Entradas

Tenemos que jugar más

El tema del juego es uno de los más importantes en la formación de nuestros hijos. Este post de Gestionando Hijos nos señala la importancia que tiene en su educación. Os lo recomendamos.

00

Jugar es un derecho reconocido en el artículo 31 de la Convención de los Derechos del Niño de Naciones Unidas. Sin embargo, si leemos los siguientes datos, podemos pensar que a pesar de saberlo, no lo hemos interiorizado:

  • Solo el 10,3% de los niños menciona a sus madres y padres como compañeros habituales de juego.
  • Solo el 18,3% juega habitualmente en espacios exteriores, tales como parques y calles. El 75% juega en espacios interiores privados (domésticos).
  • No juegan a diario, sino cuando las actividades programadas durante la semana se lo permiten. Lo cual demuestra un abuso de las extraescolares.
  • En resumen: se detecta una pérdida progresiva de espacios y tiempos libres para el juego en la vida de los niños y niñas de las sociedades modernas.

Son datos de un estudio sobre el juego infantil elaborado por IKEA, UNICEF, la Universidad Complutense de Madrid y la fundación Ashoka, para el que han entrevistado a más de 1240 niños y niñas de entre 3 y 12 años en diferentes puntos de España.

Sobre esto reflexiona esta semana Leo Farache.

Ampliación del permiso de paternidad: opinan nuestros expertos

El debate está servido: los permisos de maternidad y paternidad. Los expertos opinan, pero ¿qué opinamos nosotros, padres y madres? es bueno hacer una reflexión al efecto. Aquí os dejamos de la mano de de Gestionando Hijos diferentes opiniones.

child-cute-dad-105952

El Gobierno y Unidos Podemos han acordado un calendario para equiparar los permisos de maternidad y paternidad, de manera que sean iguales, intransferibles y remunerados al 100%. La noticia ha abierto el debate en la calle y, por supuesto, en las redes sociales sobre el reparto entre hombres y mujeres de los cuidados infantiles en el hogar, sobre la forma en la que a la mujer le afecta laboralmente que su baja sea, hasta la fecha, superior en tiempo que la que puede disponer el padre, y sobre la necesidad de ampliar la baja maternal más allá de las 16 semanas.

Desde Gestionando hijos hemos querido tratar el tema preguntando su opinión a nuestros expertos. Creemos que escuchar diferentes puntos de vista nos permite crearnos el nuestro propio. Allá vamos:

Antonio Ortuño, psicólogo infanto-juvenel: “Un bebé, al nacer, necesita más a su madre que a su padre. La madre es imprescindible, ya que atiende a todas las necesidades del bebé. Por eso, los permisos para el cuidado del bebé deben priorizar a la madre, reconociendo y facilitando su decisiva labor. La educación consiste en pasar de ser imprescindibles a prescindibles, y, en este proceso, el padre tendrá su papel clave junto a la madre”.

Silvia Álava Sordo, psicóloga: “Creo que es muy bueno que se abra el debate y tener la posibilidad de que cada familia pueda decidir en función de sus necesidades y de sus circunstancias. Ambas opciones son válidas. Que el padre se quede a la vez que la madre es positivo, dado que la crianza es un tema de los dos progenitores y es aconsejable que el padre también participe. En el caso de que sea la madre quien prorrogue la baja, facilitaría la lactancia materna hasta los seis meses de edad. Lo cual también es muy positivo. La buena noticia es que habrá la posibilidad de elegir”.

Alberto Soler, psicólogo: “es un tema muy complejo para el que yo no tengo la solución, no sé cuál es la mejor fórmula. Sin embargo, mi opinión es que tenemos un entorno social todavía muy inmaduro en cuanto a corresponsabilidad. Las bajas igualitarias e intransferibles implican un cambio que para algunas familias puede ser positivo, pero ni es la solución final, ni puede ser lo único a lo que aspiremos. Mientras acabamos de conocer la noticia que a los padres nos van a igualar el permiso de paternidad con el de maternidad, a las madres, que son quienes paren y quienes amamantan, no se les incrementan sus miserables 16 semanas, que no cubren siquiera los 6 meses de lactancia materna exclusiva recomendados por todos los organismos internacionales, entre ellos la OMS, UNICEF, APA, AEP, etc. Es decir, hay presupuesto para incrementar los permisos de paternidad de los hombres, pero no para incrementar los de las mujeres. Creo que era José María Paricio quien hacía ver el pensamiento y el entorno tan “machista” que se puede esconder detrás de esas prioridades. Teniendo los permisos maternales más cortos de Europa, quizá la prioridad debería haber sido otra: primero dignificar el permiso de maternidad, para después, y sólo después, igualarlos a los paternos. Pasamos al tema de que sean iguales los permisos: este modo de entender la igualdad significa que tanto padres como madres pueden proporcionar los mismos cuidados a un recién nacido, cuando no es así. A los cuatro meses, que es cuando acaba el permiso de maternidad y “se incorporaría” el padre (según la propuesta que se ha hecho hoy mismo), el bebé todavía necesita y es muy dependiente de su madre, sobre todo, en relación con la lactancia. El papel del padre es muy importante, pero  es uno muy distinto al de la madre. Otro tema es el de la intransferibilidad del permiso; en la mayoría de países europeos con permisos más extensos (alrededor de los 12 meses, por ejemplo) lo habitual es que sean transferibles; este hecho significa que quienes quieran repartirlo “al 50%” puedan hacerlo, y también posibilitan a aquellas madres que quieren emplear más tiempo en el cuidado de sus hijos la posibilidad de realizarlo, así como que las deseen reincorporarse inmediatamente al trabajo, también. Cada familia posee una realidad distinta, e imponer a todas una misma solución me parece, al menos, arriesgado. En estos momentos, desde mi punto de vista, la prioridad debería ser ampliar los permisos maternales, mínimo hasta los 6 meses, y una vez logrado este objetivo, ir incrementándolos de manera progresiva y continuada también junto con los permisos paternos, con la flexibilidad suficiente como para que cada familia pueda elegir el modelo que mejor encaja con sus necesidades. Debemos llegar a un modelo en el que la madre que quiera trabajar pueda hacerlo, pero también que aquella que quiere cuidar a su hijo ella misma, sin tener que delegar en su pareja, familia o guardería, esté protegida y respaldada para hacerlo”.

