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Influencia de los videojuegos en el comportamiento durante la infancia y la adolescencia, 19 de junio

 

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Este es un debate muy importante. Un gran parte del ocio de nuestros hijos está relacionado con los videojuegos. Nos parece muy importante resaltar que la formación de madres y padres en tecnología del ocio de los menores es, hoy en día indispensable. Os recomendamos esta conferencia-debate con dos especialistas formados en el sector.

¿Cómo sé si mi hijo o hija es adicto a los videojuegos o solo es una afición?
¿Qué beneficios tienen los videojuegos por el aprendizaje?
¿A partir de qué edad es recomendable iniciarse en los videojuegos?
¿Jugar online: como controlar con quién juegan?
¿A qué tipos de juegos tienen que jugar según su edad?
¿Afectan al sueño?
El próximo 19 de junio intentaremos resolver estos y otras dudas relacionadas con el uso de los videojuegos y su impacto en el cerebro y el comportamiento de los niños y niñas. También profundizaremos en las buenas prácticas y como afrontar este fenómeno.
Tendremos el lujo de contar con dos especialistas en comportamiento y videojuegos, con mucha experiencia en el sector. Oscar Garcia Pañella (doctor en Realidad Virtual, Simuladores y Tecnologías Inmersivas, y director académico del ENTI-UB) y Héctor Fuster (Doctor en motivaciones y resultados positivos y negativos verso el uso de videojuegos, Lead Game Designer a The breach Studios y Psicoterapeuta a Idou Psicología)

 

 

Temática Videojuegos/Conferencia
Fecha 19 de junio 2019
Horario 18:30 – 20:00 h
Lugar Canòdrom – Parc de Recerca Creativa

7 tendencias que están cambiando el mundo en el que educamos

María Zalbidea es analista de tendencias en C4E Consulting Services y autora del blog ‘Cosiendo la brecha digital’. No tiene miedo de hablar de inteligencia artificial o de drones y de cómo educar a una generación conectada, orientada a lo social, que se divierte en el ámbito digital y capaz de hacer casi todo desde una misma pantalla. Nosotros estuvimos en la presentación el primer estudio en España sobre el impacto de las pantallas en la vida familiar de Empantallados, en el que María tuvo una aportación muy importante y que nos parece decisiva en el mundo de los pequeños y las pantallas.

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Está claro que en educación es crucial dedicar tiempo y unas buenas dosis de cariño para conocer bien a nuestros hijos. Por eso os propongo reflexionar juntos
sobre cómo la tecnología y los avances de hoy en día configuran la forma de ser de nuestros hijos, de comunicarse, de comprar, vender, de pensar…en definitiva, su forma de vivir en esta sociedad hiperconectada. Y repasaremos, con cada tendencia, qué retos educativos nos plantea a los padres y madres.

Tendencia 1. Niños Amazon, todo a un click.

Los ‘niños Amazon’, como yo les llamo a mis hijos, son una generación equipada, orientada a lo social, crecen en una sociedad que tiene acceso a todo a través de un solo clic, sea un capítulo de Netflix de su serie favorita, sea el vocabulario de inglés que reenvía un amigo por WhatsApp, una foto en tiempo real de las hazañas de sus vacaciones o la compra de un regalo que llega al día siguiente a tu casa.

En esta era de la inmediatez, del conseguirlo todo ya, del acceso a infinidad de contenidos, de información, en esta sociedad de consumidores impacientes, se
hace más necesario que nunca educar a nuestros hijos en el valor de la espera. ¿Cómo? Poniendo horarios para disfrutar de un contenido por edades, retrasando la compra de un objeto deseado, estableciendo turnos para jugar a la Play…

Tendencia 2. La vida retransmitida en tiempo real

El live stream video es una de las tendencias del momento. Los jóvenes tienen acceso a cualquier evento en tiempo real, conectividad gratis, desde sus dispositivos y en cualquier lugar. Pueden crear contenidos como si fueran ellos mismos un medio de comunicación, se han convertido en auténticos storytellers de sus propias vidas.

