Entradas

Los niños y la publicidad

La publicidad diseñada para influir en los niños y en los adolescentes es un tema que nos preocupa desde hace tiempo. Queremos destacar este artículo de Enrique Dans donde se plantean muchas preguntas sobre las que debemos reflexionar.

kid-in-box

Uno de esos casos interesantes se miren por donde se miren: diez organizaciones de consumidores y de protección de la infancia firman una petición que solicita a la Federal Trade Commission (FTC) que investigue a YouTube por su producto “YouTube Kids”, lanzado el pasado 23 de febrero, por contener publicidad considerada inadecuada por los  mecanismos de mezcla entre publicidad y contenidos que utiliza para influenciar a los niños.

La publicidad diseñada para impactar en los niños es la base de infinidad de canales infantiles de televisión en países de todo el mundo. Salvando determinadas acciones destinadas a evitar engaños, a mostrar juguetes volando cuando en realidad no vuelan o grandes lotes de productos que en realidad no vienen incluidos en el precio, tratar de influenciar a los niños para que pidan determinados productos a sus padres es una práctica perfectamente habitual en todo el mundo. La queja de las asociaciones en el caso de YouTube Kids, sin embargo, se refiere a “unfair and deceptive marketing practices”, “prácticas de marketing desleales y engañosas”, a la idea de que los niños a esas edades no han desarrollado las habilidades cognitivas para resistir esos mensajes publicitarios y entender que están siendo objeto de una táctica comercial.

La televisión comercial infantil norteamericana, como la de otros países, está sujeta a una serie de restricciones que han ido siendo introducidas a lo largo de los años, como la introducción de productos por parte de los presentadores de programas infantiles, precisamente por ese motivo. La publicidad en general también cuenta con protecciones específicamente diseñadas para proteger a los menores, supuestamente más influenciables, o incluso, en algunas regiones y países, como Quebec, Noruega y Suecia, está completamente prohibida por debajo de los doce años.

La pregunta, por tanto, es hasta qué punto ha sobrepasado YouTube Kids, un servicio gratuito financiado mediante publicidad, las teóricas líneas rojas impuestas habitualmente a otros medios. Uno de los vídeos específicamente citados en la denuncia es, por ejemplo, este unwrapping de juguetes:

Un contenido que en un medio convencional caracterizaríamos como abiertamente publicitario, en YouTube Kids aparece mezclado con muchos otros vídeos de todo tipo, recomendado por ejemplo cuando un niño escoge una oferta de contenidos mediante, por ejemplo, una búsqueda de sus personajes favoritos. Mientras en otros medios convencionales marcan – o deberían marcar – de manera mucho más clara la separación entre contenidos y publicidad, las características de YouTube y la ausencia de una parrilla de programación establecida como tal llevan a que las marcas diseñen contenidos específicamente pensados para aparecer en las búsquedas. En el caso del vídeo expuesto, que forma parte de una larguísima serie de vídeos similares con niveles de visionado bastante elevados, el diseño del propio título, “Giant Surprise Egg with PLAY DOH McDonalds Arch filled with Happy Meal Toys Barbie, Star Wars Toy” es un clarísimo caso de “name dropping” de marcas que son objeto de deseo de niños de diversas edades.

¿Es la publicidad algo de lo que tenemos que “proteger” a los niños? ¿Aplica esta idea de “protección” a la publicidad en general, o tan solo al tipo de prácticas de fronteras difusas entre contenido y anuncios? ¿Estamos cómodos como padres sometiendo a nuestros hijos a un bombardeo publicitario de esas características? ¿Es YouTube responsable de un posible mal uso que algunos anunciantes puedan estar llevando a cabo dentro de YouTube Kids? ¿Es en realidad colaborador de dicho comportamiento, dado que se lucra con él? ¿Son culpables los padres por no ejercer una supervisión más activa de los contenidos que consumen sus hijos, y utilizar la televisión o el ordenador a modo debaby-sitter? Muchas preguntas, y por el momento, una denuncia ante la FTC. Veremos en qué queda.

 

Las redes sociales vigilan la televisión

Por Carme Miró

Todo el mundo habla sobre cómo los medios tradicionales, y en especial las televisiones, están “observando” el boom de los medios sociales … Pero, en realidad, lo que está pasando es más bien lo contrario: son las redes sociales las que analizan, vigilan e influyen en la televisión.

Como muestra, quiero compartir el increíble trabajo que están desarrollando algunas empresas en Estados Unidos, especializadas en analizar las televisiones desde las redes sociales. En concreto, la empresa Bluefin está obteniendo unos resultados increíbles.

Bluefin se dedica a registrar, analizar y detectar todos los comentarios y todo el “sentimiento” que se genera en las redes sociales sobre lo que aparece en las principales cadenas americanas: se analizan tanto las reacciones a la programación como en los anuncios. Así, por ejemplo, el consejo de programación de la CBS tiene información en tiempo prácticamente real sobre el éxito de sus series, qué tipo de televidentes están más enganchados a una serie u otra, y un largo etcétera. Se puede valorar cuantos comentarios (medidas cuantitativas) se están haciendo, de dónde vienen estos comentarios (penetración geográfica) y quien les dice (segmentación de audiencias exacta). Increíble, ¿no? Imaginaos cómo se puede mejorar la programación de series, deportes o películas y cómo se puede vender con más precisión publicidad a los anunciantes.

Y Bluefin no sólo trabaja para las televisiones, sino que también lo hace para anunciantes. Procter and Gamble, por ejemplo, ha podido detectar que la eficacia de sus anuncios no sólo depende de la creatividad del anuncio y del prime time, sino del contenido de los programas que vienen antes o después. Esto para los anunciantes es una nueva variable que nunca han considerado. Y podría hacer que la industria de la publicidad tenga que replantear muchos axiomas.

Leer más