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YOLO, una App para hacer preguntas anónimas

Es realmente sorprendente el mundo de las apps. Desde el Sindicat estamos comprometidos con presentaros apps con valores, pero de vez en cuando debemos hablar de las apps que pueden no ser convenientes. Este es un ejemplo. Empantallados.

 

YOLO es una aplicación que en mayo fue la más descargada de EEUU y Reino Unido. Inicialmente se fijó para mayores de 12 años. Más tarde se ha recalificado por PEGI como una App para mayores de 18 años. Si tus hijos tienen Snapchat es probable que también tengan YOLO.

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¿Qué significa YOLO?

Para empezar por lo más básico, YOLO son las siglas de “you only live once”, es decir, “solo se vive una vez”. Si bien es cierto que esa frase nos puede recordar a una canción de Azúcar Moreno, en estos últimos años se ha viralizado el acrónimo, que se usa constantemente en las redes sociales de los adolescentes como un lema que habla de vivir de forma arriesgada sin pensar en las consecuencias.

¿Cómo funciona?

En primer lugar debemos de tener en cuenta que es una extensión de Snapchat. Sirve para hacer respuestas anónimas a otros usuarios. Un usuario crea una pregunta para que otros le respondan. De esta manera activa la opción de recibir “mensajes honestos”, tal y como denomina esta aplicación. Las respuestas anónimas solo las ve la persona que hizo la pregunta.

Riesgos de YOLO

Aunque parezca una aplicación inofensiva y que podría ser utilizada de manera positiva, lo cierto es que también puede favorecer el ciberbullying, ya que el anonimato facilita a los usuarios que puedan hacer comentarios ofensivos sin temor a que los descubran. En el anonimato también se basaron anteriormente las redes sociales: Ask.fm y ThisCrush.

Si bien es cierto que la política de esta aplicación condena y prohíbe estas actitudes abusivas, no dejan claro cómo pueden evitar este uso inapropiado. El usuario que pueda recibir, por ejemplo, amenazas, no podría reportar la cuenta (o denunciarlo por una vía legal) porque desconoce quién lo hizo.

¿Qué puedes hacer?
  • Habla con ellos. Pregúntales si tienen instalada la aplicación y para qué la usan.
  • Encontrad juntos el uso adecuado de esta app y haz que se comprometan a utilizarla debidamente.
  • Recuérdales que pueden configurar la privacidad de su cuenta de Snapchat para que solo la vean personas a las que conocen.
  • No olvides que en el Instituto Nacional de Ciberseguridad (tanto si eres menor o padre, madre, educador o tutor) pueden ayudarte.

Instagram and Your Kids: What would Piaget Say?

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By Meg Meeker, MD|

Amy is a junior at an Ivy League University. She recently commented that many of her friends spend time and money glamming up for shots to post on Snapchat or Instagram. The point? To get “Likes” of course.

The power of that one click word in the lives of coeds in top-tier colleges, troubled teens, and adolescents of all stripes gains momentum daily. Interestingly, the word isn’t “respect, love or admire” – it is “like.” What a silly, meaningless word. But it is changing the personalities and identities of our teens and young adults everywhere.

The word is trouble for teens and young adults and here’s why. The great psychologist Jean Piaget posited years ago that there are four stages of cognitive development children experience before they become adults. These stages are: sensorimotor stage (0-2), pre-operational stage (2-7), concrete operational stage (7-11) and the formal operational stage (12 and up.)

In this fourth stage, Piaget describes what he calls the adolescent imaginary audience. This is the condition where the immature mind conceives that everyone outside of them watches their every move.  You remember this. At 16, you were embarrassed by acne because you believed that the moment you walked into class, all eyes would stare at the lone pimple on your chin. Or the high school soccer star who practiced endlessly in his backyard to millions of imaginary cheering fans. It felt at once wonderful but awful. All eyes are on you because you are so significant and yet, those same eyes see your greatness (usually imaginary too) as well as your flaws.