Frente a este auge de retransmitir y contar cada paso de su día a día se impone la necesidad de enseñar a vivir sin espectadores, a hablar con ellos sobre la intimidad. Nuestros hijos deben aprender a que su vida tiene un sentido que no otorgan otros con sus likes. Es en la familia donde se sienten aprobados y valorados por lo que son y lo que hacen y disfrutan de la vida sin tener que contarlo todo y vivir en constante directo.

Tendencia 3. 24 horas y se esfuman. La comunicación efímera.

Triunfa el contenido que se esfuma, que parece que no deja huella. De ahí el auge que tuvo Snapchat; la red del fantasma amarillo que revolucionó la comunicación.

Ahora toma el relevo Instagram con sus stories, esos vídeos cortos que desaparecen 24 horas después de ser publicados. Y es que los jóvenes buscan comunicarse con imágenes, videos cortos, historias fugaces, ya no quieren que todo perdure en la red.

Frente a esta comunicación efímera, los padres debemos educar y proponer que aporten contenido que perdure, que deje huella. Educamos a los futuros líderes digitales y en sus manos está llenar la red de contenido de calidad, que sume, que de verdad aporte a la sociedad y haga de internet un lugar mejor.

Tendencia 4. Inteligencia artificial.

Hemos pasado de las pantallas como ‘niñera tecnológica’ a los asistentes virtuales. Pero, ¿qué es realmente la inteligencia artificial? Es la combinación de algoritmos planteados con el propósito de crear máquinas que presenten las mismas capacidades que el ser humano. Una tecnología que todavía nos resulta un poco lejana y como de película de ciencia ficción pero que desde hace unos años está presente en nuestro día a día a todas horas.

Uno de los retos que nos propone la inteligencia artificial frente a nuestros hijos es que no le pregunten a Siri lo que quieras explicarles tú. Sé interlocutor válido
para tus hijos, genera confianza en ellos desde pequeños para que acudan a ti antes que a sus dispositivos cuando necesiten ayuda. Anticípate a sus necesidades y conóceles mejor que los algoritmos.

Tendencia 5. Otros mundos, otras realidades.

La realidad virtual y la realidad aumentada conviven cada vez más con nosotros y son una tendencia que avanza; catálogos de juguetes en realidad aumentada,
ecografías en realidad virtual, videos de contenido en 360º….Todos estos avances constituyen un sinfín de oportunidades y ventajas para sectores como la educación, la medicina, el retail, la moda, la industria…pero debemos asegurarnos que frente a estas realidades y mundos virtuales que se dibujan para nuestros hijos debemos ayudarles a que descubran el atractivo de lo auténtico. Que no se dejen llevar por mundos que no son reales, sino que disfruten también de las experiencias de su día a día, del face to face, de lo cotidiano y real.

Tendencia 6. Gaming, la vida como un juego.

Los videojuegos son el primer contacto de ocio digital de muchos de los niños. Los videojuegos son auténticas redes sociales; juegan pero también chatean con
amigos, compran, comparten. Por ello necesitan supervisión, que juguemos con ellos, conozcamos sus gustos y nos familiaricemos con una industria que no deja de crecer a través de los e-sports. Poco se parece nuestra vida a un videojuego, no olvidemos que sólo se juega una vida, gana la partida.

Tendencia 7. Hacia el bienestar digital.

Cada vez lo tengo más claro: los padres ansiamos una relación sana con las pantallas en nuestros hogares. El digital wellbeing o bienestar digital del que tanto
hablan las grandes tecnológicas debe de ser nuestro objetivo como educadores. Hogares en los que se haga uso de la tecnología de una forma responsable, saludable, con criterio, en los que se disfrute de los avances, se fomente el diálogo, el ejemplo. En definitiva, conecta con tus hijos con y sin pantallas y no olvides buscar momentos de desconexión digital.

