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El juego online y los menores

Queremos entrar en el mundo del juego online con una serie de posts sobre los menores y los juegos de azar. este es un mundo escondido que poco a poco va enseñando la cabeza y se están descubiendo unas prácticas de ocio con un riesgo de peligrosidad que hacen importante estar informados sobre el tema.

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El juego ha evolucionado desde su legalización en 1977. Pero el auténtico factor importante y que determina el cambio de paradigma ha sido el surgimiento del juego online. El juego online ha crecido sobre todo por la vía de las apuestas deportivas. El fenómeno que representa el juego online viene determinado por algunas de sus características estructurales que influyen en su capacidad adictiva: la accesibilidad, el anonimato, la inmersión/disociación, la frecuencia de eventos, la interacción y la simulación.

 El juego online ha crecido sobre todo por la vía de las apuestas deportivas

Los juegos de azar online son una actividad común dentro de las actividades en internet que realizan los menores, aunque es una actividad legalmente restringida a los adultos en la mayoría de los países. En Europa una pequeña pero significante minoría de menores tiene problemas con el juego. Las apuestas son una parte de las experiencias en la vida de muchos de los jóvenes. Las formas de juegos de azar online tienen similitudes con otras tecnologías parecidas que les resultan familiares y se ha dado una rápida expansión de las oportunidades de juego legalizado. El desarrollo de la tecnología ha generado nuevas formas de apuestas a través de Internet, teléfonos móviles y televisión interactiva. La práctica de juegos de azar online ha adquirido gran popularidad entre los menores al igual que entre los adultos. La familiaridad con la que los menores se mueven en internet hace que sean más propensos a jugar Además, las apuestas en internet son algo privado que se puede hacer desde cualquier lugar. Por otra parte, a diferencia de los juegos tradicionales, los juegos de azar online suelen ofrecer una gran variedad de promociones puntuales. A su vez, los jugadores manifiestan una buena experiencia de juego y una mayor comodidad física.

Desde una perspectiva psicológica, internet proporciona una realidad alterna y permite la sensación de inmersión y de anonimato que para muchos adolescentes es psicológicamente gratificante. Una de las características de los adolescentes es que buscan gratificación y satisfacción inmediata, sin mediar el esfuerzo ni las frustraciones.

Los menores no consideran un comportamiento de riesgo las apuestas. Además, tienen dificultad para entender algunos conceptos, como el hecho de que el azar determine el resultado o la diferencia entre azar y probabilidad. Los adolescentes tienden a sobreestimar la importancia de la habilidad en el juego, creen que la práctica puede convertir a uno en un buen jugador. A su vez, tienen la ilusión de que controlan el desarrollo de la actividad cuyas estrategias ya están sugeridas por el mismo juego.

Los menores no consideran un comportamiento de riesgo las apuestas

Sin embargo, a pesar de la aceptación social que existe hacia los juegos de azar, se trata de una actividad de riesgo, de hecho, en algunos países, se considera un problema grave de salud pública. La ludopatía es la adicción al juego, es la más característica de las adicciones no tóxicas y tiene consecuencias muy graves: delincuencia, depresión, baja autoestima, malas relaciones, suicidios, etc. Por lo tanto, el hecho de que el juego de azar se haya convertido en una forma más de entretenimiento entre los menores y se encuentre entre las “top ten” actividades más populares en este grupo, como practicar deporte, escuchar música y ver películas, constituye una realidad inquietante, ya que los menores son más vulnerables a las consecuencias negativas de los juegos de azar que los adultos.

El acceso de menores de edades cada vez más tempranas al juego de azar online como practica de riesgo merece una atención especial, teniendo en cuenta su potencial adictivo y los graves perjuicios que puede generar en el ámbito personal, familiar, económico y social. Además la práctica del juego online por parte de jóvenes y adolescentes va en aumento.

Los datos que se ofrecen sobre participación de jóvenes en juegos de azar son muy elevados aunque los estudios son difícilmente comparables. La principal dificultad es reconocer que los menores participan en una actividad que tienen prohibida.

La práctica del juego online por parte de jóvenes y adolescentes va en aumento.

