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Tenemos que jugar más

El tema del juego es uno de los más importantes en la formación de nuestros hijos. Este post de Gestionando Hijos nos señala la importancia que tiene en su educación. Os lo recomendamos.

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Jugar es un derecho reconocido en el artículo 31 de la Convención de los Derechos del Niño de Naciones Unidas. Sin embargo, si leemos los siguientes datos, podemos pensar que a pesar de saberlo, no lo hemos interiorizado:

  • Solo el 10,3% de los niños menciona a sus madres y padres como compañeros habituales de juego.
  • Solo el 18,3% juega habitualmente en espacios exteriores, tales como parques y calles. El 75% juega en espacios interiores privados (domésticos).
  • No juegan a diario, sino cuando las actividades programadas durante la semana se lo permiten. Lo cual demuestra un abuso de las extraescolares.
  • En resumen: se detecta una pérdida progresiva de espacios y tiempos libres para el juego en la vida de los niños y niñas de las sociedades modernas.

Son datos de un estudio sobre el juego infantil elaborado por IKEA, UNICEF, la Universidad Complutense de Madrid y la fundación Ashoka, para el que han entrevistado a más de 1240 niños y niñas de entre 3 y 12 años en diferentes puntos de España.

Sobre esto reflexiona esta semana Leo Farache.

7 recomendaciones para el chat escolar de padres

Este post de Empantallados con infografía incluida nos parece perfecto aunque ya han empezado las clases. Lo compartimos porque nos parece importante repetir ideas útiles para que los chats del cole se conviertan en una herramienta efectiva.

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Con la vuelta al cole ¡han regresado los chats escolares! Padres y madres volvemos a la carga con noticias, preguntas, ideas, invitaciones, deberes, felicitaciones, fotos, recordatorios…El iconito de Whatsapp cambia constantemente de cifra y ya no sabes lo que has leído, lo que has contestado y si te estás perdiendo algo importante.

¡No te preocupes! Es el momento de poner en práctica algunas normas de comportamiento en Whatsapp.  Si todos nos ponemos a una, el intercambio de mensajes se ceñirá a lo verdaderamente imprescindible y relevante. En Empantallados queremos ponértelo fácil, por eso hemos preparado esta infografía con siete recomendaciones para que el Whatsapp de la clase no se vaya de madre.

Feliz vuelta al chat escolar…y en este caso, sí… ¡Comparte con la clase!

5 Consejos para controlar el berrinche de nuestro hijo

Este artículo de Sapos y Princesas nos ha llamado la atención porque lo consideramos muy útil. Muchas veces actuamos de manera contradictoria ante los berrinches y tenemos poca paciencia y poca firmeza con nuestros hijos. Se trata de todo lo contrario. En este post nos dan unos buenos consejos que os transmitimos.

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Uno de los comportamientos que nos suele desestabilizar a los padres son los berrinches o rabietas de nuestro hijo. Se trata de manifestaciones habituales de los niños cuando sienten frustración, miedo, ira o tristeza. La reacción consiste en gritar y llorar e incluso tirarse al suelo y patalear. Una situación límite en la que normalmente no sabemos cómo actuar.

Nuestros hijos suelen llamar la atención con esta conducta negativa para protestar por algo con lo que no están de acuerdo. Los padres en esos momentos normalmente no sabemos qué hacer, nos sentimos perdidos. Evitar totalmente los berrinches es imposible para un niño de 2 a 6 años pero podemos intentar prevenir una posible rabieta suele ser más fácil que su tratamiento.  Pero a veces es complicado saber qué situaciones van a motivar una rabieta y a veces nos encontramos en una situación complicada rodeados de personas extrañas.

“Los berrinches, o reacciones emocionales desproporcionadas ante cierta situación, parecen ser universales en el desarrollo infantil y parecen constituir más que una mera molestia en el cuidado infantil. Los niños que tienen un historial de berrinches intensos y frecuentes corren el riesgo de desarrollar más tarde en la infancia trastornos emocionales y de la conducta más graves”, explica el estudio Los berrinches y la ansiedad en los niños pequeños. Un estudio preliminar.

Es complicado saber cómo reaccionar ante la conducta de un niño que tiene un buen berrinche. Pueden chillar, patalear e incluso pegar golpes a otros o a sí mismos. No podemos perder los nervios y ponernos a gritar para que se calme.

