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Tenemos que jugar más

El tema del juego es uno de los más importantes en la formación de nuestros hijos. Este post de Gestionando Hijos nos señala la importancia que tiene en su educación. Os lo recomendamos.

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Jugar es un derecho reconocido en el artículo 31 de la Convención de los Derechos del Niño de Naciones Unidas. Sin embargo, si leemos los siguientes datos, podemos pensar que a pesar de saberlo, no lo hemos interiorizado:

  • Solo el 10,3% de los niños menciona a sus madres y padres como compañeros habituales de juego.
  • Solo el 18,3% juega habitualmente en espacios exteriores, tales como parques y calles. El 75% juega en espacios interiores privados (domésticos).
  • No juegan a diario, sino cuando las actividades programadas durante la semana se lo permiten. Lo cual demuestra un abuso de las extraescolares.
  • En resumen: se detecta una pérdida progresiva de espacios y tiempos libres para el juego en la vida de los niños y niñas de las sociedades modernas.

Son datos de un estudio sobre el juego infantil elaborado por IKEA, UNICEF, la Universidad Complutense de Madrid y la fundación Ashoka, para el que han entrevistado a más de 1240 niños y niñas de entre 3 y 12 años en diferentes puntos de España.

Sobre esto reflexiona esta semana Leo Farache.

¿Estamos “de verdad” con nuestros hijos?

Por Oswaldo Pulgar Perez

Hace poco comenté el caso de un niño que le pedía tiempo a su padre para jugar con él. El papá, muy ocupado en sus negocios le decía: –Ya vendré hijo y jugaremos. El niño veía a su padre como modelo de hombre trabajador, y le decía: –Quiero ser como tú.

Cuando el niño creció, se graduó y se casó, se invirtieron los papeles: El padre quería ver a su hijo y éste le contestaba: –Papá, tengo obligaciones, mi trabajo, mi mujer, mis hijos. Se cumplió, aunque de otra manera, el deseo de ser como el papá.

Traigo a colación este fenómeno cada vez más frecuente en los niños y adolescentes. En una encuesta realizada en Barcelona, por Pau Mari-Klose, un 34% de los adolescentes expresaron su deseo de pasar más tiempo con sus padres, un 27% no encuentra a ningún adulto cuando llega a su casa.

Un 12% reconoce que sólo realiza actividades rutinarias con sus padres como ver la televisión, ir de compras o pasear y un 2% no comparte nada con ellos. El estudio también pone de relieve que un 17% de los padres mantienen una relación desganada con sus hijos adolescentes y que un 31% de los padres tienen una actitud autoritaria con sus hijos.

No podemos negar que la vida es complicada. Pero hay que sacar tiempo para lo importante. 41% de los papás reconocen que recurren, en alguna ocasión, a castigos físicos. También quedó claro que tienen mayor riesgo de caer en conductas indeseables los adolescentes con padres negligentes o autoritarios.

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