Alba Alonso Feijóo, profesora, fundadora de RealKiddys, proyecto por una infancia sin estereotipos de género: “No creo que podamos debatir entre si es mejor aumentar el tiempo a la madre para que de el pecho a su bebé o al padre para que los hombres se puedan ver más implicados en el cuidado de los hijos. Ambas cosas son necesarias.  Y en el caso de los hombres si ese permiso de paternidad no se hace obligatorio e intransferible aumentarlo tampoco tendría demasiado sentido. Muchas empresas seguirán mirando mal a los hombres por cogerse ese tiempo (pues aún consideran que ese es terreno de las mujeres) y en muchos casos acabarán por no hacerlo por miedo a tener algún tipo de represalias en el trabajo. La única manera de cambiar mentalidades es haciéndolo obligatorio para los dos. Como madre de dos y maestra sé que el primer año es fundamental para desarrollar un vínculo de apego con nuestra hija o hijo. Y ese vínculo no ha de ser solo con la madre. Creo que deberíamos seguir aumentando el tiempo de permiso en ambos casos. Es bueno para la crianza, es bueno para que la mujer no esté discriminada laboralmente, y es bueno para que el hombre aprenda a disfrutar del cuidado y la paternidad sin verse tampoco penalizado por no cumplir en su trabajo.”

Begoña Ibarrola, psicóloga experta en educación emocional: “debe darse más tiempo de permiso a la madre puesto que el vínculo que se debe formar en ese primer año, que ha comenzado antes de nacer, se fortalece con el tiempo que pasan juntos. Es importante que el padre se vincule y cuide al hijo pero en este periodo la presencia de la madre es mucho más importante. Lo ideal sería permitir 1 año de baja por maternidad aunque ya sé que el tema económico es el que manda, pero si cuidamos esta etapa, revertirá en una sociedad mejor, más sana y equilibrada”.

Jessica Gómez, escritora: “Creo que mientras el permiso sea transferible, se seguirá esperando del hombre que haga precisamente eso: transferirlo.  Porque en esta sociedad machista hasta la médula se espera del hombre que trabaje, no que cuide. También creo, y lo creo profundamente (y me parece además un punto importantísimo), que la madre también tiene derecho a ser cuidada.  Que la madre tiene derecho a dedicarse por entero a su bebé, que el bebé tiene derecho a ser abrazado por su madre 24/7 y no tener que estar un rato llorando en la hamaquita o la cuna porque mamá está terminando de tender la ropa o justo tiene la sartén al fuego. Creo que lo ideal sería tener ambos el mismo número de semanas intransferibles y, además, varias semanas más de libre disposición. Y que el mismo derecho debe darse a toda la diversidad de familias que existen en nuestra sociedad. Que a poquito que la idea se hubiera madurado más, se habría podido llegar a un mejor avance de la situación, más equitativo, oyendo más voces, satisfaciendo más necesidades y priorizando al bebé. Que les han podido las prisas.

Desde mi punto de vista queda mucho por caminar aún para conseguir la política de conciliación que nuestros bebés realmente necesitan, y que este paso no es, desde luego, el que muchas habríamos querido o el que yo habría elegido, pero es un paso y es a mejor, que ya es algo. Me quedo con que la conciliación está en la lista de prioridades de la agenda política, y que este es el momento de seguir apretando”.