Consejos para controlar el berrinche de nuestro hijo

Es complicado saber cómo reaccionar ante la conducta de un niño que tiene un buen berrinche. Pueden chillar, patalear e incluso pegar golpes a otros o a sí mismos. Además muchas veces solemos estar fuera de casa como un centro comercial o un supermercado. No podemos perder los nervios y ponernos a gritar para que se calme. Os vamos a dar cinco prácticos consejos que recomiendan los expertos para controlar la rabieta de nuestro hijo y que suelen funcionar.

calmar a una niña con un berrinche

1. Preparar las salidas

 

Nuestro hijo debe saber dónde vamos antes de salir de casa. Si vamos a ir por ejemplo de compras a un hipermercado, podemos repasar antes con él el itinerario. Así no le pillará desprevenido y se adaptará a nuestro plan sin problemas. Puede que no le apetezca pero le hemos dejado claro el plan elegido por la familia y no supondrá una sorpresa. También debemos cerciorarnos de que haya comido lo suficiente y se encuentre descansado. Si tiene hambre o está cansado nos hará parar para comer algo o estará todo el rato quejándose porque no puede caminar.

2. Mantener la calma

Cuando un niño comienza a tener una rabieta le da igual estar en una comida familiar o en un centro comercial lleno de gente. Siempre tenemos que mantener la calma. No debemos combatir fuego con fuego. Si le regañamos o le gritamos solo empeoraremos la situación. Lo mejor es restar importancia a su comportamiento y tomártelo con resignación. Intenta que pare su actitud intentando comprenderle mediante el dialogo. Si nuestro hijo ve que estamos tranquilos se irá calmando y cambiará su conducta.

3. Dejar que se desahogue

 

Para que nuestro hijo se calme lo mejor es llevarle a un sitio diferente de donde comenzó la rabieta. Una técnica que suele funcionar y logra que el niño se vaya desahogando hasta que poco a poco se siente más tranquilo. Solo podremos establecer un diálogo con él cuando esté más tranquilo y pueda escuchar nuestros argumentos. Para tranquilizarle podemos ir hablándole con tranquilidad y explicarle que entendemos el motivo que ha causado su ira pero que solo será posible hablar si se calma. Nunca se le debe amenazar con que si no deja el berrinche nos marcharemos.

4. Hablar con tranquilidad

Tenemos que explicar a nuestro hijo con tranquilidad que su actitud no es la correcta. Podemos acercarnos a él, mirarle a los ojos con franqueza y en tono calmado explicarle la razón por la que no le podemos comprar lo que quiere. Por ejemplo si quiere una chocolatina y no ha comido tenemos que hacerle entender que primero tendrá que comer.

5. No ceder a su petición

Lo más importante es que no le demos a nuestro hijo lo que pide en ese momento. Tiene que entender que su petición es inaceptable. Si se lo damos volverá a mostrar la misma actitud negativa en otra situación similar. Cuantas más explicaciones le demos, el niño irá cambiando su actitud. No importa que tenga 2 ó 5 años. Si no nos damos por vencidos y nos mantenemos firmes en nuestra posición, al final nuestro hijo se calmará. Podemos pensar en un castigo que tendrá que cumplir pero también debemos mostrarle que le seguimos queriendo aunque se haya portado mal. Eso sí el castigo debe ser firme y apropiado para su conducta y su edad.

madre consuela a su hijo tras un berrinche6. Ante todo paciencia

Por último el mejor consejo es armarnos de paciencia. Si vemos que no supera la situación podemos dejarle con algún familiar, alejarnos un rato y regresar más calmados. Ante todo hay evitar entrar una espiral de gritos con nuestro hijo. Una buena idea es hablar con las personas que suelen estar al cuidado del niño habitualmente y pedirles que utilicen la misma técnica en situaciones similares. Si le está funcionando ese comportamiento negativo con otro adulto seguro que lo volverá a repetir.

 

 

Álvaro Bilbao, neuropsicólogo: “Si queremos hijos felices hay que enseñarles a navegar en tempestades”

Que lo más importante para cuidar el cerebro de nuestros hijos es el afecto, es una idea que desarrolla Álvaro Bilbao y que defendemos constantemente desde el Sindicato de Padres. Os dejamos con la explicación del especialista desde Gestionando Hijos.

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Álvaro Bilbao es neuropsicólogo y autor del libro El cerebro del niño explicado a los padres, pero “sobre todo me gusta decir que soy padre”. En su ponencia, nos quiso brindar cuatro ideas fundamentales para ayudar a nuestros hijos a cuidar su cerebro. El amor, que no debemos confundir con la sobreprotección, el ejercicio físico para oxigenar bien el cerebro, la nutrición neurosalusable y la gestión del estrés y el autocontrol son las claves que nos brinda este neuropsicólogo que considera que si enseñamos a cuidar el cerebro tendremos hijos más felices. Por eso, Álvaro Bilbao ofrece información práctica en su página web para que todos los padres y madres puedan aprender a educar con el cerebro en mente.

Su intervención comenzó con un contraste: “Todos enseñamos pautas básicas de higiene corporal e higiene dental. Y sin embargo la mayoría de padres tienen muy poca idea acerca de cómo pueden cuidar el órgano más importante de sus hijos: su cerebro”.