En los grupos de edad joven que muestran problemas con el juego patológico se identifican con personas de clase social media-baja y que informan recibir ayuda social, son los de inicio del juego a edad temprana, peor estado de salud y mayor número de acontecimientos estresantes (Estudio y análisis de los factores de riesgo del trastorno de juego en población clínica española, 2017. Dirección General del Juego, Bellvitge, ICS, Generalitat de Catalunya). El 13,5% de las personas encuestadas manifiesta haber tenido su primera experiencia con los juegos de azar antes de los 18 años, este porcentaje se incrementa hasta el 23% entre las personas con problemas patológicos. Las apuestas deportivas son el juego con el que los menores manifiestan haberse iniciado en el juego y el póquer es el juego en el que se inician los menores con problemas con el juego (Estudio de Prevalencia, 2015. DGJ). Tres de cada 10 personas de entre 15 y 17 años manifiestan haber jugado alguna vez y en un 2,5% de la muestra se ha detectado riesgo, problemas o patología. En un 84,5% la iniciación al juego se realizó con amigos o familiares (Estudio de Prevalencia, 2015. DGJ). Además, las personas con mayor problemática con el juego no disponen de ningún apoyo social (Estudio de Prevalencia, 2015. DGJ).

En el estudio de la Dirección General de Ordenación del Juego (2015) se amplía el rango de edad del grupo joven, abarcando a menores de entre 15 y 17 años con una encuesta específica y destaca el amplio porcentaje de personas que reconoce haber jugado antes de los 18 años de edad. Concretamente, el 44,8% de las personas con problemas son las que afirman haber comenzado antes de la mayoría de edad su participación en juegos de azar. Asimismo, del total de los menores entrevistados, un 1% se categorizó como jugador en riesgo y un 1.5% como jugador con problema. En el estudio de González-Ros, Fernández-Hermida, Weidberg, Martínez-Loredo y Secades-Villa (2017) que contempla a 1313 adolescentes de Asturias de entre 14 y 18 años. Un 39.2% manifestaron haber participado en juegos de azar en el último año, siendo la edad media de inicio de juego 11.96 años. En cuanto al juego patológico, los autores refieren un 4% de jugadores en riesgo y un 1.2% de jugadores problema. El estudio de Caselles, Cabrera y Lloret en 2018, en el análisis lo menores de educación secundaria y bachiller presentan frecuencias superiores en todos los tipos de juego. También resaltan la fidelización con una tasa de continuidad del 70%. La frecuencia de juego aumenta conforme los adolescentes crecen y se percibe el juego de apuesta como una conducta normalizada. Se acredita también la alta percepción que tienen los adolescentes de la facilidad de acceso al juego. En el estudio, las personas jóvenes enfatizaron además de la motivación económica para jugar y la accesibilidad al juego, la aparición normalizada que el juego tiene en los medios de comunicación, como tercer motivo de iniciarse a jugar. Tanto desde la cantidad de publicidad como desde el mensaje que ésta transmite.

 

Fuente: María José Solé

Dra. en Sociología

YOLO, una App para hacer preguntas anónimas

Es realmente sorprendente el mundo de las apps. Desde el Sindicat estamos comprometidos con presentaros apps con valores, pero de vez en cuando debemos hablar de las apps que pueden no ser convenientes. Este es un ejemplo. Empantallados.

 

YOLO es una aplicación que en mayo fue la más descargada de EEUU y Reino Unido. Inicialmente se fijó para mayores de 12 años. Más tarde se ha recalificado por PEGI como una App para mayores de 18 años. Si tus hijos tienen Snapchat es probable que también tengan YOLO.

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¿Qué significa YOLO?

Para empezar por lo más básico, YOLO son las siglas de “you only live once”, es decir, “solo se vive una vez”. Si bien es cierto que esa frase nos puede recordar a una canción de Azúcar Moreno, en estos últimos años se ha viralizado el acrónimo, que se usa constantemente en las redes sociales de los adolescentes como un lema que habla de vivir de forma arriesgada sin pensar en las consecuencias.

¿Cómo funciona?

En primer lugar debemos de tener en cuenta que es una extensión de Snapchat. Sirve para hacer respuestas anónimas a otros usuarios. Un usuario crea una pregunta para que otros le respondan. De esta manera activa la opción de recibir “mensajes honestos”, tal y como denomina esta aplicación. Las respuestas anónimas solo las ve la persona que hizo la pregunta.

