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El impacto de la innovación educativa

Nos parece muy  interesante esta iniciativa del  Pacto por la Educación en Equipo de Gestionando Hijos. Son aspectos nuevos en educación y vale la pena estar al corriente de la importancia que tiene la confianza entre padres y profesores en la educación.

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Nuestra compañera del Pacto por la Educación en equipo, Ana Eva Alameda, ha escrito un artículo sobre innovación educativa que hoy queremos compartir contigo a través de este post.

A todos los que estamos dentro del entorno educativo nos surgen muchas inquietudes cuando hablamos de innovación. A veces, cuesta incluso saber, a que nos referimos cuando se habla de innovación educativa.

Hoy, os contamos algunos ejemplos de casos innovadores, basándonos en los centros educativos, agentes sociales, profesorado y expertos educativos que rodean en estos momentos el Pacto por la Educación en equipo.

Primeramente, “hay dos aspectos que me gustaría destacar”. Dos aspectos que provienen de dos expertos relevantes del mundo educativo y que “desde mi humilde opinión” clarifican mucho a que nos referimos cuando innovamos.

  • En primer lugar, la confianza entre las personas relacionadas con el centro educativo –alumnos, profesores, equipo directivo y padres-  en que se actuará de manera adecuada en cualquier situación y pensamiento. (Cecilia Gafarot)
  • Para ser un centro educativo innovador es totalmente imprescindible saber detectar las necesidades sociales a medio plazo y orientar sus proyectos hacia ellas. El cambio y la innovación es algo consustancial a la educación. Siempre va unida una cosa con la otra, aunque a veces no nos lo parezca. (José Navalpotro)

Si observamos detenidamente estos dos aspectos, podremos tener de primera mano una síntesis de los motivos por los que un centro llega a convertirse en innovador.

Curiosamente, son dos puntos destacados dentro del Pacto por la Educación en equipo, la necesidad de que exista una confianza en la comunidad educativa, y como nos muestra el punto número 9 es necesario trabajar para conseguir un progreso en la sociedad.

Sin ir más lejos, destacamos el CEIP Aguamansa, un centro que consiguió ver a largo plazo la necesidad de introducir a las familias en su comunidad educativa, y crearon una comunidad de aprendizaje. Es el primer centro de España, en el que las familias y profesionales consiguieron firmar el acuerdo del Pacto por la Educación en equipo.

Carmen Trujillo, directora del centro, manifestaba, “La innovación educativa pasa por atender a todos los ámbitos de la persona es decir debe ser una educación integral. Hay que tratar de igual forma los aspectos físicos, emocionales e intelectuales”.

Fue también relevante, el primer contacto con Juan Antonio Rodríguez, director del centro CEIP Ramón y Cajal de Alpartir, en Zaragoza. Un centro educativo destacado por ser una escuela Change Maker, es decir, que promueve la transformación social. Este centro, situado dentro de un entorno rural, ha conseguido que aumente la población en el pueblo, y es que está demostrado, ¡la educación nos mueve! El equipo de profesionales supo ver cuáles eran las necesidades sociales que había en su entorno, y trabajaron para solventarlas.

No podemos olvidarnos de MIAC, un entorno rodeado de profesorado, que trata de mejorar compartiendo conocimientos. Tanto Jorge como Roberto, nos explicaban lo siguiente, “En el ámbito educativo tenemos que funcionar en equipo y las familias tienen que apoyar el trabajo que desde las aulas se está haciendo por mejorar el aprendizaje de los alumnos”

Estos son sólo tres ejemplos, que nos hacen sentir que la innovación está más cerca de lo que creemos, y que sólo es necesario trabajar juntos y confiando en tu entorno para conseguirlo.

Si quieres sumarte al Pacto por la Educación en equipo entra en www.equipoeducativo.com

Si quieres sumarte como centro, asociación o empresa escríbenos a info@equipoeducativo.com

El poder corrompe, el servicio embellece (en la educación también)

Por Catherine L’Ecuyer en Apego y Asombro

Hace poco me escribía una lectora del blog diciéndome que pusieron celo en la boca de los niños de la clase de su hija. En otro colegio, atando a las manos de los niños durante la siesta. En otro, poniendo películas de horror y literaturas inadecuadas a niños de 10 años. Profesores que llaman a sus alumnos “chavales de m…”, “hijos de p…”. Hace poco, yendo a comprar, me encontré dos niños durmiendo solos en un coche en el parking subterráneo de un supermercado.