¿Por qué es importante enseñar a nuestros hijos a cuidar su cerebro? Porque frente al aumento de diagnóstico o casos de Alzheimer e ictus cuando sean mayores o Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) “tenemos la receta del cuidado del cerebro, que es importante que se implante durante la infancia.  Por mucho que un señor de 50 años lea un libro sobre el cuidado del cerebro, si no ha sido educado en una alimentación neurosaludable, en realizar ejercicio físico, si no ha sido educado para saber gestionar sus emociones, es muy posible que pueda hacer poco para prevenir trastornos como la ansiedad, la depresión, el estrés…”, nos indica Álvaro.

Álvaro nos brinda cuatro ideas básicas para cuidar el cerebro: “En primer lugar, lo más importante es el afecto. Un cerebro que no recibe afecto en los primeros años de vida va a crecer con serias dificultades, tanto emocionales como intelectuales” ¿Y por qué el amor afecta al desarrollo intelectual? Para responder a esta pregunta, Álvaro nos habla de tres niveles de cerebro: “El cerebro racional se desarrolla sobre otros cerebros que son el cerebro primitivo (el que nos pide que comamos, que durmamos) y sobre el cerebro emocional (que busca afecto). Solo cuando ese cerebro emocional ha recibido el cariño que necesita, puede tener una capacidad intelectual plena”.  Pero Álvaro nos lanza una advertencia: “Es muy importante que no confundáis el afecto con la sobreprotección”. Ante cualquier reto, en el cerebro se activan dos regiones: “la amígdala, un núcleo rojo pequeñito, que le dice al cerebro que tiene que tener miedo porque eso es peligroso; y la corteza prefrontal, que dice que es capaz de enfrentarse a ese problema. Hay una pugna. Pero si aparece un padre sobreprotector o una madre sobreprotectora que quieren que su hijo no tenga ningún problema, lo único que nos quedará en el cerebro del niño es ese miedo. El niño no aprenderá a resolver problemas porque será el papá o la mamá el que lo haga”. Por eso el cerebro nos enseña que “la manera de enseñar al niño a tomar buenas decisiones no es evitarle los problemas sino dejar que tenga aciertos y errores y ayudarle a aprender de ellos”.

Otra idea fundamental, especialmente para prevenir ictus y Alzheimer, es el ejercicio físico. “El cerebro es un gran consumidor de oxígeno. Con tan solo un 2% del peso corporal consume el 33% del oxígeno que está en nuestros pulmones. Ese oxígeno llega al cerebro gracias a un corazón que debe estar bien entrenado. Y la mejor manera de conseguirlo es implantar el ejercicio físico desde que somos pequeños”, nos resume Álvaro. Además, hacer ejercicio “nos permite reducir los niveles de estrés y aumentar el BDNF, una proteína que nos permite recordar mejor”. Álvaro nos indicó que “es importante que el aire que respiren nuestros hijos esté limpio, que los llevemos a jugar al campo. Hay muchos estudios recientes sobre el efecto de la contaminación en el desarrollo intelectual del niño”.

En cuanto a la nutrición neurosaludable, “sabemos que desde el embarazo, la cantidad de fruta y de pescado azul que tome la madre van a ser determinantes a la hora de ver la inteligencia del niño unos años después”. Las bases de esa dieta neurosaludable han de ser “frutas, verduras, pescado azul, harinas integrales, limitar el azúcar y evitar las conservas”. Los beneficios de esta alimentación son “la memoria del niño, la concentración (los neurotransmisores que nos permiten recordar y concentrarnos se sintetizan gracias a las vitaminas de las frutas y las verduras), la agilidad mental (que tiene que ver mucho con las grasas que toma el niño, porque las grasas no saturadas facilitan el flujo de información a nivel cerebral)”.  Lo que comemos “también influyen en el estado de ánimo y en la prevención de enfermedades relacionadas con el envejecimiento y con la salud emocional del niño”. Álvaro Bilbao resumió la importancia de la alimentación de esta manera: “El hecho de que vuestros hijos tengan las arterias limpias u obstruidas tiene mucho que ver con si compras la merienda de tus hijos en la sección de frutería del supermercado o en la sección de grasas hidrogenadas y azúcares”.