Riesgos de YOLO

Aunque parezca una aplicación inofensiva y que podría ser utilizada de manera positiva, lo cierto es que también puede favorecer el ciberbullying, ya que el anonimato facilita a los usuarios que puedan hacer comentarios ofensivos sin temor a que los descubran. En el anonimato también se basaron anteriormente las redes sociales: Ask.fm y ThisCrush.

Si bien es cierto que la política de esta aplicación condena y prohíbe estas actitudes abusivas, no dejan claro cómo pueden evitar este uso inapropiado. El usuario que pueda recibir, por ejemplo, amenazas, no podría reportar la cuenta (o denunciarlo por una vía legal) porque desconoce quién lo hizo.

¿Qué puedes hacer?
  • Habla con ellos. Pregúntales si tienen instalada la aplicación y para qué la usan.
  • Encontrad juntos el uso adecuado de esta app y haz que se comprometan a utilizarla debidamente.
  • Recuérdales que pueden configurar la privacidad de su cuenta de Snapchat para que solo la vean personas a las que conocen.
  • No olvides que en el Instituto Nacional de Ciberseguridad (tanto si eres menor o padre, madre, educador o tutor) pueden ayudarte.

Influencia de los videojuegos en el comportamiento durante la infancia y la adolescencia, 19 de junio

 

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Este es un debate muy importante. Un gran parte del ocio de nuestros hijos está relacionado con los videojuegos. Nos parece muy importante resaltar que la formación de madres y padres en tecnología del ocio de los menores es, hoy en día indispensable. Os recomendamos esta conferencia-debate con dos especialistas formados en el sector.

¿Cómo sé si mi hijo o hija es adicto a los videojuegos o solo es una afición?
¿Qué beneficios tienen los videojuegos por el aprendizaje?
¿A partir de qué edad es recomendable iniciarse en los videojuegos?
¿Jugar online: como controlar con quién juegan?
¿A qué tipos de juegos tienen que jugar según su edad?
¿Afectan al sueño?
El próximo 19 de junio intentaremos resolver estos y otras dudas relacionadas con el uso de los videojuegos y su impacto en el cerebro y el comportamiento de los niños y niñas. También profundizaremos en las buenas prácticas y como afrontar este fenómeno.
Tendremos el lujo de contar con dos especialistas en comportamiento y videojuegos, con mucha experiencia en el sector. Oscar Garcia Pañella (doctor en Realidad Virtual, Simuladores y Tecnologías Inmersivas, y director académico del ENTI-UB) y Héctor Fuster (Doctor en motivaciones y resultados positivos y negativos verso el uso de videojuegos, Lead Game Designer a The breach Studios y Psicoterapeuta a Idou Psicología)

 

 

Temática Videojuegos/Conferencia
Fecha 19 de junio 2019
Horario 18:30 – 20:00 h
Lugar Canòdrom – Parc de Recerca Creativa

Cuidado con las fotos de tus hijos en internet

Este es un tema importante al que muchas veces no damos la importancia que se merece. Estos consejos de Padres en la Red nos sirven para prestar más atención a un tema muy candente.

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Estamos en un periodo convulso en las comunicaciones digitales. Las redes sociales han entrado como un tifón y las apps de mensajería (wassapp, telegram, line,…) como un tsunami, por no decir las plataformas de fotografía y vídeo (Instagram, Youtube, Snapchat, Periscope, …). Todo se transmite, en vivo y en directo. Imágenes, fotografías y vídeos surcan internet a los cuatro vientos.

No solo echan humo los dispositivos, enviando y recibiendo bytes. Como era de esperar, muchas personas también echan humo al verse en fotos y vídeos en la red de redes.

Curiosamente han empezado las denuncias de hijos a padres por publicar fotos inapropiadas. Claro, publicar fotos de menores no está prohibido expresamente en las redes sociales pero puede tener consecuencias.

Hay que tener especial cuidado con la reputación on-line, con el rastro digital, ‘qué dice internet de mi‘. Nos jugamos mucho.