Arkangel, de Jodi Foster para Black Mirror (Netflix)

Este post de Leo Farache en Gestionando Hijos nos hace pensar a donde podemos llegar con la obsesión del control a nuestros hijos. Efectivamente, Arkangel de la serie Black Mirror de Netflix nos enfrenta a una sociedad que podría llegar ser, si la tecnología domina nuestros miedos.

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Sobreproteger a nuestros hijos les hace daño. También nos hace daño a nosotros, las madres y padres. ¿Por qué lo hacemos, entonces? Por miedo, por inseguridad, para curar nuestras frustraciones… Hoy te proponemos un ejercicio doble de ciencia ficción.

El primero empieza hace 45 años, en 1973, cuando se hizo pública la primera llamada a través de un teléfono móvil, Imagínate que ese año se emitiera una serie de televisión en la que un episodio relatara algo que fuera a acontecer en 2018 basándose en una hipótesis de desarrollo tecnológico.

España, 2018.

Todas las personas tienen un teléfono personal que transportan a todas partes, incluso les acompaña cuando duermen, cuando van al baño. El teléfono se consulta de media más de 150 veces al día convirtiéndose en una fuente de adicción. Las personas van hablando por teléfono por la calle, incluso cuando las cruzan, cuando conducen, hay personas que atienden al teléfono incluso cuando hacen el amor.

Hasta los niños tienen su propio teléfono. La mayoría de los niños de 10 años ya tienen un móvil según publica el periódico La Vanguardia. Los teléfonos son también protagonistas en la educación de los hijos. Ocurren cosas como estas (son algunas de las secuencias del capítulo):

  • Una madre consigue las claves del teléfono personal de su hijos de 22 años porque su hijo se ha enamorado de una joven de su misma edad. La madre cree que la chica es una vampira y quiere aprovecharse de su hijo. Interviene hasta conseguir que la chica se aleje de su hijo.

 

  • Unos padres sonríen a su hijo que se ha olvidado sus deberes del colegio. Le sonríen y le dicen que ellos tienen sus deberes. Los tienen en el teléfono móvil.

 

  • Un padre llama a la madre de una compañera de su hija porque según él ha tenido un comportamiento inadmisible. Ha colgado en una red social una foto de un cantante conocido con una frase. A juicio de la hija del padre que ha llamado esa frase se refiere a ella. La otra niña lo niega. Los padres se enzarzan en una dura discusión defendiendo a sus respectivas hijas. Lo hacen a través del teléfono móvil.

 

  • Un grupo de padres critica a dos profesores del colegio a través de una red de interconexión múltiple llamada Whatsapp. Los padres creen que esos dos profesores son muy duros, inflexibles y exigen demasiado. ¡Hay que conseguir que el director hable con ellos o haremos huelga!

 

  • Una madre denuncia a su ex marido porque está – según ella – invadiendo la intimidad de su hijo de 9 años porque lee los mensajes de su teléfono móvil. El marido se defiende diciendo que está educando y que el menor está en edad de ser dirigido, ayudado por sus padres.

 

¿Qué habrías pensado si una serie de televisión te hubiera propuesto una ficción así hace 35 años? Los 35 años han pasado y la realidad está superando a la ficción…

La serie Black Mirror, producida por Netflix, ha recreado una situación parecida pero proyectándonos a un futuro hoy inimaginable. El capítulo se llama Arkangel y ha sido dirigido por Jodie Foster. La ficción narra la experiencia de una madre que tiene controlada a su hija todo el rato para alejarla de posibles peligros. Para conseguirlo, encuentra la solución en Arkangel, un servicio por el cual se inocula una sustancia en el cerebro de la niña que permite estar al tanto de sus emociones – filtrar las que le provoquen miedo, generen altas dosis de cortisol -, ver lo que ella ve, saber dónde está (esto ya es posible) y así tenerla constantemente controlada. No quiero hacerte spoiler…. Pero ya puedes imaginar que la madre y la hija sufren lo indecible por ese ánimo maternal de considerar que una buena crianza es el control. Desde Gestionando hijos proponemos que todos nos comprometamos con no sobreproteger a nuestros hijos y no permitir que esta ficción se cumpla. Solo depende de nosotros….y que no creamos que “La clave de una buena crianza es el control” como reza el tráiler de este episodio.