Por último, Álvaro dedicó buena parte de su ponencia a la gestión del estrés y el autocontrol. “Hoy en día tenemos niños que viven con mucho estrés. No tienen ni un momento libre, no son capaces de enfrentarse a una rabieta y que sufren de una manera desproporcionada ante las dificultades de la vida. Esto provoca el síndrome de decaimiento, la sensación de que no estamos muy motivados ante las situaciones cotidianas de la vida”. Comparando nuestra infancia con la de nuestros hijos, vemos que los viajes en coche ya no se parecen: “Nuestro mayor entretenimiento era observar la luna, mirar por la ventana, jugar al veo-veo o hablar. Hoy en día nuestros hijos tienen una televisión en la parte de atrás del coche”. O que “cuando yo quería ver mis dibujos animados favoritos, que podían ser David el Gnomo, tenía que esperar una semana entera para poder verlos. Nuestros hijos no tienen que hacer ese ejercicio de control de la frustración para esperar ese momento”. En definitiva, subraya Álvaro, “no estamos acostumbrando a nuestros hijos a esperar. Y esperar es muy importante”.  Álvaro nos habló de un experimento cuyo vídeo podéis ver aquí en el que un psicólogo ofrecía a varios niños una golosina y les decía que si esperaban 15 minutos sin comérsela les ofrecería otra más. “A los niños, pero también a los adultos, nos cuesta mucho poner a trabajar esa parte frontal del cerebro. Hasta el punto de que la mayoría de los niños en el experimento no llegaron a completarlo satisfactoriamente”. 18 años después, los investigadores buscaron a esos niños y concluyeron que el tiempo que habían aguantado sin comer la golosina predecía mejor que ninguna otra cosa “la nota en el examen de Selectividad y la satisfacción en la relación con sus compañeros y su familia y, en general, su nivel de adaptación social”.” Muchas veces los padres intentamos ahorrar a nuestros hijos las frustraciones. Sin embargo, si queremos tener hijos felices en lugar de hacer que el viento siempre sople a su favor hay que enseñarles también a navegar en tempestades”. Álvaro subrayó que enseñarles autocontrol no significa encorsetar a nuestros hijos. Antes al contrario: “El lóbulo frontal es una zona realmente versátil y va a permitir a vuestros hijos tener la mejor respuesta en función de cada situación”, autocontrolarse cuando sea necesario y divertirse o relajarse en otras ocasiones. . Álvaro nos confesó que “me gusta mi labor de mal padre, en esos momentos en que les digo a mis hijos que eso no lo puede hacer, que tienen  que esperar un  poco, porque aunque sé que muchas veces mis hijos se enfadan, sé que es una labor tan amorosa como darles un beso de buenas noches. Cuando les digo que no o que tienen que esperar, estoy dándoles un regalo importantísimo para su cerebro”. Y concluyó: “Sabiendo controlarse en los momentos que lo requieren y disfrutar en los momentos en los que pueden disfrutar se darán cuenta de que la vida realmente es maravillosa”.

En el turno de preguntas, la presentadora, Luján Argüelles, preguntó cuánto tiempo hy que hacerles esperar. Y recordó que “si le dices a tu hijo que espere una semana a ver los dibujos será el tonto de la clase”. Álvaro le contestó que “mi hijo seguramente sea el único de su clase que no tiene una Play Station, pero sé que es capaz de disfrutar de otras cosas. Cuando la tenga la valorará y si tiene normas claras le va a venir bien para muchas cosas”. La educación, nos dice, “es una apuesta a largo plazo. Los mejores frutos no crecen en pocos días. Para que nuestros hijos den sus mejores frutos, no es favorable meterles en un invernadero que acelere su crecimiento, sino que hay que ser pacientes”.

A una pregunta sobre el TDAH, Álvaro afirmó que “en algunos países parece claro que el TDAH se está sobrediagnosticando. La prevalencia real puede llegar a un 4% y en Estados Unidos o España puede llegar hasta un 10% el porcentaje de niños que a lo largo de su vida escolar van a tomar medicación contra el TDAH. La nutrición neurosaludable, enseñar autocontrol (el TDAH tiene mucho que ver con el lóbulo frontal y con cómo el cerebro controla sus impulsos)” y limitar el uso de los videojuegos “tienen mucho que ver con cómo los niños controlan su atención”.

A otra pregunta sobre el exceso de actividades dirigidas, Álvaro se mostró “partidario de que los niños tengan pocas actividades extraescolares, es muy importante que los niños tengan un juego libre, porque la imaginación es fundamental en el desarrollo del niño. Einstein decía que la lógica nos puede llevar del punto A al B y la imaginación nos puede llevar a cualquier sitio. Los niños deben estar en casa con sus padres, deben poder jugar y es la manera de desarrollar un cerebro pleno”.

 

El impacto de la innovación educativa

Nos parece muy  interesante esta iniciativa del  Pacto por la Educación en Equipo de Gestionando Hijos. Son aspectos nuevos en educación y vale la pena estar al corriente de la importancia que tiene la confianza entre padres y profesores en la educación.

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Nuestra compañera del Pacto por la Educación en equipo, Ana Eva Alameda, ha escrito un artículo sobre innovación educativa que hoy queremos compartir contigo a través de este post.

A todos los que estamos dentro del entorno educativo nos surgen muchas inquietudes cuando hablamos de innovación. A veces, cuesta incluso saber, a que nos referimos cuando se habla de innovación educativa.

