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Nativos y recién llegados, condenados a entenderse

Por Angeles Montuenga en: En mi contra

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El pasado viernes asistí a una mesa redonda organizada por el Sindicato de Padres  en la  UIC ( Barcelona).

Presentes en la mesa:

El tema elegido : la escuela del sigloXXI.
O lo que es lo mismo, ¿ El planteamiento académico actual forma adecuadamente a los profesionales del futuro?

Si algo me quedó claro fue que la aparición de las nuevas tecnologías ha supuesto una revolución socio cultural tan importante o más que la que en su día supuso la de la imprenta. Y que éstas son tan solo herramientas, no objetivos. Simples instrumentos para abordar de un modo nuevo la información, la comunicación y la aventura del aprendizaje. Un modo eficiente pero un modo incompleto.

Las nuevas tecnologías están al servicio de la vida, no al revés.Lo virtual necesita de lo real.
Los nativos y los recién llegados deben ayudarse mutuamente a no perderse entre esos dos mundos. Sabiendo que esta generación tiene características muy distintas a las anteriores.

Para empezar procesan la información de un modo fragmentado, superficial. Eso obliga a los educadores  a hacer un esfuerzo mayor por  adentrarles en el camino esforzado de la reflexión y la elaboración de criterios propios. En la mesa se habló con acierto de “seducir para enseñar”.

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El secreto de Jiroemo Kinura

Por Angeles Montuenga

La vida cansa. Sin embargo hay personas  a las que  tal afirmación  parece afectarles algo menos. Puede que les agote, pero no lo cuentan.

Puede que reposen de tal modo que recuperen esa energía vital de la que se autoabastecen sin límite.

O puede que su secreto sea la  capacidad de ilusionarse  con aquello que tienen entre manos.

Nuestras prisas diarias impiden que tomemos  los respiros necesarios  para abordar la vida desde la serenidad. Vamos sacando la lengua o el hígado… y nos perdemos aquello que es esencial : disfrutar del presente que se nos regala.

En este sentido la cultura oriental tiene mucho que enseñarnos. En general su modo de ser pausado, delicado, atento  responde a una capacidad trabajada de asombrarse y recrearse en lo pequeño, en lo real.

Su sosiego y la toma de conciencia centrada en aquello que  hacen, probablemente les imprima un ritmo adecuado para la contemplación y el asombro…

Y esa simiente es la semilla necesaria para hacer crecer la curiosidad intelectual. El  detonante de todo aprendizaje del desarrollo humano: la necesidad  de saber, de buscar respuestas. El secreto de la alegría y la longevidad.

Jiroemo Kinura así lo cree. 113 años y sigue aprendiendo. Contesta a las preguntas de su entrevistador en inglés , lengua que estudia desde hace poco. Aprende, vive en familia y sonríe.

Hoy me he oído decir : “educar cansa…” Al recordarlo, siento vergüenza.

Si no te cansas, no avanzas – parece decirme con su actitud el joven Kinura-.Y si no avanzas,  retrocedes. Y si no te cansas, no aprendes. Y si no aprendes, te mueres o envejeces por joven que seas….

En fin, todo lo que vale cuesta. Vivir una vida llena de sentido y acompañar a tus hijos en su camino hacia la madurez ¡es agotador !. Hacerlo sin perder calma,  para nota. Y si a esto  le sumas la astenia primaveral y los festejos de mayo, sobresaliente Cum Laude.

Este es el vídeo que me inspira el post:

Un mezcla de todo lo que andaba yo diciendo…

Por Angeles Montuenga

Publicado en: http://mi-contra.blogspot.com.es/2012/05/el-secreto-de-jiroemo-kinura.html

Los chicos Abercrombie no barren

Por Angeles Montuenga

La mayoría de mis lectores con hijos/as  en edad de merecer seguro habrán oído hablar de Abercrombie. Una cadena de moda juvenil  por la que jóvenes  (y  no tan jóvenes) hacen colas inacabables.

El diseño de sus establecimientos es espectacular. En ubicaciones privilegiadas de las principales capitales del mundo, captan al cliente con un estilismo cuidado hasta el más mínimo detalle.

Justo a la entrada, te recibe un modelo masculino -perfectamente medio vestido- luciendo trabajadísimos abdominales. Permite hacerse fotos con él, cual souvenir o trofeo de caza. Al plan se apuntan imberbes y cuarentonas con iguales aspiraciones.

Una vez traspasado el umbral, experimentas algo así como una condensación artificial y artificiosa de vitalidad y espíritu veinteañero. Penetras en un cubículo -sin ventanas  abiertas al exterior-  donde  parece querer encerrarse algo tan volátil y fugaz como es  la juventud y la belleza.

Quien carece de una cosa y de otra se siente fuera de foco.

No ves plásticos maniquís estáticos y mudos… En su lugar  chicos y chicas, ataviados como por casualidad con las prendas que interesa promocionar, pasean y bailan por el local mostrando la mercancía (sin quedar del todo claro si  lo que se vende es el atuendo o su hermosa carne fresca).

Todos parecen seguir un guión de merchandising concreto: Saludan e interpelan con sonrisa de dientes perfectamente alineados  y un medido  tono de afectación:  -“How are you doing, guys!”-

Todos disfrazados de “niños bien”. Niños, bien blandos .

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