Las niñas no se imaginan como científicas

Este es un tema que desde el Sindicato de Padres preocupa mucho. Nos parece un tema muy interesante y a tener en cuenta. Gestionando hijos nos enfrenta a la realidad: tenemos mucho que ver en  esto.

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El 10 de noviembre se celebra el Día Mundial de la Ciencia. Como afirma la ONU “la ciencia es la herramienta que el ser humano ha creado tanto para comprender el mundo que le rodea como para aplicar esos conocimientos en su beneficio. Los avances científicos nos permiten hallar soluciones para los nuevos desafíos económicos, sociales y medioambientales con los que construir un futuro sostenible”. Pero aún hay muchos estereotipos que dificultan el acceso al apasionante mundo de las ciencias a la mitad de la población.

 

Las niñas no se imaginan como científicas

En concreto, “sólo un 7% de las niñas se ve como científicas en el futuro”, según señalan en Muy Interesante  . Apenas reconocemos mujeres en la ciencia, más allá de Marie Curie, y en Matemáticas y Ciencias solo un 35% de los estudiantes son mujeres, porcentaje que baja al 30,4% en el caso de las Ingenierías, según la iniciativa 11 de febrero.

Quizá, como padres y madres, deberíamos cuidar los mensajes que transmitimos a nuestras hijas en su vocación de exploradoras e investigadoras, tal como se nos invita en este vídeo.

Como se señala en el vídeo, “¿no ha llegado la hora de decir a las niñas que son muy inteligentes, además de guapas?”.

Una sociedad que les pone freno

Según una encuesta realizada por la Fundación L’Oreal en 2015, el 63% de la población española cree que las mujeres no sirven para ser científicas de alto nivel. Dentro de este 63%, dice Celia Santos(fundadora de Noies al Lab) a El Mundo, “habrá padres, profesores… que están transmitiendo esos valores”. Y el mensaje parece que cala, porque según un informe PISA, casi un 70% de las chicas tienen miedo de que las matemáticas sean muy difíciles o de que vayan a sacar malas notas en estas asignaturas. El porcentaje de chicos con estos temores baja a poco más del 50% (10 puntos menos). También según datos de la OCDE para chicos y chicas con el mismo rendimiento los padres que piensan que sus hijas se dedicarán a profesiones técnicas son las mitad o menos que en el caso de los chicos.

Talleres y referentes sobre ciencia y mujeres

Para romper estas barreras, se están organizando talleres en colegios que pretenden acercar la ciencia a niños y niñas, hacerla atractiva y, como afirma Celia Santos, de Noies al Lab, “ darles esa experiencia para que vean que pueden” ser científicas. Tanto este colectivo catalán como la Iniciativa 11 de febrero organizan charlas a solicitud de centros escolares. Así que desde aquí os animamos a no cortar las alas (científicas) de nuestras hijas. 

La educación como estrategia de país

Este interesante post de Enrique Dans plantea el problema más importante que tiene actualmente la educación: el desfase entre los contenidos curriculares actuales y lo que está sucediendo en la realidad. Nosotros como padres nos planteamos continuamente si el aprendizaje actual de nuestros hijos e hijas está siendo el correcto o si como ocurre en el caso de los idiomas debemos ser los padres los que completemos su formación.

new-skillsEn los Estados Unidos se plantean que, a medida que la educación en Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM)pasa a formar una parte cada vez más fundamental del cada vez más omnipresente sector tecnológico, sino prácticamente de la totalidad de las industrias, es fundamental reforzar esa parte del currículum educativo desde las fases más tempranas de la educación.