Recordemos, una vez más, que las imágenes en internet son indelebles. Eliminar una imagen después de publicada no es fácil, sobre todo si se comparte con otras personas. Aunque existe el “derecho al olvido” en internet, que permite solicitar a un buscador que no aparezca cierto enlace, para que fuese efectivo habría que eliminar los enlaces de todos los buscadores del mundo mundial.

La cosa es muy seria. La Constitución Española, en su artículo 18, garantiza el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen; y en el artículo 10, la dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad.

Evita fotografiar al menor …

  • Desnudo, aunque el bebé esté para comérselo
  • Enfadado, con una rabieta o malhumorado
  • Imágenes que puedan avergonzar cuando sean mayores (disfrazados, haciendo posturas raras, manchados y sucios, …)
  • Enfermos u hospitalizados
  • Imágenes en el cuarto de baño

Se trata de no ser la causa de que el menor sea marginado por esa imagen.

Un consejo: ante la duda no publiques esa fotografía en internet.

Por cierto, aprovecho para dar las gracias a Carmen y a María por haberme dejado publicar una foto suya en este post. Sois las mejores.

Ojo con los móviles de segunda mano…

¡Feliz año! os animamos a comenzar el año con un post de Kids and teens online que ilustra muy bien las situaciones en las que nuestros hijos se pueden llegar a meter. Hay que estar pendientes del tema tecnológico porque se creen que saben mucho pero a veces pueden verse comprometid@s.

Man in suit. Secret service agent icon a long shadow

Un padre me ha enviado un correo comentándome lo que acababa de sucederle a su hijo, menor de edad. La verdad es que se trata de algo preocupante, y como no es el primer caso que me encuentro, creo que es bueno lanzar un aviso para navegantes.

Este señor, al que llamaré Luis, se encontró una tarde con el nuevo móvil de su hijo en la cocina. Al preguntarle sobre la procedencia del mismo, el adolescente le contestó que acababa de comprarlo y que era un smartphone de segunda mano, que le había salido muy barato y estaba prácticamente nuevo. En efecto, el aparato era uno de esos que nuevecitos cuestan no menos de 400 euros, pero que su hijo había conseguido por el módico precio de 80 euros. Al parecer lo había encontrado en un sitio de internet en el que venden cosas de segunda mano. Tras quedar con un individuo a la salida de una boca de metro, le había entregado el dinero y había recibido a cambio el preciado móvil.

Como es lógico, al padre le recorrió un escalofrío al pensar que su hijo había quedado con un extraño, y le había comprado un móvil cuya procedencia desconocía. Lo primero que pensó es que podía ser robado, pero tras una charla con su hijo comenzó a sospechar que probablemente se trataba de un timo, y que el móvil no era lo que parecía ser.

Una vez superado el disgusto inicial, decidió llevarse esa misma tarde el aparato a la tienda de informática que regenta un familiar suyo. Al día siguiente el dueño del establecimiento llamó a Luis para que se pasara a recogerlo.

Al entregárselo, el informático le dijo: “El móvil que le han vendido a tu hijo está perfectamente. La verdad es que está nuevo y tiene todas las características que debería tener en cuanto a memoria, GB, cámara y demás. Pero, debes saber que tenía instalado un troyano”. Cuando Luis preguntó de qué se trataba realmente, la respuesta que obtuvo fue la siguiente: “El troyano que tenía instalado es un virus que permitía al individuo que le vendió el móvil a tu hijo manejar determinadas funcionalidades a distancia. Por ejemplo, debes saber que este señor podía activar la ubicación del móvil y saber la localización exacta de tu hijo en cada momento del día… podía activar el micro del móvil y grabar las conversaciones que se produjeran a su alrededor, le permitía activar la cámara y realizar fotografías con el móvil sin que tu hijo se diera cuenta y, entre otras cosas, podía registrar todas las contraseñas que tu hijo metiera en el smartphone…”

En definitiva, lo que menos le interesaba al individuo que le vendió el móvil al adolescente eran los 80 euros. Lo que quería era entrar en su vida, localizarle, escuchar, ver y acceder a una ingente cantidad de información personal sobre sus características, gustos, inquietudes, amistades, familia, etc. ¿Y para qué quería saber todo esto? Pues seguramente nunca tendremos la respuesta, pero tampoco nos hace falta.