Hoy, os contamos algunos ejemplos de casos innovadores, basándonos en los centros educativos, agentes sociales, profesorado y expertos educativos que rodean en estos momentos el Pacto por la Educación en equipo.

Primeramente, “hay dos aspectos que me gustaría destacar”. Dos aspectos que provienen de dos expertos relevantes del mundo educativo y que “desde mi humilde opinión” clarifican mucho a que nos referimos cuando innovamos.

  • En primer lugar, la confianza entre las personas relacionadas con el centro educativo –alumnos, profesores, equipo directivo y padres-  en que se actuará de manera adecuada en cualquier situación y pensamiento. (Cecilia Gafarot)
  • Para ser un centro educativo innovador es totalmente imprescindible saber detectar las necesidades sociales a medio plazo y orientar sus proyectos hacia ellas. El cambio y la innovación es algo consustancial a la educación. Siempre va unida una cosa con la otra, aunque a veces no nos lo parezca. (José Navalpotro)

Si observamos detenidamente estos dos aspectos, podremos tener de primera mano una síntesis de los motivos por los que un centro llega a convertirse en innovador.

Curiosamente, son dos puntos destacados dentro del Pacto por la Educación en equipo, la necesidad de que exista una confianza en la comunidad educativa, y como nos muestra el punto número 9 es necesario trabajar para conseguir un progreso en la sociedad.

Sin ir más lejos, destacamos el CEIP Aguamansa, un centro que consiguió ver a largo plazo la necesidad de introducir a las familias en su comunidad educativa, y crearon una comunidad de aprendizaje. Es el primer centro de España, en el que las familias y profesionales consiguieron firmar el acuerdo del Pacto por la Educación en equipo.

Carmen Trujillo, directora del centro, manifestaba, “La innovación educativa pasa por atender a todos los ámbitos de la persona es decir debe ser una educación integral. Hay que tratar de igual forma los aspectos físicos, emocionales e intelectuales”.

Fue también relevante, el primer contacto con Juan Antonio Rodríguez, director del centro CEIP Ramón y Cajal de Alpartir, en Zaragoza. Un centro educativo destacado por ser una escuela Change Maker, es decir, que promueve la transformación social. Este centro, situado dentro de un entorno rural, ha conseguido que aumente la población en el pueblo, y es que está demostrado, ¡la educación nos mueve! El equipo de profesionales supo ver cuáles eran las necesidades sociales que había en su entorno, y trabajaron para solventarlas.

No podemos olvidarnos de MIAC, un entorno rodeado de profesorado, que trata de mejorar compartiendo conocimientos. Tanto Jorge como Roberto, nos explicaban lo siguiente, “En el ámbito educativo tenemos que funcionar en equipo y las familias tienen que apoyar el trabajo que desde las aulas se está haciendo por mejorar el aprendizaje de los alumnos”

Estos son sólo tres ejemplos, que nos hacen sentir que la innovación está más cerca de lo que creemos, y que sólo es necesario trabajar juntos y confiando en tu entorno para conseguirlo.

Si quieres sumarte al Pacto por la Educación en equipo entra en www.equipoeducativo.com

Si quieres sumarte como centro, asociación o empresa escríbenos a info@equipoeducativo.com

Un 85% de padres y madres quieren más información para educar mejor.

Un estudio de My Word para Gestionando Hijos pone en evidencia la necesidad de contar con mayor formación para los padres. Nos parece muy interesante este estudio, aquí os lo dejamos.

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Un 85% de padres y madres cree que le vendría bien tener más información para su labor educativa. Así se desprende de un estudio realizado por la empresa demoscópica MyWord para Gestionando Hijos. Según esta encuesta online, cuyos datos podéis ver aquí, tres de cada diez padres y madres se confiesan perdidos en la educación de sus hijos. El estudio deja una conclusión clara: la gran mayoría de los padres y las madres entiende la importancia de su labor educativa, muestra un enorme interés por hacerlo mejor y prepararse para ello y aplaude la posibilidad de contar con el apoyo de sus empresas o centros de trabajo para educar mejor.

Las madres reconocen en mayor medida su interés por superarse como educadoras: un 36% afirma estar a veces perdida frente al 25% de los padres, y un 88% de ellas ve con buenos ojos recibir información para mejorar, porcentaje que entre los padres es del 81%.

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Según la edad, cuanto mayores son los padres y madres aumenta el porcentaje de los que afirman sentirse perdidos con sus hijos en alguna ocasión. Esta diferencia, como se desprende del estudio, probablemente se deba a la etapa evolutiva en la que se encuentran sus propios hijos (ya en la adolescencia, una etapa que no suele ser vista con una mirada amable y tranquila).