Allowing our kids’ fragile egos to be shoveled ‘likes’ or ‘dislikes’ day after day is cruel. Click To Tweet

What Piaget didn’t foretell was that his theories were going to become reality. The elusive imaginary adolescent audience would dissolve into a quasi-imaginary audience in the form of  Instagram, Snapchat, and Twitter where anyone could see any teen at any time. We could call the audience real but in fact, it isn’t wholly real. Yes, real people view pictures and posts, but they do so in a dangerous vacuum. Their responses are dissociated from relationships, feelings or exchange of truth. Most significantly, they feed the adolescent ego that craves attention from the imaginary audience. And herein lies the real danger. Piaget described a stage that teens move through in order to mature into psychologically healthy adults who can think beyond their own egos and learn compassion, empathy, and generosity.

Instagram and the like trap young adults and teens in this fourth stage by reaffirming the ego’s need to be fed hour after hour, day in and day out. That attention is the tiny icon thumb pointing up or pointing down.

The elusive imaginary adolescent audience has dissolved into a quasi-imaginary audience in the form of  Instagram, Snapchat, and Twitter.

As good parents, we need to understand that Piaget was right. Allowing our kids’ fragile egos to be shoveled ‘likes’ or ‘dislikes’ day after day is cruel. It prevents them from becoming fully formed, clear-thinking and happy adults. In fact, do something bold today. Ask yourself why you are on Instagram and social media?  The truth is, it makes each of us feel better when we look happier/more successful/prettier etc. than our peers. Snapchat and Instagram are nothing but ‘show-off’ zones for the insecure. And I’ll admit – I’m insecure.  If you and I as mature adults feel better or worse with likes or dislikes, think how much more profoundly a young teen feels with them? Are you willing to post a photo of yourself without your makeup or when you just got out of bed? I didn’t think so.

Snapchat and Instagram are nothing but ‘show-off’ zones for the insecure.

Shrinking the ego to its healthy size takes years, so help your kids. Their minds and intellects are nothing to fool around with. Either keep them off social media altogether (yes this can be done and I have many mothers in my practice who can prove it) or limit your kids’ – particularly your daughters’ – participation in it to 30 minutes a day. You will be amazed how much better they will feel about life, themselves and yes, how much healthier they will be psychologically.

That’s what Jean Piaget would do.

Snapchat: la Comisión Federal del Comercio de los Estados Unidos considera que ha engañado a sus usuarios

En Kids and teens online

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En los dos últimos meses he impartido formación a alumnos/as de más de 30 centros escolares de Madrid, Sevilla, Bilbao y otras ciudades, y en todas he podido constatar la misma realidad: un aumento en el uso de aplicaciones de mensajería instantánea como Snapchat entre los alumnos de 6º de Primaria, 1º y 2º de la E.S.O. Es decir, niños y adolescentes de 11 a 14 años de edad.

La principal característica que distingue a Snapchat de otras aplicaciones de mensajería, es que permite enviar fotos y vídeos que se autoeliminan pasados unos segundos. Es decir, que un adolescente puede enviar una imagen a otro sabiendo que en menos de 10 segundos se borrará automáticamente. Como era de esperar, es una aplicación muy valorada a la hora de enviar fotos inapropiadas (sexting), o a la hora de enviar imágenes con contenidos amenazantes. Chicos y chicas que no se atreverían a enviar una fotografía determinada por miedo a que después pudiera ser difundida a terceros, o almacenada a la espera de ser utilizada, ven en este sistema un medio seguro para hacerlo.

Pero esta genialidad no ha sido creada con muchas garantías ni con mucha seguridad. Al recibir una foto es posible realizar una captura de pantalla y salvar por tanto la fotografía recibida. Pero, si se prefiere, es posible descargarse alguna de las aplicaciones que existen para guardar las fotos recibidas a través de Snapchat haciendo ineficaz el borrado. Aplicaciones como “SnapHack Pro”para iPhone permiten hacer esto sin que la persona que envió la foto sepa que ha sido copiada y almacenada. Para sistemas Android existen otras como “SnapCapture”.

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