Aclaro que soy consciente de que un teléfono de segunda mano no tiene necesariamente que contener virus alguno. Tampoco ha de ser siempre robado, y puede ser vendido por alguien que simplemente lo ha recibido como regalo y no lo necesita. Pero creo que podemos extraer varias lecciones muy claras de este y otros casos similares que se están produciendo. A mi entender son las siguientes:

  1. Si alguien va a comprar un smartphone de segunda mano, debería exigir garantías sobre su procedencia o un ticket de compra.
  2. La persona que ha de acudir al sitio para realizar la compra no debe ser nunca un menor de edad, solo y sin el conocimiento de sus padres.
  3. Después de adquirir el aparato será necesario realizar una revisión afondo, en una tienda especializada o a través de una persona con los conocimientos necesarios.
  4. Es muy importante tener instalado y actualizado siempre un buen antivirus en el móvil, y más cuando va a ser utilizado por un menor de edad.

Muchos usuarios no saben que los teléfonos inteligentes y las tabletas también pueden sufrir los ataques de los virus informáticos. Por otro lado, en la mayoría de los casos, tienden a pensar que estos programas pueden dañar nuestros aparatos, quitarles capacidad, memoria, velocidad o simplemente reducir la vida de la batería. Sin embargo, los virus que existen en la actualidad no solo pueden atacar casi a cualquier aparato, sino que además son capaces de robar toda la información que se encuentra en su interior, ubicar nuestros domicilios o grabarnos y filmarnos.

Muchos programas de este tipo han sido creados para permitir a otras personas manejar nuestros dispositivos a distancia, suscribirnos a servicios de pago, o realizar acciones delictivas desde los mismos. Además, pueden llegar a hacer esto sin que notemos nada extraño en el funcionamiento de nuestro terminal.

Las cifras: en el primer trimestre de 2015 se detectaron más de 103.000 nuevos programas nocivos para teléfonos móviles. En el segundo trimestre la cifra alcanzó ya los 290.000 programas nocivos.

Y ¿cómo se infecta un móvil o un ordenador?

Los virus se propagan de forma muy rápida, y en ocasiones es suficiente con abrir una foto que hemos recibido o pinchar en el enlace equivocado. La mayor parte de las infecciones se producen en las siguientes situaciones:

  1. Abriendo un correo de alguien desconocido, con un archivo adjunto o una simple fotografía. Si el dispositivo de algún amigo/a ha sido infectado, también podemos recibirlo en un correo con su remite.
  2. Un mensaje, o incluso un whatsapp, con un enlace a una página web con código malicioso.
  3. La descarga de una actualización o de un archivo desde una página no oficial.
  4. La descarga de una aplicación móvil desde una web no oficial.
  5. La descarga de una aplicación desde una tienda oficial, pero que aun no ha sido verificada.
  6. La descarga de archivos de música, películas o de otro tipo, a través de programas de p2p (peer to peer), como el Emule o el Ares.
  7. La descarga de archivos en la red profunda, o Deepweb, la parte de internet en la que se encuentra el mayor volumen de contenidos, y que no es accesible para buscadores como Google.

Así pues, a la hora de comprar o regalar un smartphone a un adolescente, habremos de preocuparnos de que esté limpio, y de que la primera aplicación en instalarse sea un antivirus. Y, al margen de las herramientas que nos ofrece la propia tecnología, deberemos educar al menor de edad para que sepa cómo realizar un uso adecuado del terminal, y cuáles son las situaciones de riesgo que suelen facilitar la descarga de este tipo de virus informáticos.

Especialmente en estas fechas, en las que muchos menores van a recibir su primer smartphone o su primera tableta, es muy importante que padres y madres no se desentiendan posteriormente, y dediquen esfuerzos a autoformarse y a educar a los más pequeños de la casa en el uso seguro, saludable y responsable de estas tecnologías.

