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El juego online y los menores

Queremos entrar en el mundo del juego online con una serie de posts sobre los menores y los juegos de azar. este es un mundo escondido que poco a poco va enseñando la cabeza y se están descubiendo unas prácticas de ocio con un riesgo de peligrosidad que hacen importante estar informados sobre el tema.

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El juego ha evolucionado desde su legalización en 1977. Pero el auténtico factor importante y que determina el cambio de paradigma ha sido el surgimiento del juego online. El juego online ha crecido sobre todo por la vía de las apuestas deportivas. El fenómeno que representa el juego online viene determinado por algunas de sus características estructurales que influyen en su capacidad adictiva: la accesibilidad, el anonimato, la inmersión/disociación, la frecuencia de eventos, la interacción y la simulación.

 El juego online ha crecido sobre todo por la vía de las apuestas deportivas

Los juegos de azar online son una actividad común dentro de las actividades en internet que realizan los menores, aunque es una actividad legalmente restringida a los adultos en la mayoría de los países. En Europa una pequeña pero significante minoría de menores tiene problemas con el juego. Las apuestas son una parte de las experiencias en la vida de muchos de los jóvenes. Las formas de juegos de azar online tienen similitudes con otras tecnologías parecidas que les resultan familiares y se ha dado una rápida expansión de las oportunidades de juego legalizado. El desarrollo de la tecnología ha generado nuevas formas de apuestas a través de Internet, teléfonos móviles y televisión interactiva. La práctica de juegos de azar online ha adquirido gran popularidad entre los menores al igual que entre los adultos. La familiaridad con la que los menores se mueven en internet hace que sean más propensos a jugar Además, las apuestas en internet son algo privado que se puede hacer desde cualquier lugar. Por otra parte, a diferencia de los juegos tradicionales, los juegos de azar online suelen ofrecer una gran variedad de promociones puntuales. A su vez, los jugadores manifiestan una buena experiencia de juego y una mayor comodidad física.

Desde una perspectiva psicológica, internet proporciona una realidad alterna y permite la sensación de inmersión y de anonimato que para muchos adolescentes es psicológicamente gratificante. Una de las características de los adolescentes es que buscan gratificación y satisfacción inmediata, sin mediar el esfuerzo ni las frustraciones.

Los menores no consideran un comportamiento de riesgo las apuestas. Además, tienen dificultad para entender algunos conceptos, como el hecho de que el azar determine el resultado o la diferencia entre azar y probabilidad. Los adolescentes tienden a sobreestimar la importancia de la habilidad en el juego, creen que la práctica puede convertir a uno en un buen jugador. A su vez, tienen la ilusión de que controlan el desarrollo de la actividad cuyas estrategias ya están sugeridas por el mismo juego.

Los menores no consideran un comportamiento de riesgo las apuestas

Sin embargo, a pesar de la aceptación social que existe hacia los juegos de azar, se trata de una actividad de riesgo, de hecho, en algunos países, se considera un problema grave de salud pública. La ludopatía es la adicción al juego, es la más característica de las adicciones no tóxicas y tiene consecuencias muy graves: delincuencia, depresión, baja autoestima, malas relaciones, suicidios, etc. Por lo tanto, el hecho de que el juego de azar se haya convertido en una forma más de entretenimiento entre los menores y se encuentre entre las “top ten” actividades más populares en este grupo, como practicar deporte, escuchar música y ver películas, constituye una realidad inquietante, ya que los menores son más vulnerables a las consecuencias negativas de los juegos de azar que los adultos.

El acceso de menores de edades cada vez más tempranas al juego de azar online como practica de riesgo merece una atención especial, teniendo en cuenta su potencial adictivo y los graves perjuicios que puede generar en el ámbito personal, familiar, económico y social. Además la práctica del juego online por parte de jóvenes y adolescentes va en aumento.

Los datos que se ofrecen sobre participación de jóvenes en juegos de azar son muy elevados aunque los estudios son difícilmente comparables. La principal dificultad es reconocer que los menores participan en una actividad que tienen prohibida.

La práctica del juego online por parte de jóvenes y adolescentes va en aumento.

En los grupos de edad joven que muestran problemas con el juego patológico se identifican con personas de clase social media-baja y que informan recibir ayuda social, son los de inicio del juego a edad temprana, peor estado de salud y mayor número de acontecimientos estresantes (Estudio y análisis de los factores de riesgo del trastorno de juego en población clínica española, 2017. Dirección General del Juego, Bellvitge, ICS, Generalitat de Catalunya). El 13,5% de las personas encuestadas manifiesta haber tenido su primera experiencia con los juegos de azar antes de los 18 años, este porcentaje se incrementa hasta el 23% entre las personas con problemas patológicos. Las apuestas deportivas son el juego con el que los menores manifiestan haberse iniciado en el juego y el póquer es el juego en el que se inician los menores con problemas con el juego (Estudio de Prevalencia, 2015. DGJ). Tres de cada 10 personas de entre 15 y 17 años manifiestan haber jugado alguna vez y en un 2,5% de la muestra se ha detectado riesgo, problemas o patología. En un 84,5% la iniciación al juego se realizó con amigos o familiares (Estudio de Prevalencia, 2015. DGJ). Además, las personas con mayor problemática con el juego no disponen de ningún apoyo social (Estudio de Prevalencia, 2015. DGJ).

En el estudio de la Dirección General de Ordenación del Juego (2015) se amplía el rango de edad del grupo joven, abarcando a menores de entre 15 y 17 años con una encuesta específica y destaca el amplio porcentaje de personas que reconoce haber jugado antes de los 18 años de edad. Concretamente, el 44,8% de las personas con problemas son las que afirman haber comenzado antes de la mayoría de edad su participación en juegos de azar. Asimismo, del total de los menores entrevistados, un 1% se categorizó como jugador en riesgo y un 1.5% como jugador con problema. En el estudio de González-Ros, Fernández-Hermida, Weidberg, Martínez-Loredo y Secades-Villa (2017) que contempla a 1313 adolescentes de Asturias de entre 14 y 18 años. Un 39.2% manifestaron haber participado en juegos de azar en el último año, siendo la edad media de inicio de juego 11.96 años. En cuanto al juego patológico, los autores refieren un 4% de jugadores en riesgo y un 1.2% de jugadores problema. El estudio de Caselles, Cabrera y Lloret en 2018, en el análisis lo menores de educación secundaria y bachiller presentan frecuencias superiores en todos los tipos de juego. También resaltan la fidelización con una tasa de continuidad del 70%. La frecuencia de juego aumenta conforme los adolescentes crecen y se percibe el juego de apuesta como una conducta normalizada. Se acredita también la alta percepción que tienen los adolescentes de la facilidad de acceso al juego. En el estudio, las personas jóvenes enfatizaron además de la motivación económica para jugar y la accesibilidad al juego, la aparición normalizada que el juego tiene en los medios de comunicación, como tercer motivo de iniciarse a jugar. Tanto desde la cantidad de publicidad como desde el mensaje que ésta transmite.

 

Fuente: María José Solé

Dra. en Sociología