La mayoría de las personas encuestadas, un 95%, valora positivamente que se ofrezcan contenidos útiles en los centros de trabajo para ayudar en las tareas como educadores (talleres, jornadas con orientadores, psicólogos o pedagogos). Además, el 98% de los encuestados ve importante o muy importante que los centros de trabajo ofrezcan beneficios y prestaciones sociales a sus empleados, como servicios de escuela infantil o la posibilidad de trabajar desde casa. Eso sí, solo un 13,9% de los madres y padres encuestados conoce a alguien que reciba este tipo de prestaciones en su lugar de trabajo.

La gran mayoría de los padres y madres considera que las medidas de apoyo de los centros de trabajo en la labor como educadores tendría efectos positivos en la eficacia en el trabajo: el 88% así lo cree. Preguntados por los efectos concretos que creen que estas medidas propiciarían, más de la mitad señala la mayor concentración que tendrían en el trabajo (59%), así como una actitud más positiva y optimista (54%) o a estar más centrado o centrada en el trabajo (49,5%).

¿Qué os parece? ¿Os sentís identificados e identificadas con las conclusiones de este estudio?

Cuidado con las fotos de tus hijos en internet

Este es un tema importante al que muchas veces no damos la importancia que se merece. Estos consejos de Padres en la Red nos sirven para prestar más atención a un tema muy candente.

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Estamos en un periodo convulso en las comunicaciones digitales. Las redes sociales han entrado como un tifón y las apps de mensajería (wassapp, telegram, line,…) como un tsunami, por no decir las plataformas de fotografía y vídeo (Instagram, Youtube, Snapchat, Periscope, …). Todo se transmite, en vivo y en directo. Imágenes, fotografías y vídeos surcan internet a los cuatro vientos.

No solo echan humo los dispositivos, enviando y recibiendo bytes. Como era de esperar, muchas personas también echan humo al verse en fotos y vídeos en la red de redes.

Curiosamente han empezado las denuncias de hijos a padres por publicar fotos inapropiadas. Claro, publicar fotos de menores no está prohibido expresamente en las redes sociales pero puede tener consecuencias.

Hay que tener especial cuidado con la reputación on-line, con el rastro digital, ‘qué dice internet de mi‘. Nos jugamos mucho.

Recordemos, una vez más, que las imágenes en internet son indelebles. Eliminar una imagen después de publicada no es fácil, sobre todo si se comparte con otras personas. Aunque existe el “derecho al olvido” en internet, que permite solicitar a un buscador que no aparezca cierto enlace, para que fuese efectivo habría que eliminar los enlaces de todos los buscadores del mundo mundial.

La cosa es muy seria. La Constitución Española, en su artículo 18, garantiza el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen; y en el artículo 10, la dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad.

Evita fotografiar al menor …

  • Desnudo, aunque el bebé esté para comérselo
  • Enfadado, con una rabieta o malhumorado
  • Imágenes que puedan avergonzar cuando sean mayores (disfrazados, haciendo posturas raras, manchados y sucios, …)
  • Enfermos u hospitalizados
  • Imágenes en el cuarto de baño

Se trata de no ser la causa de que el menor sea marginado por esa imagen.

Un consejo: ante la duda no publiques esa fotografía en internet.

Por cierto, aprovecho para dar las gracias a Carmen y a María por haberme dejado publicar una foto suya en este post. Sois las mejores.

Frases prohibidas: “Empieza el curso… y se te acaba lo bueno”

Volvemos a la carga y estamos felices de volver a encontrarnos. Este curso nos depara buenas noticias y unos post llenos de contenidos para las familias. Feliz entrada de curso.

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Pues ya llega septiembre y con ello la vuelta al cole, a la rutina, a las prisas… Quizá a este mes no lo recibamos con el mejor de los ánimos o la mejor de las sonrisas, porque la vuelta es dura. Pero, por mucho que tengamos derecho a manifestar nuestra tristeza por el final del verano y a decir que nuestros hijos están asilvestrados con las vacaciones, ¿es positivo recibir el curso con quejas, amenazas y diciendo, en definitiva “se te acaba lo bueno”?

Lucía y David tienen dos hijos, Mario y Manuel. Han pasado un gran verano en la playa, en la montaña, disfrutando de la piscina de su casa y jugando sin parar con juguetes que tenían muertos de risa en cajones. Y además, han puesto a prueba mil veces la paciencia de los padres: comiendo solo lo que les gusta, remoloneando para leer o repasar lo aprendido durante el curso, teniendo su habitación como una leonera… Lucía y David saben que sus hijos se han convertido en el verano en dos pequeños salvajes. Lucía y David han disfrutado y ahora están sufriendo lo que llamamos el síndrome postvacacional. Y además entienden que sus hijos van a pasarlo mal cuando tengan que atenerse a las rutinas, normas y tareas del colegio. Así que con la llegada de septiembre, no paran de decirles:

-Ya os meterán en vereda cuando empiece al cole. Se os acaba lo bueno. 