Cuidado con la tablet o el smartphone en el cuarto de baño

Por

La relación de los menores con la webcam del ordenador no siempre es inofensiva, y puede conllevar más de un quebradero de cabeza. En la mayoría de los casos la webcam aparece ya integrada en los portátiles que permanecen todo el día presidiendo los escritorios de sus habitaciones. Este pequeño agujerito en la parte superior del ordenador, que muchos aun no utilizan, puede convertirse en uno de sus mayores problemas…

En los talleres que realizamos en centros escolares, nos encontramos en ocasiones con adolescentes que afirman utilizar la webcam como “herramienta de seguridad”. Cuando les preguntamos por esta cuestión, la respuesta suele ser la misma: “me permite chatear con alguien siendo consciente de que es quien dice ser. O al menos que es cómo dice ser… Si aparece un señor de 45 años diciendo que es una chica de mi edad lo veo enseguida”. Inocentes… Con todos sus conocimientos de nativos digitales, muchos menores no saben que en internet circulan programillas que permiten grabar las imágenes obtenidas por la cámara y revertirlas en la conversación siguiente. Es decir: un señor de 45 años podría chatear con una niña de 13 años haciéndose pasar por un menor con su webcam estropeada. Podría grabar fácilmente las imágenes de la niña tecleando y saludando. Después repetiría la misma operación con un adolescente de 14 años, pero en esta ocasión le proyectaría el vídeo grabado anteriormente, de tal forma que este menor estaría viendo en su monitor a una niña de 13 años… Así es: lejos de ser una herramienta de seguridad, la webcam es una buena forma de engañar a alguien.

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¿Qué hacen las aplicaciones con toda nuestra información?

En Kidsandteensonline


El mundo de internet al que ya casi nos habíamos acostumbrado, ha cambiado considerablemente con la expansión de la conectividad móvil. La primera consecuencia ha sido la conectividad permanente, que nos lleva a estar todo el día conectados recibiendo y enviando mensajes, correos, imágenes, etc. La segunda consecuencia es la bajada en la edad de inicio en cuanto al acceso a internet, que está convirtiendo en habitual el ver a niños de 12 años realizando selfies y enviándolos por Whatsapp. De hecho, según los datos manejados por el INE, nada menos que el 70% de los niños españoles de 12 años ya tiene su propio smartphone. Y la tercera, la que más me cuesta asimilar, es el desembarco del mundo de las aplicaciones móviles –apps-.

Entiendo que mucha gente tenga la necesidad de estar permanentemente conectada, o que simplemente no pueda evitarlo. Entiendo también que los niños quieran tener un smartphone, ya que les permite comunicarse con sus amigos, escuchar música, ver videos en Youtube, hacer fotos, etc, etc. Pero lo que más me cuesta entender es que todos, niños y mayores, nos estemos descargando innumerables aplicaciones que están accediendo a la información almacenada en nuestros terminales, y guardándola en servidores que no sabemos ni dónde están ni qué hacen con ella.

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Enseña a tus hijos algunos hábitos para que naveguen tranquilos por internet

Por Nacho Viché en Padres en la Red

Un amigo me contó que su mujer utiliza “el WhatsApp” para llamar a sus hijas a comer. Yo le pregunté: ¿Lo hace porque están en casa de sus amigas? Y él me respondió: No, lo hace porque están en sus habitaciones conectadas a Internet y no le hacen ni caso.

Los chicos de hoy en día se levantan y lo primero que hacen es conectarse. Y antes de acostarse lo último que dejan es su dispositivo (bien cerca). Son nativos digitales, tecnológicamente muy conectados, tecnodependientes.

Programas de mensajería, redes sociales, sitios de fotografía, vídeo y audio. Exprimen la red, su red. En estos temas nos ganan por goleada.

Llama la atención esa gran virtud que tienen de no tener miedo a ningún dispositivo, que contrasta con ese grave y serio problema de comportamiento inmaduro e imprudente en internet, con indolente desidia.

Nosotros sabemos que “el hábito hace la seguridad” y por eso vamos a relacionar algunas reglas de sentido común sobre el uso de internet.

Normas básicas

  • Ubicación del ordenador en zonas comunes.
  • Si se trata de un dispositivo móvil, la navegación será en un sitio de paso, sin encerrarse en una habitación.
  • El tiempo de conexión será limitado y negociado.
  • Le preguntarás con frecuencia qué sitios web visita y con quién.

Deberes propios de los padres

Son tareas propias de los padres y tutores mantener actualizado el Navegador, Antivirus y Antiespías en todos los dispositivos.