Laura Baena, fundadora del Club de las Malasmadres: “En cuanto a la baja de maternidad y paternidad, en el club, porque esta no es una opinión personal, sino que está basa en las necesidades expresadas por más de 500.000 malasmadres y en nuestros estudios realizados, creemos en dos aspectos clave:

 

  1. Debe ser INTRANSFERIBLE, porque como cualquier otro derecho (vacaciones, por ejemplo) debe disfrutarse individualmente y no de forma compartida. No nos gusta hablar de un derecho familiar, sino de persona. Los estudios muestran cómo los permisos transferibles acaban recayendo en hombros de la mujer, lo que implica que los roles tradicionales de género puedan aparecer (siendo la mujer la encargada cuidado y los hombres los encargados de volver a la vida laboral profesional activa).
  2. Deben ser IGUALES: Pese a que sabemos que la duración ideal de un permiso de maternidad o paternidad debería ser de 6 meses siguiendo las recomendaciones de la OMS, también somos conscientes que hay que establecer prioridades. Y en este sentido creemos que apostar por hacer los permisos iguales es prioritario, puesto que favorece que el hombre se implique en las tareas del cuidado y pueda disfrutar de su derecho igual que la madre. De esta forma conseguiríamos:
  • Mejorar el aprendizaje de nuevos roles y reduciríamos la falta de corresponsabilidad en los hogares
  • En las empresas se consideraría igual a un hombre esperando a un hijo/a que a una mujer embarazada y evitaríamos la discriminación por sexo.

Obviamente, como hemos comentado, los próximos pasos apostarían por defender la ampliación DE AMBOS a los 6 meses. Otros aspectos que creemos que son importantes destacar son:

  • Que no se deban disfrutar a la vez. Es decir, dejarlo de forma optativa para la organización familiar. De esta forma el bebé podría estar cuidado por sus progenitores casi un año.
  • Que se paguen al 100%. Esto es importante para que el sueldo no sea un argumento para dejarlo de hacer y que las empresas puedan asumir la falta del empleado o empleada”.

Retos educativos: Educar para descubrir y cultivar el talento

Empezamos un nuevo curso escolar y nos ha parecido muy interesante este post de Gestionando Hijos que os presentamos. Nos volvemos a ver con nuevos artículos muy estimulantes y que nos van a animar en la maravillosa tarea de educar a nuestros hijos.

En Gestionando Hijos estamos muy de acuerdo con las palabras de Natalia Ginzburg que ya publicamos aquí: “Lo que debemos realmente apreciar en la educación es que a nuestros hijos no les falte nunca el amor a la vida. ¿Y qué es la vocación de un ser humano, sino la más alta expresión de su amor a la vida? Nosotros debemos esperar, a su lado, a que su vocación despierte y tome cuerpo”. Por eso, uno de los retos educativos que os proponemos es educar para descubrir y alentar el talento. Hablaremos sobre este tema en nuestro evento en Barcelona con Fernando Botella. 

Si queremos que nuestros hijos se sientan contentos consigo mismos y además se sientan relevantes al dar lo mejor de sí para la sociedad, es importante acompañarles para descubrir o potenciar lo que les gusta hacer. De otro modo, si nuestros hijos no son fieles a su pasión o su talento, probablemente vivan una vida un tanto frustrante al dedicar buena parte de su tiempo a algo que no les gusta.

Nos gusta especialmente cómo define y habla el profesor Ken Robinson del talento, al considerar que todos los niños tienen un talento, o un elemento, que la educación debe ayudar a despertar y potenciar. En esta misma línea, Albert Einstein decía que “Todos somos unos genios. Pero si juzgamos a un pez por su capacidad para trepar un árbol, pasará toda su vida creyendo que es un estúpido”.

Quizá no sea fácil descubrir el talento de nuestros hijos, especialmente si nos hallamos sumidos en el frenesí de la vida escolar, las actividades extraescolares y las prisas del día a día, pero si observamos y escuchamos a nuestros hijos  veremos que hay actividades que les interesan especialmente o que se les dan especialmente bien. Para ayudar a descubrir su talento, apostamos por, como indica Leo Farache en esta entrevista,   por “presentarle muchas experiencias, ponerle en contacto con muchas oportunidades”. Una vez que nuestros hijos descubren lo que les gusta, lo ideal es “acompañarle, emocionarle, apoyarle, inspirarle”. Cuántos padres o madres, ante el hallazgo de la pasión de nuestros hijos, les hemos advertido de los riesgos o hemos tratado de apartarlos de ellos por considerarlo una locura. Precisamente contra estas resistencias advierte Leo Farache cuando dice que hay muchos hijos del “no-elemento”. Íñigo Pírfano también aboga por respetar a cada persona como “una joya especialísima. No se puede trabajar en serie”.

El talento no es un don innato, una especie de regalo esperando a ser abierto en cualquier momento. Creemos, como afirma Fernando Botella, que “se construye y tiene que ver con el esfuerzo”. El talento y la creatividad, como señala Ken Robinson, están muy unidos, porque para potenciarlo, recuerda Fernando Botella, “hay que saber cuestionarse el statu quo, cuestionarnos hasta dónde me vale lo que aprendí”. Quizá las resistencias de muchos de los padres frente a la vocación de sus hijos nazca precisamente de nuestra dificultad para cuestionarnos el statu quo.

Así que os animamos a emprender con vuestros hijos el apasionante y valiente viaje de conocer el elemento o la vocación de vuestros hijos con observación, con la disposición de muchas experiencias, con la facilitación de juego libre, con la potenciación del asombro, con un cuestionamiento del estado de las cosas y con mucha apertura de mente. ¡Feliz viaje!