En el Reino Unido, que recientemente adaptó la estructura de su bachillerato para incluir las Ciencias de la Computación como una ciencia más al mismo nivel que la Biología, la Física, la Química o las Matemáticas, la BBC ha tenido la iniciativa de regalar un millón dehacking kits a niños de entre 11 y 12 años, diseñados por una startup británica, Technology Will Save Us, y financiado por donaciones de empresas como Arm, Farnell, Freescale, Microsoft, Nordic, Sciencescope y la propia BBC.

La llegada de las impresoras 3D y los talleres del tipo hacklab a las escuelas son cada vez más una realidad tangible en países tan diversos como los Estados Unidos o China. Y metodológicamente, los cambios se están dando ya en países como Finlandia, que está pasando de esquemas basados en asignaturas a otros basados en temáticas con aproximación multidisciplinar y centrados en el uso de tecnología para el aprendizaje, pero también en otros como Perú.

¿Qué elementos comunes existen en todos esos cambios? ¿Son acaso casuales? ¿Se deben tal vez a la imaginación o la iniciativa de unos pocos visionarios? No, la gran realidad es que ese tipo de cambios se deben a la existencia de estrategias de país, a planteamientos en los que la educación juega necesariamente un papel fundamental. Medidas de este tipo son inversiones a medio plazo, a escala generacional, en países más competitivos, en entornos más punteros y capaces de generar más valor. Frente al enfoque en bajos costes laborales unitarios, o en los servicios, se trata de planteamientos mucho más sostenibles, más destinados a ofrecer igualdad de oportunidades, a desarrollar habilidades que se están probando cada vez más fundamentales de cara al futuro.

La gran verdad es que plantearse que la educación no cambie en plena era Google es completamente absurdo. No, los cambios en el currículum educativo no pueden responder a coyunturas posiblemente pasajeras, pero nadie se plantea ya que estemos hablando de un cambio meramente coyuntural. En menos de una generación, seremos testigos de cómo quien no maneje al menos los rudimentos de la programación o quien no sea capaz de entender y manejar la narrativa del vídeo, entre otras habilidades que podríamos considerar relativamente “nuevas”, será considerado prácticamente un analfabeto.

Ante un cambio tan importante y radical como este, la única aproximación posible son estrategias amplias de país, que impliquen cambios profundos en el currículum educativo. Mientras otros países están posibilitando entornos educativos centrados en la experimentación, en las pruebas y en los rediseños, España se encuentra muy lejos de plantear algo así. La educación, a todos los niveles, mantiene características ya no simplemente anticuadas, sino directamente rancias. Quitando algunas iniciativas puntuales, la educación en España siguen anclada en inacabables reformas en las que la adaptación al nuevo entorno tecnológico en ningún caso está ni se la espera. Una ausencia total de liderazgo en este sentido, una inadaptación que nos disponemos a pagar durante varias generaciones. Como país, una conversación absolutamente necesaria y que ya estamos tardando mucho, muchísimo en tener.

 

 

Sobre bebés tecnológicos

El blog de Enrique Dans

bebe-tecnologico-La-Vanguardia                                         Celeste López, de La Vanguardia, me llamó por teléfono ayer para comentar los resultados de un estudio publicado por Pediatrics en el que se cuestiona la idoneidad del uso de dispositivos como forma de entretenimiento para niños, y hoy me cita brevemente en su artículo titulado “Sin certezas sobre el bebé tecnológico” (pdf).

Con este tipo de estudios siempre suele pasar lo mismo, y en ese sentido me pareció positivo el tono crítico y equilibrado que Celeste ha dado a su artículo: se toma un estudio que pone en duda la idoneidad de usar los dispositivos como “apaganiños”, y se tiende a generalizar hasta pretender afirmar que esos dispositivos son de alguna manera perjudiciales para los niños. Al final, se tiende a convertir esos estudios en una especie de arma para tecnófobos, que ven sus temores supuestamente refrendados y alejan a los niños de un aprendizaje que sin duda representa una ventaja de cara a la adaptación al entorno en el que van a vivir en el futuro.