-Ya comeréis de todo cuando volváis al comedor. Se os acaba lo bueno. 

-Ya os hartaréis de hacer deberes en unos días. Se os acaba lo bueno. 

Un día, cuando estaban los abuelos en la casa, el abuelo Ramón, tras escuchar estas frases, les dijo, en un aparte:

-Y luego querréis que estén motivados para ir al cole, ¿no? Si parece que les estáis anunciando que van a ir a trabajos forzados… 

Lucía trató de explicar a su padre el porqué de estas frases:

-Las decimos para que entiendan que es necesario volver a tener un poco de disciplina y de rutina, si no la tienen van a pasarlo mal. Y porque, además, la verdad, estamos tristes porque se nos acaba el verano, ¿no es bueno que les digamos que estamos tristes?

Ramón no se dejó convencer por la explicación:

-Bueno, Lucía, escúchate, sonáis a amenaza, la verdad. Yo creo que podríais mandar esas dos ideas que dices sin dar a entender que el cole es como un castigo.

Lucía y David recapacitan y deciden que, en vez de transmitir un mensaje negativo sobre el cole, unos días antes de la vuelta a las clases, empezarán paulatinamente a acostarse antes, a despertarse antes, a preparar las cosas del colegio con ilusión y a reconocer que, aunque están tristes porque las vacaciones han sido geniales, en el cole les esperan muchas cosas buenas. Porque no, no se acabó lo bueno. 

 

Educar: la magia que no tiene truco

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Este post de Carlos Pajuelo en Escuela de Padres nos introduce en la magia de la educación. Nos explica que educar es mágico y nos da las gracias por estar ahí, día a día y porque “es la única manera de hacer de este mundo mejorable, un lugar mejor”. Creo que somos nosotros los que debemos darles las gracias a él: GRACIAS!!

Hoy escribo mi post número 100, cien artículos escritos en este blog para madres y padres  con la única intención de animar y de hacer sentir competentes a los padres que están ocupados en la “entretenida” tarea de educar hijos.

100 artículos escritos y siento  no haber encontrado aún la varita mágica respecto a cómo  “hacer felices” a tus hijos y menos aún a vosotros los sufridos padres y madres. Llevamos casi tres años juntos y aún no he dado con las palabras mágicas que hacen que los hijos recojan los juguetes o sus calzoncillos; ni la manera de hacer que se pongan a estudiar; ni que hagan solos sus tareas; ni que obedezcan; que lleguen tempranito a casa y que estén contentos y respondan, con profusión de detalles, a todas nuestras interesantes preguntas. Vamos, que no he encontrado el camino que hay que seguir para que los hijos hagan lo que los padres deseamos: “dar satisfacciones”.

El mago sin magia. Eso es lo que soy yo.

Educar es hacer magia sin trucos, sin varitas mágicas. Educando hacemos que aparezcan en nuestros hijos e hijas comportamientos, valores, actitudes que les ayudarán a construirse como personas autónomas.  Educar es mágico.

Y esta es la magia de los padres: empeñarnos en educar, que es lo que está en nuestras manos, en vez de empeñarnos en buscar esa quimera de la felicidad de los hijos, que por cierto, esa tarea la tienen que hacer ellos solos. Si quieres que tus hijos sean felices no te queda más remedio que ponerte a ser feliz tú.

Yo la verdad no sé qué es eso de la felicidad; lo que está claro es que no es un lugar en el que, una vez que llegas, te ponen una pulserita y te dan todo lo que quieres gratis. Ni tampoco es la felicidad un estado en el que no te afecta lo que ocurre a tu alrededor (eso creo que se llama “pasotismo”); y menos aún la ausencia total de problemas (creo que a eso se le llama muerte).

Soy afortunado porque a pesar de todas estas limitaciones que tengo como mago sin magia, me seguís brindando vuestro apoyo y cariño, por eso en este centenario artículo quiero daros las gracias.

Gracias a todos los padres y madres que me animan a seguir escribiendo porque encontraron alivio escondido en algún párrafo.

Gracias por todas vuestras sugerencias, que me ayudan a ser mejor comunicador.

Gracias por enseñarme que educar es una manera de vivir, que educamos con nuestros propios estilos personales, con nuestras experiencias, con nuestras competencias y con nuestras limitaciones.

Gracias por sonreír cuando hablamos de los “modorros”. Cada vez que sonríes te llenas de energía para seguir educando.

Gracias, especialmente, a los padres y madres que educan a hijos e hijas con discapacidad, con enfermedades mentales; hijos “secuestrados” por las adiciones; hijos ya solo presentes en el recuerdo. Los anónimos padres y madres coraje, porque nos dan ejemplo diario de que el verbo educar se conjuga en primera persona del presente de indicativo.