Para arrancar esta excursión, os dejamos una conferencia inspiradora de Ken Robinson. Aunque hable mucho de la educación en la escuela, creemos que es extrapolable a la educación que les facilitamos en la familia. Robinson cuenta la historia de un bombero que siempre quiso ser bombero, pero en el colegio un profesor le decía que eso era desperdiciar su vida y que debía ir a la universidad. El bombero recuerda ese episodio de su vida como algo humillante, pero hoy es un feliz bombero que, ironías de la vida, salvó la vida de ese profesor en un accidente. Para Ken Robinson, “las comunidades humanas dependen de una diversidad de talentos, no una única concepción de la capacidad”. Nuestro desafío, dice este brillante profesor, es “reconstruir nuestra idea de la capacidad y de la inteligencia”. Y termina con esta preciosa reflexión: “Todos los días, en todas partes, nuestros hijos extienden sus sueños bajo nuestros pies y debemos pisar suavemente”.   

 

 

Cómo gestionar las emociones en redes sociales

“Haz en Internet lo que harías en la vida real” es el mejor consejo que podemos dar a nuestros hijos como nos recuerda Empantallados con estas recomendaciones.

emocion

A la pregunta cómo gestionar las emociones en redes sociales, la respuesta es muy fácil: simplemente haz en Internet lo que harías en la vida real.

Antes de publicar nada en redes sociales o en cualquier otro lugar de la red, debemos aconsejar a nuestros hijos que se hagan siempre la misma pregunta: ¿se lo dirías a la cara a alguien? Es más, ¿te gustaría que te lo dijeran a ti?

A continuación os dejamos unas recomendaciones que pueden ser de gran ayuda, para tener una conversación con tu hijo, sobre cómo gestionar las emociones en redes sociales.

  1. Evita dejarte llevar por el primer impulso. No publiques, comentes o envíes lo primero que se te venga a la cabeza. Da igual lo enfadado o lo contento que estés, si publicas sin pensar puede que luego te arrepientas, y lo que pasa en la red se queda en la red, y en la vida, para siempre. Es recomendable medir tus emociones, tal y como haces en el día a día, procesar los sentimientos, dejar que estos se asienten y después actuar, en este caso publicar.
  2. Cuida las palabras y los emojis, para no generar malentendidos. Ten en cuenta que en las conversaciones online suele desaparecer el lenguaje no verbal, lo que puede llevar a malos entendidos. Un gesto en una conversación en directo te puede ayudar a interpretar muchas cosas, así como el tono de voz. Por ello, trata de escribir de la forma más clara posible y echa mano de los emojis (son sumamente expresivos). Si se trata de algo importante, una llamada o una nota de audio siempre dicen mucho más que un mensaje escrito.
  3. Es imposible gustar a todo el mundo. No se puede gustar a todos en redes sociales, por eso  no te disgustes si alguna vez tienes comentarios negativos u opiniones en contra. No des valor a aquellas opiniones que no la tengan: solo ten en cuenta aquellas que sean constructivas para poder mejorar y avanzar.
  4. Haz “comentarios” sordos a los trolls. Es inevitable toparse con trolls, sobre todo en las redes sociales abiertas, en foros o en los perfiles de personajes públicos. Pero no hay que caer en su juego y entrar al trapo. Tal y como dice el refrán, el mejor desprecio es no hacer aprecio. Lo que ellos pretenden es llamar la atención con sus comentarios abusivos por lo que ignorarlos o denunciarlos es lo mejor que puedes hacer.
  5. El número de likes es solo eso: un número. ¿Te has parado a pensar en la cantidad de información que las personas consumen a diario en redes sociales? Hay veces que una publicación que consideras maravillosa (un texto escrito por ti o la playlist que has hecho con tu música favorita) no tiene la acogida que esperas, en lo que respecta a likes.  Esto puede ser también por los algoritmos con los que funcionan las principales redes sociales, que muestran las publicaciones de forma aleatoria y desconocida.

Y al contrario: a veces hay likes que muchos obtienen, y que solo son por compromiso o porque es muy sencillo dar un like  y que no significan nada…  No todo gira en torno a los likes, así que relájate y disfruta de todo lo bueno que tienen las redes sociales.

¿Qué tipo de fotos publican tus hijos?

Las que pueden publicar, las no convenientes y las peligrosas

Realmente Instagram es una red social que puede ser muy peligrosa para los y las menores. Aquí ellas suelen ser más activas. debemos estar pendientes de que hacen nuestros hijos en Instagram y dar criterio. Nada mejor que estas recomendaciones de Empantallados.

índice

A veces los padres no tenemos ni idea, o no comprendemos qué sentido tienen las fotos que publican nuestros hijos. Es bueno que en algún momento hayamos hablado con ellos sobre qué fotos pueden publicar, cuáles no son convenientes  y cuáles pueden llegar a ser incluso peligrosas.

