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Si quieres que tu hijo crezca independiente y sea un líder, no cometas estos errores

Nos ha llamado la atención estas recomendaciones en la educación de los hijos que nos detallan en Gestionando hijos, se resumen en 7 errores que los padres solemos cometer. Buenas ideas para tener en cuenta.

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Queremos hijos autónomos, independientes, seguros de sí mismos, con buena autoestima y con criterio propio. Pero en muchas ocasiones, con nuestra forma de educar no estamos favoreciendo que se alcance este objetivo, sino todo lo contrario. Kathy Caprino, en Forbes, detalla siete errores que cometemos a menudo padres y madres  y que impiden a nuestros hijos ser autónomos, seguros de sí mismos e incluso capaces de convertirse en líderes de su propia vida o del mundo empresarial.

1.No dejamos que nuestros hijos experimenten riesgos

Como nos contaba Heike Freire en el taller sobre autonomía el pasado 3 de julio en Barcelona, tendemos a ver peligros en todas partes y no dejamos a nuestros hijos evaluar activamente riesgos y consecuencias para ocuparse de su propia seguridad. Según un estudio, si nuestros hijos no asumen riesgos jugando en el exterior, pueden desarrollar fobias al llegar a la edad adulta. Heike Freire nos decía que sin riesgo no hay autonomía ni autoestima.

2.Rescatamos demasiado rápido

Resolvemos los problemas de nuestros hijos y no dejamos que sean ellos quienes experimenten el problema en sí y desarrollen habilidades para solucionarlo. Nuestros hijos no experimentan las consecuencias de sus actos (porque se lo impedimos, les rescatamos de ellas) y de este modo los incapacitamos para convertirse en adultos competentes.

3.Alabamos con entusiasmo muy fácilmente.

Si alabamos siempre a nuestros hijos, pensamos que estamos reforzando su autoestima, pero algunas investigaciones demuestran que este comportamiento tiene consecuencias indeseadas. Si nuestro hijo ve que solo nosotros alabamos una habilidad y que exageramos mucho al alabarla, dudarán de la objetividad o el fundamento de nuestra opinión y pensarán que no está conectada con la realidad. Además, les estaremos impidiendo enfrentarse a realidades difíciles, pues no les hemos enseñado a afrontarlas.

4.Dejamos que la culpa nos impida guiarlos bien

Si no les decimos no, no aprenderán a luchar por lo que realmente quieren o necesitan. No premiemos movidos por ese sentimiento, sino por las buenas acciones que merezcan ser reconocidas. Y no ofrezcamos siempre premios materiales, porque no ayudan a promover la motivación intrínseca ni  a dar un mensaje de amor incondicional.

5.No compartimos con ellos nuestros errores del pasado

Debemos dejar que nuestros hijos sigan su propio camino, pero podemos ayudarles. Si compartimos con ellos los errores que hemos cometido en el pasado, cuando teníamos su edad, podremos ayudarles a tomar buenas decisiones. Seguro que es de mucha utilidad  hablar de cómo nos sentimos ante situaciones parecidas y lo que aprendimos de ellas.

6.Confundimos inteligencia o talento con madurez

Creemos que si nuestro hijo es inteligente ya está preparado para la vida, pero no es así. Debemos promover su madurez concediéndole libertades. Como nos contaba Heike Freire en su taller,  debemos observar a nuestro hijo para saber si está preparado para asumir ciertos riesgos o gozar de cierta independencia. Kathy Caprino, por su parte, cree que si observamos que los chicos de la edad de nuestro hijo hacen más cosas que el nuestro debemos preguntarnos si estamos retrasando la independencia de nuestro hijo.

7.No predicamos con el ejemplo

Queremos hijos honestos, solidarios, buenas personas, con gran sentido ético… Pero a menudo no estamos siendo un buen ejemplo en este campo, de modo que Kathy Caprino nos invita a “dejar a las personas y a los lugares en mejor estado que cuando lo encontramos, y así nuestros hijos harán lo mismo”.

 

El experto en liderazgo Tim Elmore cree que padres y madres cometemos estos siete errores por miedo y porque no entendemos la importancia de estos errores. Además, comenta Tim, está comprobado que “cada generación de padres habitualmente trata de compensar “errores” de la generación precedente”. Además, padres y madres nos centramos mucho “en su felicidad de hoy y no en su preparación para el mañana. Los padres que ponen el foco en el mañana producen mejores resultados”, advierte.