El poder corrompe. Y no solo ocurre en el sector financiero y en política, sino en todos los ámbitos, incluyendo en la educación (en los centros escolares, en las aulas y también en los hogares). Cuando uno pierde de vista la grandeza de su trabajo y de lo que tiene entre mano, le invade la rutina, pierde el sentido de su trabajo, empieza a endiosarse y a abusar de su poder. Y eso, en última instancia, también corrompe a los niños, porque como dice Aung San Suu Kyi, la conocida política activista birmana, “el miedo del azote del poder corrompe a aquellos que están sujetos a la misma”. Abusar del poder puede pasar a cualquier, pero con más probabilidad, al que no tiene sensibilidad para entender lo que necesita el niño o el joven que tiene delante, o que vive como si no tuviese que rendir cuentas nunca a nadie. Y si uno piensa que abusar de su poder no le pasará nunca, quizás tiene más probabilidad de padecerlo que otro, que prudentemente sospecha continuamente de sí mismo. Cuando la motivación de un maestro se reduce a “julio, agosto y septiembre” y cuando la motivación de los padres es “a ver si pasa el verano”, hay motivos suficientes para sospechar de uno mismo.

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Los cambios de conducta en los niños entre el colegio y la casa

Por Victoria Santos

No sería la primera vez que nos sorprende, quizás ya desde la educación infantil, que al recoger a nuestros hijos del colegio y a la pregunta de ¿qué tal se ha portado hoy?, la maestra nos responda: fenomenal y al dar la vuelta a la esquina nuestro angelito se convierta en un pequeño demonio.

Lo mismo sucede con la comida, cuando en el informe de los cuidadores del comedor aparece un “se ha comido todas las judías verdes” y esa misma noche para cenar intentamos comprobarlo sin ningún éxito. También es muy común que los profesores nos llamen a tutoría para explicarnos que nuestro hijo ha pegado a uno más pequeño y nosotros, con cara de sorpresa respondamos al profesor…pero si mi hijo nunca….

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Altos mandos de empresas tecnológicas mandan a sus hijos a colegios que hacen bandera de no usar tecnología

Por Catherine L’Ecuyer

Altos directivos de empresas tecnológicas multinacionales establecidas en el Silicon Valley –lugar conocido por ser cuna de las invenciones tecnológicas y epicentro de la economía tecnológica a nivel mundial- mandan a sus hijos a un colegio élite que hace bandera de no utilizar tecnología en sus aulas (ver noticia NYTimes).

Los padres trabajan en eBay, Google, Apple, Yahoo y Hewlett-Packard. ¡Y sus hijos nunca han utilizado Google! Escriben con lápiz y papel y sus profesores utilizan una pizarra tradicional. No hay ni una pantalla en todo el colegio y el colegio desincentiva su uso en casa.

¿El argumento? El ordenador impide el pensamiento crítico, deshumaniza el aprendizaje, la interacción humana y acorta el tiempo de atención de los alumnos. Uno de los padres, el Sr Eagle, graduado en tecnología y alto mando en Google, dice: “mi hija de quinto de primaria no sabe como usar Google y mi hijo de tercero de segundaria está empezando a aprender. La tecnología tiene su tiempo y su lugar (…) Es super fácil. Es como aprender a usar pasta de dientes. En Google y en todos estos sitios, hacemos la tecnología tan fácil que lo puede usar cualquiera con muerte cerebral. No hay razón por la cual los niños no puedan aprenderlo cuando sea mayores.”

Es que hasta la fecha, no existe estudio que apunte a beneficios derivados de la utilización de los ordenadores en las aulas escolares. Es más, el uso de las pantallas ha sido relacionado, más de una vez, con problemas de aprendizaje y déficit de atención. También existe el riesgo que nuestros hijos lleguen a confundir el mundo digital con mundo real. Hace poco, un profesor en un colegio en Catalunya decía a sus alumnos de 6 años: “Hoy no podemos hacer religión porque no han llegado los ordenadores y religión se hace en la pantalla digital”. ¿Es que Dios sólo existe cuando la pantalla esta encendida, pensarán aquellos niños?

Llevemos la reflexión un paso más allá. ¿Somos completamente dependientes del entorno? Eso es lo que dice el modelo mecanicista que considera a la persona, perdonad lo gráfico de la analogía, como un “cubo de basura”: soló entra lo que le echas. Los niños educados según este modelo van al cine, al cole, a sus extraescolares, andando por la vida pensando eso, “a ver lo que me echan”. No. No somos completamente dependientes del entorno, pero estamos a la expectativa de ello. Eso nos lo dice la neurociencia y la filosofía, por lo menos. “El asombro es el deseo por conocer”, decía Tomás de Aquino. Por lo que, sin tratar de demonizar las nuevas tecnologías –quién habla en estos términos ha entendido bien poco de lo que está en juego en intentar retrasar su uso en la infancia-, hemos de poner en cuestión todo aquello que ahogue este asombro, este empuje que nace desde dentro del niño y que le hace cuestionarse, interesarse, imaginarse, buscar, averiguar, inventar… en definitiva, capaz de pensar, que es lo propio de la persona humana.

Publicado en:  http://apegoasombro.blogspot.com.es/