  • Fotografías tipo selfie: el autorretrato es una forma actual y espontánea de comunicarse, que además está de moda. No debe preocuparnos siempre y cuando no sea excesivo el narcisismo o postureo. Sin embargo, estate atenta/o si solo publican selfies, muchas veces frente al espejo, y no incluyen en ellos el sentido del humor.
  •  Fotografías que muestran la intimidad familiar o de los amigos: parece obvio qué fotos no se deben enseñar fuera de la intimidad familiar, pero los adolescentes a veces no lo tienen claro. Cuando se hacen fotos en casa en cualquier momento es bueno que se planteen qué cosas no es necesario enseñar a cualquiera. También con su grupo de amigos: hay cosas que se pueden compartir con el resto del mundo, pero algunas situaciones requieren un poco más de respeto.
  • Fotos que puedan perjudicar el honor de terceras personas: es habitual que reciban una foto de algún compañero o conocido que haya metido la pata en algo, o que sale realmente mal. A veces publicar este tipo de cosas puede hacer verdadero daño al protagonista. ¿Te gustaría que publicaran una foto tuya así?
  • Fotos provocativas: hay una moda entre los adolescentes, bautizada como sexting, que consiste en enviar fotografías íntimas, con contenido erótico e incluso sexual. Normalmente este contenido se envía a una sola persona, pero es muy común que antes o después esas fotos se reenvíen. Si las publican, reenvían o las guardan podrían ser cómplices de algo que puede llegar a ser delito. Hay fotos que es mejor no hacer.
  • Fotos que ofrezcan datos personales: por una cuestión de seguridad no es bueno que los menores publiquen fotos que puedan identificar su domicilio o colegio, ni muestren datos como la matrícula del coche u otros datos personales. Tampoco que su nombre de perfil sea su nombre completo, o con su fecha de nacimiento. Y por último, es desaconsejable  publicar la ubicación, o información sobre dónde han sido tomadas las fotos.

Un 85% de padres y madres quieren más información para educar mejor.

Un estudio de My Word para Gestionando Hijos pone en evidencia la necesidad de contar con mayor formación para los padres. Nos parece muy interesante este estudio, aquí os lo dejamos.

family-286229_1280-e1428988417176

Un 85% de padres y madres cree que le vendría bien tener más información para su labor educativa. Así se desprende de un estudio realizado por la empresa demoscópica MyWord para Gestionando Hijos. Según esta encuesta online, cuyos datos podéis ver aquí, tres de cada diez padres y madres se confiesan perdidos en la educación de sus hijos. El estudio deja una conclusión clara: la gran mayoría de los padres y las madres entiende la importancia de su labor educativa, muestra un enorme interés por hacerlo mejor y prepararse para ello y aplaude la posibilidad de contar con el apoyo de sus empresas o centros de trabajo para educar mejor.

Las madres reconocen en mayor medida su interés por superarse como educadoras: un 36% afirma estar a veces perdida frente al 25% de los padres, y un 88% de ellas ve con buenos ojos recibir información para mejorar, porcentaje que entre los padres es del 81%.

Quieren-información-1024x525

Según la edad, cuanto mayores son los padres y madres aumenta el porcentaje de los que afirman sentirse perdidos con sus hijos en alguna ocasión. Esta diferencia, como se desprende del estudio, probablemente se deba a la etapa evolutiva en la que se encuentran sus propios hijos (ya en la adolescencia, una etapa que no suele ser vista con una mirada amable y tranquila).

La mayoría de las personas encuestadas, un 95%, valora positivamente que se ofrezcan contenidos útiles en los centros de trabajo para ayudar en las tareas como educadores (talleres, jornadas con orientadores, psicólogos o pedagogos). Además, el 98% de los encuestados ve importante o muy importante que los centros de trabajo ofrezcan beneficios y prestaciones sociales a sus empleados, como servicios de escuela infantil o la posibilidad de trabajar desde casa. Eso sí, solo un 13,9% de los madres y padres encuestados conoce a alguien que reciba este tipo de prestaciones en su lugar de trabajo.

La gran mayoría de los padres y madres considera que las medidas de apoyo de los centros de trabajo en la labor como educadores tendría efectos positivos en la eficacia en el trabajo: el 88% así lo cree. Preguntados por los efectos concretos que creen que estas medidas propiciarían, más de la mitad señala la mayor concentración que tendrían en el trabajo (59%), así como una actitud más positiva y optimista (54%) o a estar más centrado o centrada en el trabajo (49,5%).

¿Qué os parece? ¿Os sentís identificados e identificadas con las conclusiones de este estudio?

Back to School: Making the Shift a Little Easier

Good recommendations to return to the routine hand of Dr. Meg Meeker.

bts-shift-1200-1080x627

 

The shift from summer into the fall season can be a tough time for many kids—even if they’re eager to get back to school. If the transition is tough for them, you better believe that means you’ll have your hands full.

I’ve been through the shift many times as a mother, and I’ve watched it in thousands of my patients over the years. Here are a few things I have learned that help make life a little easier during this time:

1. One more hour matters

Studies have shown that when kids get even one more hour of sleep per night, they concentrate and perform better at school. It may not seem like much to an adult, but to a growing child, sixty extra minutes of snooze time helps make them less irritable and it makes teachers (and you) happier, too.

So, move bedtime back an hour. If this is too tough to do all at once, then start with fifteen minutes, then half an hour, and then one hour.

