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Enseñar sin dar órdenes ¡es posible!

Desde Gestionando Hijos nos recomiendan como aprender a interiorizar hábitos de convivencia en familia. Cuanto antes nuestros hijos aprenden a ser responsables y autónomosmás paz en la familia. Pero lo más importante es no enfadarse. Ana Nieto nos recomienda como podemos aprender.

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A nadie le gusta que nos digan lo que tenemos que hacer. A los niños tampoco. Por eso, el decir mil veces “recoge tu cuarto”, “tómate la leche”, “haz los deberes” no funciona mucho y solo consigue agotarnos y hacernos perder la paciencia. Como explica la pedagoga Maite Vallet, “se acostumbran a nuestra repetición y les entra por un oído y les sale por el otro”. Entonces, ¿cómo hacemos para enseñar sin dar órdenes? ¿Cómo conseguimos que asuman o interioricen esos hábitos sin enfadarnos?

Enseñar sin dar órdenes

¿Quieres que tu hijo interiorice sus hábitos como hacer la cama, recoger su cuarto, hacer los deberes o levantarse a la primera todos los días? Lo primero: es importante que no nos enfademos. Sabemos que no es fácil, porque muchas veces te llevan hasta el extremo, pero como nos recuerda Maite Vallet, “no podemos olvidar que somos un ejemplo de comportamiento para nuestros hijos. Cuando nos enfadamos porque no han hecho algo que les hemos pedido, les estamos enseñando a enfadarse siempre que alguien haga algo de una forma que a ellos no les guste, para conseguir, de esta forma, revertir la situación”.

Si lo que queremos es que nuestros hijos sean responsables y asuman sus tareas, tenemos que educarles, enseñarles para que lo hagan. Si les damos órdenes, solo conseguiremos que sean obedientes, que lo hagan porque se lo hemos dicho, pero con ello no aprenden a saber por qué lo tienen que hacer. Esto es algo que dice con mucha razón el psicólogo Antonio Ortuño.

Recomendaciones para que interioricen los hábitos

Maite Vallet nos da algunas pautas:

  1. Enseñarles paso a paso, no sobre la marcha. Como nos cuenta Vallet, “no van a aprender a ordenar su armario por la mañana cuando tenemos prisa. Lo tendremos que hacer por la tarde o el fin de semana. Las prisas dificultan o impiden el aprendizaje”.
  2. Paso a paso y de una en una. No podemos pretender que nuestro hijo haga todo desde cero: recoja los juguetes, haga su cama, los deberes, se lave los dientes… Tenemos que tener paciencia e ir poco a poco. Si conseguimos que recoja los juguetes antes de irse a dormir todos los días, eso ya es un logro. Poco a poco irá asumiendo nuevas tareas.

  3. Échale una mano. “Algunos hábitos les puede resultar muy costosos”, señala Vallet, por lo que nos recomienda que les echemos una mano. Por ejemplo, a hacer la cama. “Seguramente al principio tengamos que ayudarles para que luego lo vayan asumiendo solos”, añade la experta.
  4. Anímale. Puede que la cama no la deje perfecta, pero “le tenemos que animar comprendiendo que le cuesta. Reforzar las conductas positivas hará que las repita. Desde el reconocimiento y el afecto se consiguen más cosas que desde el castigo”, subraya Maite.
  5. Sé exigente y cumple las normas. Hasta que aprenden y automatizan estos hábitos, Maite nos recomienda “ser exigentes. No podemos asumir nosotros sus hábitos”. Aunque veamos la habitación superdesordenada. Si tiene que asumir ese hábito, no podemos ir y recogerla nosotros porque entonces se quedan con que al final lo vamos a recoger nosotros.
  6. Enséñale las consecuencias. En este punto, Maite habla de que “no buscamos un castigo porque se han portado mal, buscamos una consecuencia que les anime a hacer lo que les cuesta. Si hacen lo que les cuesta, como recoger el cuarto, harán lo que les gusta, como ir al parque, es decir, encontrarán una consecuencia positiva”. Para el niño, este aprendizaje se resume en, según la pedagoga, “si actúo de acuerdo a mis objetivos, obtengo una motivadora recompensa, consigo lo que me propongo”.

Lo absurdamente incompatible

Por Catherine L’Ecuyer


Esta semana, os presento 2 puntos de vista absurdos en sí, y absurdamente incompatibles entre sí. Sin embargo, con esos paradigmas se educan a muchos niños.

Primero, una cita muy buena sobre un tema que se repite ad nauseam en el ámbito escolar, hasta parece que aquello se haya convertido en el principio y el fin de una buena educación: la creación de los “hábitos”, para adelantar etapas. “El hábito de trabajar” con 3 años, “el hábito de hacer los deberes” con 5 años, etc.

“Lo que se observa a lo largo de todo el sistema de enseñanza es un adelanto de los métodos propios de determinadas etapas, a edades más tempranas, “para preparación” o “para crear hábito”.Pues bien, tanto por los fines, como por los resultados, es obvio que es una estrategia equivocada. (…) ¿Tendría algún sentido que exija a mis hijos que comiencen a presentar la declaración de la renta a partir de los catorce años? NO, pero podría justificar que de esa manera comienzan a desarrollar el hábito. Con el objetivo de desarrollar hábitos de conducta, también podría aconsejar a mis hermanos, ya casi todos mayores de cincuenta años, que comiencen a vivir en residencias de ancianos. Así cuando les toque, ya están acostumbrados. Cada edad, cada etapa, tiene unas necesidades particulares y debe tener unos métodos de enseñanza que le sean propios. Adelantarlos NO es mejorar el sistema.” (Nacho Calderón)

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