Gracias a los padres y madres que vierten lágrimas porque creen que son incapaces de encontrar la manera de ayudar a sus hijos. Educar es sembrar y muchas veces los hijos necesitan desarrollar muchas raíces antes de que veamos el tallo.

Gracias por educar, porque es la única manera de hacer de este mundo mejorable, un lugar mejor.

Gracias por agacharos, una y otra vez, a recoger la toalla cada vez que desesperados la arrojamos al suelo.

¿Felicidad? A veces estamos buscándola con tanto ahínco que no vemos que está a nuestro lado, en ti, en tus hijos, en tu familia, en tu trabajo, en la calle. Menos buscar y más sentir.

¿Tú haces magia? Seguro que sí, la magia más blanca que existe, la magia de amar.

Educar al lado de los docentes para ayudar a sacar “la mejor versión de nuestros hijos”

El día 4 de julio se celebra el congreso de Gestionando hijos un evento dirigido a madres y padres que quieren saber más para educar mejor. Os lo recomendamos y también os recomendamos este artículo en el que explica la necesidad de apoyar a los profesores en su tarea de formar y educar a nuestros hijos.

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“Un niño, un profesor, un lápiz y un libro pueden cambiar el mundo”. Así habla Malala Yousufzai, joven flamante Nobel de la Paz después de defender el derecho a la educación frente a los ataques de los talibanes. En Gestionado Hijos estamos convencidos de que esto es así. Por eso, apostamos por apoyar y estar al lado de los docentes para sacar la mejor versión de nuestros hijos.

Hace unos días, saliendo de un colegio, pudimos escuchar esta conversación entre dos madres rodeadas de sus hijos e hijas, de unos 8 y 10 años de edad:

-Después de pasarnos todo el fin de semana estudiando para el examen de hoy, la profesora lo ha suspendido. ¿No os ha dicho por qué? – preguntaba una madre con tono indignado.

Una de las hijas responde:

-No, no nos ha dicho nada ni cuándo será.

-¿Pero será imbécil? Seguro que se quiere ahorrar trabajo. – insistía en su indignación la madre.

-Me parece fatal, lo podría haber explicado. – respondía un poco más templada la otra madre.

Cualquiera que escuche la conversación desde fuera puede concluir que esta actitud y este tono al hablar de los profesores de nuestros hijos no ayudan a educar mejor, no es positivo y no es inteligente. ¿Cómo reaccionará esta niña ante los trabajos que encargue la profesora en cuestión? ¿Qué imagen tendrá de la profesora y su labor después de escuchar las palabras de su madre? Al escuchar esta conversación es inevitable preguntarse: ¿por qué la madre no pide tutoría con la profesora?, ¿por qué no le pone una nota en la agenda de su hija para preguntar qué ha pasado?, ¿por qué muchas veces los padres y madres disparamos a los profes antes de preguntar? , ¿por qué siempre está en boca de todos que los profesores trabajan poco cuando no es así?  Cualquiera que conviva con profesores sabe de las tardes corrigiendo, planificando clases, asistiendo a cursos…

No tenemos que estar de acuerdo con todo lo que decidan los profesores, pero desprestigiar su figura, faltarles el respeto y no buscar una comunicación franca y directa para aclarar malentendidos o tener información no ayuda a nuestros hijos en nada.  Además, es muy positivo contar con la colaboración de los profesores para conseguir la mejor versión de nuestros hijos. Al fin y al cabo, el profesor conoce muy bien a nuestros hijos.

En Gestionando Hijos sabemos que todos educamos: padres, madres y otros familiares, profesores… Y como nos contaba Eva Bach en el primer encuentro Gestionando Hijos, la confianza y el respeto deben ser las bases de la relación entre todas las personas encargadas de educar a nuestros hijos. “Los padres tenemos que estar convencidos de que nuestros hijos están en buenas manos. Cuando nos validamos, ganamos todos”. Eva, que en Barcelona nos hablará de  la adolescencia,  nos anima a implicarnos en la necesaria tarea de “restablecer el prestigio de la profesión docente. La profesión docente es la única que enseña y ayuda a desarrollar todo el resto. Tenemos que contribuir a que los profesores sean mirados con toda la autoridad y todo el respeto”.

En Gestionando Hijos, queremos contribuir a este noble objetivo y por eso hemos estado desde el principio en contacto con docentes, porque ellos y ellas son compañeros imprescindibles en este viaje si queremos educar mejor. Algunos de nuestros ponentes en nuestro segundo encuentro en Barcelona han sido o son profesores, como la propia Eva Bach y Carlos González, Por otro lado, tenemos una visión de los profesores como personas con una gran vocación de construir un futuro mejor, en línea con lo que contaba la maestra Rita Pierson en esta apasionante charla TED. Además,  produjimos con Fundación SM este breve vídeo en el que padres maestros y madres maestras reflexionan sobre la tarea educativa.