2. Rework bedtime

Many children have difficulty falling asleep at night—especially at the beginning of a school year. They are so used to being active up until bedtime that they have a hard time winding down. If you implement good sleep hygiene, they will fall asleep much more easily.

Make sure they stop watching television, playing video games, or being visually stimulated one hour before bedtime. If they want a snack, make sure it is at least half hour before bedtime and make it light—no heavy foods. They can listen to soothing music or a book on tape (one that is a bit slow moving) to help them wind down. One that is particularly good for kids is the Adventures in Odyssey Golden Audio Series.

3. Make electronics rules clear for everyone

Most kids can’t adequately discipline themselves regarding electronic gadget use. In my experience, most kids (even teens) want help learning to “turn off” stuff but won’t say this. So, begin by making house rules that all electronics stay off from 10-7 am.

Remember, many kids chat or text one another at night, and this keeps your kids up. If some can’t sleep, they will turn on the Internet to watch a show, play a game, etc. You may even need to have all electronics left in the kitchen for the night. Offer to put your cell phone in the kitchen, too. You may start with every other night and move to every night to make the transition more gradual. This is extremely important for kids who have difficulty concentrating on the school work.

4. Don’t skip breakfast

Many parents (and kids) downplay the importance of the morning meal, but studies show that it makes a big difference in a child’s performance. So, make sure your kids eat a good meal. If they have to get up really early, you can make something the night before and zap it in the morning.

For kids who hate breakfast, drinking breakfast can be a good way to get some calories in. Make smoothies with yogurt, protein powder, and some fruit and they can drink it on the way to school. Even an instant breakfast drink mix is better than no food at all.

5. Make weekends fun

Many kids look forward to getting back to school, but others dread it. They grieve leaving the easy, carefree schedule of summer and lose their enthusiasm for life. So, plan small outings on the weekend in order to give them something to look forward to.

You many plan to go to a movie, go to a beach, or go on a bike ride. The important thing is to give them a slice of “summer life” back to help them ease away from it.

6. Be patient

Children starting kindergarten take longer to adjust to their new fall routine, and many parents hit mid-October wondering what happened to their lovely, easy-going child. Be patient, many kids take about six weeks to get back into the rhythm of school.

The kindergarten year is particularly tough for kids, and they need extra sleep (even an afternoon nap) in order to get back on their feet. If you find that you have a little monster on your hands later in the fall, remember that your kindergartner could be particularly tired from working hard to behave, focus on school, and make new friends.

The back to school season is an exciting yet trying one. Just a little focus on making these tweaks to your child’s routine could go a long way in helping them go back to school with success! 

Frases prohibidas: “Empieza el curso… y se te acaba lo bueno”

Volvemos a la carga y estamos felices de volver a encontrarnos. Este curso nos depara buenas noticias y unos post llenos de contenidos para las familias. Feliz entrada de curso.

scott-webb-niño-tirando-hojas-peque-e1472895850687

Pues ya llega septiembre y con ello la vuelta al cole, a la rutina, a las prisas… Quizá a este mes no lo recibamos con el mejor de los ánimos o la mejor de las sonrisas, porque la vuelta es dura. Pero, por mucho que tengamos derecho a manifestar nuestra tristeza por el final del verano y a decir que nuestros hijos están asilvestrados con las vacaciones, ¿es positivo recibir el curso con quejas, amenazas y diciendo, en definitiva “se te acaba lo bueno”?

Lucía y David tienen dos hijos, Mario y Manuel. Han pasado un gran verano en la playa, en la montaña, disfrutando de la piscina de su casa y jugando sin parar con juguetes que tenían muertos de risa en cajones. Y además, han puesto a prueba mil veces la paciencia de los padres: comiendo solo lo que les gusta, remoloneando para leer o repasar lo aprendido durante el curso, teniendo su habitación como una leonera… Lucía y David saben que sus hijos se han convertido en el verano en dos pequeños salvajes. Lucía y David han disfrutado y ahora están sufriendo lo que llamamos el síndrome postvacacional. Y además entienden que sus hijos van a pasarlo mal cuando tengan que atenerse a las rutinas, normas y tareas del colegio. Así que con la llegada de septiembre, no paran de decirles:

-Ya os meterán en vereda cuando empiece al cole. Se os acaba lo bueno. 

-Ya comeréis de todo cuando volváis al comedor. Se os acaba lo bueno. 

-Ya os hartaréis de hacer deberes en unos días. Se os acaba lo bueno. 

Un día, cuando estaban los abuelos en la casa, el abuelo Ramón, tras escuchar estas frases, les dijo, en un aparte:

-Y luego querréis que estén motivados para ir al cole, ¿no? Si parece que les estáis anunciando que van a ir a trabajos forzados… 

Lucía trató de explicar a su padre el porqué de estas frases:

-Las decimos para que entiendan que es necesario volver a tener un poco de disciplina y de rutina, si no la tienen van a pasarlo mal. Y porque, además, la verdad, estamos tristes porque se nos acaba el verano, ¿no es bueno que les digamos que estamos tristes?

