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Bultos peludos con patas

Autor: Victor Küppers

Esta semana he visto algo que me ha inquietado mucho porque he temido verme reflejado dentro de diez años.

Yo iba en la moto hacia la facultad y en un semáforo, yo que soy muy cotilla, me he fijado en el coche de al lado. Un padre, su hijo a la izquierda y su hija en el asiento trasero. No tengo la certeza pero en mi película mental he imaginado que era un padre con sus hijos adolescentes.

Como buen cotilla no me quede observando solo lo superficial, loque me sobresalto fue descubrir que sus dos hijos iban con cascos en las orejas!! Que triste!! Un padre acompañando a sus hijos al colegio y ambos escuchando su propia música. Tres personas que supuestamente se quieren mucho encerrados en 3 metros cuadrados sin dirigirse la palabra, ignorándose mutuamente. Que mundo estamos haciendo? Yo también tengo dos hijos que de momento me hablan y se ríen de lo que les cuento, pero el miedo ha empezado a acecharme desde entonces porque a ellos también les gusta la música!

Estoy quizá muy sensibilizado porque este mes he realizado trabajos de investigación en varios frentes.

Experimento numero 1: mis 93 alumnos de marketing tenían que hacer 3 encuestas cada uno a tres personas en cuanto salieran de un taxi. Primera pregunta: conducía un hombre o una mujer? Segunda: con o sin bigote? (también es valida para conductoras!). Tercera: con gafas o sin?, cuarta: color de su vestimenta?, ultima pregunta: como se llamaba? Los porcentajes de respuestas acertadas eran, por este orden, 97, 21, 16, 18 y 0%. El resto de respuestas fueron “no me he fijado o no lo se”. Increíble!! De una muestra de 300 personas casi, 10 no saben si conducía un hombre o una mujer! La inmensa mayoria no sabían si tenia bigote, gafas, el color de su camisa y nadie, nadie, se fijo en su nombre que consta en la licencia que esta a la vista del cliente.

Conclusión: conducía un bulto peludo con patas, brazos y orejas.

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La generación del Twitter

Por Oswaldo Pulgar Perez

Nadie duda de que el progreso trae nuevos estilos, más recursos tecnológicos que facilitan la vida. Por eso hay que estar atentos para que los adelantos no afecten sino que refuercen las relaciones humanas.

Me contaron un diálogo por teléfono entre dos empresarios:

-¡Hola! ¿Cómo estás? -¿Qué me lo envías por e-mail? –Pues francamente, no recuerdo cuál es mi correo. –A ver, un momento que consulto mi agenda de e-mails.

-¡Ceciliaaaaa! : ¿Cuál es mi e-mail? -¿Qué no te lo he dado? –Oye, no lo sé. Si te parece lo averiguo y te llamo. ¡Ah! Que no vas a estar… bueno, pues lo busco y te lo envío por fax. –Así, cuando regreses ya lo tendrás. ¿De acuerdo? –Dame tu número de fax.

¿Cómo? ¿No lo sabes? –Bueno, vamos a hacer una cosa. –Tú me envías tu número de fax por e-mail y yo te envío mi e-mail por fax. -No. Puede ser que no funcione. –A ver, que estoy perdido. –Déjame pensar…

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