Si es necesario se instalará y configurará un control parental o filtro.

A los jóvenes se les recordará con frecuencia que …

  • La contraseña es su mayor secreto. Debe ser fuerte y fácil de recordar.
  • Es conveniente cambiar de vez en cuando la contraseña.
  • Nunca se chequea “No cerrar sesión” o “Recuérdame” antes de entrar en la red social o en el correo.
  • Al terminar de trabajar en un sitio web se sale de forma correcta, no de cualquier manera.
  • Cuando publicamos una foto en internet ya no es nuestra, perdemos su control.
  • Hay que tener cuidado con las fotos que se publican. En internet las fotos no se borran, son indelebles.
  • Los amigos de mis amigos no son mis amigos, tampoco en las redes sociales.
  • No todo el mundo en internet es realmente quien dice ser.
  • Jamás se dan datos personales en internet sin el consentimiento de los padres o tutores.
  • Está prohibido chatear con desconocidos.
  • Está prohibido hacer pagos online.
  • Está prohibido acceder a páginas inapropiadas.

Los riesgos de YouTube para los menores

Por David Cortejoso

Hoy en día, somos muchos los padres que, quien más o quien menos, en ocasiones utilizamos las nuevas tecnologías para que nuestros hijos se entretengan un rato. Cuando vamos a tener que hacer una cola o estar en una sala de espera, cuando vamos a un bar o a una comida con los amigos, si estamos en casa y necesitamos hacer las tareas del hogar, etc.

Uno de los servicios que más utilizamos, además de las aplicaciones de juegos de la tablet o del móvil, es YouTube. Como bien sabéis, YouTube es el portal de Internet que cuenta con mayor número de vídeos a nivel mundial. YouTube es un buen aliado tanto para la docencia como para el entretenimiento, tanto en menores como en adultos, ya que existe una grandísima variedad de vídeos y de temas al alcance de cualquiera.

YouTube logoCreative Commons License Rego Korosi via Compfight

YouTube y los riesgos para los menores

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MENORES EN LA RED: El peligro de los Contenidos Inapropiados.

El Blog de Angelucho

Proteger a nuestros hijos de los peligros de Internet es un verdadero desafío para muchos.

La mayoría de nosotros padres, abuelos y educadores de hoy somos de esa “rara especie” a la que han denominado “inmigrantes digitales”, la prehistoria digital. Sin embargo hacemos lo posible para que nuestros hijos se encuentren dentro de la “moda” en las nuevas tendencias en tecnología, y si no sabemos de qué se trata ya se encargarán ellos de guiarnos en lo que necesitan y que se hace “absolutamente necesario” para su vida cotidiana.

Debemos estar al día de todo lo que se “cuece” en el mundo de esos “aparatos diabólicos” que a veces llegan a tener nombres difíciles de recordar y que van más allá del simple ordenador que teníamos en casa, smartphones, tablets,  consolas, y demás “maléficos cacharros” que se conectan a Internet.

Es habitual leer y escuchar que todos estos “aparatos tecnológicos” hacen que nuestros hijos se enfrenten a graves peligros en la red.

¡Grave error!, si de algo vale mi humilde opinión, y como ya he expresado en numerables ocasiones en este blog, Internet es una imprescindible y fantástica herramienta para el desarrollo social y educacional de nuestros hijos aunque con algún “pero”. Como en la vida misma, Internet tiene ciertos contenidos inapropiados para los menores. Pero como siempre os digo, si conocemos los riesgos y peligros, podremos evitarlos y mitigarlos .

Internet, como se suele decir, es una ventana al mundo, se puede comparar, entre otras  muchas cosas, con una gigantesca biblioteca audio/visual con estupendos contenidos  educativos y de ocio. Pero al igual que ocurre en las bibliotecas, no todo el contenido de  Internet es adecuado para niños.

Como veis el problema no está en que nuestros hijos se conecten a Internet, el problema no es otra cosa  que los contenidos, a veces muy peligrosos, que nuestros hijos pueden “consumir” en la red y de la mala  utilización de los distintos servicios que Internet nos ofrece, chats, mensajería, etc.

Me refiero al acceso voluntario o involuntario a información o contenidos inapropiados  para su edad.

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