No tengo absolutamente ninguna duda de que todos los juegos interactivos con pantalla, teclado y ratón con los que me hija se pasó horas jugando entre los dos y los seis años jugaron un papel importante en su educación y en el desarrollo de sus habilidades. Por supuesto, si hubiese utilizado ese ordenador como “apaganiños” o como “baby sitter”, habría cometido un error: todas las herramientas pueden ser buenas o malas en función de cómo sean utilizadas. Como padres, tratamos en todo momento de que nuestra hija tuviese acceso y familiaridad con cualquier tecnología que aterrizase en casa, y jamás nos hemos arrepentido de ello. Pero además, hay que marcar una cierta precaución en estos temas en función de la velocidad de su evolución: estamos intentando evaluar la idoneidad del uso de estos dispositivos cuando una buena parte del entorno de los niños no se encuentra aún completamente adaptado a su aprovechamiento, lo que genera una disfunción que genera problemas aparentes, pero que en realidad no tienen por qué serlo. Prefiero niños adaptados al uso de la tecnología aunque generen algunos problemas de adaptación en su entorno, que niños alejados de esos dispositivos y privados de su uso en un momento fundamental de su desarrollo.

Tecnología, educación… y España

Por Enrique Dans

Escuela-española (1)Un reportaje en Financial Times,“Google overtakes Apple in the US classroom, proporciona algunas cifras y datos interesantes sobre la evolución de la tecnología en las escuelas norteamericanas: durante el tercer trimestre, según datos de IDC, Google facturó 715.000 Chromebooks al mercado educativo, frente a un total de 702.000 iPads. Es el primer trimestre en el que Google supera a Apple en este mercado.

Las cifras, aún interpretándolas con precaución por el porcentaje que suponen en el contexto de un mercado como el de la educación en los Estados Unidos, reflejan claramente una tendencia progresiva e imparable hacia la integración de la tecnología en el aula. La discusión en las escuelas norteamericanas se centra en cuestiones como la idoneidad de unos u otros dispositivos de cara al trabajo de los alumnos: mientras las tablets se ven más como un dispositivo de acceso a contenidos, básicamente una forma de acceder a libros electrónicos o a páginas web, el Chromebook, que puede obtenerse en niveles de precio que comienzan en los doscientos dólares, se ve como una solución más completa, cuya necesidad resulta más obvia a medida que el alumno crece, y que facilita una relación con el contenido más bidireccional, en la que tiende a darse más protagonismo a la creación.

Mientras, en España, nos dedicamos a crear leyes para prohibir el uso del smartphone en las aulas, con el supuesto fin de evitar el enfrentamiento entre alumnos y educadores. En lugar de tratar de buscar el encaje de un dispositivo como el smartphone dentro del proceso educativo, de integrarlo como plataforma de computación ubicua que es, tratamos de cerrarle las puertas del aula, de excluirlo, de convertir la educación en un entorno hostil en el que los niños se ven obligados a retrotraerse a tiempos que ni siquiera vivieron. En una sociedad completamente conectada, las aulas pretenden mantenerse como un entorno completamente desconectado.

Mientras en otros países tratan de modificar los procesos educativos para conseguir que sirvan para socializar a los niños en el entorno tecnológico que les ha tocado vivir, se dotan las aulas con tablets y portátiles para convertirlos en vehículos de conocimiento, o incluso se diseñan cambios para conseguir integrar la tecnología como una parte fundamental del curriculum, en España la dirección del progreso es… prohibir dispositivos, porque no se es capaz de pensar en cómo integrarlos de manera positiva. Está claro: es mucho más fácil prohibir que pensar.

 

Formando a la generación Whatsup…

Por Sergio Martínez

Estoy leyendo un artículo de La Vanguardia, acerca de cómo puede cambiar la educación en los próximos años por el cambio sociológico que ha ocasionado la tecnología (básicamente móvil y redes sociales) que me está haciendo pensar.
En él, se cuenta p.e. que esta generación lo quiere todo YA. Y que no concibe no poder escoger y ponerse a sus gusto cualquier cosa. También su retentiva y foco de atención ha cambiado. Les cuesta concentrarse, fijar su estudio y atención. Por el contrario, trabajan muy bien en equipo, tienen desarrolladas enormemente las habilidades comunicativas, son rápidos, etc.