Ramón no se dejó convencer por la explicación:

-Bueno, Lucía, escúchate, sonáis a amenaza, la verdad. Yo creo que podríais mandar esas dos ideas que dices sin dar a entender que el cole es como un castigo.

Lucía y David recapacitan y deciden que, en vez de transmitir un mensaje negativo sobre el cole, unos días antes de la vuelta a las clases, empezarán paulatinamente a acostarse antes, a despertarse antes, a preparar las cosas del colegio con ilusión y a reconocer que, aunque están tristes porque las vacaciones han sido geniales, en el cole les esperan muchas cosas buenas. Porque no, no se acabó lo bueno. 

 

¿Te cansa más educar que trabajar? No eres la única persona…

Padres y madres vamos cansados pero estamos felices. Nuestros hijos nos agotan y llenan nuestra vida. Este post de Gestionando Hijos nos da la claves para poder ir más descansados en esta gran tarea, la de educar.

Michael-Clesle-studio-stresses-frase-maría-Soto-e1463652498399

Según un estudio del Pew Studies Center Analysis , el trabajo de educar a nuestros hijos es incluso más cansado que trabajar. Un 12% de los encuestados considera que cuidar a sus hijos es una actividad “muy agotadora”, mientras que el trabajo remunerado es muy agotador tan solo para el 5% de las personas que contestaron a la encuesta. Seguro que la mayoría de las personas que tenemos hijos no encontramos estos datos sorprendentes. Eso sí, en este mismo estudio se señala que el cuidado de los hijos es una actividad llena de sentido para el 62% de los encuestados, lejos del 36% que considera que el trabajo remunerado tiene sentido. Así que la pregunta podría ser: ¿cómo podemos hacer que el trabajo de cuidar a nuestros hijos nos canse menos y nos llene más?

El terapeuta familiar Craig Pierce da una serie de ideas en un artículo de Forbes para hacer de la educación de nuestros hijos una tarea menos agotadora.

Intenta mantener la calma y el control de tus emociones

Los niños aprenden habilidades viendo cómo sus padres se manejan en diferentes situaciones. Manteniendo la calma, incluso cuando tus hijos tratan de ponerte a prueba, puedes controlar la temperatura emocional en tu hogar en medio del estrés. “Si quieres educar niños que sean capaces de controlarse a sí mismos, gestionar sus emociones y tratar a los demás con cuidado y compasión, tienes que modelar relaciones sanas primero“, según Pierce.

Gestiona tus expectativas. Recuerda que no hay padres perfectos ni hijos perfectos

.Desear una familia perfecta puede hacer que no disfrutes de la que ya tienes. “Los niños que son amados, alentados y a los que se les permite crecer a su ritmo desarrollarán una buena autoestima y confianza”, cuenta Pierce. “Los niños pasan por etapas complicadas que pueden sacar de quicio incluso a los padres más pacientes. Cuando sientas que te estás poniendo nervioso, puede ser útil dar un paso atrás y mirar las cosas con perspectiva. Lo que te pone nervioso hoy generalmente se resuelve en muy poco tiempo. En lugar de fijarte en lo que está mal, confía en que las cosas se arreglarán“.

Pasa tiempo fuera.

Si crees que estás llegando a un límite, puede ayudarte llamar a un familiar o amigo. “Una simple conversación por teléfono puede darte la oportunidad de retirarte y recomponerte”. Como dice Courtney Custer, otra terapeuta citada por Forbes, “es importante construir una red de apoyo. Ser capaz de compartir con alguien que enfrenta los mismos retos qe tú puede ayudarte a recobrar la perspectiva”

Distraer

Si no es posible liberarte un rato de los niños y la situación te está estresando, puedes optar por distraerles saliendo fuera a tomar el aire, o encargándoles una tarea o leyendo un libro juntos.

Conectar

Los niños también se ponen nerviosos, así que para mantener la paz en tu hogar, Pierce recomienda centrarse en la conexión con nuestros hijos, especialmente mediante “la empatía hacia los sentimientos del otro”. Una estrategia que propone es escuchar con atención plena a lo que nos cuentan nuestros hijos. “Cuando los niños se sienten escuchados, crecen sintiéndose a salvo y seguros. Solo eso puede aliviar mucho estrés”.

Y el artículo termina con una reflexión muy importante: “Hay una razón por la cual las azafatas nos recuerdan ponernos las máscaras de oxígeno a nosotros primero, antes que a nuestros hijos. No podemos cuidar de nuestras familias si no nos cuidamos. Aprendamos a identificar las señales de alarma de nuestro estrés y tener un plan para rebajar el nivel de estrés (ya sea hacer ejercicio, salir de escena para calmarse o llamar a un amigo). Cuando te sientes en calma, das a tus hijos un sentido de seguridad que les ayuda a crecer”.

Cuidado con lo que expresas con los nuevos emoticonos…

Queremos recomendaros este post de kids and teens online. Las nuevas aplicaciones tecnológicas nos abruman y nos pasan de largo con tanta rapidez que no nos enteramos. Con esta explicación podemos reflexionar una vez más para poder ayudar y formar a nuestros hijos.

portrait serious stern baby

Hace poco que FACEBOOK ha lanzado en España e Irlanda los nuevos botones que acompañarán al famoso ME GUSTA. Se trata de seis emoticonos que reproducen seis emociones: “me encanta”, “me divierte”, “me alegra”, “me asombra”, “me entristece” y “me enfada”.

