y como estoy segura que mis hijos no sufren de sordera, no hace falta repetir hasta la saciedad las cosas y menos gritando.

Desde un tiempo para aquí, con mi chico grande estoy haciendo Tablas de Incentivos. Empezamos con el tema de que no se olvidase la ropa de gimnasia en el vestuario del cole, o con que hiciera los deberes limpios y ordenados, poco a poco.

No creo que haya que atosigarles con muchos objetivos a la vez. Cuando consigan el que en ese momento consideremos que es más importante, pues iremos a por otro. Esta es mi humilde opinión, y claro, yo estoy hablando de niños pequeñitos, si ya hablamos de otras edades es otra cosa, ya me tocará!.

Todo esto se basa en unas normas claras de conducta y en cumplir unas rutinas, dejarles claros los límites y objetivos a cumplir. Con esto favorecemos la autonomía de los niños.

Estas tablas tratan de premiar la conducta, no de castigar. Junto con el niño pactaremos el premio a conseguir: ir al cine, jugar en el parque, hacer una excursión…. (no es necesario que sea algo material!).

Aquí os dejo algunos ejemplos de tablas de incentivos:

http://www.cometelasopa.com/incentivar-a-los-ninos/

Tus Hijos y la Televisión

Por: Lorena de Bianchi

Ver la televisión es uno de los pasatiempos favoritos de los niños y adolescentes, y mientras ésta puede ser informativa, entretenida y de buena compañía, también puede influenciar a tus hijos de manera negativa.

Generalmente, cuando hay niños pequeños en casa la actitud de los padres hacia la televisión se divide en dos: Los que dejan ver la tele en cualquier momento y cualquier programa y los que no dejan ver tele en absoluto. Pero para todo, se debe encontrar un balance, porque no todo lo que se ve en la tele es totalmente malo o totalmente bueno.

Hablemos de lo malo primero: aquí es un poco más fácil pues todos sabemos que no debemos permitir ver violencia, películas o programas destinadas a los adultos o programas con contenido sexual.  Sin embargo, hay padres que porque ven a sus hijos ver una caricatura, no creen que nada malo puedan estar aprendiendo, cuando hay caricaturas, dirigidas a los niños, que tienen un mensaje negativo o que incluso tocan temas sociales de los cuales los niños pueden no estar enterados y se confundan!  Y no digamos de los adolescentes que en general pueden ver lo que les venga en gana y en una televisión colmada de “reality shows” que de realidad no tienen nada, pues vaya si no salen con una visión distorsionada de lo que es el mundo, y no digamos ideas extrañas y poco apropiadas!!

Pero no todo lo que se ve en la televisión es malo y si nos guiamos por unas cuantas reglas básicas, lograremos sacarle el mayor provecho a esas horas que se pasan frente a la tele.

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El secreto de Jiroemo Kinura

Por Angeles Montuenga

La vida cansa. Sin embargo hay personas  a las que  tal afirmación  parece afectarles algo menos. Puede que les agote, pero no lo cuentan.

Puede que reposen de tal modo que recuperen esa energía vital de la que se autoabastecen sin límite.

O puede que su secreto sea la  capacidad de ilusionarse  con aquello que tienen entre manos.

Nuestras prisas diarias impiden que tomemos  los respiros necesarios  para abordar la vida desde la serenidad. Vamos sacando la lengua o el hígado… y nos perdemos aquello que es esencial : disfrutar del presente que se nos regala.

En este sentido la cultura oriental tiene mucho que enseñarnos. En general su modo de ser pausado, delicado, atento  responde a una capacidad trabajada de asombrarse y recrearse en lo pequeño, en lo real.

Su sosiego y la toma de conciencia centrada en aquello que  hacen, probablemente les imprima un ritmo adecuado para la contemplación y el asombro…

Y esa simiente es la semilla necesaria para hacer crecer la curiosidad intelectual. El  detonante de todo aprendizaje del desarrollo humano: la necesidad  de saber, de buscar respuestas. El secreto de la alegría y la longevidad.

Jiroemo Kinura así lo cree. 113 años y sigue aprendiendo. Contesta a las preguntas de su entrevistador en inglés , lengua que estudia desde hace poco. Aprende, vive en familia y sonríe.

Hoy me he oído decir : “educar cansa…” Al recordarlo, siento vergüenza.

Si no te cansas, no avanzas – parece decirme con su actitud el joven Kinura-.Y si no avanzas,  retrocedes. Y si no te cansas, no aprendes. Y si no aprendes, te mueres o envejeces por joven que seas….

En fin, todo lo que vale cuesta. Vivir una vida llena de sentido y acompañar a tus hijos en su camino hacia la madurez ¡es agotador !. Hacerlo sin perder calma,  para nota. Y si a esto  le sumas la astenia primaveral y los festejos de mayo, sobresaliente Cum Laude.

Este es el vídeo que me inspira el post:

Un mezcla de todo lo que andaba yo diciendo…

Por Angeles Montuenga

Publicado en: http://mi-contra.blogspot.com.es/2012/05/el-secreto-de-jiroemo-kinura.html

¿Conoce usted a sus hijos?

Oswaldo Pulgar Pérez

Pienso que nunca insistiremos bastante en la necesidad de conocer a nuestros hijos tal como es cada uno. Esto evita cortarlos a todos por el mismo patrón. No se trata de educar robots, sino personitas que tienen su carácter, su modo de reaccionar, sus debilidades y sus  fortalezas. No son adultos pequeños.
Pasa lo mismo, aunque en un nivel distinto, al profesor con sus alumnos. No hay duda de que se educa  mejor, cuanto mejor se les conoce. Hoy día es una tarea poco menos que imposible. El ajetreo diario nos distancia e impide esa convivencia tan necesaria.

Hay que estar precavidos para aplicar el correctivo y buscar el tiempo para compensar nuestra ausencia, o la de ellos. No nos podemos quedar con saber su edad, el día de su cumpleaños, las enfermedades que ha tenido y el sobrenombre de su mejor amigo. Eso es mucho, pero es poco.

El diario colombiano El Tiempo de Bogotá propone algunos recursos. Conocer a los hijos tiene, entre otras ventajas que se les puede orientar profesionalmente. Cuando saben en qué pasos andan pueden prevenir una mala experiencia. Cuando ya tienen claro lo que les depara el futuro, podrán aconsejarlos.

Ponerse en los zapatos de los muchachos. En otras palabras, arrodillarnos para comprenderlos mejor. Nos interesa saber qué sienten, cómo perciben el mundo y qué esperan de la vida. ¿Cuál es la película que les impactó? ¿Cuál su color preferido? ¿Qué lo pone triste? ¿Qué lo hace feliz?

Si los tratamos nos daremos cuenta de para qué son buenos. Si el muchacho no tiene cualidades de deportista o de músico, de nada valdrá obligarlo a inscribirse en esas actividades y terminará odiando lo que pretendemos imponer.

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