El artículo luego discute los modelos universitarios (sin duda a reformar), y luego se fija en la fórmula 70/10/20: 70% del aprendizaje se realizan con la experiencia, en la vida real, resolviendo problemas, un 10% en la enseñanza formal y un 20% adicional trabajando con modelos de comportamiento (imitando…).

Por lo tanto, está claro que cualquier modelo educativo de futuro debe ir a enfrentarse con problemas y buscar soluciones (algo que ya se hace en otros sistemas educativos como el americano).
Así, la enseñanza intensiva matemáticas es un enfoque correcto. Otro es el uso de herramientas de ingeniería como el Rapsberry Pi, que es un verdadero proyecto educacional desarrollado en Inglaterra por un conjunto de profesores, para la construcción de un ordenador con fines meramente educativos por unos 20€. Llevan ya más de 1 millón vendidos y no dan abasto con la demanda. Tiene hasta un canal de Youtube: http://www.youtube.com/user/RaspberryPiBeginners/.  Si esto lo unimos a un conjunto de sensores y al software que lo explote, podemos construir redes muy complejas para la gestión de lo que se quiera. Para ello, en España tenemos empresas pioneras como Libelium que comercializan elementos para todo esto (ver en Cooking-hacks). Utilizar este tipo de tecnología para construir proyectos educativos podría ser muy innovador y tremendamente motivador para nuestros hijos…
En esta línea, leí hace unos días un artículo en el que se analizaban 6 visiones de la pedagogía que viene, la del s XXI. Y la que me impresionó más es la de Robert Schank, pionero en inteligencia artificial. Su apuesta es que la educación más natural es aquella en la que se aprende HACIENDO COSAS.  Así, afirmó que “el valor de la tecnología es que permite que los niños aprendan haciendo. La gente no aprende porque se le hable, sino cuando intenta hacer algo y fracasa. El aprendizaje entonces, se produce al intentar descubrir el porqué del fracaso”.
Y por ello, en mi opinión, en los colegios se debería enseñar matemáticas y física con proyectos como el de los estudiantes de Barcelona del Colegio Viaró que han conseguido el premio internacional de LEGO. Este equipo de estudiantes de 16 años de primero de bachillerato han construido un robot y un reloj de pulsera que facilita la vida en entornos sanitarios al enviar información vía tecnología radio NFC al Smartphone del médico o enfermera del historial médico del enfermo. Estos siete estudiantes han aprendido más de física y matemáticas que en decenas de cursos que pudieran haber recibido. La diferencia está en la actitud, en querer aprender, en interesarse por aprender. Y esa actitud es un reto continuo para cualquier profesor. Y en el siglo XXI, no podemos seguir utilizando los mismos medios y técnicas que en el siglo pasado. Nuestros hijos nos lo piden, de manera inconsciente, con el uso intensivo que hacen de las nuevas tecnologías. Sólo hay que dirigir este uso a mejorar su actitud ante el aprendizaje.

Por Sergio Martínez publicado en Tech-leando!

Altos mandos de empresas tecnológicas mandan a sus hijos a colegios que hacen bandera de no usar tecnología

Por Catherine L’Ecuyer

Altos directivos de empresas tecnológicas multinacionales establecidas en el Silicon Valley –lugar conocido por ser cuna de las invenciones tecnológicas y epicentro de la economía tecnológica a nivel mundial- mandan a sus hijos a un colegio élite que hace bandera de no utilizar tecnología en sus aulas (ver noticia NYTimes).

Los padres trabajan en eBay, Google, Apple, Yahoo y Hewlett-Packard. ¡Y sus hijos nunca han utilizado Google! Escriben con lápiz y papel y sus profesores utilizan una pizarra tradicional. No hay ni una pantalla en todo el colegio y el colegio desincentiva su uso en casa.