Las seis interacciones, que denominan “Reactions”, permiten a los usuarios mostrar seis emociones distintas, lo cual mejora considerablemente la comunicación entre los usuarios. Permite, además, obtener un feedback mucho más realista de las reacciones que generan los textos que escribimos o las fotografías que colgamos en la red social. En ese sentido son todo un acierto, sin lugar a dudas.

Pero la importancia de estos emoticonos va mucho más allá… Creo que debemos tratar al menos dos cuestiones importantes derivadas de su uso en Facebook: el impacto que tienen dichos emoticonos en los usuarios, y el volumen y precisión de la información personal que se va a poder almacenar sobre cada usuario que los utilice.

Los emoticonos no son solo caritas que gesticulan, sino que realmente generan emociones en las personas que los reciben. Son una forma de comunicación no-verbal que es perfectamente procesada por nuestro cerebro. De hecho, diversas investigaciones demuestran que reaccionamos a los emoticonos de la misma manera que frente a los rostros humanos. Cuando estos dibujos muestran emociones son procesados por las mismas zonas del cerebro que interpretan los rostros humanos, y pueden afectar a nuestro humor y a nuestras reacciones.

La explicación la encontramos también en las llamadas NEURONAS ESPEJO. Estas neuronas reflejan dentro de nosotros mismos las emociones que percibimos en los demás, y nos hacen revivirlas. Las neuronas espejo analizan constantemente las manifestaciones emocionales de aquellos que nos rodean, y nos llevan a compartirlas. Cuando alguien nos sonríe, normalmente lo primero que surge en nuestro rostro es otra sonrisa.

Y he aquí que esto sucede tanto para lo positivo como para lo negativo (¡!) Las seis interacciones emocionales que nos presenta Facebook nos van a permitir empatizar, pero también nos van a hacer sentir el enfado de otras personas. Se supone que no querían implantar el botón de NO ME GUSTA pues, según decía su presidente: “No queremos que Facebook se transforme en un foro en el que las personas votan a favor o en contra de las publicaciones”. Y, sin embargo, ahora incluyen un botón que va mucho más lejos. El emoticono de “me enfada”, enrojecido por la ira y con el ceño fruncido, transmite una sensación al que lo recibe en una publicación mucho más dura y emocional que un aséptico NO ME GUSTA. Ese “me enfada” es una expresión que implica acción, y no solo una simple manifestación. Desde luego es todo lo contrario a la ASERTIVIDAD que intentamos trabajar con los alumnos/as en los colegios. Hay muchas formas de decir y comunicar las cosas, y la ira no es la mejor. No se trata de no sentirla, pues es inevitable y tiene su función, pero no puede utilizarse como la forma de transmitir a los demás que algo no nos gusta. Si leo algo que NO ME GUSTA en Facebook, o con lo que no estoy de acuerdo: ¿Por qué razón voy a tener que enfadarme? Hay muchas cosas con las que no estoy de acuerdo y no me irritan. ¿Por qué hemos de llevar el desacuerdo al terreno emocional? ¿No podemos pensar diferente y expresarlo sin enfadarnos? Intentando evitar el botón de NO ME GUSTA han hecho algo mucho peor. Si ahora no me gusta lo que alguien publica en Facebook resulta que tengo que enfadarme…

Y, por supuesto, si pinchas sobre el iconito, te aparecen las identidades de las personas que se han enfadado, con su nombre y apellidos. No creo que esto vaya a favorecer mucho el buen ambiente en la red social.

Pero al margen de todo lo anterior, hay otra cuestión muy importante que padres, madres y educadores/as hemos de trabajar con los menores de edad. Además de explicarles que pueden mostrar su desacuerdo sin necesidad de enfadarse, es necesario advertirles sobre la cantidad de información que puede obtenerse sobre ellos observando los sitios en los que colocan dichos emoticonos. Hasta ahora, Facebook solo conocía la información derivada de los ME GUSTA que la gente pone, que ya es mucha información. Ponemos ME GUSTA en el comentario de un político o un periodista determinado, en la foto de una manifestación, y en muchos otros sitios que permiten obtener información muy valiosa sobre cómo somos, qué nos gusta y con qué pensamientos, ideas o creencias nos identificamos. Pero desde ahora, quien utilice inocentemente las nuevas interacciones, va a facilitar muchísima más información. Las situaciones que le entristecen, las que le causan asombro, las que le enfadan, lo que le alegra, lo que le divierte, lo que le encanta, son datos que van a permitir confeccionar un perfil muy detallado sobre su persona.

Cada día es más necesario trabajar con nuestros hijos/as y alumnos/as sobre estos aspectos, facilitar el desarrollo de su sentido crítico, y prepararles para la convivencia en un entorno digital concebido con criterios que no siempre coincidirán con los de las familias o las escuelas.