Para evitar estos siete errores, Tim Elmore  apuesta por estos pasos

  1. Habla de las cosas que te gustaría haber sabido sobre la edad adulta.
  2. Deja que intenten hacer cosas que les permitan crecer e incluso deja que se caigan.
    3. Discute sobre las consecuencias que tendrá que no dominen ciertas disciplinas.
    4. Ayúdales a relacionar sus fortalezas con los problemas de la vida real.
    5. Ofrece proyectos que requieran paciencia, de modo que aprendan a retrasar gratificaciones.
    6. Enséñales que la vida tiene que ver con elegir, no pueden hacer todo.
    7. Iníciales en tareas de adultos, como pagar cuentas o realizar tratos de negocios.
    8. Preséntales a potenciales mentores de tu entorno.
    9. Ayúdales a visualizar un futuro gratificante y debate los pasos para llegar hasta allí.

10.Celebra los progresos que realizan hacia la autonomía y la responsabilidad.

Imagen: Balance. Fuente: Just Add Light/Flickr

Los nuevos llaneros solitarios

Por Angeles Montuenga


Hasta que esta crisis se ha hecho presente, todos en cierto modo nos hemos creído que el estado del bienestar era posible. Hemos construido un modo de vivir sobre la falacia de la sobreprotección.Todo parecía estar previsto y controlado. Una maquinaria moderna, precisa, no programada para trabarse.

La situación actual nos ha sacudido del sueño de tal ingenuidad y nos está obligando a  crecer.

A  empezar a tomar  decisiones distintas , a imaginar, a replantear, a saltar al vacío del mundo de lo no conocido:  la precariedad, la incertidumbre, el miedo,  el paro y tal vez a la aventura de la solidaridad y la acogida. …. Nos está obligando a ser valientes.

El valiente es  el que sabe vivir en soledad, alejado de lo que hace todo el mundo.

El valiente es quien sabe ir contracorriente, el que elabora ideas propias, el que se atreve a pensar, el que envía curriculums de un amigo a su lista de contactos, el que se moja , el que pasa por alto el penoso sentido del ridículo y monta un negocio de extracción de piojos. Valiente es el que vende su piso a través de participaciones de 70 euros para sortearlo ante notario. Es quien renegocia sus deudas y da la cara. Es quien pide un favor y hace favores. Es quien no se deja achantar por los pesimistas o los huelguistas.

Valiente es el que se arriesga y fracasa … El que aprende, vuelve a intentarlo y triunfa…O no.

Es quien lucha sin descanso y muere con las botas puestas. Como una nueva conquista del oeste, con protagonista más joven. Jonny Deep en lugar de Jonh Wayne.

Es bueno que nuestros hijos nos vean convivir con las sombras, límites y fracasos. Sólo el café es descafeinado y siempre saber peor.. La vida no se puede filtrar sin engaño.

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“Fuera de Serie” Sir Ernest Shackleton

Lealtad sin limites!!

Sir Ernest Shackleton tenía las calidades que un líder ha de tener, determinación, visión, juicio, compostura para conseguir la confianza de sus hombres, pero ante todo y lo que posteriormente se le ha valorado más ha sido su lealtad hacia sus hombres y la, recíprocamente obtenida de ellos.

Anuncio pidiendo tripulación dispuesta a todo

Shackleton nació en Irlanda el 15 de Febrero de 1874, hijo de padre inglés y madre irlandesa, se trasladaron a Inglaterra cuando él tenía 9 años. Niño con grandes dotes de optimismo y confianza que lo hacían madera de líder, pero no dotado de cualidades de buen estudiante, en seguida se decantó por su pasión, el mar.

A los 16 años convenció a su padre para que le permitiese enrolar en un navío mercante, dando comienzo a lo que era su gran pasión, ser aventurero.. A esa corta edad ya traspasó el tan temido y “odiado” cabo de hornos hasta Valparaíso en Chile. Fue a través de acercarse al desconocido e inexplorado sur, lo que le hizo plantear “aventurarse”  a lo desconocido. A partir de aquí siguió navegando los siguientes años  entre Inglaterra y Asia y se convirtió a sus 24 años en oficial de la marina mercante. Leer más