¿El argumento? El ordenador impide el pensamiento crítico, deshumaniza el aprendizaje, la interacción humana y acorta el tiempo de atención de los alumnos. Uno de los padres, el Sr Eagle, graduado en tecnología y alto mando en Google, dice: “mi hija de quinto de primaria no sabe como usar Google y mi hijo de tercero de segundaria está empezando a aprender. La tecnología tiene su tiempo y su lugar (…) Es super fácil. Es como aprender a usar pasta de dientes. En Google y en todos estos sitios, hacemos la tecnología tan fácil que lo puede usar cualquiera con muerte cerebral. No hay razón por la cual los niños no puedan aprenderlo cuando sea mayores.”

Es que hasta la fecha, no existe estudio que apunte a beneficios derivados de la utilización de los ordenadores en las aulas escolares. Es más, el uso de las pantallas ha sido relacionado, más de una vez, con problemas de aprendizaje y déficit de atención. También existe el riesgo que nuestros hijos lleguen a confundir el mundo digital con mundo real. Hace poco, un profesor en un colegio en Catalunya decía a sus alumnos de 6 años: “Hoy no podemos hacer religión porque no han llegado los ordenadores y religión se hace en la pantalla digital”. ¿Es que Dios sólo existe cuando la pantalla esta encendida, pensarán aquellos niños?

Llevemos la reflexión un paso más allá. ¿Somos completamente dependientes del entorno? Eso es lo que dice el modelo mecanicista que considera a la persona, perdonad lo gráfico de la analogía, como un “cubo de basura”: soló entra lo que le echas. Los niños educados según este modelo van al cine, al cole, a sus extraescolares, andando por la vida pensando eso, “a ver lo que me echan”. No. No somos completamente dependientes del entorno, pero estamos a la expectativa de ello. Eso nos lo dice la neurociencia y la filosofía, por lo menos. “El asombro es el deseo por conocer”, decía Tomás de Aquino. Por lo que, sin tratar de demonizar las nuevas tecnologías –quién habla en estos términos ha entendido bien poco de lo que está en juego en intentar retrasar su uso en la infancia-, hemos de poner en cuestión todo aquello que ahogue este asombro, este empuje que nace desde dentro del niño y que le hace cuestionarse, interesarse, imaginarse, buscar, averiguar, inventar… en definitiva, capaz de pensar, que es lo propio de la persona humana.

Publicado en:  http://apegoasombro.blogspot.com.es/

Antes y después de la Blackberry, también había y hay más vida

Por Sara Pérez-Tomé
Hemos empezado el nuevo año, seguro que con nuevos aparatos tecnológicos que ya forman una parte muy importante de

-nuestra vida personal, laboral y familiar-

Estamos viviendo unos momentos de tantos cambios, que no nos da tiempo a asimilar los últimos avances cuando ya se han quedado obsoletos con un nuevo modelo de alta tecnología al alcance nuestro y también de nuestros hijos.
Este post titulado,  Antes y después de la Blackberry, también había y hay más vida,  forma parte de una cadena de artículos que quieren intentar conseguir ser una llamada de atención para que no nos dejemos atrapar solo por lo atrayente de la comunicación permanente vía 3G.
Por un lado me gustaría que sacaseis tiempo para poder leer tranquilamente un documento que ha llegado a mis manos y que puede ser muy útil para cualquier familia. El título del artículo no es un simple buen titular para quien lo lee. Es mucho mas, por ello léelo tu primero y después intenta difundirlo entre tus amigos, conocidos y familiares, en realidad su difusión va a ser un regalo de verdad para todos.

-NIÑOS ADICTOS A LA BLACKBERRY-

http://www.sophya.es/pdf/blackberry.pdf
Pero no nos engañemos preocupándonos solo con los niños,  el problema no solo está en ellos. La causa primera del problema somos nosotros los adultos, que con más recursos para saber seleccionar y administrar nuestros intereses vivimos una vida demasiado enganchada a una máquina que no siempre es nuestra mejor aliada:


http://youtu.be/CqOheOnMLe4